viernes, 20 de agosto de 2010

El Própósito de la Oración

¿Por qué y para qué digo una oración?...

¿Sabemos por qué lo hacemos?... ¿O solamente es una expresión concebida por nuestra mente ante una necesidad sin que ésta tenga el más pequeño roce con nuestro corazón?

¿Lo has meditado?... ¿O eres de aquellas personas que solo repiten y repiten una oración como autómatas o como una maquina de repetición, o aún peor como un cotorro que repite algo sin saber lo que esta repitiendo?

Somos muchos los seres humanos que de esta manera decimos nuestras oraciones, sin que tengamos la fe en ellas, sin que tengamos devoción alguna, solamente sumergidos en nuestro egoísmo de pedir y pedir.

Por eso, son también muchas las personas que abandonan nuestra creencia, porque no encontraron respuesta a su necesidad o solución a su problema, y terminan desertando de la fe y la Iglesia que les enseñaron y que heredaron de sus padres.

Hermanos, orar es despojarnos de toda soberbia e interés personal, orar es romper la barrera del egoísmo y hablar con Dios con humildad, con respeto, sin exigir altaneramente, sino rogándole sumisamente que atienda nuestra súplica, si es que somos merecedores de que se nos atienda.

A Dios no lo podemos engañar, el conoce nuestros corazones y sabe de la verdad de nuestras intenciones. Hay unas palabras que Jesús nos enseñó en la oración al Padre:

“Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo”


así con estas palabras debemos terminar nuestras oraciones, todas y cada una de ellas,
Dios mío, que se haga Tu voluntad y no la mía,
Tú sabes que es lo que me conviene y lo que no,
por eso, en Tí confío y acepto de corazón
Tu infalible decisión.


Pide más por tus hermanos y menos por tí,

Ruega por los que no tienen que comer,

Ruega por los que, postrados en una cama del hospital, sufren pacientemente su enfermedad,

Ruega por los niños, inocentes creaturas, que son vejados a diario,

Ruega porque la humanidad enmiende su camino y actúe según las Leyes Divinas de Nuestro Señor,

Ruega por tu prójimo...

y para tí...

Pídele humildemente a Dios que te de fe,

No desesperar de su misericordia,

Que te de generosidad y caridad...


En fin, que te lleve a la santidad aunque en el camino hacia ella tengas que ofrecer algo o toda tu vida, porque eso es lo que Dios desea de todos los seres humanos, que seamos santos y ese día veremos descender jubiloso y triunfador desde lo alto del cielo a Jesús en una nube como nos lo prometió, para llevarnos a la Gloria de Dios Padre para toda la eternidad.

Hermanos, les pido que oren con palabras que le salgan del corazón y que con toda su alma le rueguen a Dios que ilumine a todos los miembros de nuestra Parroquia y en especial que a los Adoradores del Santísimo les de la fortaleza y el entendimiento de que orando con fe y alegría el Señor les sonreirá y agradecerá cada vez que estén con Él en su Hora Santa.

¡Viva Cristo rey!
El mundo y el universo son obra de Dios y a Él le pertenecen y le pertenecerán por toda la eternidad. Así tú.... ¡SÍ! ¡¡TÚ!!, ¡Eres su obra y jamás te abandonará!


¡Ten fe y cree en Él!


jueves, 12 de agosto de 2010

La Asunción de la Virgen María – Dogma Mariano


Escribir sobre la Dulce y Santa Madre de Dios es tan grande tarea que es necesario solicitar que Dios nuestro Señor nos ilumine con su infinita luz de Sabiduría.


¿Qué es el Dogma Mariano?... Entre las muchas definiciones de lo que es un Dogma, hemos escogido tres que pueden concretarse en una.


"Un Dogma es el punto fundamental de una doctrina; es una verdad que se apoya en la autoridad de Dios y que pertenece al objeto de la Fe de una manera irreversible. Todo dogma ha sido revelado por Dios de una manera explícita o implícita"

Cuando se define un Dogma, es como una ventana que se abre, donde puede penetrar la Luz de Dios y donde se sigue profundizando en la Verdad Revelada. El dogma no es un límite sino mas bien un camino en la etapa de la Verdad, donde se establecen ciertos contenidos con claridad y desde cuya base se va a continuar elevando el edificio Doctrinal de la Iglesia.
El Credo de nuestra Iglesia, por ejemplo, es el núcleo fundamental de nuestra Fe Cristiana y en él se resumen nuestras creencias y dogmas cristianos.



Hasta ahora la Iglesia ha declarado cuatro verdades sobre María en forma dogmática y son a saber:
  • María Madre de Dios

  • María Siempre Virgen

  • La Inmaculada Concepción de María

  • Y la Asunción de María

En 1950, el Papa Pío XII definió como Dogma de Fe La Asunción de María al Cielo en Cuerpo y Alma. La fiesta de la Asunción de María es “La Fiesta de María”, que festejamos el 15 de Agosto y es la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor y conmemoramos todos los Misterios de su vida. El Papa Juan Pablo II definió que María realmente murió para seguir el camino de Cristo y luego despertó, resucitó en cuerpo y alma y ascendió al Reino de Dios.




Es por eso hermanos que este domingo 15 de agosto los invito a que vayamos al templo a rendir pleitesía a la Madre de Jesús y Madre nuestra y elevemos una oración en su nombre para que interceda ante Dios Nuestro Señor para protegernos siempre y librar a toda la humanidad de las maldades inspiradas por Satanás.



Dios te salve Madre de Dios, Bendita Tú eres entre todas las mujeres llena eres de Gracia Reina del Universo.



Unámonos a la Adoración Eucarística Perpetua y en nuestra Hora Santa meditemos en la Asunción de la Virgen Santísima a la Gloria de Dios y recemos el Santo Rosario en su honor para la gloria de su Divino Hijo Nuestro Señor Jesucristo.




¡Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado!







jueves, 5 de agosto de 2010

¿Católicos?... ¿En verdad lo Somos?

¿Te has hecho alguna vez esta pregunta? ...


En días pasados después de responder a la encuesta sobre el Censo de Población que realiza el INEGI (Instituto Nacional de Estadística y Geografía en México) y que la entrevistadora me preguntó: “que religión profesaba” respondí como se me había instruido que contestara: Católico Romano. ¿Fue acaso cabal mi respuesta?...

Hoy, después de reflexionar serenamente, dudo mucho de serlo verdaderamente. Sí, nací en un hogar católico, fui Bautizado en la fe, hice mi Primera Comunión y fui Confirmado por el Señor Obispo de mi Diócesis; pero, ¿es todo esto lo que se requiere para ser Católico de Verdad?... ¡Creo que no! Me hice un rápido examen de conciencia y me pregunté:



1.- ¿Cumplo los Mandamientos de la Ley de Dios?

2.- ¿Cumplo los mandamientos de la Santa Madre Iglesia?

3.- ¿Sé cuáles son los Siete Pecados Capitales?

4.- y ¿cuáles son las Siete Virtudes contrarias a los Pecados Capitales?

5.- ¿Sé cuáles son las Virtudes Cardinales?

6.- ¿Y las Virtudes Teologales?

7.- ¿Sé qué es el Espíritu Santo?

8.- ¿Sé cuáles son los Dones del Espíritu Santo?

9.- ¿Sé cuáles son los Frutos del Espíritu Santo?

10.- ¿Y cuáles son los pecados contra el Espíritu Santo?



Después de este breve interrogatorio personal sobre los elementos básicos del Catecismo, honestamente no me pude calificar más que con un insuficiente 7 (siete). ¡Qué desilusión sentí en mi alma!, si todo esto lo sabía cuando lo aprendí en mi niñez. Pero ahora de adulto, algunas cosas, se me han olvidado, otras no las cumplo íntegramente y muchas las ignoro porque así conviene a mi pereza espiritual o a mi complaciente soberbia...

¿Cuántos de ustedes hermanos que están leyendo este humilde escrito pueden autocalificarse con un 10? Ojalá que fueran muchos o mejor aún... ¡Todos!; pero no es así. Necesitamos actualizarnos, leer y aprender lo que no sabemos o lo que nos hemos olvidado.

Pidamos en nuestras súplicas y oraciones a Jesús Sacramentado que nos ilumine en uso de su Omnipotencia y Misericordia con la luz y entendimiento del Espíritu Santo, para ser católicos a cabalidad para gloria de nuestro Dios y Señor.



Hermano, busca y lee Obras Catequísticas, perfecciónate en el conocimiento de tu religión y de seguro podrás amar y servir más y mejor a Dios y a tu prójimo.
Recuerda que para superarnos y progresar, siempre debemos estar en capacitación continua, así como lo hacemos en nuestro trabajo y vida personal también hagámoslo para nuestra vida espiritual.


¡¡¡Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado!!!

jueves, 29 de julio de 2010

San Ignacio de Loyola

En esta ocasión, que es propicia, ya que el 31 de julio se conmemora un aniversario más de la muerte de este gran Santo, hemos decidido exponer en nuestro blog algo sobre él.



Desde mi infancia he sentido mucho respeto y veneración por San Ignacio debido a su formación religiosa y a su vocación sacerdotal un tanto tardía. Fue ordenado sacerdote por el Papa Pablo III en el año de 1537, cuando contaba con 46 años de edad. Otra de las cosas que me impresionó mucho fue un libro que escribió llamado “Ejercicios Espirituales“, que todo buen católico y aspirante a ser un mejor siervo de Dios debería leer.



El caso es que alguien me preguntó: ¿Qué tiene que ver San Ignacio de Loyola con la Adoración Eucarística Perpetua? ... y Dios por intermedio de un escrito auténtico de San Ignacio, sus Ejercicios Espirituales, Manual del Ejercitante, me inspiró la respuesta que sintetizo a continuación:


Coloquio con Jesucristo


Jesucristo:
  • Hijo mío, te espero en el silencio. Ahí donde te doy audiencia, en el silencio hablaré a tu alma y en él oirás mi voz.


  • El alma:
  • Lo estoy deseando Señor. Pero no se por qué, consigo con dificultad hacer silencio dentro de mí.


  • Jesucristo:
  • Es que, efectivamente, hijo mío, el silencio es una conquista. Hay que merecerlo. El recogimiento exige un esfuerzo: hay que quererlo. Haz con valor este esfuerzo. Pídeme humildemente la gracia del silencio interior y hallarás la paz.


  • El alma:
  • Señor, si estuviera cierto de hallarte, no me importaría. Pero lo que temo más que nada es el silencio tuyo.


  • Jesucristo:
  • Tranquilízate, hijo mío, quien me busca fiel y ardientemente, acaba siempre por hallarme. Solo que tengo diversas maneras de manifestarme. A veces hablo y a veces callo. Y me callo más aun en la Eucaristía ¿es menos expresivo este silencio?


  • El alma:
  • Necesito aprender de Tí una lección que me es tan difícil.



  • Jesucristo:
  • Escucha atentamente mis palabras: el que gusta de la soledad sabe a qué sabe Dios. El alma tiene necesidad de silencio para adorar. La calidad de las almas se calibra por su actitud ante el silencio, por su capacidad de silencio, por el timbre de su palabra interior.


  • El alma:
  • Yo siempre había reducido el silencio a una mera medida disciplinaria; pero ahora empiezo a comprender su ascetismo y su profundidad.



  • Jesucristo:
  • Tienes que hacer el silencio en tí, no para contemplarte y admirarte secretamente, sino para darte del todo a Dios. Haz silencio dentro de tí mismo para que hable en tí Mi Palabra.
    El silencio, hijo mío, es un sacramento donde me oculto y me doy.



  • ¿No están acaso estas palabras escritas por San Ignacio de Loyola relacionadas con nuestra Adoración Eucarística Perpetua?... Dios nos da la respuesta... ¡Dios es infinitamente sabio! ¡Gracias Dios y Señor mío!
    `



    Ahora ya entendemos por qué en nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua nuestra luz interior para comunicarnos con Jesús Sacramentado es: el silencio.


    ¡Guárdalo,Respétalo y Obsérvalo siempre que estés enfrente de Él!
    De seguro Él te oirá y su complacencia será Eterna e Infinita
    como lo es todo lo que emana de Dios Nuestro Señor.



    ¡Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado!

    jueves, 22 de julio de 2010

    Dejad que los Niños Vengan a Mi

    A propósito de la entrada en vacaciones de todos los niños y jóvenes estudiantes en nuestro país y también en ciudad cardel.


    Un día, después de haber estado enseñando la Palabra de Dios a sus discípulos, se encontraba Jesús descansando, cuando un grupo de madres con sus hijos en brazos pretendieron acercársele para que los bendijera, mas los apóstoles se lo impidieron. Jesús, al darse cuenta de esto, se indignó y les dijo:

    “Dejad que los niños vengan a mí, y no se lo impidáis.”


    Los discípulos avergonzados dejaron pasar a los niños y Jesús tomándolos en sus brazos los bendecía.
    Así es que a tí, madre de familia, Jesús te ordena que acerques tus hijos a Él. ¿Cómo?... Mediante su Palabra Santa, por medio de recibir a Jesús en su corazón, para que ellos reciban su Santo Espíritu, para que ellos estén seguros en las manos de Él y nadie les haga daño. Y cuando sean mayores, no se pierdan en las adicciones y en la maldad.

    Jesús dice:

    “Instruye a un niño en los caminos de Dios, y aún cuando sea mayor no se apartará de Él.”



    Madre católica, madre cardelense, te pedimos, por y para la gloria de Nuestro Señor Jesucristo, que hagas que tus hijos conozcan y se acerquen a Jesús Sacramentado:


    • Llevándolos a la Capilla de Adoración Perpetua, por unos minutos, para que en ese Espiritual ambiente, el Santísimo Sacramento los bendiga.

    • Previamente, explícales que Jesucristo está vivo y presente en la Hostia Consagrada y es Dios que esta ahí también presente y que le agradece eternamente su visita y les ama con todo su Sagrado Corazón.
      Aprovecha para llevarlos a conocer la capilla, durante las mejores horas del día para los niños, por ejemplo, antes de ir de paseo, antes de ir al mercado, u otra actividad concordante.



    • Pero que la visita no les signifique molestia o presión alguna, tú sabes como convencerlos, haz que voluntariamente deseen ir y no por obligación.


    • Enséñales a querer a Dios, que Él ya los ama infinitamente desde antes y los espera sonriente y agradecido.
    Madre, piensa que educando a tus hijos en la fe de Dios, estás plantando en sus corazones la semilla de amor hacia Él, quien es el que más goza y aprecia el amor de los niños.


    La Adoración Eucarística Perpetua de Cardel, te invita a que visites al Santísimo con tus hijos guardando el debido respeto y dignidad.



    Todo sea hecho para la gloria y alabanza de Dios.


    ¡Bendito y alabado sea por siempre Jesús Sacramentado!

    viernes, 16 de julio de 2010

    Atentados Sacrílegos


    Recientemente nos hemos enterado de actos reprobables acontecidos en Cardel, los cuales seguramente son inducidos por Satanás, quien se siente herido de muerte por el creciente fervor de los cardelenses hacia la Santísima Eucaristía.
    Los hechos tal como los hemos escuchado, sin obrar pruebas contundentes sobre los mismos, salvo lo relatado por dos de nuestros feligreses, son los siguientes:


    Relato 1.- “En días pasados una señora que comulgaba, regresó a su lugar y sacando de su boca la Sagrada Fórmula se la dio a una niñita que estaba con ella.”


    Relato 2.- “No hace mucho, otra señora también que comulgó, llegó a su lugar, extrajo de su boca la Hostia, y envolviéndola en una servilleta la guardó en su bolsa.”




    Abominables acciones las dos, si fueron cometidas con una acción nefasta y preconcebida. No hay pecado más culposo e imperdonable que el sacrilegio que se comete en contra de la Hostia Sacramentada, ya que en ella está el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.


    Es Dios Vivo a quien agredimos, es arrancarnos de un jalón al Espíritu Santo que recibimos cuando fuimos bautizados, es perder la Gracia de Dios y caer en las tinieblas donde reina Satanás.

    Cuando seamos testigos de actos como los consignados, actuemos de inmediato sin dilación y señalemos al culpable ante quien esté oficiando la Santa Misa para evitar que la profanación continúe. ¡No tengamos pena!, procedemos en defensa del Sacramento fundamental de nuestra fe. Es nuestra obligación de señalar públicamente y en el acto al ofensor y no dejar impune esta gravísima ofensa a Nuestro Dios y Señor.

    No podemos perdonar a quien tan alevosamente nos ofende, ni siquiera sacerdote alguno o dignatario eclesiástico puede perdonar el pecado de sacrilegio contra Jesús Sacramentado, solo el Santo Papa en situaciones especiales y bajo atenuantes indiscutibles podría interceder y perdonar al ofensor.


    Por eso Hermanos Adoradores les digo una vez más, que nunca dejemos a Jesús Sacramentado solo, en nuestra Capilla de Adoración Perpetua, no permitamos que nuestra pereza o falta de compromiso permitan que algún desquiciado o confabulado con Satanás intenten agraviar a Nuestro Dios y Señor.

    Defendamos con todas nuestras fuerzas y hasta con la vida a quien dio su vida por nosotros.
    Unámonos todos en la Adoración Eucarística Perpetua para que seamos tantos los acompañantes de Jesús Sacramentado, que casos sacrílegos jamás ocurran en la Capilla de Adoración Perpetua de Cardel.


    ¡¡¡Bendito y alabado sea Jesús sacramentado, Viva Cristo rey!!!

    domingo, 11 de julio de 2010

    Renovación ó Tradición, Dos Opiniones... Dos Conceptos

    En días pasados tuve la oportunidad de conversar con un joven sobre diferentes materias y, como siempre, salió el tema de la política y de la religión. Terminamos el asunto de la política sin llegar a ningún acuerdo... él con su punto de vista y yo con el mío, en conclusión... nada.
    Luego accidentalmente pasamos al tema de la religión, y he aquí la opinión de este joven católico apostólico:

    "Creo yo que la iglesia debe renovar su Liturgia, debe ponerse más a tono con la actualidad, por ejemplo, la Santa Misa debería cambiar su forma, pero entiéndame, no su esencia; quiero decir, que las monótonas letanías que repetimos como robots deben de cambiarse a expresiones con más sentido práctico y que lleven un mensaje nuevo y no una repetición arcaica ya casi sin objetivo espiritual... Que sea una oración interactiva donde el oficiante y el oyente se unan en un ritmo sincrónico que amalgame las almas de ambos.

    Debería ser el explosivo agradecimiento y alabanza a nuestro Dios por el sacrificio de su Unigénito, reconociendo la magnificencia del acto y su infinito amor por la humanidad. Dejando que la música y el coro de nuestros corazones en la armonía de nuestras voces se conviertan en celestial incienso que se eleve y llegue al trono de Nuestro Señor para su deleite y complacencia... En síntesis lo que yo desearía es que en la Misa tengamos nuevas canciones, nueva música... algo que nos renueve desde muy dentro y fije en nuestras mentes la verdad del holocausto que celebramos".

    Un señor que escuchaba -mayor ya él- intervino diciendo:

    “No es descabellada la opinión de este joven amigo, creo que cada etapa de nuestras vidas está marcada por el ritmo de los años que tenemos y así como no podemos pedirle a un adolescente que se entusiasme y deleite hasta el éxtasis escuchando una Sinfonía de Beethoven, tampoco podemos pedirle a un anciano que se ponga a bailar frenéticamente con una música de moda. Cada momento tiene su preferente inclinación y cada época se desenvuelve en el ámbito de los compases que le marcan los gustos y caprichos de la moda. Y la política, la cultura, la vestimenta, la música, los deportes, las costumbres y hasta los ritos religiosos no escapan de esta ley natural y tampoco se excluye a la Religión Católica".


    Muchos son los cambios introducidos en la Liturgia y Práctica de nuestra Religión. Muchos de ellos tratan de adecuarla a la modernidad y a la exigencia del tiempo, esto no es sacrilegio ni pecado, es ponerla al alcance del pensamiento y sentir religioso de la época actual. Las formas pueden y deben cambiarse pero sin comprometer ni afectar a la esencia y a los principios básicos de nuestra fe.

    En conclusión los dos conceptos son valederos, demos a los niños lo que corresponde para los niños, a los jóvenes lo de los jóvenes y a los adultos mayores lo que a ellos les corresponde. No tratemos de imponer que lo que es bueno para unos, lo sea para todos; que cada quien escoja por su propia voluntad, lo que mejor acomode a sus principios sin menoscabo del Amor, Fidelidad y completa sumisión a la Voluntad de Dios.


    Hermanos, si alguna duda les preocupa, ¡Únanse a la Adoración Eucarística Perpetua! y cara a cara, en presencia de Jesús Sacramentado, pidámosle que nos de su respuesta y nos señale el camino que debemos seguir... porque Él es el Único que conoce nuestros corazones y sabrá tomarnos de la mano para llevarnos paso a paso al Reino del Padre, Dios Omnipotente.



    Bendito y alabado sea Jesús sacramentado.