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viernes, 16 de julio de 2010

Atentados Sacrílegos


Recientemente nos hemos enterado de actos reprobables acontecidos en Cardel, los cuales seguramente son inducidos por Satanás, quien se siente herido de muerte por el creciente fervor de los cardelenses hacia la Santísima Eucaristía.
Los hechos tal como los hemos escuchado, sin obrar pruebas contundentes sobre los mismos, salvo lo relatado por dos de nuestros feligreses, son los siguientes:


Relato 1.- “En días pasados una señora que comulgaba, regresó a su lugar y sacando de su boca la Sagrada Fórmula se la dio a una niñita que estaba con ella.”


Relato 2.- “No hace mucho, otra señora también que comulgó, llegó a su lugar, extrajo de su boca la Hostia, y envolviéndola en una servilleta la guardó en su bolsa.”




Abominables acciones las dos, si fueron cometidas con una acción nefasta y preconcebida. No hay pecado más culposo e imperdonable que el sacrilegio que se comete en contra de la Hostia Sacramentada, ya que en ella está el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.


Es Dios Vivo a quien agredimos, es arrancarnos de un jalón al Espíritu Santo que recibimos cuando fuimos bautizados, es perder la Gracia de Dios y caer en las tinieblas donde reina Satanás.

Cuando seamos testigos de actos como los consignados, actuemos de inmediato sin dilación y señalemos al culpable ante quien esté oficiando la Santa Misa para evitar que la profanación continúe. ¡No tengamos pena!, procedemos en defensa del Sacramento fundamental de nuestra fe. Es nuestra obligación de señalar públicamente y en el acto al ofensor y no dejar impune esta gravísima ofensa a Nuestro Dios y Señor.

No podemos perdonar a quien tan alevosamente nos ofende, ni siquiera sacerdote alguno o dignatario eclesiástico puede perdonar el pecado de sacrilegio contra Jesús Sacramentado, solo el Santo Papa en situaciones especiales y bajo atenuantes indiscutibles podría interceder y perdonar al ofensor.


Por eso Hermanos Adoradores les digo una vez más, que nunca dejemos a Jesús Sacramentado solo, en nuestra Capilla de Adoración Perpetua, no permitamos que nuestra pereza o falta de compromiso permitan que algún desquiciado o confabulado con Satanás intenten agraviar a Nuestro Dios y Señor.

Defendamos con todas nuestras fuerzas y hasta con la vida a quien dio su vida por nosotros.
Unámonos todos en la Adoración Eucarística Perpetua para que seamos tantos los acompañantes de Jesús Sacramentado, que casos sacrílegos jamás ocurran en la Capilla de Adoración Perpetua de Cardel.


¡¡¡Bendito y alabado sea Jesús sacramentado, Viva Cristo rey!!!