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miércoles, 4 de febrero de 2015

Aceptar y Cumplir la Voluntad de Dios.


Como devotos y fieles cristianos católicos debemos someternos humildemente a los designios que nuestro Dios Todopoderoso ha dispuesto para nuestra vida. 

Dios nos ama infinitamente y jamás podrá establecer hechos o acontecimientos que puedan ocasionarnos un mal. Al contrario, su única misión es nuestra salvación, por lo tanto,  todo acto que se origine en la voluntad de Dios para con nosotros, es un medio que nos conduce a la vida eterna.

Es tan grande el amor que nos tiene Dios a los hombres, que envió a su Hijo Unigénito para que con su inmolación fuéramos redimidos. Jesús, cumplió la voluntad del Padre porque de antemano sabía que tendría que morir para que con su muerte pudiéramos alcanzar la vida eterna.

Somos hijos de Dios al ser bautizados con la gracia del Espíritu Santo y por lo tanto  hermanos de Jesús, quien nos lo confirma en Mc 3, 35 que dice:

"Quien cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano, 
mi hermana, y mi madre."

La alegría de decirle a Dios nos la da la Santísima Virgen María en su obediencia a la palabra de Dios y a su disponibilidad total de abandono en aceptar que se hiciera en ella  la voluntad de Dios.

Si nuestro amadísimo Señor Jesús y nuestra venerada Santísima Virgen María cumplieron, con amor de hijo y con amor de madre, la divina voluntad de Dios Padre, 

¿Por qué nosotros, no la aceptamos, 
desobedeciéndola con pecaminosa soberbia?

Quien esté libre de este pecado o quien jamás lo haya cometido, que se arrepienta y pida perdón, por haber mentido.

¿Quién no ha pedido en arrebatada plegaria que Dios salve de la muerte a un ser querido?... Mas si el beneficiado muere, el solicitante, en su amargura se vuelve contra Dios ¡y le censura airadamente!, o en silencio piensa "Dios mío, ¿por qué no escuchaste mi plegaria?". En ambos casos ninguno cumple la voluntad de dios, que era, probablemente, la de llevar esa alma al lugar que sus méritos le tenían predestinada.

Dios establece nuestra vida de antemano, cuándo debemos nacer y cuándo debemos morir. Esa es su voluntad porque Él es Nuestro Creador. Nuestro destino lo determinamos nosotros mismos con nuestra razonada sumisión al bien o al mal.

Existen muchas religiones que tienen sus propias definiciones sobre la libertad que tiene el ser humano de actuar o pensar. La religión católica en su Manual de Catecismo Católico trata extensamente sobre este tema y las personas interesadas en el tema,  pueden acudir al manual citado.

Es difícil para un ser humano aceptar la voluntad de otro ser humano, ya sea por orgullo, por presunción o por vanidad personal, pero la Voluntad de Dios ¡Es la Voluntad de Dios! y para ella solo debemos tener nuestro humilde y alegre acatamiento.

Pidámosle  a Dios que podamos tener en nuestra vida personal la  misma disponibilidad  con que la Santísima Virgen María aceptó su voluntad.

Que la humildad sea el camino que nos lleve a cumplir con los propósitos que nos tiene señalados para nuestro bien, el amor de nuestro Dios Todopoderoso.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 17 de diciembre de 2014

¡Navidad!, ¡Nacimiento de Jesús!, ¡Llegada de Nuestro Redentor!


Estamos en la Tercera Semana de Adviento, tiempo de preparación para la venida al mundo de Nuestro Salvador.

Es necesario que meditemos profundamente el significado de este magno acontecimiento que está siendo un tanto desvirtuado por el concepto materialista de un mundo cegado por el poder del dinero.

En estos días la preparación de la mayoría de las gentes consiste en elaborar un plan para festejar la Navidad, ¿qué vamos a comprar para regalar?... ¿qué vamos a comprar para la cena de Año Nuevo?...  o ¿qué vamos a comprarnos?,  para complacer nuestra vanidad y vestirnos con las mejores galas que nuestra economía lo permita.

Y nos preguntamos: ¿qué vamos a hacer para prepararnos para conmemorar debidamente la llegada a este mundo de Jesús, que nace para darnos la vida eterna con su sacrificio? 

Indudablemente nos alegramos porque nace en Belén de la Inmaculada Virgen María el Hijo de Dios, pero no aquilatamos la magnitud del acontecimiento....


¡¡Es Dios que nos está entregando a su Divino Hijo para que nos salvemos
y con su vida, pasión, muerte y resurrección nos conceda también
el derecho de la vida eterna a todos los seres humanos!!


Este acontecimiento, anticipado  desde muchos siglos atrás por los profetas, tal como lo indica la Santa Biblia, es la señal divina del futuro nacimiento del Mesías, Salvador de la humanidad. Eso es lo que debemos jubilosamente celebrar con la unción y respeto que tal acto merece. Para eso la iglesia establece el Tiempo de Adviento, las cuatro semanas previas a la navidad.


¿Y como debemos prepararnos?

  • Primeramente debemos estar conscientes de que ¡Es a Dios Hijo a quien vamos a recordar ese bendito día!... que no es un niñito cualquiera el que nació en Belén hace mas de 2000 años. Es Dios hecho hombre por la misericordiosa voluntad e infinito amor del Padre,  Dios Todopoderoso, que nos lo entrega para que podamos encontrar en el recién nacido  su perdón y salvación.

  • Dediquemos unos momentos de reflexión y oración cada día del tiempo de adviento, que ya está por terminar, y reflejemos  en lo más hondo de nuestra espiritualidad lo que nuestro corazón debe verdaderamente sentir a la llegada de Jesús y con ella el motivo trascendental de esa gloriosa y santa llegada.
  • En la navidad recordamos naturalmente el nacimiento de Jesús, pero igualmente recordamos su cumpleaños. Y ¿qué acostumbramos hacer cuando es el cumpleaños de alguien a quien amamos o estimamos?... Les damos un regalo, que identifique nuestro amor y aprecio. ¿Verdad? ... Entonces por qué en esta próxima Navidad, que el cumpleaños de Jesús Nuestro Señor, no le regalamos algo que sea de su agrado?
  • ¿Por qué no le damos nuestro corazón, por intermedio de la Santísima Virgen María, pidiéndole que nos consagre al Sagrado Corazón de Jesús?
  • ¿Por qué no le entregamos todo a Jesús, nuestros pensamientos, nuestras palabras y obras?
  • ¿Por qué no le damos una sonrisa y alegría cuando le adoramos en oración?
  • ¿Por qué no hacemos una obra de caridad cristiana a un hermano necesitado y se la dedicamos al Señor en su cumpleaños?
  • ¿Por qué no perdonamos al que nos ha ofendido, sin guardar rencor ni memoria de la ofensa recibida?... De seguro este acto será del agrado de Jesús.
  • ¿Por qué en su cumpleaños no le damos a Jesús Sacramentado una hora de adoración en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua?


Hay tantas cosas que podemos darle como ofrenda a Jesús Dios y Señor Nuestro, en la fecha de su cumpleaños, que ¡No se compran con dinero, sino con el amor que los buenos cristianos tenemos guardados en el corazón!

Para terminar con nuestra preparación, ¡¡No olvidemos a la Santísima Virgen Inmaculada Madre de Dios, quien con su humilde , en el día de la Anunciación, nos abrió la puerta de la salvación y trajo al salvador al mundo!!

Digámosle amorosamente: 

¡Bendita Tú eres entre todas las mujeres y 

Bendito es el fruto de tu vientre, Jesús!,

Danos el calor de tu infinito amor y protección, 
cobijándonos entre tus brazos, así como lo hiciste
 con tu Divino Hijo el día que nació.

¡¡Somos todos tuyos!!, 

¡¡Somos Hijos de Dios!!.




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!




Para establecer una 
Capilla de Adoración 
Eucarística Perpetua
en su comunidad,
Comunicarse a :    
lucy.barradas@hotmail.com
Cel. 924 11407 09         

 Lucy Barradas,       
Misionera de Nuestra Señora 
del Santísimo Sacramento



miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Qué es ser Evangelizador?



Todos debemos, por nuestro compromiso Bautismal, ser Evangelizadores, pero no basta solo el don recibido del Espíritu Santo para convertirnos en verdaderos evangelizadores. 



¡Es una misión difícil y más en nuestro mundo actual!

Hay que prepararnos eficientemente, conscientes de lo que vamos a realizar, que será ni más ni menos que de llevar la Palabra de Dios a todos los seres humanos que la desconocen o que la conocen a medias...

Nuestra preparación debe encarar dos aspectos, el Espiritual y el Material, en términos globales:


  • Preparación Espiritual

Debemos de estar totalmente convencidos de que nuestra misión evangelizadora debe estar basada en el amor, tal como lo hiciera nuestro Maestro y Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret.

El amor tiene que ser la fuente de la cual debemos continuamente beber para seguir las huellas de Cristo y no perdernos en falsos caminos.

El amor que debe inundar nuestro corazón, no tiene límites, ni de tiempo ni de cantidad, ni de selección, debe ser eterno, infinito y total.

Nuestro amor no es para darse hoy y mañana, en este mes, en este año, es para darse siempre hasta la muerte.

Nuestro amor no es para darse durante una hora, un día, una jornada, nuestro amor no tiene descanso, no tiene un alto, nuestro amor es para darse continuamente, sin fin, ni  término.

Nuestro amor no es para solamente unos cuantos seleccionados, nuestro amor es para todos,  para quien lo necesite  lo quiera o no lo quiera recibir.


Otro punto espiritual básico y no menos ni más importante que el amor...
¡Es la Fe!

“La fe es la garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades
que no se ven.“

La fe es la fuerza del Espíritu Santo que nos induce a creer en Dios y en todo lo que de Él emane, sin dudas ni vacilaciones, la fe es la confirmación de nuestras creencias religiosas.

Nuestra fe nos es imprescindible para la misión de evangelizar, ¿cómo podremos compartir con otros lo que no tenemos? La fe es pues, el testimonio espiritual, de la verdad de la palabra de Jesús.

Si tenemos poca fe o una fe débil, debemos de pedirla a Dios, con respetuosa insistencia, hagamos como lo hicieron humildemente, los Apóstoles: “Auméntanos la fe.” Solo tenemos que decirle: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe.” Y para recibir la ayuda solo hay que pedirla. “Yo os digo: pedid y se os dará;  buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.” (Lc 11-9).

Son pues, nuestros Principios Espirituales para evangelizar: 

El Amor y La Fe.


  • Preparación Física o Material

Aunada a la Preparación Espiritual debemos poseer los carismas necesarios para la nueva Evangelización. Estos, entre otros, son los básicos: la Alegría, presente siempre en nuestro rostro


La alegría de saber que estamos entregando para el bien y su conocimiento,  al mismo Jesús, en nuestra misión. Y la firmeza en nuestro comportamiento y expresión corporal total. Para que nuestros hermanos vean en nosotros, como en una réplica humana, a nuestro Divino Salvador.

Quien tenga ya estos atributos y dones celestiales puede ya considerarse como probable evangelizador. Solo será necesario tener la unción sagrada de la Iglesia por intermedio de sus Representantes Pastorales y Parroquiales, la cual le identificará ante Dios Nuestro Señor como su humildes siervo digno de transmitir la Buena Nueva de la Salvación, anunciada por su Hijo muy Amado, el Mesías Esperado, Jesús Nuestro Señor.

Y sobre todo: 


“Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra Santificación." (1 Ts 4, 3)





Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

jueves, 22 de mayo de 2014

María, Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.


La Santísima Virgen María en su coronación como Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, con su dulzura y amor de madre, nos abre la puerta que nos conduce directamente al corazón de su Divino Hijo, Jesús Sacramentado.

Una vez que Jesús ascendió a los cielos, María pasó el resto de su vida ante Jesús en la Eucaristía, donde lo tenía todo para sí misma y ya no había límite en el grado de intimidad y unión divina que compartía con Él.

En la reunión con los Apóstoles, María se consagró totalmente a la gloria Eucarística de Jesús, con lo que  transmitió a todos los seres  humanos el amor rebosante que guardaba el Sagrado Corazón de Jesús Sacramentado, haciéndolo conocido, amado y servido por todos,  para la gloria eterna del Padre Dios Todopoderoso

La Adoración Eucarística Perpetua tiene a su más grande propagador, discípulo y adorador en San Pedro Julián Eymard, quien dedicó su vida entera a establecer los cimientos y difundir la  Adoración Eucarística Perpetua.

La experiencia de la Adoración Perpetua es una gracia que individualmente recibimos de Dios, es la semilla de amor y fe que nos es concedida para que hagamos de ella el milagro de transformación más hermoso que ser humano pueda obtener.

Mediante nuestra devoción total y entrega sin condiciones, con la completa certidumbre de que Jesús Sacramentado está vivo en la Hostia Consagrada, iremos poco a poco sin darnos cuenta, recibiendo los frutos de nuestra constancia, de nuestro amor, y de nuestra infinita fe en Él, que jamás nos dejará solos y a quien nosotros nunca abandonaremos en su sagrada morada, la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua.

Dios tarda pero no olvida, Él sabe de tu sinceridad y de tu fe, de tus infortunios y de tus satisfacciones, día a día Él te demuestra cuanto te ama, tal vez tú no lo percibas, pero la belleza y resplandor de tu alma crecerán sin límite, hasta que toda ella sea plenamente:

¡El alma de Dios en ti!

Las gracias espirituales que todos los que de verdad amamos a Jesús Sacramentado y que recibimos en nuestra hora de adoración contrita, humilde,  y sumisa a su divina voluntad, son:

  • Santificación.- La forma más eficaz de crecer en santidad, es pasar tiempo con Jesús en el
    Santísimo Sacramento.
  • Reparación.- Cada Hora Santa es un consuelo para el corazón de Jesús por aquellos que rehúsan acercarse a Él; la adoración es un gran acto de entrega que repara el mal que hay en el mundo.
  • Transformación.- Cada momento dedicado a estar ante el Señor profundiza nuestra unión con Cristo, somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso.
  • Salvación.- Cuando Jesús ve nuestra fe al acercarnos al Santísimo Sacramento derrama su Preciosa Sangre sobre aquellos en el mundo que más necesitan de su misericordia.
  • Restauración.- En la Eucaristía, el mismo Jesús del Evangelio permanece con nosotros; con nuestra fe lo tocamos y Él derrama su poder sanador sobre nosotros y el mundo entero.


El mejor tiempo que pasas en la tierra es con tu mejor amigo…

¡Jesús Sacramentado!

¡Qué valiosa es la conversación con Cristo en el Santísimo Sacramento! porque no hay nada que consuele más en la tierra, nada más cierto para avanzar en el camino de la Santidad.

Queridos hermanos, cuando vayan a visitar en su Hora Santa a Jesús Sacramentado, recen el Rosario de la Santísima Virgen María. No hay mayor deleite y alegría que podamos dar a Cristo, que el de ofrecerle la plegaria de nuestro corazón por medio de su Santa Madre, para que ella con su ternura y amor de madre le lleve a su divino hijo, la humilde palabra de sus hijos terrenales.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!



miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿A qué vamos a la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua?




¿A qué vamos a la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua?

¿Sabremos realmente responder todos los Adoradores esta fundamental pregunta?

La respuesta se encuentra abierta y terminante en el nombre de nuestro movimiento: Adoración Eucarística Perpetua.

¡¡¡Efectivamente!!! nuestro principal motivo por el que acudimos a la capilla es para Adorar a la Santísima Eucaristía,  que nos es otra cosa,  que el mismo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo transformado en la Hostia Sagrada por medio del Misterio de la Consagración.

El propósito de nuestra visita a Jesús Sacramentado no debe ser otro que, el de primeramente, adorarlo y luego  darle gracias por los favores recibidos de su infinita y divina  misericordia.

En nuestra Hora Santa nuestros corazones y pensamientos deben estar íntimamente conectados con el Sagrado Corazón de Jesús vivo en la Hostia Divina,  expuesta en la custodia. Tal debe ser la fuerza de nuestra fe en esta unión,  que ni el parpadeo de nuestros ojos, debería interrumpir esta conjunción de amor.

Vamos a la capilla de AEP porque:
  • Dios está realmente ahí.
  • Por el infinito amor que te tiene.
  • Te dará todas las gracias que necesitas.
  • Hará que aumente su vida Divina dentro de ti.
  • Porque Jesús te espera y te llama.
  • Jesús te pide que lo ames pasando una hora con Él
  • Cada momento que pasas con Él le causa alegría a su Sagrado Corazón.
  • Jesús te hará crecer espiritualmente.
  • Te conduce al camino de la Santidad.
  • Jesús te invita,  no te obliga.
  • Jesús tiene sed de ti y
  • Sobre todas las cosas... Jesús te ama

Cuando vayas a visitar a Jesús Sacramentado en la Capilla de Adoración Eucarística, no vayas con el afán de solicitarle favores personales...
Él los conoce antes de que tú siquiera sepas que los necesitas. 
Él sabe lo que es bueno o malo para ti.

¡Deja que Dios Haga en ti su voluntad y cúmplela con alegre obediencia!
Disfruta de tu adoración y espera, confía y cree en Él, tu Dios y Señor.

En tu hora con Jesús, conversa con Él, platícale tus alegrías, tus infortunios, dile cuanto le quieres y que te da infinito placer el poder hablarle personalmente y mirando sus dulces ojos, al final de tu charla dale las gracias y dile con la voz del corazón:

“¡Hágase en mí tu palabra, Bendito seas Señor por toda la eternidad!”

Para terminar, queridos hermanos me permito transcribirles las Gracias Espirituales que todos recibimos en cada Hora Santa de Adoración:

Santificación: La forma más eficaz de crecer en Santidad es pasar tiempo con Jesús en el Santísimo Sacramento.

Reparación: Cada Hora Santa es un consuelo para el corazón de Jesús por aquellos que rehúsan acercarse a Él; la adoración es un gran acto de entrega que repara el mal que hay en el mundo.

Transformación: Cada momento dedicado a estar ante el Señor profundiza nuestra unión con Cristo, somos transfigurados a su propia imagen con un esplendor cada vez más glorioso.

Salvación: Cuando Jesús ve nuestra fe al acercarnos al Santísimo Sacramento derrama su Preciosa Sangre sobre aquellos en el mundo que más necesitan de su misericordia.

Restauración: En la Eucaristía, el mismo Jesús del Evangelio permanece con nosotros, con nuestra fe lo tocamos y Él derrama su poder sanador sobre nosotros y el mundo entero.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!