miércoles, 22 de abril de 2015

Preparación para la Muerte.

En nuestra vida, los seres humanos siempre o casi siempre estamos anticipándonos a las tareas o compromisos que tenemos programados para ejecutar.

Veamos por ejemplo:
  • Si deseamos ingresar a una Universidad nos preparamos anticipadamente para presentar el examen de admisión, 
  • Si tenemos una cita de negocios con tiempo estudiamos los pormenores de los puntos a discutirse, 
  • Si tenemos que hacernos un análisis clínico nos sujetamos a las indicaciones del médico para estar preparados para la prueba, 
  • Igualmente si se trata de una  competencia deportiva nos adiestramos para estar en forma para el día del compromiso.


Todos los preparativos están sujetos a una fecha o tiempo de realización del evento en el que vamos a participar, pero estas fechas no son estrictamente cumplidas y no obstante saber que llegarán en un día y hora predeterminados las tomamos como verdad absoluta.

Pero en nuestras vidas solo hay un momento en  que desconocemos todos cuando llegará; y ese es el de nuestra muerte física terrenal.

Ante un hecho de ocurrencia inevitable, el cual definirá el futuro de nuestra alma en la eternidad, no nos preocupamos de prepararnos para cuando llegue.

Jesús nos advierte en varios momentos de su vida terrenal sobre la importancia de estar preparados, para cuando llegue el día en que indefectiblemente tendremos que dar el paso trascendental que nos llevará bien a la gloria de Dios o a las eternas tinieblas donde reina el maligno.

La responsabilidad la asumimos nosotros mismos, Dios nos indica el camino recto a seguir, que es el que nos enseña su Hijo Nuestro Señor Jesucristo. Es el camino de hacer el bien, cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios y  los de nuestra Santa Iglesia Católica. La oración y las buenas acciones son también parte de nuestra preparación para nuestro encuentro con la muerte.


Quien esté preparado para el final, no  le temerá,  porque de antemano sabrá que las puertas del cielo las fue abriendo él mismo con su diario proceder.

Pero ¡Ay de aquel que envuelto en las redes del mal, tendidas por el mismo demonio, prefirió los placeres carnales, los pecados mundanos, la idolatría al dinero y su eterna sumisión a los dictados de Satanás!. Para él no habrá perdón ni misericordia, la justicia divina lo ha condenado.

Queridos hermanos, hemos buscado y buscando hemos encontrado un escrito que nos puede ayudar mucho en nuestra preparación para la muerte. Se trata de un libro escrito por San Alfonso María de Ligorio, Doctor de la Iglesia y fundador de la orden de los Padres Redentoristas.


Nuestros lectores que deseen profundizar en las reflexiones sobre cómo prepararnos para la muerte, les sugerimos buscar en internet o en librerías católicas la obra de este notable escritor, San Alfonso Maria de Ligorio, que trata sobre el tema "Qué necesitamos hacer para estar listos cuando el Señor nos llame."


Quisiéramos terminar esta invitación a nuestra preparación para la muerte, con estas humildes palabras:


Santísima Virgen María, 
mi reina y señora, 
con el alma entristecida 
por ver las lágrimas brotar
de tan bellísimos ojos 
por la maldad 
reinante en el mundo, 
te ruego humildemente 
que intercedas 
por esta humanidad agonizante
en su ignominia vergonzante, 
y le pidas a Jesús Nuestro Señor, 
tu Divino Hijo, que nos haga ver su luz, 
entre tanta oscuridad y ante tanta ingratitud!




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!


miércoles, 15 de abril de 2015

''Donde Están Dos o Tres Reunidos en Mi Nombre, Allí Estoy en medio de Ellos''

Estando Jesús, en compañía de sus discípulos instruyéndolos sobre la forma como debían conducirse con sus hermanos y como debían de actuar, entre otras cosas les dice: 

''Así mismo yo les digo,  si en la tierra dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir alguna cosa, a mi padre celestial, se la concederá. Pues donde estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.‘‘ (Mateo 18, 19-20)

Con estas palabras, Jesús, nos da a entender que la oración en comunidad es un poderoso medio para llegar a Dios.

Esta sencilla introducción nos encamina a celebrar reuniones en conjunto con personas que tenemos o aspiramos a un fin común. Estas reuniones pueden ser de diferente índole, llámense oraciones comunitarias, retiros, procesiones, encuentros o congresos.

Todas estas celebraciones tienen el propósito o intención principal de establecer una comunicación espiritual con Nuestro Dios, con el fin de alabarlo, adorarlo  y glorificarlo. 

Todas ellas son en sí una oración comunitaria de completa unidad religiosa y por lo tanto deben ser ofrecidas en acción de gracias, con fe, dentro de la voluntad de Dios, para la gloria de Dios y con un compromiso de corazón amoroso, recto y sincero.

En nuestro movimiento de la Adoración Eucarística Perpetua, en México, tenemos la costumbre de llevar a cabo Encuentros Nacionales cada año, y este año del 2015 se ha designado la ciudad de San Luis Potosí, capital del estado del mismo nombre, para realizar nuestro Segundo Encuentro Nacional de Capillas de Adoración Eucarística Perpetua, los días 19, 20 y 21 de Junio.

''La Adoración Eucarística Perpetua es nuestra profesión de fe como pueblo de Dios y como Parroquia Eucarística de que creemos que Jesús está realmente presente en el Santísimo Sacramento. Cada vez que visitamos a Jesús en la Eucaristía enriquecemos nuestra vida espiritual. 
Él nos eleva a unión más intima consigo mismo, y hace que nuestra alma llegue a ser eternamente más gloriosa en el cielo, porque unirnos a Jesús es nuestra vocación en esta vida y nuestra felicidad eterna en el  cielo"

Queridos hermanos, asistir a un Encuentro Eucarístico es la experiencia espiritual más grandiosa que el verdadero adorador puede conocer en su vida. Los testimonios de muchos hermanos que hemos asistido a un Encuentro de Adoración Eucarística Perpetuo, son la muestra viva del milagro realizado en cada uno de nosotros. 

En la página especial publicada en este mismo blog te damos toda la información referente al Encuentro 2015 de San Luis Potosí.

No dejes de asistir, Jesús te llama, Jesús te espera en San Luis Potosí en Junio de este 2015.





Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 8 de abril de 2015

Ángelus, Regina Coeli y Magníficat.


El amor,  tan profundamente enraizado en nuestro corazón, por la Santísima Virgen María, Madre de Dios, nos ha movido a la publicación de este artículo.

Somos muchos los católicos que casi a diario rezamos estas pequeñas oraciones marianas. Pero verdaderamente, poco o nada conocemos de ellas, lo cual es una falta de instrucción catequista o de interés en la religión que decimos profesar.

A continuación, con toda humildad, trataremos de explicar brevemente lo que significan y también en algunos casos, el origen de estas oraciones, centradas en la Virgen María.

Ángelus.- 
  • Es una devoción católica en recuerdo de la Anunciación y Encarnación del Verbo (Segunda Persona de la Santísima Trinidad, encarnada en Jesús). 
  • Se atribuye la redacción de esta oración tanto al Papa Urbano II como también al Papa Juan XXII.
  • Según, los escritos de esas fechas, fue el Papa Juan XXII  quien por su Bula del 7 de Mayo de 1327, ordenó que se recitase tres veces al día, en las mañanas, al medio día y al anochecer.
  • En la actualidad se reza según las costumbres de cada país y lo dispuesto por el Obispo de la Diócesis que corresponde. Generalmente se reza una vez al mediodía durante todo el Año Litúrgico a excepción del Tiempo Pascual,  durante el cual en su lugar, se reza el Regina Coeli.


Regina Coeli.- 

  • Reina del Cielo es el nombre de una oración mariana y cristológica de la Iglesia Católica en honor de la Virgen María a manera de felicitación por la Resurrección de su Hijo Jesucristo. Se reza en lugar del Ángelus en el Tiempo Pascual, desde la Vigilia Pascual hasta el mediodía del sábado de Pentecostés.
  • Si bien esta oración es de autor desconocido, se le atribuye a San Gregorio Magno y ya la rezaban los frailes franciscanos en el siglo XII.



Magníficat.- 

  • Es una oración católica que proviene del Evangelio de Lucas, Lc 1: 46-55. Reproduce las palabras que María, la madre de Jesús, dirige a Dios en ocasión de su visita a su prima Isabel que llevaba en su seno a Juan el Bautista.



Oración del Ángelus

V. El ángel del Señor anunció a María
R. Y concibió por gracia del Espíritu Santo
V. He aquí la esclava del señor
R. Hágase en mí tu palabra
V. Y el Verbo se hizo carne
R. Y habitó entre nosotros


Oración del Regina Coeli

V. Alégrate Reina del Cielo, Aleluya
R. Porque a Él mereciste llevar en tu seno, Aleluya
V. Ha resucitado, según predijo, Aleluya
R. Ruega por nosotros a Dios, Aleluya
V. Gózate y alégrate, Virgen María, Aleluya
R. Porque ha resucitado verdaderamente, Aleluya



Oración del Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador; 
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitaran todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho grandes obras por mí,
su nombre es santo, y su misericordia 
llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo,
dispersa a los soberbios, 
derriba de su trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacios.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.



Gloria al Padre Oh dulcísima Virgen María, creación perfecta de Dios,  con afán te he buscado en los más infinitos de mis amores y no encuentro en ninguno de ellos 
la expresión que dé certeza cabal a la humilde grandeza que contenga tu belleza celestial.

Solo puedo percibir el delicado aroma de tu presencia divina cuando en un éxtasis de extrema hiperdulía aflora a mi mente la oración que me enseño mi madre cuando era un niño y por primera vez te conocí:


Bendita sea tu pureza 
y eternamente lo sea, 
pues todo un Dios se recrea, 
en tan graciosa belleza.

A ti celestial princesa, 
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma, vida y corazón. 

Mírame con compasión
y nunca me dejes madre mía.




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado.


¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 1 de abril de 2015

¡Que la Humildad cubra nuestros corazones en la Celebración de la Semana Santa!


Nuestro pueblo, enclavado en la parte sur del Continente Americano, se aprestaba como cada año lo hacía a recordar la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, nuestro Divino Redentor.
Las pláticas previas al más importante acto de nuestro Calendario Litúrgico habían sido directa y personalmente llevadas a cabo por nuestro Párroco, durante el Tiempo de Cuaresma, período de cuarenta días de penitencia y oración, en el cual nos preparábamos todos los fieles de la Parroquia, para debidamente cumplir con las celebraciones y ritos según lo aprobado por nuestra Santa Iglesia.
No se necesitaban anuncios multicolores ni espectaculares avisos para indicarnos los horarios y días de las referidas charlas o pláticas de preparación. La voz de nuestro Pastor nos lo hacía saber durante los anuncios que él mismo nos daba al finalizar la Eucaristía Dominical.
Sus palabras quedaban grabadas en nuestras mentes con letras de recordatorio obediente, que cumplíamos todos, hombres, mujeres, niños, jóvenes, adultos y ancianos.
Todos religiosamente asistíamos en el día y hora programadas, no había excusas, para llegar tarde ni de parte del Párroco ni de sus feligreses. A la hora establecida empezaba el evento, siempre con el templo lleno de gente ávida de escuchar, meditar y ejecutar lo eficazmente sugerido por nuestro respetado y querido "padrecito".

Esta breve reseña de tiempos pasados, es necesaria para llegar al significado del título de nuestro artículo: "Que la humildad cubra nuestros corazones en la celebración de la Semana Santa".  Y he aquí a continuación, mi humilde contribución.

Hoy en nuestros días las festividades religiosas son celebradas con grandes despliegues y retoques de exagerada exhibición exterior, es algo que uno no se imagina, es algo que uno siente vivamente. El participante, generalizando, es meramente un asistente presente solo en cuerpo; su alma divaga, igual que sus pensamientos, en sucesos ajenos al Acto Litúrgico,  no hay devoción, no hay compromiso, no hay humildad, por lo tanto no hay amor a lo que se está celebrando.

No hay devoción porque la mayoría de los asistentes, no tienen  el fervor religioso para cumplir la práctica religiosa,  de acuerdo a lo requerido y exigido por la Liturgia de la iglesia.

No hay compromiso porque no hay sinceridad en la obligación comprometida, es decir, la voluntad  de usufructo personal se sobrepone al motivo  principal que es la alabanza y adoración a Dios.

No hay humildad, porque para poder venerar, alabar y adorar a Dios no se puede ser orgulloso, ya que el orgullo es el exceso de estimación propia y el primer paso hacia la soberbia. La humildad abre nuestros corazones a la confianza de Dios.

Hoy es Miércoles Santo... ¡Ya debemos estar preparados, 
para la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús!.


Que nuestra presencia a todas y cada una de las Celebraciones Litúrgicas del Jueves Santo, Viernes Santo y Domingo de Pascua, lleven nuestra devoción, nuestro compromiso y humildad. Y que cada uno de los actos conmemorativos del Sacrificio del Hijo de Dios nos contenga física y espiritualmente en el amor infinito que debemos a quien por amor nos dio la Vida Eterna.

  • Que el corazón se nos atraviese por el dolor que experimentó Jesús al ser clavado en la cruz.
  • Que las heridas sufridas por Él sean perennes en nuestra alma para así poder cada día de nuestra existencia sentir el precio que fue pagado por nuestra redención.
  • Y que el Domingo de Pascua, gocemos junto con la Santísima Virgen  María, los ángeles y todos los santos, al poder decir al mundo entero: 


"El Señor ha Resucitado!. 

¡Este es mi Dios, mi salvador!



Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 25 de marzo de 2015

Triduo Pascual


Estando próximos a celebrar este acto que es el culmen del Año Litúrgico, es necesario que todos los católicos participemos en él, con toda nuestra fe y conocimiento del mismo. En afán de recordar a los que lo hayan olvidado y de enterar a los que no lo saben, nos proponemos dar una breve explicación de lo que es el Triduo Pascual.

El Triduo Pascual, es el periodo en que la Liturgia Cristiana y Católica conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, y constituye el momento central de la Semana Santa y del Año Litúrgico.

El Triduo Pascual se inicia al término del Tiempo de Cuaresma o sea en la tarde del Jueves Santo,  antes de la misa de la Última Cena. En donde Jesús, instituye la Santísima Eucaristía, establece el Sacerdocio y el Mandamiento sobre la Caridad Fraterna.

Es bueno aclarar que no debemos olvidar que la costumbre judeo-cristiana considera el inicio del día, desde sus vísperas., por lo que la Misa de la Última Cena se celebró al inicio del Viernes Santo.

La costumbre de utilizar el nombre de Triduo Pascual para los actos de conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor  Jesucristo data de tiempos recientes,  1930. Sin embargo ya en el siglo IV San Ambrosio y luego San Agustín lo mencionan con términos semejantes.

El Triduo Pascual no obstante de componerse de tres sucesos diferentes son acontecimientos en unidad de continuidad. La unidad del Triduo está en el mismo Cristo, ya que cuando Él aludía a su Pasión y Muerte, nunca las disociaba de su Resurrección.


El Evangelio habla de ellas en su conjunto:
"Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen y al tercer día resucitará." (Mateo 20, 17-28)

La unidad del Misterio Pascual tiene algo importante que enseñarnos, nos dice que el dolor  no solamente es seguido por el gozo, sino que ya lo contiene en sí mismo.


El Triduo también se refiere a los tres días a los que se refirió Jesús cuando dijo: "Destruid este templo y en tres días lo reedificaré". (Juan 2, 19)

Las diferentes fases del Misterio Pascual se extienden a lo largo de los tres días, como en un tríptico: cada uno de los tres cuadros ilustra una parte de la misma escena, juntos forman un solo todo. Cada cuadro es en sí completo, pero debe ser visto en relación con los otros dos.


Resumen de la Liturgia General del Triduo Pascual

Jueves Santo: En este día en cada Iglesia la Misa es única, y según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día están prohibidas todas las misas sin pueblo. 
  • El Sagrario debe aparecer abierto y vacío. 
  • La Comunión de hoy se hace del Pan Consagrado en la misma Eucaristía. 
  • El canto del Gloria se canta con solemnidad. 
  • El lavatorio de pies no debe omitirse. 
  • Concluida la misa se reserva el Santísimo Sacramento que será utilizado en la comunión de los fieles el Viernes Santo. 
  • Terminada la Santa Misa las cruces que haya en la iglesia serán cubiertas con un velo de color oscuro o morado. 
  • No se deben encender velas ni lámparas.


Viernes SantoEl Viernes Santo presenta el drama inmenso de la muerte de Cristo en el calvario. Este día es de Penitencia obligatoria y de abstinencia y ayuno

Las celebraciones tradicionales para este día son:
  • El Vía Crucis que tiene lugar en la mañana y se lleva a cabo generalmente dentro del templo y los fieles recorren en procesión las 14 estaciones o pasos que representan, cada una, diferentes acontecimientos del recorrido de Jesús en su camino hacia la crucifixión.
  • Meditación de las 7 palabras. Es el recuerdo viviente de las Siete frases que pronuncio Jesús en la cruz. Las que son relacionadas con un tema del mundo religioso actual, y las que son interpretadas por un sacerdote designado para tal ocasión. En algunos lugares esta santa alocución puede ser encargada a un laico.
  • Santo Oficio de la PalabraEn este día, no se celebrará la Eucaristía, en señal de luto por la muerte de nuestro señor Jesucristo, en su lugar se lleva a cabo el Rito Sagrado de la Palabra. En donde el punto principal corresponde a la lectura del Evangelio de San Juan que narra toda la pasión y muerte de Jesús.
En esta celebración el sacerdote lleva vestiduras de color rojo, color de la sangre del Martirio de Nuestro Redentor.
Es tradición que la liturgia de la palabra termine hacia las tres de la tarde, presunta hora de la muerte de Jesús. 
  • La Comunión se distribuirá a los fieles durante la celebración de la Pasión del Señor. 
  • En algunos lugares después de la Muerte de Jesús, al anochecer, se lleven a cabo Procesiones alusivas al Duelo, como la Procesión del Silencio o la del Pésame a la Virgen María, Madre de Dios.
  • Todas estas Celebraciones y Ritos deben de concluir antes de la Vigilia Pascual.
  • Está prohibido que en este día se celebre cualquier Sacramento.


Sábado Santo: Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor.
  • Meditando su Pasión y Muerte y 
  • Esperando en Ayuno y Oración su Resurrección.


Domingo de Pascua o de Resurrección o de Gloria: Se inicia con la Vigilia de Pascua, la Vigilia más Santa de todas las vigilias, conmemorando la Noche Santa  en que el Señor resucitó.

La Eucaristía del Domingo de Pascua conmemora solemnemente la Resurrección del Señor, día en que Cristo ha vencido a la muerte y es el pilar espiritual que sostiene toda nuestra religión. 

¡Es el misterio más grande de nuestra fe 
y la base fundamental de nuestras creencias!

Y como tal es el suceso,  lo festejamos con esplendor y abierta alegría en nuestros corazones porque ese día las puertas del cielo se abren para toda la humanidad. Y al encenderse el Cirio Pascual, la luz eterna de la salvación, ilumina a todos los seres humanos, y  que cegados por la pureza de esta luminosidad divina, damos infinitas gracias a Dios.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado


¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


miércoles, 18 de marzo de 2015

La Virgen María en la Cuaresma y en la Pasión de Jesús.

¡Oh dulcísima Virgen María, Santa Madre de Dios, permite que en este preámbulo de la Inmolación de tu Divino Hijo, intente  describir lo indescriptible, sentir en el alma el éxtasis de un dolor que solamente tú, oh reina mía, pudiste experimentar!

El próximo viernes de la quinta semana de Cuaresma, la liturgia establece un Rito Ceremonial que recuerda el infinito sufrimiento y dolor de la madre de Jesús, nuestro Redentor.

No hay testimonios, ni de palabra ni de escritura que nos digan qué sucedía en María durante las horas terribles en que su Divino Hijo fue traicionado por uno de sus discípulos y entregado al romano Pilatos para ser juzgado como un vulgar criminal. Y que éste lavándose las manos le arrojó a la miserable muchedumbre que pedía a gritos su vida para saciar la perversidad de sus insensibles corazones.

María, de seguro, no desconocía lo que estaba sucediendo con su amadísimo y Divino Hijo... ¡Cuán grande sería la angustia y el dolor que se clavaban en su bendito corazón ante el palpable horror de los abominables hechos! 

Era una herida de la espada que atravesaba su corazón, tal como se lo había predicho el anciano Simeón, el día de la presentación al templo del pequeño Jesús.

Tal vez, también la Santísima Madre, fue testigo presente de todos los insultos, oprobios  y vejaciones con que la bestialidad del populacho y la incultura de la soldadesca romana laceraron el cuerpo de Jesús, su Divino Hijo.

Imaginémonos qué tribulación tan inmensa sacudieron en esos horrendos momentos las más sensibles y finas fibras de su celestial alma. Solo la fe y la obediencia a la voluntad de Dios, una vez más, le dieron la fortaleza para soportar en silencio y con humildad su dolor de madre.

El Viernes Santo, la Virgen  María acompañó a su amado hijo durante todo el camino de pasión hacia la cima del Gólgota. Lo hizo calladamente, observándolo de lejos, con el corazón atravesado por  el dolor de la espada profética de Simeón. Sus delicados piececitos sangraban heridos por el filo de los cascajos del camino al Gólgota. Y al unísono sangrado interno de su amor de madre, sus dulces ojos derramaban lagrimas de infinita amargura.

Llegó el momento tan ansiado por ella, cuando Jesús con su cruz a cuestas, divisó a su madre en la multitud y sus miradas se cruzaron, ¡qué dulce conjunción de amor y de dolor!, ¡qué sinfonía de amalgama de hijo y madre en una callada caricia de majestuosa y mutua divinidad!.

Y siguió el cortejo del sacrificio del Cordero de Dios, y llegando al final del camino en la tierra se iniciaba el de la Salvación de la Humanidad. Y Jesús fue clavado en la cruz y su madre observaba y lloraba, y junto a su amado hijo sufría también su  propia agonía. 

Jesús viéndola la ungió como madre nuestra diciendo "Mujer he ahí a tu hijo" refiriéndose a Juan y con él a todos los hombres, y luego para confirmar lo primeramente expresado,  le dice a Juan  "He ahí a tu madre".

Y se cumple lo decretado por la Voluntad de Dios, Jesús expira en la cruz y los hombres han obtenido a cambio de su muerte la vida eterna.

El cuerpo de Jesús es bajado de la cruz y puesto en los brazos de su Santísima Madre que sollozando y envuelta en el más inmenso sentimiento de dolor y amor, recuerda  la primera noche del nacimiento de Jesús en Belén,  en que le dio toda la alegría y toda la ternura, cuando lo estrechó en sus brazos y lo acercó a su corazón.


¡Dulce Virgen María, amor de mi vida, consuelo de mis pesares, 

hoy quiero acompañarte en tu Vía Crucis, 

siguiendo a Jesús, para darle a Él mi vida,

y a tí mi corazón!.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

jueves, 12 de marzo de 2015

El Poder de Nuestra Fe.


¡Cuán a menudo hacemos oración y plegarias en busca de una solución a nuestro problema...  y no nos vemos favorecidos por la Divina Providencia en la resolución de lo que hemos solicitado!

En ese momento, nos embarga un sentimiento de amarga desilusión porque no hemos recibido la ayuda que pedimos y que esperábamos nos fuera concedida.

Meditamos sobre la forma en que hicimos la petición y no encontramos nada que fuera impedimento para que Dios, con su infinita misericordia nos pudiera complacer y un tanto desilusionados reprochamos la negativa Divina.

Ahora bien, veamos cómo y por qué no hemos obtenido el favor solicitado.

Dios no es una tienda de venta de consumibles ni una tienda de autoservicio en donde podemos adquirir lo que queremos tener.

Dios es nuestro Creador y Dueño de nuestra vida, tanto material como espiritual.

Primero debemos saber cómo pedirle las cosas a nuestro Dios, 
  • No debemos exigir, debemos siempre rogar, pero rogar humildemente sin poner como coadyuvante la cantidad de oraciones empleadas ni las veces que le hemos rendido adoración especial. ¡No! Dios no escucha al que se cree merecedor de su misericordia por lo que ha hecho sino por lo que está haciendo en el momento de su ruego.
  • Es deber imprescindible nuestra total confianza en la respuesta que obtendremos de Dios, sea ésta positiva o negativa a nuestras personales expectativas.  Es decir positiva cuando se cumple la solución a nuestro problema y negativa cuando no pasa nada o suceden hechos muy contrarios a lo que hemos solicitado.
  • Bien, Dios sabe lo que hace y lo que es bueno para nosotros. Él nunca va a permitir o proponer algo que vaya en contra nuestra, si nos dio la vida por el infinito amor que nos tiene, ¿Cómo crees que va a originar algo que nos sea dañino y malo?.... ¡Eso nunca pasará!
  • Siempre que te permitas dirigirte a Dios para solicitarle un favor verdaderamente especial tienes que decirle con honestidad y sinceridad que se haga la voluntad de Él y no la tuya. Dios sabe qué es lo que acontecerá con su decisión aunque tú no lo comprendas, al final una negativa se transformará en algo que será benéfico para tu vida tanto física como espiritual.
  • ¡Otra cosa muy importante!... Las respuestas de Dios no son “Respuestas Express” pueden tardar en lo que es para ti la duración del tiempo, pero para Él primero estás tú y tu salvación. Recuerda que Dios envió a su único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo para salvarnos y darnos la vida eterna, por lo tanto su respuesta debe ser aceptada con humildad, con amor y con agradecimientoSobre todo con Agradecimiento, porque esta respuesta es un beneficio recibido de Dios.
  • Un punto de suma importancia es la Fe. La Fe es creer en lo que no vemos, ni oímos, ni sentimos… La Fe es algo más grande y divino que nos fue entregado por Dios como un don a través del Espíritu Santo, y si lo que hacemos en nuestra relación con Dios carece de verdadera Fe, no llegará ni una de nuestras palabras y ninguno de nuestros pensamientos al entendimiento de Dios.

Alguna vez alguien me preguntó ¿Qué es la Fe? Y sin pensarlo mucho le respondí: “Fe es decirle Mamá a tu mamá"...
después de una larga explicación esa persona entendió rudimentariamente lo que era la fe. Ahora tú pregúntate… 

¿Por qué sé que mi mamá es mi mamá?... 

Otra respuesta de la fe es la oración del CREDO, es un compendio total de la Fe, de nuestra Fe.
  • Por último, por no ser lo primero, siempre que quieras pedir algo a Dios, hazlo a través de un intercesor ya sea el santo de tu devoción o la Santísima Virgen María, madre de Dios. 
Personalmente siempre lo hago a través de la Inmaculada Virgen María Madre de Dios. Su ternura y amor de Madre siempre me han protegido y ayudado en toda mi vida desde que nací y hasta que sea el último día que Dios me permita transitar por este mundo.



Alabado y Adorado sea por Siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!