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sábado, 2 de mayo de 2015

Mayo, el Quinto Mes del Año.

El mes de Mayo antiguamente correspondía al tercer mes del año, ya que los meses de Enero y Febrero estaban localizados a finales del año. El origen de este mes no ha sido precisado y solamente se conjetura que su nombre proviene de la Diosa romana Maia o Bona Dea y que su festividad se celebraba en el mes llamado Maius.

Estamos cercanos a que inicie el mes de Mayo, mes que para los católicos y en especial para la Santa Iglesia,  es el mes de la Santísima Virgen María, y no podíamos dejar de pasar esta oportunidad sin resaltar lo que representan las celebraciones  del mes de Mayo dedicadas a la Madre de Dios.

Existen muchos países y pueblos de este mundo en los que durante el mes de Mayo se festeja con mucha devoción, respeto y majestad a nuestra Santísima Virgen María. Festividades, que por mas grandiosas que sean o pretendan ser, nunca podrán ser de la altura y dignidad que es merecedora la Reina del Cielo.

Dice el refrán que para muestra basta un botón (hablando de flores), aquí para mostrar la Divinidad de la Virgen María, solamente mostraremos dos de sus más reconocidas y supremas festividades que celebramos en el mes de Mayo, la Virgen de Fátima y la Virgen María Auxiliadora.

Quien sea  verdadero devoto de la Santísima Virgen María en cualquiera de sus advocaciones o apariciones, es un vivo testimonio del infinito amor que derrama en su alma la dulce y virginal Madre de Dios. Esta devoción NO significa el llevar una medallita o un escapulario, ni rezar oraciones de alabanzas y loas compuestas por otras personas, sean santos o laicos. 

Ser devoto de la Santísima Virgen María es llevar indeleble en el alma la dulzura de su maternal divinidad, tener en el espíritu el sublime perfume de su virginidad celestial, es tener en la mente y pensamiento su imagen de pureza inmaculada. En fin es reconocer, que somos humildemente indignos de tener el amor de tanta belleza, de tal maravillosa creatura, de tan excelsa señora, nuestra Celestial Madre, a quien nunca llegaremos en este mundo, como ella se merece ser alabada, venerada y sobre todo eternamente amada.

La Santísima Virgen María, recientemente en el siglo pasado y a comienzos del presente, ha querido mostrarnos su amor mediante apariciones personales en muchas regiones del mundo. Son milagros irrefutables y confirmados totalmente por la Iglesia Católica.

En esta ocasión queremos mencionar tres apariciones de la Virgen María y a cuál de ellas no podemos dar mayor realce o majestad, porque las tres son la misma imagen de la Santísima Madre de Dios.

Virgen de Lourdes.- El día 11 de Febrero de 1858, en Lourdes, Francia,  se apareció, a la pequeña Bernardette, a quien se identificó como la Inmaculada Concepción. En la actualidad son millones los fieles que acuden a Lourdes a rendirle homenaje.

Virgen de Fátima.- El día 13 de mayo de 1917, en Fátima Portugal hizo su aparición ante tres pequeños pastores, Lucia, Francisco y Jacinta y se identificó a sí misma como Nuestra Señora del Rosario. Son tres Papas los que han concurrido a Fátima como simples peregrinos para mostrarle su amor a la Reina del Cielo y de la Tierra. Fueron Pablo VI, Juan Pablo ii y Benedicto XVI.

Por último nos vamos a referir a la Virgen María Auxiliadora, que tal vez sea un poco menos difundida su advocación, sin dejar de ser tan importante como todas las otras advocaciones de la única y bendita Madre de Dios.

El primero que llamó a la Virgen María con el título de de María Auxiliadora, fue San Juan Crisóstomo en el año 345En el año 1572 el Papa San Pío V ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanías, la advocación de María Auxiliadora porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la Batalla de Lepanto a toda la cristiandad que venía a ser destruida por un poderoso ejército mahometano.

En el año de 1814 el Papa Pío VII prisionero del General Napoleón, prometió a la virgen que el día que llegara a Roma en libertad, lo declararía Fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el Pontífice quedó libre y llegó a Roma el 24 de Mayo. Desde ese día quedó declarado el 24 de Mayo como Día de María Auxiliadora.

Por último en el año de 1860 la Santísima Virgen se le aparece a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el título de Auxiliadora. Desde ese momento su nombre oficial se conoce como María Auxiliadora de los cristianos y es venerada en todos los países católicos del mundo.

He aquí tres bellísimas flores de la muestra que quiso dejarnos la Madre de Dios como prueba de su profundo amor al género humano.



Oh dulcísima Virgen María quisiéramos en este día
mostrarte de alguna manera el infinito amor 
que por tí tenemos los hijos de Dios. 

Pero no encontramos palabras que puedan expresar 
lo que un alma arrobada por tan hermosa, 
bondadosa y preciosa Celestial Reina, 
siente con profundidad de eterna veneración 
al contemplar de Dios la creación de tan grandísimo Ser.

Revoloteando la mente unida al alma que sueña
y te bendice ¡oh Reina del Universo! en humilde deseo,
quisiera con mis lagrimas tejer las mas preciosas sandalias, 
que con el dulce calor de mi más tierno amor 
cubrieran tus pies descalzos.

Para que eternamente sintieras 
la tierna caricia que rendido 
te ofrece este pobre pecador, 
que no tiene otra cosa que darte, 
en prueba que jamás dejará de amarte.





Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 8 de abril de 2015

Ángelus, Regina Coeli y Magníficat.


El amor,  tan profundamente enraizado en nuestro corazón, por la Santísima Virgen María, Madre de Dios, nos ha movido a la publicación de este artículo.

Somos muchos los católicos que casi a diario rezamos estas pequeñas oraciones marianas. Pero verdaderamente, poco o nada conocemos de ellas, lo cual es una falta de instrucción catequista o de interés en la religión que decimos profesar.

A continuación, con toda humildad, trataremos de explicar brevemente lo que significan y también en algunos casos, el origen de estas oraciones, centradas en la Virgen María.

Ángelus.- 
  • Es una devoción católica en recuerdo de la Anunciación y Encarnación del Verbo (Segunda Persona de la Santísima Trinidad, encarnada en Jesús). 
  • Se atribuye la redacción de esta oración tanto al Papa Urbano II como también al Papa Juan XXII.
  • Según, los escritos de esas fechas, fue el Papa Juan XXII  quien por su Bula del 7 de Mayo de 1327, ordenó que se recitase tres veces al día, en las mañanas, al medio día y al anochecer.
  • En la actualidad se reza según las costumbres de cada país y lo dispuesto por el Obispo de la Diócesis que corresponde. Generalmente se reza una vez al mediodía durante todo el Año Litúrgico a excepción del Tiempo Pascual,  durante el cual en su lugar, se reza el Regina Coeli.


Regina Coeli.- 

  • Reina del Cielo es el nombre de una oración mariana y cristológica de la Iglesia Católica en honor de la Virgen María a manera de felicitación por la Resurrección de su Hijo Jesucristo. Se reza en lugar del Ángelus en el Tiempo Pascual, desde la Vigilia Pascual hasta el mediodía del sábado de Pentecostés.
  • Si bien esta oración es de autor desconocido, se le atribuye a San Gregorio Magno y ya la rezaban los frailes franciscanos en el siglo XII.



Magníficat.- 

  • Es una oración católica que proviene del Evangelio de Lucas, Lc 1: 46-55. Reproduce las palabras que María, la madre de Jesús, dirige a Dios en ocasión de su visita a su prima Isabel que llevaba en su seno a Juan el Bautista.



Oración del Ángelus

V. El ángel del Señor anunció a María
R. Y concibió por gracia del Espíritu Santo
V. He aquí la esclava del señor
R. Hágase en mí tu palabra
V. Y el Verbo se hizo carne
R. Y habitó entre nosotros


Oración del Regina Coeli

V. Alégrate Reina del Cielo, Aleluya
R. Porque a Él mereciste llevar en tu seno, Aleluya
V. Ha resucitado, según predijo, Aleluya
R. Ruega por nosotros a Dios, Aleluya
V. Gózate y alégrate, Virgen María, Aleluya
R. Porque ha resucitado verdaderamente, Aleluya



Oración del Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, 
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador; 
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitaran todas las generaciones
porque el Poderoso ha hecho grandes obras por mí,
su nombre es santo, y su misericordia 
llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo,
dispersa a los soberbios, 
derriba de su trono a los poderosos 
y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacios.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.



Gloria al Padre Oh dulcísima Virgen María, creación perfecta de Dios,  con afán te he buscado en los más infinitos de mis amores y no encuentro en ninguno de ellos 
la expresión que dé certeza cabal a la humilde grandeza que contenga tu belleza celestial.

Solo puedo percibir el delicado aroma de tu presencia divina cuando en un éxtasis de extrema hiperdulía aflora a mi mente la oración que me enseño mi madre cuando era un niño y por primera vez te conocí:


Bendita sea tu pureza 
y eternamente lo sea, 
pues todo un Dios se recrea, 
en tan graciosa belleza.

A ti celestial princesa, 
Virgen Sagrada María,
te ofrezco en este día,
alma, vida y corazón. 

Mírame con compasión
y nunca me dejes madre mía.




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado.


¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

jueves, 2 de junio de 2011

Cierre del Mes de María


En días pasados, el 31 de Mayo, se dio fin a las celebraciones de la Virgen Santísima Madre de Dios. Muchas parroquias en el epilogo de las fiestas coronaron a la Virgen María como Reina del Cielo y de la tierra. Es el reconocimiento de la Iglesia Católica a la divinidad jerárquica solamente por debajo e incomparable con Dios Padre, Jesucristo Dios Hijo, y con el Espíritu Santo.

La Virgen María tiene su vida estrechamente ligada a la de Nuestro Señor Jesucristo, es la mujer escogida por Dios Padre para ser la Madre del Salvador de la humanidad. Es la mujer que le acompaña como madre dolorosa y amorosa durante su ascensión al Gólgota lugar de su crucifixión.

Y después de su muerte lo recibe en sus brazos y le da sepultura. Y es testigo al igual que sus apóstoles de su gloriosa resurrección y con ellos recibe el fuego sagrado del Espíritu Santo.

Y durante toda su vida terrenal le venera y adora en el Santísimo sacramento de la Eucaristía sin apartarse un solo día de el.

Y más tarde a su muerte, es ascendida a los cielos en cuerpo y alma para vivir en Dios y con Dios por toda la eternidad.

El día 31 de Mayo la Iglesia Católica también celebra una fecha importante en la vida de la Virgen María y es “La visitación de María a su prima Isabel.” Hecho relatado en la Santa Biblia en Lucas 1, 39-56 y que dice:



“En aquellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró a casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: “Bendita tu entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mi que la madre de mi Señor venga a mi? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” Y dijo María:

“CELEBRA TODO MI SER LA GRANDEZA DEL SEÑOR Y MI ESPIRITU SE ALEGRA EN EL DIOS QUE ME SALVA PORQUE QUISO MIRAR LA CONDICION HUMILDE DE SU ESCLAVA, EN ADELANTE, PUES, TODOS LOS HOMBRES DIRAN QUE SOY FELIZ.
EN VERDAD EL TODOPODEROSO HIZO GRANDES COSAS PARA MI RECONOZCAN QUE SANTO ES SU NOMBRE QUE SUS FAVORES ALCANZAN A TODOS LOS QUE LE TEMEN Y PROSIGUEN EN SUS HIJOS.”


Es con esta visita que aparecen signos relevantes en nuestra liturgia como son: El Avemaría, El Magníficat y luego la tenemos en el Rosario en el Segundo Misterio Gozoso.




Una vez en el cielo La Virgen María no descansa e inicia su misión misionera por toda la tierra, pidiendo a la humanidad que oren por la salvación del mundo tal como lo hace desde México en la advocación de Nuestra Señora de Guadalupe; en Europa en varios países como La Virgen de Fátima en Portugal; la Virgen de Lourdes en Francia y después de muchas otras, la más reciente en la ex Yugoeslavia como la Virgen de Medjugorje.

Hermanos, en honor a la santísima Madre de Dios y para la Gloria de Dios Padre y del Hijo y del Espíritu Santo pidamos rezando el Santo Rosario para que interceda por nosotros y nos proteja de todo mal y nos socorra en el momento de nuestra muerte.


“María tu eres mi Madre,
María tu eres mi amor,
María Madre Mía
Yo te doy mi Corazón.”



ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESUS SACRAMENTADO.
¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!