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jueves, 18 de junio de 2015

Cómo Debemos Orar en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua.


¿Sabe en verdad alguien cómo orar en una Capilla de AEP?....

Nadie sabe orar en verdad en cualquier lugar y menos en una Capilla de AEP.

El único hombre que supo en toda la tierra de verdad fue nuestro Señor Jesucristo. Él nos lo enseñó muchas veces cuando rezaba a Dios Padre en el huerto de Getsemaní. Pero nunca lo llegamos a comprender. Tampoco entendemos su Santa Palabra que proclamó durante los tres años de su vida pública.

No sabemos orar los habitantes de este mundo porque no comprendemos por qué lo hacemos,  ni a quien nos dirigimos

Hemos perdido la distancia entre el cielo y la tierra, no podemos distinguir quién es Dios y quienes somos nosotros aunque hayamos sido creados por Él a su imagen y semejanza. Somos creaturas de Dios pero no somos Dios. Ya lo dice claramente el Salmo 46, 11 "Basta ya; sabed que Yo soy Dios".

No podemos negar que hay seres que sí alcanzan un nivel de oración merecedora de la complacencia divina, pero no es un nivel de suprema perfección. Porque ni los más grandes santos ni los Papas más santos podrán siquiera muy lejanamente compararse con Jesús, nuestro Dios y Señor.

Pero nuestro fin y única razón de nuestra existencia terrenal es tratar de imitar a Cristo y seguir el camino que Él nos señala,  para que llegando a nuestro final, seamos dignos de ser purificados mediante el perdón de Dios para tener la felicidad eterna de poder contemplar la luz de su divino rostro.

Mientras esto sucede, debemos tener pleno conocimiento y completa certidumbre de que cuando oramos nos dirigimos a Dios. Y a Dios, por mas bueno, amoroso y misericordioso que sea con todos nosotros, debemos siempre amarlo sobre todas las cosas y respetarlo con el temor en nuestros corazones de saber su excelsa majestad ante nuestra miserable personalidad.

Para quien dude y equivocadamente después de haber sido resucitado a la vida de Dios por nuestro bautismo, crea que es digno único del cielo, como nos creemos erróneamente todos nosotros, me permito transcribirles lo escrito por San Pablo en su carta a los colosenses capítulos 2:20-23  y  3:1-8:

"Si ustedes han muerto con Cristo y así se han liberado de los reglamentos del mundo, por que se dejan adoctrinar ahora como si fueran del mundo? No tomes esto, no gustes eso, no toques aquello. Siempre se trata de cosas que se usan, se desgastan y desaparecen, lo que es propio de mandatos y doctrinas de hombres. Todo eso pretende pasar por sabiduría, religión, humildad y desprecio del cuerpo, pero solo sirve para satisfacer la voluntad propia."

"Si han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Preocúpense por las cosas de arriba, no por las de la tierra. Pues han muerto, y su vida está ahora escondida con Cristo en Dios. Cuando se manifieste el que es nuestra vida, también ustedes se verán con Él en la gloria."

''Por lo tanto hagan morir en ustedes lo que es terrenal, es decir, libertinaje, impureza, pasión desordenada, malos deseos y el amor al dinero, que es una manera de servir a los ídolos. Tales cosas atraen el castigo de Dios."


Queridos hermanos sigamos adelante en el camino de Jesús y a pesar de nuestras imperfecciones tratemos humildemente de imitar a Jesús para alcanzar nuestra salvación que es la voluntad de Dios.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!



jueves, 12 de marzo de 2015

El Poder de Nuestra Fe.


¡Cuán a menudo hacemos oración y plegarias en busca de una solución a nuestro problema...  y no nos vemos favorecidos por la Divina Providencia en la resolución de lo que hemos solicitado!

En ese momento, nos embarga un sentimiento de amarga desilusión porque no hemos recibido la ayuda que pedimos y que esperábamos nos fuera concedida.

Meditamos sobre la forma en que hicimos la petición y no encontramos nada que fuera impedimento para que Dios, con su infinita misericordia nos pudiera complacer y un tanto desilusionados reprochamos la negativa Divina.

Ahora bien, veamos cómo y por qué no hemos obtenido el favor solicitado.

Dios no es una tienda de venta de consumibles ni una tienda de autoservicio en donde podemos adquirir lo que queremos tener.

Dios es nuestro Creador y Dueño de nuestra vida, tanto material como espiritual.

Primero debemos saber cómo pedirle las cosas a nuestro Dios, 
  • No debemos exigir, debemos siempre rogar, pero rogar humildemente sin poner como coadyuvante la cantidad de oraciones empleadas ni las veces que le hemos rendido adoración especial. ¡No! Dios no escucha al que se cree merecedor de su misericordia por lo que ha hecho sino por lo que está haciendo en el momento de su ruego.
  • Es deber imprescindible nuestra total confianza en la respuesta que obtendremos de Dios, sea ésta positiva o negativa a nuestras personales expectativas.  Es decir positiva cuando se cumple la solución a nuestro problema y negativa cuando no pasa nada o suceden hechos muy contrarios a lo que hemos solicitado.
  • Bien, Dios sabe lo que hace y lo que es bueno para nosotros. Él nunca va a permitir o proponer algo que vaya en contra nuestra, si nos dio la vida por el infinito amor que nos tiene, ¿Cómo crees que va a originar algo que nos sea dañino y malo?.... ¡Eso nunca pasará!
  • Siempre que te permitas dirigirte a Dios para solicitarle un favor verdaderamente especial tienes que decirle con honestidad y sinceridad que se haga la voluntad de Él y no la tuya. Dios sabe qué es lo que acontecerá con su decisión aunque tú no lo comprendas, al final una negativa se transformará en algo que será benéfico para tu vida tanto física como espiritual.
  • ¡Otra cosa muy importante!... Las respuestas de Dios no son “Respuestas Express” pueden tardar en lo que es para ti la duración del tiempo, pero para Él primero estás tú y tu salvación. Recuerda que Dios envió a su único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo para salvarnos y darnos la vida eterna, por lo tanto su respuesta debe ser aceptada con humildad, con amor y con agradecimientoSobre todo con Agradecimiento, porque esta respuesta es un beneficio recibido de Dios.
  • Un punto de suma importancia es la Fe. La Fe es creer en lo que no vemos, ni oímos, ni sentimos… La Fe es algo más grande y divino que nos fue entregado por Dios como un don a través del Espíritu Santo, y si lo que hacemos en nuestra relación con Dios carece de verdadera Fe, no llegará ni una de nuestras palabras y ninguno de nuestros pensamientos al entendimiento de Dios.

Alguna vez alguien me preguntó ¿Qué es la Fe? Y sin pensarlo mucho le respondí: “Fe es decirle Mamá a tu mamá"...
después de una larga explicación esa persona entendió rudimentariamente lo que era la fe. Ahora tú pregúntate… 

¿Por qué sé que mi mamá es mi mamá?... 

Otra respuesta de la fe es la oración del CREDO, es un compendio total de la Fe, de nuestra Fe.
  • Por último, por no ser lo primero, siempre que quieras pedir algo a Dios, hazlo a través de un intercesor ya sea el santo de tu devoción o la Santísima Virgen María, madre de Dios. 
Personalmente siempre lo hago a través de la Inmaculada Virgen María Madre de Dios. Su ternura y amor de Madre siempre me han protegido y ayudado en toda mi vida desde que nací y hasta que sea el último día que Dios me permita transitar por este mundo.



Alabado y Adorado sea por Siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 29 de octubre de 2014

El Poder de la Fe y la Oración


En nuestras súplicas y peticiones hechas a Nuestro Dios Todopoderoso, directamente,  o  a la Santísima Virgen María y a todos los Santos para que intercedan por nosotros... ¿Estamos conscientes en la forma y en el fondo de nuestra rogativa?

Nuestra súplica debe estar siempre fundamentada en el bien y no debe llevar ni un ápice de intención perversa o de mal para con nadie. Que no solicitemos el mal para otros que sea el camino para nuestro bien. Esto conlleva implícitamente que nuestra oración sea el reflejo de un alma pura y en gracia con Dios. Nuestra limpieza espiritual de por sí nos confiere un atributo agradable a Dios en la presentación de lo que vamos a implorar.

Es también, necesaria que la gracia a solicitar primordialmente lleve un mensaje de suplica razonable, y no pidamos bienes materiales superfluos que en lugar de favorecernos nos pueden perjudicar. En consecuencia, tengamos mucho cuidado y mesura en lo que vamos a pedir, no se lo vamos a pedir a cualquier genio de una lámpara maravillosa sino a Nuestro Dios y Señor.

La Fe, confianza de certeza inalterable en lo que no podemos ver y a veces ni comprender, pero que lo sentimos palpable en nuestra mente y corazón, es una importante, muy importante, condición que debe ser una muralla inexpugnable en contra de cualquier duda o desconfianza que podamos tener en el poder de Dios en concedernos el bien solicitado. 

Un ejemplo de lo anterior podemos constatar lo en lo que el mismo Jesús, le dice a la Santa Margarita María, en una de sus revelaciones: "Si crees en Mi Amor, si verdaderamente crees en Mi Amor; entonces verás milagros de Mi Amor."

Después de haber realizado nuestra petición, debemos al terminar dar gracias a Dios por habernos escuchado y esperemos con fe, esperanza y caridad y no nos desesperemos, tengamos paciencia, y pensemos, que Dios tarda, a veces, pero no olvida.

No lleguemos a extremos de soberbia actitud de reclamar a Dios irrespetuosamente por el deseo no cumplido. Recuerda las palabras de la oración que el mismo Jesús nos dejó:

 " ... Hágase tu voluntad así en el cielo como en la tierra ..."

Y recuerda anteponer a todo lo pedido o solicitado, 

"Hágase  tu voluntad, Dios y Señor mío, primero que todo, 
antes que la mía"

"Enséñame a cumplir tu voluntad, porque tú eres mi Dios"
(Salmo 143, 10)..."


Queridos Hermanos, que estas humildes palabras les permitan encontrar a Dios mediante una digna, respetuosa y amorosa oración. Si lo buscan con propiedad y con todo su corazón, Él se dejará encontrar

Cada ser humano tiene su propia alma y aunque nos fue dada por el soplo divino de Dios a todos, tiene una y única distinción, porque Dios, en su infinito poder, nunca creo ni creará a uno, espiritualmente, igual a ti

Es por esto que cada quien es libre de encontrar la forma y manera de comunicarse con su creador, siguiendo las pautas establecidas por el mismo Jesús y por Nuestra Santa Iglesia Católica.

En honor a nuestro eterno compromiso de amar a Dios sobre todas las cosas, pidamos a la Santísima Virgen María, Madre de Dios, interceda ante su Divino Hijo para que Él le lleve al Padre Todopoderoso la pureza y el amor de nuestra humilde oración.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!