Sentimiento es experimentar en una acción física una reacción moral o espiritual que puede ser buena o mala.
En ocasión de la Cuaresma queremos señalar algunas preguntas sobre nuestros sentimientos y que nuestras respuestas nos sirvan como un examen de conciencia para conocer el tamaño de nuestra fe y la magnitud de nuestro amor a Dios.
- ¿Creemos de verdad y de corazón cuando rezamos nuestro “Credo” o solo repetimos las palabras sin sentimiento alguno?
- Cuando asistimos a Misa, ¿lo hacemos por costumbre u obligación, sin considerar que en este Acto Litúrgico estamos conmemorando el Sacrificio de Nuestro Redentor?
- Cuando confesamos nuestros pecados ¿los consideramos como una ofensa a Dios y tenemos el verdadero sentimiento de arrepentimiento y dolor de haber pecado?
- Al dar una limosna o apoyo a un necesitado ¿lo hacemos para satisfacer nuestro ego o porque al dar sentimos de corazón que estamos alegrando a Jesús Nuestro Señor?
- En los momentos antes de recibir la Sagrada Hostia ¿sentimos con todas nuestras fuerzas espirituales que vamos a recibir en verdad el Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor o estamos pendientes de saludar o que nos saluden los amigos en el templo?
- ¿Somos solamente católicos de nombre porque fuimos bautizados o somos católicos de tiempo completo cumpliendo con todos los mandamientos de Dios y de nuestra Santa Iglesia Católica?
- ¿Sabemos que con nuestros golpes de pecho o ayudando a diferentes labores en nuestra Parroquia no alcanzaremos la vida eterna, y ésta la lograremos, si todas nuestras acciones solo son realizadas por amor a Jesús?
- Cuando pedimos a nuestro Padre Celestial alguna gracia o favor ¿lo hacemos con exigencia impostergable y si no se nos cumple de inmediato nos embarga un sentimiento de injusta carencia de fe católica en lugar de exclamar siempre después de nuestras súplicas: “Hágase Señor tu voluntad”?...
Hermanos, podríamos continuar hasta llenar cientos de páginas con otras tantas preguntas, pero solamente deseamos terminar con la siguiente:
¿Crees tú, que Jesús está verdaderamente presente en la Sagrada Fórmula en tu Capilla de Adoración Eucarística Perpetua? 

Si es así para tí... respóndete con sentimiento de honestidad y verdad:
¿Por qué si estás ante Dios Vivo le ofendes con actitudes irrespetuosas, como:
Al entrar o salir de la capilla, no lo saludas o despides de Él hincándote de rodillas.
- Durante tu hora santa, bostezas y te estiras grotescamente adoptando sentimientos de aburrimiento.
- Te acercas a otros adoradores para comunicarles algo sin pedir primero a tu Dios y Señor un permiso de rodillas.
- Te quitas los zapatos porque tus pies lo requieren,…… y Dios no requiere respeto.
- Llegas tarde y hasta algunas veces ni te presentas a tu hora sin avisar a nadie de tu ausencia para que seas puntualmente reemplazado.
- Te ofendes cuando por un acto flagrante de irrespetuosidad se te llama la atención, amenazando a Dios, tu Dios y Señor, de no volver a participar en tu Hora Santa.
- ¿Harías todas estas cosas, si por ejemplo, estuviera el Papa en persona frente a tí en la capilla de Adoración Perpetua?... ¡seguro que no!... entonces, ¿por qué sí lo haces ante Jesús Sacramentado, Dios Vivo hecho hombre?...
Respóndele a Dios, ¡a Él se lo debes todo!
Dios nuestro, te ruego que siembres en los corazones de todos aquellos hermanos alejados la semilla de la fe y la rocíes con el agua pura de tu amor eterno, para que vuelvan a Tí.
Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado.
¡¡¡Viva Cristo rey!!!