Mostrando entradas con la etiqueta evangelizar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta evangelizar. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Pretextos, Excusas o Causas que nos alejan del Juramento hecho a Jesús Sacramentado


En estos tiempos de modernidad y nuevaerismo global, todos nos vemos afectados por esta corriente donde lo material se impone a lo espiritual.


En nuestro ámbito de la Adoración Eucarística Perpetua no somos ajenos a este entorno cambiante, y vemos con tristeza y preocupación que algunos adoradores abandonan a Jesús en la Capilla de Adoración utilizando pretextos, que como argumento egoísta,  pretenden  justificar su falta de fe y amor a Jesús Nuestro Señor y Dios Vivo.

¡Querer es poder!, refrán popular de oportuna y consistente observación, que determina que Aquel que Quiere... Puede. Baste el siguiente pequeño ejemplo para confirmar lo antedicho:

“Una señora que ocupaba un alto cargo en una importante empresa, era Adoradora Eucarística Perpetua, un día fue invitada a la boda de una hija del Director de su Empresa, pero en ese mismo día y a la misma hora tenía su Hora Santa con Jesús Sacramentado.
 Llamó al hermano encargado de coordinar la asistencia en los días y hora que a ella le correspondía y telefónicamente le comunicó que no podía asistir porque padecía de un repentino mal estomacal y su médico le había prescrito guardar cama por un par de días hasta que sintiera mejoría.”

Así que hizo lo que quiso. Pero podía haberlo hecho al revés si lo hubiera querido. Y poco a poco fue faltando a su Hora Santa dando excusas de poca importancia. Hasta que un día  de plano se alejó de Jesús Sacramentado.



Hemos observado esta conducta de disolución por la relajación de los preceptos o reglamentos establecidos o porque estos no existen. Y donde no hay organización, tarde o temprano emerge la confusión y el rompimiento de vínculos con la AEP (Adoración Eucarística Perpetua).

Sea pues esta voz de alerta el llamado que hacemos a todos los Párrocos, Coordinadores y Líderes de las Capillas de Adoración Eucarística Perpetua en todo el mundo, para que refuercen su organización y sus estatutos, renovándolos cuando sea necesario o readaptándolos al entorno social actual. Y a los que no tienen organización ni reglamentos o estatutos,  les sugerimos a empezar ya, a implantarlos.

Es también de suma importancia que como cristianos, recordemos que somos evangelizadores por voluntad expresa de Nuestro Señor Jesucristo. Por lo tanto, ya que Evangelizar es propagar la Fe y los misterios de nuestra Santa Iglesia Católica...

¡Salgamos a cumplir la voluntad de Dios, volviendo al redil a todas las ovejas perdidas y también a atraer nuevos Adoradores para la alegría de Jesús Sacramentado y la gloria de Dios Padre!.
Para terminar queremos hacerles presente que en este mes finaliza la celebración del Año de la Fe y como una ofrenda de acción evangelizadora, juntemos nuestros esfuerzos, acciones y oraciones, para que en todas las Parroquias de todas las Diócesis del mundo donde no exista una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua se establezca una.


 
Y así con todas y cada una de ellas hagamos espiritualmente un monumental adorno de rosas blancas para entregárselo a  la Dulce y Santísima Virgen María, Madre de Dios y que ella personalmente lo deposite a los pies de su adorado hijo,  Jesús Sacramentado.






Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!


miércoles, 16 de mayo de 2012

La Ascensión del Señor.


En este grandioso acto, Jesús regresa a la Casa de Dios Padre, donde es recibido con toda la solemnidad y amor con que el Padre glorifica a su unigénito, el cordero sacrificado para la salvación de toda la humanidad.


La fiesta de la Ascensión del Señor tradicionalmente se ha celebrado 40 días después del Domingo de Resurrección,  en jueves, (jueves 17 de mayo del 2012) si bien puede ser trasladada por motivos pastorales al domingo siguiente (domingo 20 de mayo del 2012).  Como generalmente se celebra en la actualidad en todo el mundo católico occidental.


Las sagradas escrituras consignan este glorioso acontecimiento en el libro del Nuevo Testamento: Hechos de los Apóstoles,  Capítulo 1, 9-11 que a la letra dice:


“Y habiendo dichos estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que lo ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entretanto que Él se iba, he aquí que se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: varones galileos ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo."


Así que después de resucitado Jesús estuvo 40 días en la tierra enseñando y hablando de todas las cosas que los apóstoles debían hacer; entre ellas principalmente del Reino de Dios. También les mandó que no se fueran de Jerusalén porque como ya se los había antes dicho, que si Juan los había bautizado con agua en unos días más ustedes serán bautizados por el Espíritu Santo y recibirán su poder  y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y en todo confín de la tierra. 


La Ascensión del Señor es el testimonio contundente con  que el mismo Dios nos demuestra la Divinidad de Jesús. ¿Necesitamos acaso una prueba más rotunda para creer en la  obra del Padre  por intermedio de su muy amado hijo, que se inmoló en la cruz por la redención del género humano?...


Quien no ve en la Ascensión del Señor la verdad indiscutible de un acto de Dios, no merece que la sangre del cordero lave sus pecados y por consiguiente no obtenga la dicha y gloria, una vez muerto, de contemplar eternamente el rostro iluminado de Jesús el rey del amor.


En otro detalle divino,  poco después de su ascensión a los cielos, Dios Padre cumpliendo la promesa de Jesús hecha a los apóstoles envía sobre estos al Espíritu Santo, llenándolos de la fortaleza, entendimiento y sabiduría  para cumplir con lo ordenado por Jesús, Nuestro Dios y Señor, de divulgar la palabra de Dios y evangelizar a toda la humanidad.


Ese día de la venida del Espíritu Santo se conoce como Pentecostés, es el inicio de la misión evangélica de la nueva iglesia que Dios envía para salvar al hombre de su propio mal: la iglesia constituida por Cristo y abierta a los hombres por el Espíritu Santo.


La iglesia, nuestra iglesia, inspirada por el Espíritu Santo, es sin embargo obra de hombres que cometen errores, errores que nos desmerecen la obra inspirada por Dios,  y que todos los católicos debemos aceptar y asumir con humildad.


Hermanos,  que nuestra misión evangelizadora guiada por el Espíritu Santo, sea la de multiplicar la presencia de adoradores y visitantes a nuestras Capillas de Adoración Eucarística Perpetua  para que sus frutos de caridad, paz, fe, bondad y modestia sirvan como espiritual incienso para la gloria de Dios Nuestro Señor.


Alabado y adorado sea por siempre Jesús sacramentado
¡¡¡Viva Cristo Rey!!!