¿Sabemos exactamente que es la Adoración?... ¿Cómo debemos adorar?... ¿Cuándo debemos adorar?...
Hay muchas y variadas formas de Adoración pero hay que estar conscientes que ella está destinada y dirigida solo a Dios Todopoderoso. La Adoración es la forma excelsa de la oración y debemos hacerla con toda nuestra fe, con todo nuestro espíritu, con toda nuestra alma, en sí… con todo nuestro ser.
Estamos adorando a Dios, nuestro creador, nuestro Padre Celestial, no podemos darle un poco ni un pedacito, es darle TODO, entregarnos TOTALMENTE a Él. Por eso cuando adoramos al Señor, debemos estar compenetrados totalmente en nuestro objetivo que es el de darle a nuestro Dios todo lo que Él espera de nosotros.
Nuestra forma de Adoración es particular y debemos realizarla como mejor podamos y como mejor nos sintamos al hacerla. Debemos sentir dentro de nosotros la inmensa alegría de poder estar dirigiéndonos al Padre; en nuestra Adoración charlamos directamente con Dios y Él nos responde con su voz que llega a nuestras almas inflamándonos con el fuego de su amor divino.

La Adoración es el grado mas alto de la Oración, es el extremo del Amor.
Hay muchas y variadas formas de Adoración pero hay que estar conscientes que ella está destinada y dirigida solo a Dios Todopoderoso. La Adoración es la forma excelsa de la oración y debemos hacerla con toda nuestra fe, con todo nuestro espíritu, con toda nuestra alma, en sí… con todo nuestro ser.Estamos adorando a Dios, nuestro creador, nuestro Padre Celestial, no podemos darle un poco ni un pedacito, es darle TODO, entregarnos TOTALMENTE a Él. Por eso cuando adoramos al Señor, debemos estar compenetrados totalmente en nuestro objetivo que es el de darle a nuestro Dios todo lo que Él espera de nosotros.
Nuestra forma de Adoración es particular y debemos realizarla como mejor podamos y como mejor nos sintamos al hacerla. Debemos sentir dentro de nosotros la inmensa alegría de poder estar dirigiéndonos al Padre; en nuestra Adoración charlamos directamente con Dios y Él nos responde con su voz que llega a nuestras almas inflamándonos con el fuego de su amor divino.
¡Qué gracia tan inmensa nos da Dios a nosotros pobres pecadores de perdonarnos todas nuestras ofensas y permitirnos que le hablemos cara a cara y con su infinita misericordia escuche nuestros ruegos y nos los haga realidad!
La Adoración es la respuesta de nuestro espíritu al Espíritu de Dios. La Adoración es una experiencia particular en cada creyente y se origina en el momento en que tenemos comunión con Dios. La Adoración es reconocer la grandeza divina y la debilidad humana.
La Adoración, como hemos dicho, es la oración sublime, y como tal debemos estar siempre practicándola. Debemos orar con fe y constancia, no hay hecho ni pensamiento válido si no está confirmado por la oración:
La Adoración, como hemos dicho, es la oración sublime, y como tal debemos estar siempre practicándola. Debemos orar con fe y constancia, no hay hecho ni pensamiento válido si no está confirmado por la oración:
“Ora y se te escuchará, ora y agradecerás haber sido escuchado, ora y tendrás las puertas abiertas para pedir, agradecer y seguir haciendo el bien”.
La oración es el camino hacia la santidad.
¿Cuándo debemos adorar a Dios?... Todo momento es oportuno para adorar a Nuestro Señor, siempre que lo hagamos con el amor, devoción, propiedad y respeto que Él se merece.
Se puede orar en grupo, en la Santa Misa, o en cualquier acto Litúrgico, y Dios jamás dejará de escucharnos. Pero hay una Adoración en la cual se recrea nuestra alma y corazón con el gozo más excelso… y es la Adoración al Santísimo Sacramento.

En esa Hora Santa que dedicamos enteramente a Jesús Vivo, en la que le entregamos íntegramente nuestro ser, es el momento más apropiado para hacerla. En esta única e incomparable oración platicamos directamente con Jesús y Dios Vivo y Él nos responde con todo el amor que tiene para todos nosotros. Y nos llenamos de fe, de amor, de Dios y de paz. Y si esta oración la realizamos en horas nocturnas, pareciera que nuestro recogimiento es mayor, por algo Jesús escogía las horas de la madrugada para orar y la víspera de su sacrificio en el Huerto de Getsemaní, fue en la madrugada que oró sus últimas oraciones como ser humano sin dejar de ser Hijo de Dios.
En conclusión, toda oración hecha con nuestro corazón llega al corazón de Nuestro Señor y su fin es el de reconocer en Él a nuestro Padre Eterno que siempre nos ha de escuchar y perdonar. Por eso hermanos oremos, y sigamos orando, porque la oración es el camino más directo a Dios.
Queridos hermanos si aun no se han decidido…
Queridos hermanos si aun no se han decidido…
¡Háganlo ya!
¡Ahora!
¡Ahora!
¡Únanse a la Adoración Eucarística Perpetua anotándose como adoradores solamente por UNA hora en cualquier día de la semana y en la hora que ustedes elijan!
¡Dios los llama, no lo abandonen!


