Amar a Dios sobre todas las cosas, es el Primer Mandamiento de la Ley de Dios, base y fundamento del comportamiento humano con respecto a la voluntad de Nuestro Señor. Es pues nuestro deber, obligación y signo de obediencia el dar a Dios todo nuestro amor por encima de todas las personas o cosas que nos rodean.
Dios Nuestro Señor, es el signo que rige nuestras vidas y nuestro destino, es el sol de nuestra vida presente y futura. No hay nada ni nadie que esté por encima de Él. Jesús resumió con estas palabras los deberes del hombre para con Dios:
Dios Nuestro Señor, es el signo que rige nuestras vidas y nuestro destino, es el sol de nuestra vida presente y futura. No hay nada ni nadie que esté por encima de Él. Jesús resumió con estas palabras los deberes del hombre para con Dios:
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.”
¿Cómo debemos amar a Dios?
- Hay muchos caminos para llegar a este punto, lo importante y primordial es hacerlo con sinceridad y con la verdad de nuestros corazones, sin que exista la mínima duda o hipocresía en nuestra intención.
- Que nuestra actitud merezca la aprobación de nuestra conciencia y la complacencia de nuestro señor, que podamos percibir en nuestras almas el regocijo de los ángeles del cielo por nuestras acciones y en dulce coro alaben al creador, y que la paz y amor de Dios envuelva todo nuestro ser.
¿Cuándo debemos amar a Dios?
- Definitivamente, en todo y cada momento de nuestra vida, sin recortes ni mezquindad. Hagámoslo cuando vayamos a dormir, cuando despertemos, cuando trabajemos, cuando descansemos, en fin en todos nuestros actos tanto físicos como espirituales, demostremos a Dios nuestra alegría de hacer su voluntad y con una sonrisa en los labios y con el amor en nuestros corazones digámosle:

¡Señor,
- Tu hijo más humilde quiere ofrecerte esta acción en sencilla señal de obediencia y amor a la infinita ternura, comprensión y misericordia que Tú me ofreces cuando me aparto del camino que a Tí me conduce.
- Esto que estoy haciendo, lo hago poniéndote por encima de todo lo que signifique para mí, porque, Dios y Señor mío, a Tí y solo a Tí te amo sobre todas las cosas!
¿Por qué debemos amar a Dios?

Hermanos, es nuestro deber, nuestro eterno gozo e infinito agradecimiento cuando acudimos a la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua para adorar a Jesús Sacramentado. Y por intermedio del Hijo, rogarle a Dios Padre que nos bendiga y nos permita seguirle amando en la tierra temporalmente para luego adorarle en el cielo por toda la eternidad.
¡¡¡Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado!!!