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miércoles, 13 de marzo de 2013

Fines de marzo, Fin de la Cuaresma, Domingo de Ramos, Jueves Santo, Viernes Santo, Domingo de Resurrección e Inicio del Tiempo de Pascua


Estamos a punto de llegar a la segunda parte del mes de Marzo del año 2013 en que nos toca celebrar los acontecimientos más grandes de la Liturgia de Nuestra Santa Iglesia Católica.

Ya nos hemos preparado durante el transcurso de la Cuaresma para recibir la Pascua de Resurrección dignamente.

  • ¡Cerremos con la plena reafirmación de nuestra fe este tiempo de arrepentimiento, oración y preparación para que el Domingo 24 de Marzo, Domingo de Ramos, recibamos a Jesús victorioso entrando a Jerusalén!

Luego el día lunes 25 de marzo iniciaremos la Semana Santa con la culminación de los días Jueves y Viernes Santos.


  • El día jueves 28 de Marzo, Jueves Santo, recordamos la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní y principalmente la Última Cena en la que Jesús instituyó  la Santa Eucaristía, piedra angular de toda la cimentación de nuestra Iglesia.

  • El día viernes 29 de marzo, Viernes Santo, recordamos llenos de recogimiento y dolor verdadero, la Pasión, Crucifixión y Muerte de Jesucristo Nuestro Salvador, el Cordero Hijo de Dios que con su muerte nos redimió del pecado y nos abrió las puertas de la vida eterna.



  • Y finalmente el día domingo 31 de marzo, jubilosos celebramos la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, acto sin precedentes en toda la historia del universo, en que Jesús Hijo Único de Dios Padre vence a la muerte abriéndonos su alma y corazón para que podamos ser partícipes junto con Él de la celestial vida eterna para la gloria de Dios Padre por los siglos de los siglos.

Sea pues esta breve reseña nuestra humilde ofrenda para la alabanza y gloria de Nuestro Dios y Señor.

Queridos Hermanos de la Adoración Eucarística Perpetua, el día martes 12 de Marzo, Dios se acordó de nosotros en este pueblito humilde que, enclavado en las costas del golfo, se asienta cerca de la ciudad de Veracruz y que lleva por nombre Ciudad Cardel.

¡Si!, Dios se acordó de este creyente pueblo cristiano y nos envió al Santo Misionero de nuestra Señora de la Santísima Eucaristía: el humilde y predilecto hijo de Jesús Sacramentado Padre Patricio Hileman.

No quisiéramos explayarnos refiriendo los dones que adornan el espíritu de este noble misionero de corazón de la palabra de Jesús, porque no queremos ofender la pureza  de su gran humildad, solamente podemos balbucear estas palabras que salen del más profundo de nuestros corazones y decir:


“Gracias Padre Nuestro, 
gracias Jesús Sacramentado, 
gracias Espíritu Santo
y gracias a ti también 

 dulce Virgen María, Madre de Dios,
por habernos enviado a este ángel misionero
que ya de por sí debería estar 
en el coro celestial de los ángeles de dios.” 

Gracias mil y una veces más por permitirle 
que siga en la tierra repartiendo 
tanta fe, tanto amor.”


No deseamos despedirnos queridos hermanos sin darles a conocer este testimonio que tuvo su origen el día mismo de ayer:

Terminada la Santa Misa y la Hora Santa presidida por el P. Patricio, las hermanas encargadas de la propagación de la Adoración Eucarística Perpetua nos dieron a conocer que durante la visita del P. Patricio se inscribieron en un solo día ¡¡Una gran cantidad de Nuevos Adoradores Perpetuos!!

¡¡¡Imagínense si tuviéramos la gracia de contar con la presencia de este santo misionero, por solo una semana en nuestro pueblito!!!


¡¡¡Gracias, Padre Patricio Hileman, en nombre de todo Cardel!!!!



Alabado y Adorado sea por siempre Jesus Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 11 de abril de 2012

¡Domingo de Resurrección!, Pascua Eterna

El Domingo de Pascua es una de las conmemoraciones más importantes de la iglesia católica, pues ella es sinónimo de la confirmación de nuestra eterna redención, porque resucitando Jesús nos permitió también a nosotros vencer a la muerte.

La noche de la Vigilia de Pascua, Jesús nos da la luz de su vida. Acto que representamos los católicos mediante la ceremonia del encendido del Cirio Pascual.

El Cirio Pascual representa desde los orígenes del cristianismo la Resurrección de Nuestro Señor, mediante la luz de la llama encendida que esparce con toda claridad la verdad del Dios hecho hombre que resucitando derrota a la muerte y nos transfiere la esperanza de hacerlo como Él.



El Cirio Pascual permanece durante 50 días en un sitio digno muy cerca del Ambón en el Presbiterio y es utilizado en todas las celebraciones que se lleven a cabo en el templo durante la época de Pascua. Luego se le retira y se le coloca cerca de la Pila Bautismal.

El Cirio Pascual lleva dibujada la Santa Cruz, símbolo del sacrificio de Jesús y de nuestra redención; también lleva las letras griegas alfa y omega que representan el principio y fin, es decir la eternidad del amor de Jesús por los hombres. También se suele incrustar en la cera del cirio cinco granitos de incienso que representan las 5 llagas en el cuerpo de Jesús crucificado. Y por ultimo lleva también la fecha en la que se enciende el cirio.


Los cuarenta días previos a la Pascua son el tiempo de preparación que los católicos empleamos para disponer nuestro cuerpo y alma en tal forma que seamos conscientes del sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo y podamos con júbilo sentir en nuestros corazones la Resurrección de Nuestro Salvador.
El tiempo de Pascua termina en el Domingo de Pentecostés con la vendida del Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego sobre los apóstoles, quienes fortalecidos por la fe recibida inician su camino evangelizador llevando la palabra de Dios por toda la tierra.

Que estos hermosos actos rituales sirvan para engrandecer nuestras creencias en el propósito indeclinable de seguir los pasos de nuestro redentor y que su bendito corazón se reparta en cada uno de nuestros corazones y alcancemos, gracias a ello, la santidad para gloria del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.


Que los momentos de sincera devoción que han enmarcado los actos de nuestro comportamiento durante la Cuaresma y la llegada de la Pascua sigan con nosotros para que sus frutos sean el ejemplo de un pueblo que ama y cree en su Dios.


Hermanos, que nuestras pisadas en el camino hacia la eternidad dejen huellas de amor y fe que puedan ser fácilmente distinguidas y seguidas por aquellos que deseen de corazón pertenecer al santo rebaño del amoroso pastor, Jesús de Nazaret.

Para concluir les recordamos que los Adoradores Eucarísticos Perpetuos somos fervientes seguidores de Jesús Sacramentado y también somos propagadores y evangelizadores. Por lo tanto tratemos de imitar a la Santísima Virgen María en acercar a Dios a todo ser humano, mediante la incorporación de aunque sea un familiar o un amigo a la Adoración Eucarística Perpetua, crisol de fe donde se funde el amor a Nuestro Señor.


Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado
¡¡¡Viva Cristo rey!!!