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miércoles, 12 de octubre de 2016

La Doctrina Social de la Iglesia


La Iglesia Católica desde sus inicios ha seguido la Palabra de Jesús, y sobre todo en lo referente a la Justicia y Derecho Social del ser humano. El testimonio de esta  aseveración, la encontramos en las siguientes palabras escritas con la humildad y conocimiento, que  fueron inspiración del Espíritu Santo.

La Doctrina Social de la Iglesia es un conjunto de Normas y Principios referentes a la realidad social, política y económica de la humanidad basados en el Evangelio y el Magisterio de la Iglesia Católica.

Los grandes cambios del Siglo XIX como la Revolución Industrial y el consiguiente crecimiento de las ciudades produjeron grandes desigualdades sociales y económicas

El Papa León XIII afrontó este tema en su Carta Encíclica Rerum Renovarum, cuyas principales ideas fueron:

  • Denunciar el empobrecimiento de las masas y el enriquecimiento de un grupo reducido.
  • Hacer notar la falta de una autoridad que proteja el derecho de los trabajadores.
  • Declarar que todos hemos sido creados por Dios, por lo que tenemos la misma dignidad y deberíamos tener una igualdad de derechos y oportunidades.
  • El bien común debe ser el fin de la sociedad a la que todos pertenecemos.
  • Todos tienen derecho a la Propiedad privada y a los frutos de su trabajo, siempre que estén al servicio del bien común.
  • La Iglesia debe ayudar a la reconciliación y a la unificación de clases.
  • Los Trabajadores tienen derechos, entre otros, tienen derecho a:
    • La propiedad privada,
    • Trabajar, 
    • Tener un salario justo y 
    • Sindicalizarse. 
  • Los deberes de los trabajadores son:
    • Trabajar bien y 
    • No atentar contra el empleador.
  • Los Empleadores tienen derechos, entre otros, a tener propiedad privada.
  • Sus deberes son: 
    • Tratar a los trabajadores con dignidad, 
    • Pagar salarios justos y 
    • Repartir bienes entre los pobres.
  • La Autoridad Pública debe apoyar el bien común, prestar el derecho de los pobres, defender la propiedad privada y promover su posesión universal, y defender a los sindicatos.

Mediante sucesivas Encíclicas emitidas por los Santos Padres, la Iglesia Católica ha continuado renovando y enriqueciendo su Doctrina Social

A continuación detallamos los nombres de algunos de los Papas y de las Encíclicas referentes al tema:

      • Pacem in Terris (Juan XXIII); 
      • Populorum Progressi (Pablo VI); 
      • Laboren Excersens (Juan Pablo II) 


Además se han venido publicando Documentos relacionados con la Doctrina Social de la Iglesia para el entorno Latinoamericano, como son:

    • Los de Rio de Janeiro, 
    • Los de Medellín Colombia, 
    • Los de Puebla 
    • Los de Santo Domingo y 
    • Los de Aparecida.


Es pues innegable la participación de la Iglesia Católica en defensa de  los trabajadores en lo que respecta en este caso a sus derechos sociales en sus relaciones particulares y comunitarias con sus semejantes. En ellos se refleja el amor y la justicia proclamada por Jesucristo, nuestro guía, Dios y Señor.


Queridos hermanos, nosotros como laicos comprometidos y por nuestra obligación cuando fuimos bautizados, de ser proclamadores de la Palabra de Dios, debemos apoyar decididamente a la Iglesia en su misión de Renovación Social.

Que Jesús Sacramentado nos de la fe y la fortaleza física y espiritual para cumplir con nuestra tarea evangelizadora para la gloria eterna de Dios Todopoderoso.




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!


miércoles, 8 de mayo de 2013

¡Virgen de Luján, Patrona de la Argentina!


La Virgen de Luján o Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina, es también Patrona de Uruguay y Paraguay.

Cuenta la historia que en el año 1630 un acaudalado hacendado portugués radicado en lo que es hoy la Provincia de Santiago del Estero, República Argentina, solicitó a un amigo portugués que vivía en Brasil le enviara  una imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

Para darle una opción más, el amigo le envió dos imágenes. En mayo de 1630 las imágenes llegaron al Puerto de Buenos Aires y fueron empacadas en cajas diferentes cada una, subiéndolas a una carreta rumbo a su destino final.

Después de tres días de viaje, la caravana donde iba la carreta, hizo un alto a cinco leguas del actual pueblo de Luján. Después del descanso y dispuestos a continuar el viaje, los bueyes de la carreta, se negaron a avanzar. Y después de varios intentos infructuosos decidieron bajar una de las cajas, ante lo cual los bueyes iniciaron su marcha sin ningún problema.

En su curiosidad por saber que contenía la caja descargada, la destaparon, hallando en ella una pequeña (38 cm. de altura) imagen de la Inmaculada Concepción hecha de arcilla cocida. Las gentes creyentes del lugar interpretaron lo acontecido como providencial y se la entregaron al dueño de las tierras de ese lugar.

Manuel, un pequeño esclavo, que venía con la caravana fue testigo de lo ocurrido y viendo su patrón el gran amor que demostraba a la Virgen lo dejó a las órdenes de la Inmaculada. Se lo destinó al exclusivo cuidado de la imagen, lo que hizo hasta su muerte. Se encargaba del orden de la ermita y de los vestidos de la virgen, dirigiendo las oraciones de los peregrinos.

Después de un tiempo, ya muerto el dueño de la estancia, ésta se vio muy abandonada por lo que una acaudalada dueña de un mejor lugar logró trasladarla a su  finca a orillas del río Luján.

Feliz de tenerla en su oratorio a la mañana siguiente de su traslado fue a rezarle, pero la virgen no estaba en su lugar. Al buscarla, la encontraron en donde originalmente estaba. Creyendo que era el esclavo Manuel el que llevaba a la  virgen a su antigua morada, lo estancaron al piso sin movimiento. Pero la virgen siguió volviendo a su lugar original.

La dueña consultó a las autoridades eclesiásticas y civiles sobre el problema del traslado de la Virgen y ellos viajaron al lugar y estudiaron lo sucedido. Esta vez la Virgen fue trasladada al nuevo lugar en una devota peregrinación y en compañía de Manuel. Desde ese momento la imagen no volvió a su antigua capilla.

En 1886 se presentó al Papa León XIII, la petición del Episcopado y de los fieles del Río de la Plata para la Coronación de la Virgen. El Pontífice bendijo la corona y le otorgó Oficio y Misa propios para su festividad. La coronación se llevó a cabo el 8 de Mayo de 1887.

Se inició la construcción de la actual Basílica Nacional el 6 de Mayo de 1890 y se inauguró en 1935. La grandiosa Basílica, de estilo gótico, tiene preciosos vitrales. La cripta de la Basílica  tiene muchos tesoros relacionados con la historia de Luján, cuenta además con hermosas réplicas de todas las advocaciones Marianas de América.

La imagen de la Virgen en 1887 fue recubierta de plata sólida para evitar su deterioro. Viste una hermosa túnica blanca y un manto azul celeste (colores de la Bandera Argentina). La virgen es morena, de rostro ovalado y de ojos azules.

Queridos hermanos, hoy 8 de mayo, es la festividad de Nuestra Señora de Luján, que ella sea por esta vez la que lleve a su amado hijo nuestro amor  en una humilde oración.





Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!