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jueves, 17 de noviembre de 2011

Eucaristía, Cumbre de los Sacramentos

La Sagrada Eucaristía fue instituida como Sacramento por nuestro señor Jesucristo el Jueves Santo en la Última Cena con sus apóstoles. Es la base fundamental de nuestra iglesia y columna principal de nuestra fe.

Se le acostumbra llamar en el catolicismo además de Eucaristía con los siguientes nombres: Santa Misa; Cena del Señor; Fracción del Pan; Celebración Eucarística; Memorial de la Pasión; Muerte y Resurrección del Señor; Santo Sacrificio; Santa y Divina Liturgia; Santos Misterios; Santísimo Sacramento del Altar y Sagrada Comunión. En cada uno de estos nombres está expresada su naturaleza divina, la eterna presencia de Dios, el sacrificio por nuestra redención y la resurrección de Nuestro Señor.

Los fines de la Eucaristía en forma general son los siguientes:
  • Latréutico: para Honrar a Dios.

  • Eucarístico: para agradecer a Dios sus beneficios.

  • Propiciatorio: para darle a Dios satisfacción por nuestros pecados.

  • Impetratorio: para alcanzar todas las gracias que nos son necesarias.


En este pequeño preámbulo hemos tratado de definir con palabras lo que no se puede definir. El significado de la Eucaristía rebasa los limites de nuestra inteligencia y comprensión humana, solo con la pureza del alma en la gracia de Dios y con la fe que nos da el Espíritu Santo podemos acaso barruntar lo que es y significa la Santísima Eucaristía.


El Santo Sacramento de la Eucaristía es la eterna bondad y misericordia de Dios; es el amor infinito del Hijo de Dios por la humanidad expresado en el sacrificio de la cruz para obtener nuestra redención; es la institución de la nueva alianza de Dios con el hombre; es el misterio de la transubstanciación, es decir el cambio del pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de Jesucristo; es la institución de la iglesia por su único creador, Dios nuestro Señor Jesucristo; es la base fundamental de nuestra fe litúrgica; es nuestro camino hacia Dios; es nuestra esperanza de una vida celestial; es la esencia de Dios y Espíritu Santo sembrada en nuestros corazones; es Dios mismo, es Todo.

Hermanos, recapacitemos en lo que es la Santísima Eucaristía y preguntémonos: ¿es justo y digno de un ser humano que cuando un Dios tan bueno como el nuestro, nos grita desde su soledad en alguna capilla de Adoración Eucarística Perpetua, con lágrimas en los ojos y con el corazón atravesado por nuestra indiferencia, “Tengo sed de tí hijo mío, ven a mi” y dándole la espalda le abandonamos vilmente? Crees que hay justificación y perdón para este sacrilegio? Que la respuesta te la de tu corazón.


Hermanos, abracemos y besemos la cruz de nuestro Redentor, sintamos el dolor de sus heridas, pidamos perdón por lo mucho que a diario le ofendemos, oremos sin descanso día y noche, hagamos que se instalen capillas de Adoración Eucarística Perpetua en todas y cada una de nuestras parroquias.

Pidámosles, exijámosles a nuestros párrocos que las establezcan para nuestro bien, el de toda nuestra nación y sobre todo para la gloria de Dios Nuestro Señor.


Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado
¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!