El pasado martes 20 de Septiembre, llegaron a Veracruz las insignes Reliquias del Santo Beato Juan Pablo II, después de la Santa Eucaristía celebrada en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción en el Puerto de Veracruz, se materializó un fenómeno natural, el cual dada su inesperada aparición fue motivo de regocijo y alegría entre aquellos que pudimos observarlo.

Las cámaras de un canal de la televisión fueron testigos evidentes del evento que se observaba en el cielo Veracruzano. También un diario de reconocida circulación local, publica una fotografía en primera página de este mismo suceso. Para muchos, pasó este hecho inadvertido y tal vez no se hayan enterado de él. Pero lo cierto es que ocurrió y tal como sucedió lo transcribimos:

Las cámaras de un canal de la televisión fueron testigos evidentes del evento que se observaba en el cielo Veracruzano. También un diario de reconocida circulación local, publica una fotografía en primera página de este mismo suceso. Para muchos, pasó este hecho inadvertido y tal vez no se hayan enterado de él. Pero lo cierto es que ocurrió y tal como sucedió lo transcribimos:
Terminada la Misa en honor de nuestro amado y venerado Juan Pablo II eran alrededor de las 9 de la mañana, de un día claro sin trazas de lluvia alguna, cuando de pronto en el firmamento, justo encima de la cúpula de la Catedral apareció un arcoíris en forma de media corona, el cual después de algunos minutos desapareció con la misma quietud y solemnidad en que apareció.

¿Fue esto obra de la naturaleza, o el benevolente permiso que otorgó Dios a nuestro Juan Pablo II para que le manifestara al pueblo Veracruzano su amor y paz con esta señal tan contundente?
Dios mismo, según relato bíblico, hizo aparecer en el cielo un arcoíris en señal de paz y perdón para la humanidad comprometiéndose a nunca más enviar un diluvio como el acontecido.
Esta fue una señal de fe enviada por Dios para que todos comprendamos que debemos ver los acontecimientos con visión celestial y no con mirada e interpretación terrenal, o
¿No es Nuestro Dios Todopoderoso capaz de dominar y que le obedezcan todas las fuerzas de la naturaleza siendo Él su creador?
¿No es Nuestro Dios Todopoderoso capaz de dominar y que le obedezcan todas las fuerzas de la naturaleza siendo Él su creador?
Hay muchos testimonios, mediante los cuales Nuestro Dios y Señor quiere hacernos comprender sus santos y sagrados designios pero muchas veces los ignoramos y otras tantas no llegamos a entenderlos. Nos hace falta la fe y la sabiduría que nos proporciona el Espíritu Santo, oremos con devoción y creencia total que el don se nos dará y podremos entender el lenguaje de Dios.

Demos gracias a que tenemos un Dios que día a día nos lleva hacia sus caminos para hacernos santos como Él y seamos a su imagen y semejanza como fue su voluntad al crearnos. Hagamos caso a sus señales, sigamos sus mandamientos y seremos todos unidos en Él.
Hermanos no hay camino más directo al Sagrado Corazón de Jesús que las oraciones rebosantes de fe y amor que le dirigimos cuando a solas y en silencio, en la inmensidad de nuestra pequeña Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, le decimos:
“SEÑOR, HAGASE EN MI TU PALABRA, TUYO ES MI CORAZON, TUYA ES MI VIDA, SIN TI YO NO VALGO NADA.”
ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESUS SACRAMENTADO
¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!