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miércoles, 15 de mayo de 2013

Espíritu Santo que Viene del Padre y del Hijo.


Señor y Dador de vida que con el Padre y el Hijo forman Una Sola Persona, en la representación divina de la Santísima Trinidad.

Cuando decimos Dios, nos estamos refiriendo al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

Para amar al Espíritu Santo hay que conocerlo, buscarlo en la intimidad del Misterio del Padre y del Hijo, encontrarlo en el amor que brota del Padre hacia al Hijo y vuelve del Hijo al Padre por obra del Espíritu Santo,  que es Esencia Divina de la unión  indivisible del Trino de Amor.

Según esto el Espíritu Santo es el vínculo eterno de amor que une al Padre y al Hijo: “Son tres el amante, el amado y el amor” “El Padre es la fuente, el Verbo es el río y el Espíritu Santo es la corriente del río”

El Espíritu Santo se ha manifestado desde la Eternidad, pues siendo consustancial con el Padre y el Hijo, no tiene principio ni fin.

Cada vez que Dios sale de sí mismo para manifestarse, lo hace en el Espíritu: “El Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas” (Gén, 1-2) porque es el que todo lo crea, cuida y conserva.

En el Antiguo Testamento, es el testimonio de la promesa (Gén. 18, 1-15), es la nube que acompaña el camino del pueblo y el que lo purifica de su infidelidad.

Pero además de todo,  es el que habló por los profetas y preparó la venida del Misterio de Jesús, desde el primer anuncio del Mesías hasta las puertas del Nuevo Testamento. Por último en los Salmos se expresa la calidad del pueblo, purificado e iluminado por el Espíritu Santo.

Toda la existencia terrena de Jesús transcurre en la presencia del Espíritu Santo, Jesús de Nazaret fue concebido por obra de Dios Espíritu Santo y nació de la Santísima Virgen María.

La relación de la Eucaristía con el Espíritu Santo aparece en las palabras de Jesús, cuando proclama la institución del Sacramento de su Cuerpo y de su Sangre: “El Espíritu es el que da vida” (Juan 6,63).

El misterioso poder del Espíritu Santo convierte Sacramentalmente el Pan y el Vino en el Cuerpo y la Sangre del Señor e irradia su gracia en los participantes y en toda la comunidad creyente.

El que se hace accesible al Espíritu Santo encuentra una gracia y capacidad que desconocía y se hace capaz de convertir a un hombre en un misionero. A un pecador en un ferviente seguidor de Jesús.

Poco a poco conforme vamos penetrando en la intimidad de los misterios del Espíritu Santo vamos lentamente conociendo con firme entendimiento su Sagrada Misión. Y sin darnos cuenta vamos recibiendo sus dones que nos llevan al encuentro con el Hijo para la Gloria del Padre.

La Sabiduría asoma en los resquicios de nuestra mente y de pronto nuestro entendimiento se abre a la luz de la fe y entonces comprendemos y creemos en nuestra Santa Iglesia Católica y llenos de fortaleza y amor 

¡Empezamos a  seguir a Jesús por el camino
que nos llevará a Dios Nuestro Señor!


¡Qué paz tan transparente, casi imperceptible, la que acaricia nuestras almas, envolviéndolas en un halo divino de dulzura incomparable, cuando en nuestros corazones establece su morada el Espíritu de Dios!


No hay palabras ni sentimiento alguno que pueda expresar el deleite infinito de sentir la Gracia Bendita de Dios cuando recibimos la Sagrada Eucaristía en la Hostia Consagrada. En ese instante dejamos de ser humanos y nos convertimos en ángeles de Dios por la unción y el amor del Espíritu Santo.


Queridos hermanos, vengamos a nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua y con el amor puro e infinito del Espíritu Santo,  ¡Amemos a Jesús Sacramentado para la gloria del Padre, Creador y Señor del Universo, por los siglos de los siglos,  en la tierra y en el cielo!



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!




miércoles, 4 de julio de 2012

¡La Oración a Jesús Sacramentado en su Casa!


La casa de Jesús Sacramentado está en cada Capilla de Adoración Eucarística Perpetua existente en todo el mundo.

“Llenaré de gloria esta Casa. Grande será la gloria de esta Casa y en este lugar daré Yo paz.”  

“Amo señor la Casa donde habitas, el lugar donde reside tu gloria.”

“Una sola cosa he pedido al Señor y esto es lo que buscaré: habitar en la Casa del Señor, todos los días de mi vida, para gozar de la dulzura del Señor y contemplar su Templo.”

Estas citas Bíblicas nos proporcionan una idea de los que nos ofrece el Señor en su casa y lo que experimenta el hombre al estar en la casa de Él. Vamos a la Casa del Señor con dos intenciones principales, además de la primordial que es la de Alabarle, Bendecirle y Adorarle: Pedirle un favor y Agradecerle una gracia recibida.

  
En la Capilla de AEP el hombre se despoja de su vestimenta terrenal y es envuelto por la Luz de Gracia Infinita del Santísimo Sacramento. Esto no lo sentimos materialmente, sino espiritualmente por el don que recibimos del Espíritu Santo, mediante el cual se nos abre el corazón para permitir la entrada en el de la dulzura infinita del amor de Dios mismo.

Esta es la verdad de nuestra oración, la consumación de la nueva alianza, el misterio divino revelado al hombre por su fe. En este deleite espiritual platicamos con nuestro Dios Vivo en la Hostia Consagrada y hablando en un celestial murmullo de paz le damos a Jesús nuestra oración.

Queridos hermanos, no dejen de visitar a Jesús Sacramentado en su Casa, (la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua)  y aumenten una hora a su hora comprometida y verán que Jesús les retribuirá el doble en gracias y favores. Hay hermanos en nuestra parroquia que tienen dos o más horas semanales y no dejan de alabar y dar gracias a Jesús Nuestro Redentor por su infinito amor y misericordia.

Dios nos oye, Dios nos ve, Dios nos va envolviendo poco a poco en su luminosa Santidad, porque ese es el fin que nos tiene Dios reservado, que todos los seres humanos lleguemos a ser santos, por nuestro propio esfuerzo y la ayuda del Espíritu Santo.

Un llamado especial para los sacerdotes de todo el mundo, Jesús también los llama para que oren con Él una hora, y que lo hagan públicamente junto a sus fieles para que predicando con el ejemplo, fortalezcan la fe de su grey, quienes emocionados puedan decir: “Nuestros  Sacerdotes  son también Adoradores Perpetuos, como lo somos nosotros.”

Por último, solicitamos a nuestros Obispos, pastores mayores del rebaño católico, que fomenten y apoyen el establecimiento de nuevas Capillas de Adoración Eucarística Perpetua en su respectivas diócesis.

Continuando con la difusión de nuestro movimiento Eucarístico, les comunicamos que el próximo mes de septiembre, se llevará a cabo en la Provincia de Córdoba, República Argentina, el Primer Encuentro Latinoamericano de la Adoración Eucarística Perpetua. Estamos recabando la información necesaria así como la autorización de los organizadores para ponerla a su disposición. No nos mueve otro interés que el de difundir la fe para el Honor y Gloria de Dios Nuestro Señor.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


jueves, 28 de julio de 2011

Pecados contra el Espíritu Santo.


El Espíritu Santo, uno de los elementos sagrados que forman la Santísima Trinidad junto con Dios Padre y Dios Hijo, entre sus muchos atributos y dones especiales, es el Sanador y Fortalecedor de la fe de todos los cristianos.


Es por su inmensa fuerza, que el demonio por medio de sus seguidores siempre trata de ofenderlo mediante el pecado.

La Iglesia Católica reconoce seis pecados contra el Espíritu Santo y son a saber:

1.- Presunción;
2.- Desesperación;
3.- Resistencia la verdad conocida;
4.- Envidia del bien espiritual del prójimo;
5.- Persistencia en el pecado;
6.- Impenitencia final.


Estos pecados en su repetición obstinada no tienen perdón ni en el cielo ni en la tierra, así lo dicen las sagradas escrituras:


Marcos 3, 29: “Pero el que calumnia al Espíritu Santo no tendrá jamás perdón, sino que arrastrará siempre su pecado.”




Mateo 12, 32: “ El que insulte al hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo, no será perdonado, ni en este mundo ni en el otro.”


Lucas 12, 10: “Toda persona que critique al Hijo del Hombre podrá ser perdonada pero el que calumnie al Espíritu Santo no tendrá Perdón.”


En estas tres citas bíblicas los evangelistas repiten las palabras pronunciadas por Jesús.


A continuación insertamos una breve explicación de cada uno de los pecados contra el Espíritu Santo:

1.- Presunción: Suposición de salvarse sin ningún mérito. La soberbia es el principal de los pecados capitales y de esta se desprende la “presunción” que consiste en confiar demasiado en si mismo.
2.- Desesperación: “Nunca desesperes de la misericordia de Dios”. La tentación mas grave que alguien puede tener es la duda de la realidad del amor y misericordia de Dios.
3.- Resistencia a la Verdad Conocida: Significa básicamente volver la espalda por completo consciente y deliberadamente a lo que consideras que Dios representa para ti.
4.- Envidia del Bien Espiritual del prójimo: El que cae en este pecado recome su alma atormentada con la pena, de la felicidad ajena.
5.- Persistencia en el Pecado: Es el que sigue en el pecado y reposa en él o sea que está atado por él y lo practica. Quienquiera que se declare libre, estando amarrado, no busca ni desea estar soltado.
6.- Impenitencia Final: Es la perseverancia en el pecado hasta la muerte.




El Espíritu Santo es la esencia infinita de amor que vive en Dios Padre y en Dios Hijo. Esencia que recibimos todos los cristianos bautizados y que nos inicia en el camino de la santidad. El Espíritu Santo es: Guía, Maestro, Abogado, Consolador, Luz Divina de Sabiduría y Entendimiento, Remanso de Paz Espiritual, Consejo de Comportamiento que nos acerca a la caridad, a la bondad y a la castidad.

El Espíritu Santo es nuestra Fortaleza, bendito fuego divino que nos enciende el alma de fe. Es la paciencia que nos permite aceptar con humildad los designios y la voluntad de Dios.


En resumen, el Espíritu Santo es el Principio fundamental de nuestra existencia en Dios y de nuestro más preciado objetivo en esta vida que es el de alabar y glorificar a Dios Nuestro Señor.


Hermanos, oremos siempre con fe y devoción para que jamás abandonemos nuestras creencias y que ni la soberbia ni falsas promesas nos lleven a pecar en contra de Dios, en su tercera persona, el Bendito Espíritu Santo.




ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESUS SACRAMENTADO.

¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!

jueves, 26 de mayo de 2011

¿Sabes Quien es el Espíritu Santo?



Muchas veces lo nombramos y lo invocamos pensando que es como un ángel protector o un espíritu de ayuda...

pero ¡No!, no es aquello que comúnmente pensamos, ¡Es Dios mismo, parte de la Santísima Trinidad!.

Si has rezado El Credo con devoción y conocimiento de lo que estás haciendo descubres quien y qué es el Espíritu Santo:

“Creo en Dios Padre Todopoderoso, ………y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede el Padre y del Hijo y con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas …"


Jesucristo le llama “el paráclito”, del Griego parakletos que literalmente significa “aquel que es invocado” y también “consolador” en:
Nuestros sufrimientos, en nuestras tribulaciones, el que sana lo que está enfermo, ayuda a lo que es débil, nos fortalece en nuestras flaquezas, y porque Él nos da la vida y nos engendra en el bautismo haciéndonos Hijos de Dios.


Cuando recibimos el Don del Espíritu Santo recibimos igualmente sus dones que son:

  • SABIDURIA: Conocimiento profundo de la sabiduría eterna.


  • ENTENDIMIENTO: Inteligencia para comprender las cosas divinas.




  • CONSEJO: Ilumina la conciencia sugiriendo la actitud que debemos tomar ante las alternativas que se nos presentan en nuestra vida.


  • FORTALEZA: Fuerza para sobrellevar las contingencias de la vida y para resistir las instigaciones de las pasiones internas.


  • CIENCIA: Nos hace conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.


  • PIEDAD: Abre nuestro corazón a la ternura para con Dios, como Padre, y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.


  • TEMOR DE DIOS: Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Esto no significa miedo irracional, sino sentido de responsabilidad ante su ley.


Espíritu Santo, parte del principio y de la eternidad, Dios consustancial con el Padre y el Hijo, llama eterna que llevamos impregnada en nuestros corazones desde el día en que recibimos la gracia del bautismo, haz por los dones recibidos de tu infinito amor:



  • que podamos socorrer al hermano en necesidad;

  • que sintamos gozo de sinceridad profunda cuando hagamos un bien en tu nombre;

  • que la paz del Padre y del Hijo y la tuya nos envuelvan en su manto de dulce tranquilidad;

  • danos paciencia para sobrellevar los momentos desagradables que crucen nuestro camino;

  • haz que seamos magnánimos con aquellos que nos ofenden;

  • inclínanos a hacer el bien con benignidad y humildad;

  • infúndenos mansedumbre espiritual para aceptar la santa voluntad de Dios;

  • fortalece nuestra fe y conviértenos en verdaderos y fieles seguidores de Jesús Nuestro Señor;

  • que todos nuestros actos los realicemos para la alabanza y glorificación de Dios;

  • mantennos alejados de los pecados de la carne para poder ofrecer a Dios la pureza de un corazón digno del Padre, bendecido por el hijo y sostenido por tus amorosas manos Oh dulcísimo Espíritu Santo.

QUERIDOS HERMANOS: ¡Procedamos en nuestras vidas siempre en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!. ¡Amén!.



ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESUS SACRAMENTADO.

¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Fiesta de Pentecostés

Pentecostés (del griego pentenkoste “el quincuagésimo día”) describe la Fiesta del Quincuagésimo Día después de la Pascua (Domingo de Resurrección) y que pone término al Tiempo Pascual.
Durante Pentecostés se celebra el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la actividad de la Iglesia, por ello también se le conoce como la “Celebración del Espíritu Santo”. En la Liturgia Católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad. La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles se considera como la iniciación verdadera de la Santa Iglesia Católica.


El Espíritu Santo descendió del Padre como lo había prometido el Hijo para infundir en los Apóstoles el ánimo y espíritu que les ayudaría a cumplir la misión que Jesús les había entregado.


Junto con el Espíritu Santo, los Apóstoles recibieron siete principales Dones, que son:

Sabiduría: Discernimiento, para distinguir con acierto lo apropiado para aceptar el bien y rechazar el mal.

Inteligencia o Entendimiento: Facultad para conocer, comprender y divulgar las sagradas enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

Consejo: Misión de dirigir y guiar a todos los creyentes en la fe católica.


Fortaleza: Entereza, firmeza de ánimo para proseguir con la misión encomendada sin desfallecer y perseverar en ella aún con el sacrificio de la vida.

Ciencia: Conocimiento exacto y razonado de las cosas por sus principios y causas: la ciencia del bien y del mal.

Piedad: Devoción a las cosas santas entre ellas principalmente la compasión infinita hacia el prójimo.

Temor de Dios: Huir del pecado por miedo a perder a quien amamos, a Nuestro Dios. Sentir y percibir que estamos en la presencia de Dios, y si estoy en su presencia, no quiero pecar.

En conclusión queridos hermanos el Espíritu Santo es:


  • La Tercera Persona de la Santísima Trinidad

  • Como Persona, realmente distinta del Padre y del Hijo, es también consustancial a ellos. Siendo Dios como ellos, Él posee con ellos una y misma naturaleza o esencia Divina.

  • Procede, no por generación, sino por exhalación del Padre y del Hijo juntos, como de un Único Principio.





Santísimo Jesús Sacramentado te pedimos fervientemente con toda la fuerza de nuestras almas que permitas que el Espíritu Santo descienda sobre todos los adoradores de nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua en Cardel y nos colme con los dones que de Él emanan para que podamos tener

Sabiduría para adorarte íntegramente en nuestra Hora Santa;

Inteligencia para escoger las oraciones apropiadas para este fin;

Guía y Consejo para que los adoradores guardemos el respeto debido en tu Consagrada Capilla.

Fortaleza para no faltar a nuestro compromiso con Jesús en la hora y día que nos corresponde;

Ciencia para comprender lo que está bien o mal durante nuestra Hora Santa;

Compasión para comprender y apoyar al prójimo que cometa alguna falta durante el ejercicio de la adoración,

y Temor de Dios para no obrar en contra de lo establecido para la Adoración Eucarística Perpetua y perder así la Gracia de Dios.



Bendito y alabado sea por siempre Jesús Sacramentado.