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miércoles, 8 de junio de 2016

¿Quiso Jesús una sola Iglesia?


La pregunta nos la responde el mismo Jesús. 

Jesús comenzó con el Anuncio del Reino de Dios; en su primera enseñanza Jesús proclamó: “Ha llegado el tiempo. Cambien de actitud y crean en el evangelio de salvación.”” (Mc 1, 15). Pero los judíos no creyeron que Jesús era el Mesías y su Salvador, y el pueblo de Israel no aceptó sus enseñanzas. Por eso Jesús comenzó a formar un pequeño grupo de discípulos, a quienes les explicó los Misterios del Reino de Dios.

Entre sus discípulos, Jesús escogió a 12 apóstoles con Pedro como cabeza; y el hecho de que fueran doce los apóstoles, como las doce tribus en las que se consolidó la unión del pueblo israelita, Jesús quiso simbolizar en ellos, la reunión de todos los pueblos en el futuro Nuevo Pueblo de Dios.

Jesús preparó a sus apóstoles con mucha dedicación: los inició en el Rito Bautismal, en la Predicación, en el Combate contra el demonio y las enfermedades, les enseñó a preferir el servicio humilde y a no buscar los primeros puestos, a no temer a las persecuciones,  a reunirse para orar en común, a perdonarse mutuamente; y después de la resurrección de Jesús, recibieron la orden de enseñar y bautizar a todas las naciones. (Mt 28, 19).

Jesús escogió a Pedro como la “roca” sobre la cual edificaría su iglesia y garantizó la unidad de la misma.

A los doce, Jesús les encargó la renovación de la Cena del Señor

 “Hagan esto en memoria mía” (lc 22, 19)

“Reciban al Espíritu Santo. Si ustedes perdonan los pecados de alguien, estos ya han sido perdonados; y si no los perdonan, quedaran sin perdonar “. (Jn 20, 22-23)

La Iglesia es creación de Dios, construida por Cristo
 y fortificada y habitada por el Espíritu Santo.

La iglesia está confiada a los apóstoles, escogidos por Jesús, y los apóstoles confiaron la iglesia a sus sucesores que, por imposición de las manos, recibieron el don de gobernar, guiados por el Espíritu Santo.
La iglesia es constituida como Cuerpo de Cristo por medio del Evangelio, nacida de un solo Bautismo, alimentada por un Solo Pan, reunida en un solo pueblo de Dios y la misión de la iglesia es ser la sal de la tierra y luz del mundo. (Mt 5, 13)

La verdadera iglesia de Jesús se reconoce en la Iglesia Católica. Ciertamente que la Iglesia Católica es a la vez  santa y pecadora, porque está formada por seres humanos, pero es la única que sus raíces están en Cristo y sus apóstoles.

Así que,  queridos hermanos, 

¡No más cristianos a la manera de cada uno!...


sino a la manera que Cristo lo estableció. Y por la cual Él también, Dios y Señor Nuestro, quiso salvarnos en su iglesia  que es una, santa, católica,  y apostólica. 



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!


miércoles, 11 de noviembre de 2015

El Credo, Profesión de Fe y Base de la Doctrina de la Iglesia Católica.


El CREDO más antiguo y ampliamente conocido en la Iglesia Católica es el llamado “Credo de los Apóstoles”,  no porque hubiera sido escrito por los Apóstoles, sino porque era el utilizado por los Apóstoles en las primeras épocas del cristianismo. Principalmente en la introducción de los Catecúmenos antes de ser bautizados. Es conocido también como símbolo de los Apóstoles y es considerado el resumen fiel de la fe de los apóstoles.

Una de la versión del Credo más utilizadas, es el Credo de Nicea, formulado por primera vez en el año 325, en el Primer Concilio de Nicea, y su subsecuente ampliación definitiva en el Concilio de Constantinopla (381). Es la profesión de la fe cristiana, común a la Iglesia Católica.

El Credo se dice en los Domingos y en las Solemnidades. Es a juicio del sacerdote que preside la Santa Misa, la elección de una u otra forma, si bien lo más apropiado por su origen histórico sería:
  • Profesar el Credo corto o de los Apóstoles, en los Tiempos Litúrgicos relacionados con el Bautismo (Cuaresma y Pascua)
  • Y el Credo largo o Niceno-Constantinopolitano, en el resto del año.


Cada domingo recitamos en la Santa Misa el Credo, después de haber oído el Santo Evangelio. El sentido de recitar el Credo es, tras escuchar la Palabra de Dios, y la explicación de esta Palabra por el sacerdote, como respuesta a esta Palabra, hacemos una declaración de nuestra fe

Esto es porque la fe nace de la escucha de la Palabra de Dios, es nuestra respuesta personal a esta palabra, la “Obediencia de la Fe". Solamente una persona que ha escuchado a Jesús puede después creer en Él.

Recitar con fe el Credo es recordar nuestro Bautismo y entrar en comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, es entrar también en comunión con toda la iglesia que nos transmite la fe y en cuya profundidad maternal creemos.

Este es el testimonio de nuestra fe:

Creo en Dios Padre Todopoderoso, Dios existe no tenemos dudas, no necesitamos pruebas.

Creador del cielo y de la tierra. Dios es el principio y fin de todas las cosas. Dios lo puede todo es omnipotente.

Creo en Jesucristo, su único hijo, nuestro señor, Cristo "Mesías" Hijo de Dios. Es el nombre con el que Dios se rebeló a Moisés.

Que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo y nació de Santa María Virgen, Jesús fue engendrado y no creado, y ratificamos que la madre es la Santísima Virgen María y no ponemos en duda que fue, es y será Virgen, antes, en y después del parto.

Padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado,  es en esto que Jesús nos redimió, sufrió mucho y murió por amor.
Descendió a los infiernos y al tercer día resucito entre los muertos. No se refiere al infierno donde están las almas condenadas, sino al lugar donde llegaban las almas de los justos antes de haber sido redimidas por Jesús. Y como lo predijo, resucitó al tercer día, venciendo a la muerte.

Subió a los cielos, y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso,  subió a los cielos en su divina ascensión y está en la gloria por ser consustancial con el Padre y está en todas partes por ser también Dios.

Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y muertos,  es el juicio inmediato a nuestra muerte donde seremos juzgados por nuestras obras.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de dones que procede del Padre y con el Hijo recibe una misma adoración, siendo Dios en una de la personas de la Santísima Trinidad.

Creo en la Santa Iglesia Católica. Es santa porque fue fundada por Cristo y es única y la verdadera.

La comunión de los santos. Estamos todos unidos en la tierra, en el purgatorio y en el cielo. Todos somos Iglesia e hijos de Dios y Santos porque la Santidad nos viene del Padre.

El perdón de los pecados. No somos perfectos y somos pecadores, pero por nuestra confesión en verdadero arrepentimiento y por la infinita misericordia de Dios se nos perdonarán nuestras ofensas a Dios.

La resurrección de la carne y la vida eterna. Y aquellos que merezcan el cielo tendrán un cuerpo glorioso como Jesús resucitado y vivirán eternamente en la gloria de Dios Padre junto con el Hijo, el Espíritu Santo, y la Santísima Virgen María, madre de Dios.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

jueves, 5 de junio de 2014

La Ascensión del Señor y Pentecostés


La Ascención del Señor y Pentecostés, estos dos Eventos Portentosos, junto con la Resurrección del Señor, encierran en un Triángulo de Eterno Amor, la Infinita Sabiduría y Omnipotencia de nuestro Dios Todopoderoso.

En las palabras que siguen  encontrarán la humildad, y la revelación de un corazón que lleva una verdad inspirada por la dulzura y el sentimiento de amor espiritual, que solo puede emanar de nuestro buen Dios.

La Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo, inicia el regreso del Hijo al Padre, después de haber cumplido su voluntad de inmolarse por la salvación de los hombres.

Esta fue la primera tarea, que fue amorosamente cumplida por Jesús, con su Vida, Muerte y Resurrección. Esta labor se distingue por su alcance universal para toda la humanidad presente y futura.


Pentecostés, la segunda y no menos esencial que la primera, fue la del Llamado y Preparación de sus discípulos y escogidos Apóstoles para que continuaran propagando la Buena Nueva por toda la tierra. 

Estos hombres humildes y sencillos fueron el más ilustre y selecto grupo con los que Jesús compartió sus enseñanzas y testimonios de su divina procedencia.

Los cuarenta días previos a su ascensión a los cielos, Jesús Resucitado, los fue instruyendo con todos los misterios y dones de su divino conocimiento, haciendo de ellos su verdadera imagen y semejanza. Sin  más, fue el día que Jesús ascendió al encuentro con el Padre, en que sin parábolas, directamente, les confirmó ser el Unigénito de Dios

Antes de elevarse al Reino de los Cielos, Jesús les dijo: 

“Esto es aquello que Yo os decía, cuando estaba con vosotros, que es necesario que todo lo que está escrito acerca de mí en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos,  se cumpla. Así estaba escrito que el Cristo sufriese y resucitase de entre los muertos, al tercer día, y que se predicase en su nombre, el arrepentimiento y el perdón de los pecados a todas las naciones.”.

”Vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí que yo envío sobre vosotros la promesa de mi Padre. Mas vosotros estaos quedos en la ciudad hasta que desde lo alto seáis investidos de fuerza. Recibiréis potestad, cuando venga el Espíritu Santo y seréis mis testigos en Jerusalén y en toda la tierra.”

Luego se encaminaron en dirección a Betania, cuando llegaron al Monte de los Olivos, Cristo los bendijo y, mientras lo hacía, se fue elevando hacia el cielo y se perdió en una nube. Se les aparecieron dos ángeles que les dijeron: 

“Este Jesús, que de enmedio de vosotros ha sido recogido en el cielo, vendrá de la misma manera que lo habéis visto ir al cielo.”

Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos con la Virgen María en oración. De pronto vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban. Se les aparecieron una lenguas como de fuego, las que  separándose, fueron posándose sobre cada uno de ellos; y se quedaron llenos del Espíritu Santo. Era el mismo fuego de Amor Divino, el Amor de Dios que había sido derramado en sus mentes y corazones, en toda su integridad personal.

El Día de Pentecostés fue el nacimiento de la Iglesia Católica.  Día, a partir del cual, los apóstoles y los discípulos, ungidos por el Espíritu Santo, inician la propagación de la Palabra de Dios por toda la tierra, tal como Jesús se los había ordenado.

Gracias a que en el momento de nuestro Bautismo recibimos al Espíritu Santo, somos partícipes de los dones que Él derrama sobre todos los bautizados.

¡Qué bendición tan excelsa nos confiere Dios al insertar en nuestra humanidad, la gracia divina de su Espíritu Santo!


¡Dios se da a nosotros con el mismo amor con que nos dio a su Unigénito!


Queridos hermanos, mantengamos siempre la humilde obediencia de cumplir los mandamientos de Dios y seguir el camino que nos señala Jesucristo, para  ser dignos de recibir en nuestro ser,  a la Sacrosanta Trinidad,  nuestro Dios Todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


  

miércoles, 25 de enero de 2012

¿Quienes fueron los Apóstoles de Jesús?

La palabra “apóstol” proviene del Latín “apóstulus” y del Griego “apóstolos” y significa: el que viene enviado o el que está autorizado para representar a otro.


Jesús eligió a los doce apóstoles después de haber estado orando al Padre en un monte toda la noche y fueron nombrados de entre un grupo de setenta y dos de sus discípulos y que fueron luego llamados Apóstoles después de la resurrección de Jesús.



Los Apóstoles fueron doce, número escogido para evocar a las 12 tribus de Israel, y cuyos nombres eran: Simón (luego cambiado a Pedro por el mismo Jesús); Santiago el Mayor hijo de Zebedeo; Juan, hermano de Santiago; Andrés, hermano de Pedro; Felipe; Bartolomé; Mateo; Tomás; Santiago el Menor o de Alfeo; Judas Tadeo; Simón, el zelote o el cananeo; y Judas Iscariote. Todos ellos eran Galileos menos Judas Iscariote que era originario de Judá.



Jesús escogió a sus discípulos entre hombres comunes que tenían en sí los mismos atributos e iguales debilidades de los seres humanos, pero que predestinados siguieron a Jesús cuando Él los llamó.



Teniendo como fuente principal de información a la Sagrada Biblia en los libros del Nuevo Testamento, a la Enciclopedia Católica, a las obras escritas por Carlos Padilla en "Los Doce Apóstoles" y a Pedro Sergio Antonio Donoso Brant en "Caminando con Jesús", hemos tratado de sintetizar el perfil de los doce seguidores de Cristo y que a continuación humildemente exponemos para el conocimiento de nuestros queridos lectores:



SIMON PEDRO.- Nombrado por Jesús como “Petrus” o la piedra angular de la Iglesia. Participó en varios acontecimientos importantes de la vida del Maestro, tales como La Transfiguración del Señor, la falta de fe cuando Jesús le ordenó caminar sobre las aguas del mar; la negación (tres veces) de conocer a Jesús cuando es interpelado por los soldados romanos; acompañando a Juan a constatar que el sepulcro de Jesús estaba vacío. Murió crucificado en la cruz puesta de cabeza a petición suya, ya que se consideraba indigno de morir como Jesús Nuestro Señor.



SANTIAGO el mayor.- Hijo de Zebedeo y hermano mayor de Juan fue junto con Pedro partícipe en la Transfiguración del Señor y en la agonía. Se establece que viajó a España como evangelizador situándolo en un lugar llamado entonces Cesaraugusta (hoy Zaragoza). La Virgen María se le presentó para darle ánimo en su misión. Consolidado el establecimiento de la doctrina de Cristo regresó a Jerusalén donde Herodes Agripa lo mandó ejecutar, siendo según la liturgia el primer apóstol mártir. Su cuerpo fue llevado a España donde después de estar perdido por más de 800 años, apareció gracias al resplandor de una estrella que indicó el campo donde se encontraba el cuerpo de Santiago. Este lugar es hoy conocido con el nombre de Santiago de Compostela y es visitado por miles de peregrinos de todo el mundo.




JUAN, hermano de Santiago.- Es el apóstol querido y quien recostó su cabeza en el pecho del Señor durante la Ultima Cena. Participó junto con Pedro y Santiago en la Transfiguración del Señor y acompañó a María al pié de la cruz en la agonía y muerte de Jesús. Es junto con Marcos, Mateo y Lucas uno de los cuatro evangelistas que escribieron sobre la vida de Jesús. Además escribió el Apocalipsis, último libro del Nuevo Testamento.



ANDRES, hermano de Simón Pedro.- Fue uno de los dos que siguieron a Cristo según Juan y a los que Jesús les pregunto: “¿Por qué me siguen”? a lo que ellos respondieron: Maestro, ¿Dónde vives? Y El les dijo:”Síganme y lo sabrán.” Y lo siguieron y se quedaron con El. Andrés es efectivamente el primero en ser llamado por Cristo para el apostolado y es también el que inicia a su hermano Simón a seguir los pasos de Jesús.



FELIPE.- Es varias veces citado en el evangelio de Juan, ejemplo de ellas son: su participación en el milagro de Jesús en la multiplicación de los panes; en Ultima Cena, le dice a Jesús: “Muéstranos al Padre.” Luego de recibir al Espíritu Santo junto con los otros Apóstoles y la Virgen María no se encuentra más referencia fidedigna y poco se sabe de la vida y muerte de Felipe.




BARTOLOME.- Llamado también Natanael, solamente figura en el evangelio de Juan cuando Felipe lo presenta a Jesús y antes le dice: Este es el de quien habló Moisés en la Ley. Es Jesús, hijo de José de Nazaret. Y Natanael le replicó: Y, “¿Puede acaso salir algo bueno de Nazaret?” Cuando Jesús vio venir, a Natanael, dijo:” He ahí a un verdadero israelita, éste no sabría engañar.” A lo que Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?” Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, yo te vi.” Natanael exclamó:”Maestro, tu eres el Hijo de Dios, tu eres el Rey de Israel”



MATEO.- El publicano llamado también Leví. Era recaudador de impuestos. Un día Jesús lo vio y le dijo: “Sígueme”, Mateo se levantó y lo siguió. Fue el primero de los cuatro evangelistas junto con Juan, Marcos, y Lucas. Después de su llamado no se conoce mucho de su vida y solo es mencionado en el libro de los Hechos de los Apóstoles.



TOMAS.- Llamado también el “mellizo” del Griego Dídimo. Pero no se aclara de quien era mellizo. Contradictoriamente a lo debería ser un Apóstol de Jesús, se le recuerda por su incredulidad. Al no estar presente en la primera aparición de Jesús ante sus discípulos dice que no creerá hasta haber metido sus dedos en las llagas de sus manos y su mano en la herida del costado de Jesús resucitado. Cuando Jesús se volvió a aparecer a los apóstoles le dijo a Tomás: “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.”



SANTIAGO, el de Alfeo.- Llamado también el “menor” porque era de baja estatura y poder distinguirlo del otro Santiago. Se le considera el Primer Obispo de Jerusalén y también el autor de la Carta de Santiago, del Nuevo Testamento. Una tradición menciona que estando cerca del Templo de Jerusalén predicando el Evangelio, es arrojado de lo alto del templo por orden del sumo sacerdote. Pero Santiago no muere y es lapidado y rematado de un mazazo en el cráneo.



JUDAS TADEO.- Es el autor de una Epístola canónica en la que se presenta a si mismo “como el servidor de Jesús” y hermano de Santiago el Menor. Santa Brígida relata que el Señor la exhortó a invocar a San judas Tadeo. En la actualidad la devoción a este apóstol esta muy difundida en el ámbito popular atribuyéndosele su ayuda en trances muy desesperados.



SIMON.- Apodado el “Zelote” por pertenecer a un movimiento nacionalista de ese nombre, o el cananeo por ser de Caná. Poco se sabe de este apóstol solo se conoce que viajó a Egipto junto con Judas Tadeo donde ambos sufrieron el martirio.



JUDAS ISCARIOTE.- Siguió al Maestro durante su peregrinación por Palestina. Fue el que entregó a Jesús a los soldados indicándoles donde lo podrían encontrar y que dándole un beso en la mejilla se los identificaría. Recibió en pago por su traición 30 monedas de plata. Cabe mencionar que no participó en la comunión del pan y el vino bendecida por Jesús ya que abandonó el lugar de la Última Cena antes que la cena se realizara por tener apuro en consumar su indigna traición. Luego agobiado y atormentado por el remordimiento se suicidó ahorcándose de un árbol.



Para terminar queremos mencionar que Marcos y Lucas no fueron apóstoles de Jesús mas si quienes escribieron los evangelios que llevan sus nombres. Lo mismo Pablo tampoco fue apóstol de Jesús y fue reconocido por Nuestro Señor como tal después de su resurrección. Por último Matías, fue designado como el reemplazo de Judas Iscariote por decisión de los demás apóstoles encabezados por Pedro.



Queridos hermanos adoradores, que los ejemplos de fe y constancia dadas por los apóstoles nos sirvan de acicate para emprender ya nuestra obra evangelizadora de conseguir más adoradores de la Sagrada Eucaristía y también de la instalación de nuevas Capillas de Adoración Eucarística Perpetua que hagan de este mundo un lugar digno para el regreso de Nuestro Señor Jesucristo y ver cumplida su obra que empezó hace más de 2,000 años:


UN SOLO REBAÑO UN SOLO PASTOR.


ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESUS SACRAMENTADO

¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!