miércoles, 4 de marzo de 2015

El Papa Francisco nos sugiere...


En estos tiempos de Cuaresma, tiempos de penitencia, reflexión y conversión, debemos prepararnos adecuadamente para celebrar con júbilo, en un corazón renovado, la Pascua de Resurrección

¡La máxima expresión de nuestra fe y amor por Nuestro Redentor, 
Jesucristo, Dios y Señor de toda la humanidad!


El Papa Francisco durante las últimas homilías dichas en la celebración Eucarística diaria, que celebra en el Domus de Santa Marta, entre otras cosas ha mencionado que la hipocresía es uno de los peores pecados cometidos por los hombres y que más disgustan a Dios.


Menciona que los Maestros de la Ley y los Fariseos son el icono más representativo y elocuente del hipócrita, aquel que finge o aparenta cualidades que no se tienen.

Mateo 23, 2-7; 29 "Los Maestros de la Ley y los Fariseos han ocupado el puesto que dejó Moisés. Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten,  porque ellos enseñan y no practican, todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente y los largos flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. Les agrada que los saluden en las plazas y que las gentes los llamen Maestro. Ay de ustedes, Maestros de la Ley y Fariseos que son unos hipócritas."

Lo anterior nos sirva para reflexionar sobre nuestras acciones durante la Cuaresma, los Vías Crucis, Retiros Espirituales y otras manifestaciones de penitencia; ¿las hacemos para que nos vean los demás? ¿o para manifestar lo que verdaderamente sentimos en nuestros corazones, nuestro humilde amor por Cristo y lo que significa su inmolación para nuestra salvación?.

Además de las manifestaciones colectivas de Penitencia Cuaresmal, existen y muy importantes son las que hacemos nosotros solos, sin espectadores ni testigos, de aquellas que solo ve Dios que todo lo sabe y todo lo ve.

Primeramente seamos verdaderamente humildes, por más que creamos que nuestra ofrenda a Jesús es la más pura y sincera, pensemos de corazón que nos es lo suficientemente digna de lo que merece nuestro Dios.

Despojémonos de toda mancha de orgullo y vanidad personal y seamos en nuestra presentación a Dios como el más pequeño e insignificante de sus hijos, que no aspira otra cosa que agradecer por tener un Dios tan bueno como el que tenemos y por quien daríamos amorosamente la vida que Él nos regaló.

Cada día de Cuaresma hagamos una acción que agrade a Dios, privarnos penitencialmente de algo que nos gusta, una fruta, una telenovela, un juego de futbol, escuchar música, ver al novio o la novia, o cualquier otra actividad que nos proporcione una satisfacción principalmente de orden material o física.

Otra forma de mostrar nuestro amor a Dios personalmente es también dar una ayuda a los pobres, visitar a un enfermo, llamar a un amigo distanciado, en fin hay tantas maneras , que cada uno sabe que es lo que puede dar de lo que no le sobre sino de lo que verdaderamente necesite y lo quiera compartir con su prójimo.

¡Esta es la verdadera penitencia, 
la que es agradable a nuestro creador!

Haz cada día una buena acción de corazón y te estarás preparando para celebrar la Pascua de Resurrección con la humilde satisfacción de haber con ella dado de beber una gota de dulzura al Cristo crucificado y sediento de amor, que padece cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo por la despiadada ingratitud de un mundo sumido en las tinieblas de su propia maldad.

Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!



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