jueves, 26 de mayo de 2011

¿Sabes Quien es el Espíritu Santo?



Muchas veces lo nombramos y lo invocamos pensando que es como un ángel protector o un espíritu de ayuda...

pero ¡No!, no es aquello que comúnmente pensamos, ¡Es Dios mismo, parte de la Santísima Trinidad!.

Si has rezado El Credo con devoción y conocimiento de lo que estás haciendo descubres quien y qué es el Espíritu Santo:

“Creo en Dios Padre Todopoderoso, ………y en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede el Padre y del Hijo y con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria y que habló por los profetas …"


Jesucristo le llama “el paráclito”, del Griego parakletos que literalmente significa “aquel que es invocado” y también “consolador” en:
Nuestros sufrimientos, en nuestras tribulaciones, el que sana lo que está enfermo, ayuda a lo que es débil, nos fortalece en nuestras flaquezas, y porque Él nos da la vida y nos engendra en el bautismo haciéndonos Hijos de Dios.


Cuando recibimos el Don del Espíritu Santo recibimos igualmente sus dones que son:

  • SABIDURIA: Conocimiento profundo de la sabiduría eterna.


  • ENTENDIMIENTO: Inteligencia para comprender las cosas divinas.




  • CONSEJO: Ilumina la conciencia sugiriendo la actitud que debemos tomar ante las alternativas que se nos presentan en nuestra vida.


  • FORTALEZA: Fuerza para sobrellevar las contingencias de la vida y para resistir las instigaciones de las pasiones internas.


  • CIENCIA: Nos hace conocer el verdadero valor de las criaturas en su relación con el Creador.


  • PIEDAD: Abre nuestro corazón a la ternura para con Dios, como Padre, y para con los hermanos como hijos del mismo Padre.


  • TEMOR DE DIOS: Temor a ofender a Dios, humildemente reconociendo nuestra debilidad. Esto no significa miedo irracional, sino sentido de responsabilidad ante su ley.


Espíritu Santo, parte del principio y de la eternidad, Dios consustancial con el Padre y el Hijo, llama eterna que llevamos impregnada en nuestros corazones desde el día en que recibimos la gracia del bautismo, haz por los dones recibidos de tu infinito amor:



  • que podamos socorrer al hermano en necesidad;

  • que sintamos gozo de sinceridad profunda cuando hagamos un bien en tu nombre;

  • que la paz del Padre y del Hijo y la tuya nos envuelvan en su manto de dulce tranquilidad;

  • danos paciencia para sobrellevar los momentos desagradables que crucen nuestro camino;

  • haz que seamos magnánimos con aquellos que nos ofenden;

  • inclínanos a hacer el bien con benignidad y humildad;

  • infúndenos mansedumbre espiritual para aceptar la santa voluntad de Dios;

  • fortalece nuestra fe y conviértenos en verdaderos y fieles seguidores de Jesús Nuestro Señor;

  • que todos nuestros actos los realicemos para la alabanza y glorificación de Dios;

  • mantennos alejados de los pecados de la carne para poder ofrecer a Dios la pureza de un corazón digno del Padre, bendecido por el hijo y sostenido por tus amorosas manos Oh dulcísimo Espíritu Santo.

QUERIDOS HERMANOS: ¡Procedamos en nuestras vidas siempre en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo!. ¡Amén!.



ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESUS SACRAMENTADO.

¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!

viernes, 20 de mayo de 2011

La Capilla de Adoración Eucarística Perpetua.



En repetidas ocasiones hemos señalado la actitud, forma y disposición espiritual que debemos observar en nuestras oraciones ante Dios Vivo, Jesús Sacramentado, en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, y para terminar esta serie de recomendaciones queremos cerrar este tema, transcribiendo la oración elevada por el Santo Papa Juan Pablo II con motivo de la inauguración de la Primera Capilla de Adoración Eucarística Perpetua efectuada el día 2 de Diciembre de 1981 en la Basílica de San Pedro en Roma.



“La iglesia y el mundo tienen gran necesidad del culto Eucarístico. Jesús nos espera en este Sacramento de amor, seamos generosos con nuestro tiempo al ir a encontrarlo en la adoración y contemplación, llenos de fe y listos para hacer reparación por las grandes faltas y crímenes del mundo. Que nuestra Adoración nunca cese”. Juan Pablo II.

Oración

Quédate con nosotros, Señor
Quédate con nosotros hoy,
y quédate de ahora en adelante, todos los días,
según el deseo de nuestro corazón.

Quédate para que podamos
encontrarnos contigo en la plegaria
de Adoración y de acción de gracias,
en la plegaria de expiación y petición.

Quédate Tú que estas simultáneamente
velado en el misterio eucarístico de la fe,
y develado bajo las especies del pan y el vino
que has asumido en este sacramento.

Deseamos adorarte cada día y cada hora a ti,
oculto bajo las especies del pan y el vino,
para renovar la esperanza de la llamada
a la gloria cuyo comienzo lo has instituido Tú
con tu cuerpo glorificado a la derecha del padre.

Señor, un día preguntaste a Pedro:”¿me amas?”
Se lo preguntaste por tres veces y
tres veces el apóstol respondió:

”Señor, Tú lo sabes todo, Tú sabes que te amo”.

Que la respuesta de Pedro se exprese
mediante la Adoración de esta noche
y de todo el día y de todos los días.
Que todos los que participamos
en la adoración de tu presencia Eucarística
demos testimonio y hagamos resonar
por doquier la verdad encerrada
en las palabras del apóstol:

“Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que te amo.”



Es así hermanos que se nos revela que

la oración es a la capilla de Adoración Eucarística como la fragancia es al rosal, como la luminosidad al sol...
como la fe a nuestra inteligencia
y como la eternidad a nuestro amor por Dios.


Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado.

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

viernes, 13 de mayo de 2011

Nuestra Misión en la Adoración Eucarística Perpetua

Además de la principal misión, que es la de adorar a Jesús Sacramentado las 24 horas de todos los días, tenemos varios objetivos que alcanzar, los cuales están íntimamente ligados a las enseñanzas que nos dejó Jesús en su vida terrenal; y que según nuestro humilde criterio podrían ser:


  • Fomentar el establecimiento de nuevas capillas de AEP en aquellas Parroquias que no las tengan.

  • Incrementar el número de adoradores en nuestra capilla de AEP sobre todo en los horarios de madrugada y noche.

  • Divulgar con nuestros testimonios los beneficios que en todo momento recibimos de Jesús Sacramentado.

  • Cumplir fielmente con todos los compromisos que adquirimos con El Señor al pertenecer al grupo de Adoración Perpetua.

  • Perdonar y persuadir a aquellos hermanos adoradores que por algún motivo se hayan alejado de sus responsabilidades, para que regresen al camino de Jesús Sacramentado.


  • Como podrán apreciar todos estos objetivos son acciones materiales y básicas para el cumplimiento de nuestras obligaciones contraídas voluntariamente con el único fin de servir a nuestro amado redentor, Jesucristo y para la gloria de Dios Padre.

    Por encima y como eficaz contribuyente a las acciones señaladas, está nuestra fe, mediante la cual nuestra fuerza espiritual crece día a día bajo el amparo del Espíritu Santo. Esta fe que nos ilumina por dentro y nos hace resplandecer como una lucecita unida al coro de luces de todos los adoradores del mundo, para convertirse en el torrente de eterna luz de amor que dejamos diariamente a los pies de Dios Nuestro Señor.

    Que nuestra luz espiritual sirva como faro que guie a las almas perdidas del camino de Dios para que se orienten y retomen el rumbo correcto que las lleve al puerto de paz y de amor que es corazón amoroso de Jesús Sacramentado.


Que la luz de otras almas, más llenas de amor y de fe que la nuestra, nos ayuden a fortalecer nuestra fe, a amar a nuestro prójimo y jamás olvidar a Jesús nuestro salvador.


Que el Espíritu Santo nos de la inteligencia y sabiduría que tanto nos hacen falta para adorar a Jesús Sacramentado en estas sencillas palabras con las que semanalmente tratamos de hacerlo.
Que la Virgen Santísima nos permita entrar a su inmaculado corazón para encontrar en él la ternura de que carecemos para adorar a su hijo amado.
Para terminar, una plegaria al misericordioso Sagrado Corazón de Jesús:



Señor y Dios mío
no te pido hoy
Bienes materiales,
Te imploro
Por lo que
verdaderamente lloro,
Me perdones lo malo
que contigo soy.

ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESUS SACRAMENTADO.

¡!! VIVA CRISTO REY!!!




jueves, 5 de mayo de 2011

¡Mayo, Mes de la Santìsima Virgen María!

Como todos los años en el mes de Mayo la Iglesia Católica conmemora solemnemente a la Virgen María, Madre de Dios, y Madre nuestra también.


Desde el Siglo XIII, en tiempos del Rey Alfonso X, El Sabio, la Iglesia festeja en Mayo a la Santísima Virgen María, ya que este mes es considerado como el corazón de la primavera, época en que florecen las más bellas flores llenándonos el alma con su candor y fragancia y que por asociación también nosotros sentimos cuando invocamos a la Madre de Dios.

“Bendita sea tu pureza,
Y eternamente lo sea,
Pues todo un Dios se recrea
En tan graciosa belleza,
A Ti celestial Princesa,
Virgen sagrada, María,
Te ofrezco desde este día,
Alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
Y no me dejes, Madre Mía.”

Hay muchas advocaciones de la Santísima Virgen María aceptadas por la Iglesia, sin que ello signifique que veneremos a una persona divina distinta, sino que se trata de la misma persona: LA MADRE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.



Para explicar lo anterior a continuación presentamos la definición de la palabra “advocación” tal como lo define el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: Denominación complementaria que se aplica al nombre de una persona divina o santa y que se refiere a determinado misterio, virtud o atributos suyos, a momentos especiales de su vida, a lugares vinculados a su presencia o al hallazgo de una imagen suya.


Como ejemplo de algunas advocaciones de La Virgen María podemos mencionar las siguientes: La Inmaculada Concepción, Nuestra Señora de Guadalupe, La Virgen de Fátima, la Virgen de Luján, Nuestra Señora de Chiquinquirá, La Virgen del Pilar, Nuestra Señora de Coromoto.


Es así, que en todo el mundo veneramos respetuosamente a la Virgen María, Madre del Creador, y Madre de la Humanidad, tal como nos la diera Cristo en la Cruz.


¡Oh, dulcísima Madre nuestra!, corredentora de nuestra salvación por tu divina intercesión ante tu divino hijo Jesús Nuestro Señor, permítenos dirigirte las siguientes palabras que brotan de nuestros humildes corazones como un ramo de flores espirituales que ponemos a tus pies.

Madre nuestra, Luz de eterna divinidad, Purísimo altar de Amor bendecido por Dios, queremos hoy renovar nuestro compromiso de alabarte y venerarte como cuando en nuestra niñez nuestras madres nos encomendaron en tus manos santas. Queremos hacerlo porque tú, Madre Nuestra, mereces que se te ame con el más puro sentimiento de amor, sin que medie petición o plegaria alguna, solo para retribuir el torrente inagotable de tu amor con una gotita del nuestro que nace de lo más bello que podamos tener en nuestras almas.




¡Dios te salve María, Bendita Tu eres entre todas las Mujeres!

Hermanos, la próxima vez que visitemos a Jesús Sacramentado en su capillita de Adoración Eucarística Perpetua, vamos a darle una gran felicidad, rezando junto con su Santísima Madre María un Rosario con mucha fé y devoción para que bendiga a toda la humanidad y llene a todo el mundo de su infinito amor.

¡Alabado y Adorado sea por Siempre Jesús Sacramentado!
¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!