jueves, 31 de enero de 2013

Oración y Alegría en este Año de Reconciliación y de Fe.


¡Alabemos al Señor Nuestro Dios, mediante una oración
que nos brote del corazón!

Es propicia cualquier ocasión 
para mostrar nuestra alegría y devoción.
En un alto en la jornada,
sin tener que hacer nada, 
Aprovechemos el momento,
y con verdadero sentimiento
¡Elevemos a Dios un pensamiento!

En cada minuto de ocio perdido
entreguemos a Jesús, 
que sufre en la cruz, 
un rezar que su dolor 
ha de aliviar. 

Con humildad y sencillez
hablemos al cordero inmolado
prometiendo estar siempre a su lado
cuando de una oración esté necesitado.

Cuando viajemos en autobús
adormitados recordemos a Jesús
y en vez de ir soñando
vayamos rezando
en honor 
del Hijo de Dios Nuestro Señor.

Cuando estemos en la sala de espera
aguardando por una consulta médica, 
en lugar de hojear 
una revista de contenido intrascendente,
en nuestras palabras
con nuestro lenguaje 
creemos una oración 
que dure el tiempo de nuestra espera
y de seguro sentiremos 
que hemos agradado a Nuestro Dios.

Orar es comunicarse con Dios,
decirle lo que queremos que Él sepa,
es conversar con el amigo de siempre,
con el Padre de la Eternidad. 

La oración no se puede enseñar, la oración nace espontánea como el mismísimo reflejo amoroso del amor que Dios nos puso en el alma el día  de nuestro Bautizo, cuando el Espíritu Santo se posó en nuestro corazón.

Muchos pensamos y decimos que nuestra madre fue la que nos enseñó a rezar, pero en verdad fue Dios que por intermedio de nuestra madre nos habló por vez primera.
Y poco a poco durante las experiencias de nuestro propio vivir, aprendimos a dialogar con los Santos, con la Santísima Virgen María, con nuestro amado Jesús y así en la luz del entendimiento, que es un don del Espíritu Santo, nació nuestra única e íntima oración para la Gloria de Dios Nuestro Señor.

Porque esa debe ser y es la intención de la oración, la firme certeza de rendir todo nuestro ser, a la voluntad de nuestro Dios Creador. Al pedir ayuda,  paz, salud y bienestar a nuestros intercesores celestiales,  le estamos rogando a Dios Padre Todopoderoso nos escuche, y Él nos escucha y nos concede lo que más nos beneficie y jamás lo que nos perjudique.

Sepamos aceptar de todo corazón la respuesta que nos entregue Dios, porque es su voluntad, y humildemente respondámosle: 

¡Dios mío, en Tí espero, en Tí confío, en Tí creo!

Queridos hermanos, ¡qué mejor lugar para ejercitar nuestra oración!, que la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua. Allí, envueltos en el dulce aroma del silencio y ante la Real y Santa presencia de Jesús Sacramentado, podemos abrir nuestros corazones  y que brote de ellos el verdadero incienso para la Gloria de Dios Padre, nuestra palabra, toda envuelta en nuestra fe, nuestra humilde y sincera oración.!!!

Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo rey!!!





miércoles, 23 de enero de 2013

Nuestro 3er. Aniversario, Jueves 24 de Enero.


Jueves 24 de Enero,  en un día como éste,  en el año 2010 del Señor, iniciamos nuestras publicaciones de: “Adora al Santísimo en Cardel"

Con la ayuda infinita de Dios, nuestro Señor, de Jesús Sacramentado y del Espíritu Santo durante 155 semanas hemos podido escribir un número igual de artículos para alabanza y gloria de Nuestro Creador.

Han sido un poco más de 125,000 visitantes de todo el mundo,  que se han acercado a nuestro humilde blog, y  a quienes les damos nuestro más sentido reconocimiento.

Queremos hacer público que esta labor ha sido posible gracias a la intervención divina del amor de los amores, ¡Jesús Nuestro Señor!. Porque sin Él no somos nada, sin Él no hubiéramos podido ni un solo día cumplir con nuestra misión.

¡¡¡Gracias a Ti, Hijo Unigénito de Dios,
 
 tuyo es el mérito, tuyo el poder y la gloria!!!


Mañana jueves en nuestra Hora Santa en la Capilla de Adoración Eucarística  Perpetua hablaremos con Jesús Sacramentado y humildemente le suplicaremos por medio de  la intercesión de la Virgen María, su Santísima Madre, que nos de la fe y la salud física para poder gozar de la inmensa gloria de seguir escribiendo este jironcito desprendido de nuestro corazón por el amor que el Señor nos da cada día.

¡Oh Señor y Dios mío cuando estoy orando ante tu divina presencia se me olvidan las oraciones, me olvido de mí mismo y solo te veo clavado en la cruz sufriendo por nosotros y te veo envuelto en dolor diciéndome: “te amo oveja descarriada que volviste al redil"!

¡Qué bueno es nuestro Dios! ¡Qué infinita Gracia Divina nos regala al darnos de comer y de beber el cuerpo y la sangre de su Hijo amado en la Hostia Consagrada.!

No me explico como no caemos muertos al experimentar la dicha tan grande que nos da la Santa Comunión. 

¡Bendito seas por siempre Señor por hacer en mí, Tu voluntad!

No alcanzaría ni todo el papel ni toda la mente humana para tratar de escribir en palabras lo que el alma siente cuando el penitente de rodillas recibe la Absolución de sus pecados. Es el momento de Eterna Divinidad cuando Dios creador sella su alianza redimiendo de pecado al ser humano, al que le estrecha su mano.

Y cuando recibo la Comunión, inmerecida retribución amorosa de un Dios que perdona, de un Dios que ama, tanta felicidad hay en mi alma que no soy yo más yo, sino que Dios está en mi y juntos en la eternidad de un pensamiento nos unimos en este efímero momento.

Dios bendito lleno de gracia y misericordia,  a veces en mi soledad me pregunto...

¿Cuándo será el día que acabe mi peregrinaje terrenal?

¿Cuándo podré desechar este cuerpo lacerado por las llagas del pecado y envenenado por la cicuta de la soberbia? 

¿Cuándo Dios se hará tu voluntad de conducir mi alma por el túnel de las tinieblas hacia la luz esplendorosa de tu Divinidad, donde por fin te encontraré? ...

No se cuando a esta pregunta hallaré tu divina respuesta, mas por el camino voy alegre rezando contigo Jesús mío, soñando, tus pasos siguiendo y siempre diciendo:

¡Maestro,  Padre y Hermano, no permitas que me aleje de ti,
te lo pido lleno el corazón de mi fe y el alma repleta por tu amor!.

Queridos hermanos sigamos a Jesús Sacramentado y jamás le dejemos abandonado en la capilla, ¡antes,  el castigo más horrendo, la pena más cruel, que dejarte  llorando en triste soledad!


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


miércoles, 16 de enero de 2013

¿Has Tratado Alguna Vez de Saber Cuánto en Verdad Amas a Dios?



La inquietud de conocer sobre nuestros gustos, inclinaciones o capacidad física o mental nos ha llevado a contestar encuestas, donde mediante preguntas escogidas, nos califican según nuestras respuestas, con  el valor que poseemos sobre el tema encuestado.

La valorización resultante nos puede alegrar, entristecer o sernos completamente intrascendente, pero hemos satisfecho una curiosidad personal que raramente la compartimos con alguien más. Es parte de nuestra secreta e íntima soberbia.

Ahora bien, tratándose de Dios, alguna vez has querido saber ¿cuánto en verdad lo amas?... No son muchas las encuestas que se publican, diría que casi no existen, para determinar si amamos a Dios, nuestro Creador.

Sólo Él sabe cuánto lo amamos verdaderamente.

Y, ¿Nosotros lo sabemos?... Respondo solo por mí, ¡Creo que NO!... Y Ustedes, ¿qué responderían?

Al azar, sin intención alguna de juzgar por una respuesta y menos de calificar un AMOR tan íntimo como el amor a Dios, les presento una serie de acciones mentales o físicas que nos llevarán a situaciones de duda o de firme creencia según nuestro propio criterio y verdadero sentir.

Cuando rezas el “Padre Nuestro”...
¿Sientes en verdad que te estás dirigiendo a Dios tu Creador?

Y cada frase de la oración...
¿La sientes en tu corazón? por ejemplo cuando dices “Hágase tu Voluntad”

o cuando repites...
“Como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”

o cuando con verdadera intención de no pecar, ¿le dices a Dios?
“No nos dejes caer en tentación”

Cuándo te diriges a Jesús clavado en la cruz por tus pecados...
¿Sientes en tu propia carne el dolor de los clavos 
que atraviesan sus manos y pies, o late en tu costado
la sangre que produce la herida hecha por la lanza
de Longinos en el costado de Jesús?

Dime, si el corazón no se te encoge y palpita emocionado lleno de amor cuando sabes que en la Santa comunión recibes el cuerpo y sangre de Jesús nuestro Redentor?


¿Has alguna vez dado la última moneda que tenías para comprar un pan a un pobre que te rogaba se la dieras en nombre de Dios?

¿Has pospuesto tu asistencia a una fiesta o convivio con tu familia o tus amigos, para visitar a un hermano enfermo y abandonado?

¿Has dado de corazón una ropa que tu usas a diario y no solo la que ya no te sirva, para vestir al hermano desnudo?

¿Cuántas veces has vuelto a crucificar a Jesús repitiendo el pecado que mil veces has jurado no volver a cometer?

Acaso ¿si llegara el momento de demostrar tu fe y amor a Dios, te sacrificarías entregando tu vida como lo han hecho y lo siguen haciendo los mártires de la Santa Iglesia Católica?

Son preguntas que tú solo, en la intimidad de tus pensares, puedes responder. 

¡Examina tu conciencia con la severidad de quien busca la verdad!

Respóndete  sinceramente a ti mismo, y pídele perdón a tu Dios por no amarlo como lo mucho que Él te ama a ti.


Hermanos, mañana o pasado mañana, cuando sea nuestra hora de hablar con Jesús Sacramentado en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua... 


¡No procedas con la rutina de las oraciones acostumbradas!



Háblale con la docilidad del hijo al Padre, y trata de decirle: 


“Padre mío, no he pasado la prueba de Amor,
y te imploro con lágrimas en los ojos 
y ruptura dolorosa de mi alma y corazón,
que me perdones y me des la fuerza necesaria
para romper las cadenas que me atan
a mi humanidad de soberbia y apego terrenal
y con tu Infinito Amor y Ayuda
pueda a partir de hoy, 
Dejar de ser Yo,  para que solo Tú  Vivas en mí.”




Alabado y Adorado, sea por Siempre Jesús Sacramentado


¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!

miércoles, 9 de enero de 2013

La Soberbia Pecado Capital... Origen del Mal


Soberbia: (Del latín superbia), Es un sentimiento de valorización personal por encima de los demás.

  • Es el pecado del demonio porque de él nació cuando el ángel Luzbel se rebeló contra Dios.
  • Es el pecado principal, del cual se originan los otros pecados capitales.
  • Es el pecado que Dios aborrece más.
  • Es el pecado que hizo que nuestros primeros padres fueran expulsados del paraíso.
  • Es el pecado que nos corrompe a todos los seres humanos y que lo llevamos en nuestros corazones hasta la muerte.
  • Es el pecado que no podremos jamás vencer, sin la ayuda de Dios.



El más efectivo antídoto contra este maldito pecado es la Humildad.


En este modesto preámbulo hemos tratado de resaltar los puntos más altamente negativos de la Soberbia, primer pecado capital señalado por la Teología Católica.

Su universalidad es un peligro constante contra toda manifestación natural de los seres humanos. Una de sus principales armas consiste en el disfraz que emplea para apoderarse de la mente y del corazón de todos  los hombres.

El orgullo que puede utilizarse a veces como sinónimo de soberbia, también puede emplearse como un acto de reivindicación y autoafirmación de ciertos valores personales, pero... 

¡CUIDADO!  

Algunas de las siguientes pueden ser  manifestaciones del orgullo en grado de soberbia:

  • Rebeldía ante la obediencia.
  • Autoritarismo al mandar.
  • Envidia a los valores de otros.
  • Enfados y enojo contra aquellos que no aceptan o comparten con nuestra forma de ver las cosas.
  • Malhumor en la convivencia familiar.
  • Negar los errores y magnificar los aciertos propios.
  • Vestir con ostentación.
  • Buscar aparecer como indispensables en nuestras labores.
  • Cumplir servicios a la iglesia o comunidad en afán de ser reconocidos públicamente.
  • Saludar para que se nos reconozca y se nos distinga.


... y podríamos seguir y seguir consignando todas nuestras acciones que tienden a una satisfacción personal en vez de representar una actitud de amor al realizarla  en el nombre de Dios Nuestro Señor, para su alabanza y gloria eternas.

Dios nos invita a ser santos y no aparentar serlo por beneficio propio.

Muchos creemos que porque cumplimos con nuestras obligaciones religiosas, porque ayudamos al necesitado o porque  visitamos al enfermo ya tenemos ganado un lugar en los altares... No es así, la santidad no la conseguimos nosotros solos, la santidad nos viene de Dios

Todo lo que hagamos debemos hacerlo por amor a Dios, con infinita humildad, sin pensar en nosotros,  sabedores que "No soy yo el que vive, sino Dios el que vive en mi". "Que yo sin la ayuda del Altísimo, no soy nada".

Sentimientos que debemos experimentar en cada célula de nuestro organismo sin más regocijo que el de complacer a Dios nuestro Señor.

Ser santo no es fácil,

Es caer y volverse a levantar. 

Hundirnos en la desesperanza y reflotar en la luz de un nuevo intento.

Es arrancar una y otra vez la semilla del pecado de nuestros corazones 
y si vemos que el pecado vuelve a brotar, 
abrir con la fuerza del amor nuestra alma,
para que Jesús Sacramentado, la sostenga en sus manos 
y la limpie para siempre de toda ignominia, 
de toda maldad y de toda impureza. 


Queridos hermanos, no nos confiemos, el demonio espera una oportunidad para robarnos el corazón. 

No le dejemos entrar en nuestras vidas. Con la ayuda de Dios, arrojémoslo junto con su aliada, la soberbia, a las inmundas tinieblas de donde vino.

Y que cada día que amanezca en la plenitud de la aurora matinal acompañando a Jesús Sacramentado, reanudemos con fe y esperanza el camino que nos llevará a la eternidad de la gloria infinita de vivir solo en Dios nuestro Señor.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!





miércoles, 2 de enero de 2013

Propósitos de Cumplimiento Obligatorio


Hoy miércoles 2 de enero del 2013,  hace 2 días que recibimos con alegría en nuestros corazones la llegada de un Nuevo Año.


¡Un año lleno de acontecimientos por venir 
que desconocemos totalmente!

Pero que aceptaremos obedientemente por ser la voluntad de Nuestro Dios y Señor. Tengamos presente que Dios nos ama con amor infinito y que nunca nos impondrá una voluntad que nos perjudique; al contrario, la voluntad del Señor será siempre, finalmente, en nuestro beneficio.

Hace dos días, en el inicio del nuevo año, muchos de nosotros, determinamos los propósitos a cumplir en el transcurso de los días venideros; acciones de enmienda a nuestros equivocados conceptos sobre la rutina diaria en nuestras vidas.



Prometemos que vamos a cambiar nuestros hábitos alimenticios;
que vamos a hacer más ejercicio; 
que leeremos por lo menos un libro más que el año pasado;
que buscaremos al amigo olvidado; 
que emprenderemos un nuevo negocio;
que viajaremos al país que tanto hemos deseado visitar...

Y así sucesivamente las listas son un cúmulo de intenciones personales que afectan evidentemente nuestro campo terrenal.


¿Y que hay de nuestros propósitos del orden espiritual
con respecto a nuestro comportamiento hacia Dios?

Muy pocos nos acordamos en la noche,  víspera del año nuevo, de establecer lo que pretendemos hacer en el ámbito de nuestra relación con nuestro Creador.

Y los pocos que se acuerdan,  se centran en acciones espirituales personales donde el Yo íntimo se impone casi siempre al Yo exterior.



El Yo Íntimo establece: prioridad personal ...

el Yo Exterior establece: prioridad global.


Con la intención de podernos guiar para una definición de nuestros Propósitos Espirituales para  con Dios en el orden del yo exterior, a continuación sugerimos algunas ideas:


º Tratar al prójimo como desearíamos ser nosotros tratados.

º Ayudar y socorrer al necesitado.

º Cooperar con la Parroquia y respetar sus disposiciones.

º Evangelizar al hermano no creyente.

º Proteger a los niños del mal y alejarlos del pecado.

º Visitar a los enfermos.

º Luchar y rechazar toda clase de pornografía.

º Evitar que las mujeres practiquen el aborto.

º Fomentar el matrimonio religioso en toda pareja.

º Procurar hacer de cada ser un soldado de la fe católica.

º Asistir a los actos convocados para dar Gloria al Señor.

º Propagar la Adoración Eucarística Perpetua.



Como pueden ver, estos doce sencillos consejos establecen un vínculo personal con nuestro entorno y nos conducen a cumplir con la misión que Jesús Nuestro Señor nos señaló con su divino ejemplo.


¡Qué alegría tan enorme se aposenta en nuestros corazones cuando sabemos con certeza que estas acciones, llevadas a cabo con humildad y para la gloria de Dios, nos van conduciendo paso a paso a nuestra santidad!


Porque Dios quiere que todos seamos santos y nosotros no debemos fallarle.  ¡Adelante hermanos, cumplamos con la voluntad de Dios!




Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado


¡¡¡Viva Cristo Rey!!!