viernes, 12 de marzo de 2010

¿Qué es la Custodia del Santísimo Sacramento?



La Custodia u Ostentorio es el Recipiente Sagrado donde se expone la Hostia Consagrada para la adoración de los fieles. En la Custodia está plasmado el origen de nuestra Eucaristía desde los tiempos de las Catacumbas en que los Cristianos perseguidos guardaban en sus casas con adorante amor la Sagrada Eucaristía. Al terminar la celebración Eucarística se distribuía el pan consagrado que los fieles guardaban en pequeños vasos, o pequeñas cajas, para comulgar cuando sintieran necesidad.

Después de la paz de Constantino, que permitió celebrar libremente los sagrados ritos y construir lugares de culto, se estableció la práctica de custodiar la Eucaristía en las Iglesias, aunque el uso de conservar la Sagrada Eucaristía en las casas privadas dejó de hacerse definitivamente hasta principios del siglo VI.

Luego de pasar por muchos cambios en su forma, la custodia ha llegado a nuestros días tal como la conocemos y adoramos en las diferentes capillas de adoración.

En la base generalmente se cincela "La Ultima Cena del Señor con sus Apóstoles" para recordarnos la primera Eucaristía en donde además Jesús instituyó el Sacerdocio de la Nueva Alianza y dio la orden a sus discípulos: “Hagan esto en memoria mía”.


En el centro de la custodia esta el "Cordero de Dios", el que quita el pecado del mundo, atrayendo a los 144 mil rescatados, que representan al entero pueblo de Dios y que en la custodia están simbolizados por los rayos que confluyen al Cordero. Junto con los "Cuatro Seres de la Creación", simbolizados por cuatro piedras semipreciosas y con los 24 ancianos simbolizados con 24 circonas montadas en 124 estrellas que simbolizan los tronos.


Las Custodias diseñadas con tanto amor y respeto por sus creadores sirven para guardar en ellas al Santísimo Sacramento y también para recordarnos eternamente que:


En el Santísimo Sacramento se encuentra vivo todo Jesús.


No está solo, también están con él, el Padre y el Espíritu Santo…


Sin embargo, hay una soledad que Dios, con todo su poder, no puede quitar...es la soledad que le produce tu ausencia… El amor que espera de ti y que se alimenta cuando lo visitas.



¡Se requiere de tu presencia ante Jesús... y nadie puede suplirla!

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