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miércoles, 13 de enero de 2016

La Evangelización es el Mandato de Jesús (Mateo 28, 19-20)


“Todo poder se me ha dado en el cielo y en la tierra. Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes todos los días hasta que se termine este mundo.”


Con estas palabras Mateo termina el escrito de su Evangelio y Jesús inicia el Apostolado de la Evangelización.

Jesús nos incita categóricamente a cumplir con su divina orden de salir y buscar la multiplicación de su rebaño. Que todos conozcan la Buena Nueva, que es la Nueva y Eterna Alianza de Dios con el hombre y mediante la cual seremos dignos de ganarnos la vida eterna.

Esa es la misión de los laicos comprometidos, ser participativos en uno de los más importantes fines de la iglesia ecuménica, la de prolongar y extender la misión evangelizadora de Jesús y sus apóstoles y discípulos.

La Parroquia es el corazón de la Evangelización y sus Párrocos son los pastores que ordenan y guían al rebaño por el recto sendero hacia las verdes praderas de la virtud y a los puros manantiales de la fe con el objeto concreto de que conozcan a Dios y permanezcan en él. 

Esta es la iglesia particular, la iglesia circunscrita a un área territorial diocesana y contraída a un ámbito Decanal. La Parroquia con su estructura de diferentes grupos, llámense 
  • Movimiento Familiar Cristiano, 
  • Talleres de Oración y Vida, 
  • Legión de María, 
  • Adoración Nocturna, 
  • Adoración Eucarística Perpetua, 
  • Orden Seglar Franciscana 
  • y otros mas

forman un edificio vertical cuyo centro estático es el Templo y Oficinas Parroquiales, pero éste no es el concepto del mensaje de Jesús para la evangelización.

Requerimos que los Grupos Parroquiales se formen horizontalmente, que sus miembros se extiendan como las plantas que rastreando llevan la vida de sus frutos a lugares apartados de donde descansa su raíz.

Es aquí donde el sacerdote encargado de la Parroquia, humanamente no puede hacerlo todo, es imposible si quiere hacerlo bien. Necesita colaboradores eficaces y comprometidos que lleven la Parroquia, la Palabra de Dios y la Evangelización de Jesús, a esos pueblitos dispersos en la alejada periferia Parroquial.

Existen Escuelas Diocesanas Pastorales que forman Agentes de Evangelización y Catequesis y en la mayoría de ellas por no decir en todas, la cantidad de alumnos no excede de 10 y en algunos casos son solo 5 o 6 los estudiantes registrados.

¿Qué nos falta?... 

Interés humilde por concretar un proyecto que no consideramos nuestro y solo nos interesa lo que sale de “Nuestra Propia Cosecha” y en lugar de aportar candidatos a estas escuelas autorizadas, preferimos hacer en nuestras Parroquias nuestros propios evangelizadores vía “cursos al vapor”.

En nuestra humilde opinión es necesario trabajar en equipo y obtendremos mejores resultados, de otra manera dispersamos los esfuerzos y duplicamos las acciones. Esperamos y agradecemos tus comentarios y sugerencias.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!



miércoles, 7 de enero de 2015

María, Madre de la Evangelización.


En el comienzo de este Nuevo Año, año de revelaciones y acontecimientos notables, es justo y necesario reafirmar nuestro Espíritu de Evangelización que es el de 

 Ir con alegría a proclamar
la Palabra de Dios


Tal como Jesús se lo encomendó a sus discípulos, quienes al recibir el Espíritu Santo en el día de Pentecostés, en unión con la Virgen María, se llenaron de gracia y salieron a divulgar la Buena Nueva a todo el mundo.

Todos nosotros somos llamados a ser evangelizadores, porque el día de nuestro Bautizo, fuimos ungidos con el Espíritu Santo, para merecer los dones que esa unción sembró en nuestro ser, tal como lo hizo con los apóstoles y la Virgen María, cuando se hallaban reunidos en oración.

María Santísima, Madre de nuestro redentor, Jesús, Dios y Señor Nuestro, es la precursora de la evangelización porque en ella el Verbo Divino se hizo carne. Y mucho antes de dar a luz, cuando llegó María a visitar a su prima Isabel, que también estaba embarazada esperando un niño, sintió que el niño en su vientre daba saltos de alegría.

Isabel se llenó del Espíritu Santo y exclamó:
Bendita  eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Cómo he merecido yo que venga a mí la Madre de mi Señor?  (Lucas 1,43_44)

María dijo entonces:
Celebra todo mi ser la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en el Dios que me salva porque quiso mirar la condición humilde de su esclava. En adelante los hombres dirán que soy feliz.
En verdad el Todopoderoso hizo grandes cosas en mi para que reconozcan que santo es su nombre que sus favores alcanzan a todos los que le temen y prosiguen en sus hijos.
Su brazo llevó a cabo hechos heroicos, arruinó a los soberbios con sus maquinaciones. Sacó a los poderosos de sus tronos y puso en su lugar a los humildes, repletó a los hambrientos de todo lo que es bueno y despidió vacíos a los ricos.
De la mano tomo a Israel, su siervo demostrándole así su misericordia. Esta fue la promesa que ofreció a nuestros padres y que reservaba a Abraham y a sus descendientes para siempre. (Lucas 1, 46_55)

Sin duda las palabras de la conversación que sostuvieron María e Isabel son el testimonio fehaciente del Inicio de la Evangelización, que da comienzo la Santísima Virgen María al responder a su prima por las alabanzas que ella le expresa.

También las diferentes apariciones de la Virgen María, han sido actos de evangelización indiscutible, ya que ellas ciertamente, han contribuido a que millones de seres humanos se hayan acercado a Nuestro Señor Jesucristo por la intercesión de su Santísima Madre.

¡Oh dulce Virgen María, amor de mi alma enternecida por tu infinita ternura, te ruego postrado ante tus pies que lleves esta humilde plegaria a tu divino hijo, Jesús Nuestro Señor y Él la entregue al Padre Todopoderoso y Él obre de acuerdo a su divina e infalible potestad!

Dios mío, indigno soy de suplicar lo que hoy te vengo a implorar, con la intercesión de la purísima Virgen María que es imagen santa de la más divina humildad.

Te ruego Padre eterno que envíes la sabiduría e inteligencia de tu Santo Espíritu y la derrames sobre el alma y espíritu de nuestro querido Papa Francisco, para que con el amor que tú mismo lo dotaste desde su venida al mundo, piense y considere proclamar el Quinto Dogma de la Santísima, Inmaculada y Única Virgen María, tu dulce madre, madre de todos los santos, madre de toda la humanidad, madre de Francisco y por ultimo madre mía también...



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


jueves, 2 de octubre de 2014

Oración o Evangelización


Las nuevas corrientes nos dictan caminos nuevos para la Propagación de la Palabra de Dios, el mismo Papa Francisco, en repetidas ocasiones nos menciona que debemos de ¡Salir y llevar la Buena Nueva con alegría en nuestros corazones!

Estamos de acuerdo con lo indicado por nuestro Papa  Francisco, 
Sin acción no se concibe la Evangelización

Es necesario que los católicos bautizados cumplamos con nuestro bautismal compromiso de ser hijos de Dios; es pues, imprescindible salir y buscar a las ovejas descarriadas lo mismo que a las alejadas. 

Es una tarea ardua que requiere de mucha fe, fortaleza y preparación.

No debemos salir a pescar si no sabemos pescar.

Es cierto que todos somos llamados a ser propagadores de nuestra fe, como todos somos llamados a ser Santos

Así como el camino de la santidad se consigue cumpliendo los requisitos indispensables para ello, como son, cumplir con los Mandamientos de la Ley de Dios y los de Nuestra Santa Iglesia, y seguir el camino que Jesús nos indica para alcanzar el estado sublime de Gracia. Pero además de cumplir con lo que antecede, debemos de conocer y vivir en nuestras vidas, practicando nuestras promesas. 

Igualmente para ser evangelizadores que podamos salir a propagar la Palabra de Dios, debemos estar debidamente preparados. Conocer todo lo que vamos a divulgar y sobre todo creer firmemente en lo que estamos diciendo y testimoniándolo con el ejemplo de nuestras vidas.

Hay muchos sacerdotes que impulsados por su vehemencia envían a sus fieles a propagar la Santa Palabra de Dios, pensando que es buen candidato, aquél que es bautizado, asiste todos los domingos a la Santa Misa, aquél que pertenece a un grupo parroquial, o ayuda de alguna manera a su Parroquia, en su concepto es "un buen católico" y por lo tanto está calificado para salir a evangelizar. 

El comportamiento mencionado, no nos puede convertir en misioneros de la Palabra de Dios. El elegido debe de ser preparado para su alta misión. Si deseamos obtener resultados buenos, los obreros deben se preparados adecuadamente hasta alcanzar la requerida suficiencia. 

Otro aspecto que muchas veces no consideramos en la formación de nuestros evangelizadores, es la Oración. La oración es fundamental para alcanzar la gracia que esperamos recibir de Dios, para cumplir con nuestra misión.

Jesús quiere que oremos siempre, Él mismo nos da el ejemplo, enseñándonos a rezar el Padre Nuestro y también cuando en sus momentos de descanso nocturno acudía al apartado huerto a hacer oración y ponerse así en comunicación con Dios Padre.

No dejemos de lado nuestra intima comunicación con Dios, la oración, Él la espera y nosotros con amor debemos ofrecérsela.

Esta es nuestra humilde opinión, no deseamos crear confrontación ni oponernos a otros puntos de vista sobre este asunto. Respetamos la opinión de todos y cada uno de nuestros lectores.

No nos queda ya otro argumento que el de nuestra oración en la hora que estamos con Jesús Sacramentado en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua y rogarle que nos dé muchos y santos evangelizadores que sean dignos de llevar la palabra de Dios a todo el mundo.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Qué es ser Evangelizador?



Todos debemos, por nuestro compromiso Bautismal, ser Evangelizadores, pero no basta solo el don recibido del Espíritu Santo para convertirnos en verdaderos evangelizadores. 



¡Es una misión difícil y más en nuestro mundo actual!

Hay que prepararnos eficientemente, conscientes de lo que vamos a realizar, que será ni más ni menos que de llevar la Palabra de Dios a todos los seres humanos que la desconocen o que la conocen a medias...

Nuestra preparación debe encarar dos aspectos, el Espiritual y el Material, en términos globales:


  • Preparación Espiritual

Debemos de estar totalmente convencidos de que nuestra misión evangelizadora debe estar basada en el amor, tal como lo hiciera nuestro Maestro y Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret.

El amor tiene que ser la fuente de la cual debemos continuamente beber para seguir las huellas de Cristo y no perdernos en falsos caminos.

El amor que debe inundar nuestro corazón, no tiene límites, ni de tiempo ni de cantidad, ni de selección, debe ser eterno, infinito y total.

Nuestro amor no es para darse hoy y mañana, en este mes, en este año, es para darse siempre hasta la muerte.

Nuestro amor no es para darse durante una hora, un día, una jornada, nuestro amor no tiene descanso, no tiene un alto, nuestro amor es para darse continuamente, sin fin, ni  término.

Nuestro amor no es para solamente unos cuantos seleccionados, nuestro amor es para todos,  para quien lo necesite  lo quiera o no lo quiera recibir.


Otro punto espiritual básico y no menos ni más importante que el amor...
¡Es la Fe!

“La fe es la garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades
que no se ven.“

La fe es la fuerza del Espíritu Santo que nos induce a creer en Dios y en todo lo que de Él emane, sin dudas ni vacilaciones, la fe es la confirmación de nuestras creencias religiosas.

Nuestra fe nos es imprescindible para la misión de evangelizar, ¿cómo podremos compartir con otros lo que no tenemos? La fe es pues, el testimonio espiritual, de la verdad de la palabra de Jesús.

Si tenemos poca fe o una fe débil, debemos de pedirla a Dios, con respetuosa insistencia, hagamos como lo hicieron humildemente, los Apóstoles: “Auméntanos la fe.” Solo tenemos que decirle: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe.” Y para recibir la ayuda solo hay que pedirla. “Yo os digo: pedid y se os dará;  buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.” (Lc 11-9).

Son pues, nuestros Principios Espirituales para evangelizar: 

El Amor y La Fe.


  • Preparación Física o Material

Aunada a la Preparación Espiritual debemos poseer los carismas necesarios para la nueva Evangelización. Estos, entre otros, son los básicos: la Alegría, presente siempre en nuestro rostro


La alegría de saber que estamos entregando para el bien y su conocimiento,  al mismo Jesús, en nuestra misión. Y la firmeza en nuestro comportamiento y expresión corporal total. Para que nuestros hermanos vean en nosotros, como en una réplica humana, a nuestro Divino Salvador.

Quien tenga ya estos atributos y dones celestiales puede ya considerarse como probable evangelizador. Solo será necesario tener la unción sagrada de la Iglesia por intermedio de sus Representantes Pastorales y Parroquiales, la cual le identificará ante Dios Nuestro Señor como su humildes siervo digno de transmitir la Buena Nueva de la Salvación, anunciada por su Hijo muy Amado, el Mesías Esperado, Jesús Nuestro Señor.

Y sobre todo: 


“Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra Santificación." (1 Ts 4, 3)





Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 30 de julio de 2014

Virgen de la Inmaculada Concepción.


¡Ningún evento, efeméride o acto milagroso tocó hoy mi alma, para recordarte hoy Madre piadosa, Madre amorosa, dulce encanto de todo mi corazón!... 

No para recordarte como la Inmaculada Madre de Dios, porque eso lo hago desde muy pequeño y lo haré hasta que feliz me llame la muerte para estar eternamente a tu lado, bendita Madre mía.

Hoy indeciso, ante una duda, vacilante, no encuentro el camino a seguir, tras los pasos de Jesús.

Los nuevos caminos de Renovación Evangelizadora, las nuevas formas exteriores de rendir culto a Dios, los movimientos Kerigmáticos y Carismáticos, tan en boga entre los jóvenes sacerdotes y la juventud mundial, son para mí como enormes olas que se estrellan contra los muros de mi fe y formación religiosa, que por más de siete decenios tardé en edificar.

No me mueven los nuevos cambios a abandonar la Iglesia Católica ni a crear cisma alguno en ella. ¡Jamás haría ninguna de las dos cosas!

Sigo creyendo y cumpliendo los Mandamientos de la Ley de Dios y los de la Santa Iglesia, en la medida que mi resistencia al pecado, sea más fuerte que las tentaciones del maligno. Esta es la lucha de la vida, entre el bien y el mal. 

Siempre trato de vencer al mal y si alguna vez mi debilidad humana me hace caer, Jesús amoroso y misericordioso me vuelve a levantar.

En este caso, Purísima y Santísima Virgen María, te imploro que intercedas ante tu Divino Hijo, Jesús Nuestro Dios y Señor para que me envié la luz de la inteligencia y sabiduría de su Espíritu Santo y pueda yo encontrar la salida a esta encrucijada, que humildemente, te expongo a continuación:


Estoy muy desorientado y confundido. He tratado de rendir mi culto a Dios en algunos eventos de Evangelización Renovada y mi fe no es la misma ni mi entrega es total, no me involucro enteramente en los modernos rituales de cantos que desconozco y movimientos corporales que me alejan de mi acostumbrada concentración espiritual.

Tal vez sea que el cambio no se produzca instantáneamente y lleve un tiempo para comprender y conocer, pero mientras eso sucede... ¿qué debo hacer? O quizá sea mejor, que siga adorando a Dios, alabándote a ti Virgen y Señora nuestra y venerando a los ángeles y santos, como lo he hecho desde que fui bautizado y tuve uso de razón. 

Rezando en silencio con la voz del alma, lleno de sagrado entusiasmo y fe, llegando a  rozar con mi mente y devoción los linderos del Reino Celestial. 

En completo silencio y mirando frente a frente a Jesús, Vivo en la Santísima Eucaristía, contarle mis penas y alegrías, pedirle humildemente que se apiade de los pobres, que sane a los enfermos, que proteja a los niños inocentes, que envié a su Espíritu Santo a que le de fuerza, física y espiritual, inteligencia y sabiduría a nuestro Santo Pastor Universal, el Papa Francisco, e igualmente a todos los cardenales, obispos, y sacerdotes para que puedan cumplir cabalmente y amorosamente la misión que Dios les ha encomendado.

Y en mi plática silenciosa también le pido que me dé su humildad, su paz, su paciencia y sobre todo que me permita cumplir su santa voluntad

Por último, por ser lo primero, le doy gracias por todos los beneficios, favores, y dones que sin merecer, me entrega cada día en mi vida y entre ellos el favor más grande  que me haya concedido, el haberlo conocido.


No sé Madre mía... ¿Cómo haré para decirle todo esto que te he expuesto, entre tanto bullicio de personas que  se mueven a tu alrededor, cantando canciones que no conozco y movimientos de bailes que no sé bailar?


Bendito alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


miércoles, 28 de mayo de 2014

La Renovación Litúrgica de la Iglesia.


Ya desde el Concilio Vaticano II, nuevos aires de renovación aparecen en la Iglesia Católica. Sus efectos renovadores, a través de casi medio siglo, ya han sido asimilados por el pueblo católico.

Los tres últimos Papas, Juan XXIII, Juan Pablo II y Benedicto XVI, han sembrado una nueva semilla renovadora y le ha tocado al Papa Francisco ser el germinador, escogido por Dios, para llevar a cabo las transformaciones que darán a la Iglesia Católica la verdadera Misión que Dios por intermedio de Jesús, estableció para la salvación de la humanidad.

No será fácil la tarea del Papa Francisco. No pocos obstáculos encontrará, muchas voces se alzaran en acérrima crítica de aquellos que se oponen al cambio. Ya sea por intereses personales o grupales, o simplemente por la comodidad estática de no luchar para avanzar al ritmo del progreso de la época actual.

Un punto vital de la Renovación Evangélica de la Iglesia Católica y que ya está en acción, es la Nueva Evangelización y que con tanto amor y sabiduría nos ha expuesto el Papa Francisco en su primera exhortación apostólica 

“Evangelli Gaudium“, la alegría del Evangelio

Es necesario que todos los católicos tengamos la oportunidad de conocer la exhortación del Papa Francisco a través de la Alegría del Evangelio. Debemos de leerla con detenimiento para que nuestras mentes se abran al entendimiento de lo que se nos quiere comunicar. Y si existiera alguna duda no quedarnos con ella, buscar la verdad hasta encontrarla. Nuestro Párroco o nuestro director espiritual nos podrán de seguro ayudar.

No es nuestro propósito darles en detalle lo que significa el Evangelli Gaudium, solamente, con humildad, tratamos de descubrirles el inicio del camino que nos llevará a nuestra verdadera misión.

La respuesta depende de cada uno, Dios nos llama y si estamos preparados para seguirle, digámosle, ¡SI!

El Papa Francisco nos dice personalmente en su exhortación: 

“Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso“


Otro punto importante es el que trata de la “Parroquia”, en la que nos dice que la Parroquia no es una estructura caduca; “precisamente porque tiene una gran plasticidad, puede tomar formas muy diversas que requieren la docilidad y la creatividad misionera del pastor y de la comunidad. Esto supone realmente que esté en contacto con los hogares y con la vida del pueblo, y no se convierta en una prolija estructura separada de la gente o en un grupo de selectos que se miran a sí mismos. La parroquia es presencia eclesial del crecimiento de la vida cristiana, del diálogo, del anuncio, de la caridad generosa de la adoración y la celebración.

Esta integración evitará que se queden sólo con una parte del evangelio y de la iglesia, o se conviertan en nómadas sin raíces.




Queridos hermanos, que nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua sea la fuente espiritual donde acudamos a beber la gracia de Jesús Sacramentado, para que salgamos  a evangelizar y compartir con todos la alegría de ser hijos de Dios.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!