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jueves, 27 de octubre de 2016

Amor, Fe y Humildad: Bases de la Santidad


El Amor, la Fe y la Humildad son las piedras angulares en las que se cimienta el logro de la Santidad. Son los fundamentos necesarios e indispensables que necesitamos para edificar en nuestro ser el estado de la Santidad.

El amor, bajo el concepto puramente espiritual, es el sentimiento que nos inspira a expresar, mediante pensamientos y acciones, el profundo cariño y estima hacia cualquier ser viviente. 

El amor es el principio que establece la relación humana con verdadera dignidad y profundidad que nos lleva a tener el poder de  unir, guiar y liberar a todo el que ama y también al que es amado.

El amor espiritual no es solo un deseo o una pasión hacia una persona o un objeto, sino la conciencia absoluta, completa y desinteresada; este amor se da cuando el alma se da totalmente a otra alma, desinteresadamente con el fin de establecer la vigencia del amor que Cristo nos enseñó a practicar.

El amor proviene de Dios, 
porque Dios es Amor; 
no tiene más limite que la eternidad, 
porque emana de un Ser Eterno 
y nos fue entregado para que lo prodigáramos sin reservas 
a todo aquel que lo necesitara.

Cuando esto sucede, es imposible que haya enemistad, odio, desconfianza, recelo, bajas pasiones, solo existirá la paz, la armonía, la bondad y la más pura relación de amistad entre el que da y recibe el verdadero amor espiritual.


“La Fe es un acto personal: la respuesta libre del hombre a la iniciativa de Dios que se revela. Nadie puede creer solo, como nadie puede vivir solo. Nadie se ha dado solo la fe a sí mismo, como nadie se ha dado la vida a sí mismo. El creyente ha recibido la Fe de otro y debe transmitirla a otro. 

Nuestro amor a Jesús y a los hombres nos impulsa a hablar a otros de nuestra Fe. Cada creyente es  como un eslabón en la gran cadena de los creyentes. "Yo no puedo creer sin ser sostenido por la Fe de otros, y por mi fe yo contribuyo a sostener la fe de otros”

La Fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve: 
Esperamos que Jesús venga de nuevo a la tierra para juzgar a vivos y muertos.
Creemos en la Santísima Trinidad, Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, sin que la hayamos visto.

En las Sagradas Escrituras hay muchos pasajes en los que se narran los efectos de la Fe y de la falta de Fe.
Cuando Jesús se apareció a los apóstoles le dijo a Tomás: “Porque me has visto has creído, dichosos los que no han visto y han creído.”

Cuando Jesús caminaba sobre las aguas invitó a Pedro a seguirle, éste saltó de la barca y comenzó a caminar sobre el agua, pero una duda le acometió y empezó a hundirse, a lo que Jesús le extendió la mano y levantándolo le dijo: “Levántate hombre de poca Fe”

En cambio, como ejemplo de Fe se narra el caso de la mujer que padecía de hemorragias por más de 18 años, se acercó por detrás al Maestro y tocando su túnica pidió curarse, al darse cuenta Jesús se volvió a la mujer y le dijo: “Véte, estás sana, tu Fe te ha curado.”

La Fe es el fundamento de nuestra Doctrina Católica
y de los dogmas instituidos por la Santa Iglesia.
La fe, por lo tanto, es la semilla 
que crece día a día
en el alma y corazón de aquellos seres
destinados a la Santidad.


La Humildad es la virtud del hombre que reconoce que de sí mismo solo tiene la nada y el pecado. Y que todo lo bueno es un don que recibe de Dios. El hombre humilde no aspira a la grandeza personal solo se satisface en servir a Dios y a sus semejantes. Da todo sin esperar recibir nada a cambio.

La Humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto humillación porque de esta manera dejaría de reconocer los Dones de Dios y de usarlos según su Divina Voluntad.

La Humildad es la virtud
opuesta al mayor de los pecados
que es la soberbia.


En conclusión el Amor, la Fe y la Humildad es el trino inseparable de la Santidad.

¡¡Ninguna puede ser eficaz sin el concurso de las otras dos!!



Queridos hermanos procuremos con nuestras acciones fortalecer los dones del amor, fe y humildad que hemos recibido de nuestro Dios y Creador.




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado


¡¡¡  Viva Cristo Rey  !!!



miércoles, 9 de marzo de 2016

¿Por qué los Católicos no somos Creyentes Comunitarios?


Esta pregunta no ha sido formulada por algún miembro de otra agrupación religiosa con intención de socavar la frágil unidad de nuestra Religión Católica y conseguir adeptos para su organización.

¡No!,

Esta pregunta nos la hacemos diariamente en el fondo de nuestras mentes y corazones, los que nos damos cuenta de nuestro pobre conocimiento de la Doctrina Cristiana Católica

Es fácil comprobar nuestra ignorancia crasa, y veamos en nuestra propia persona, si poseemos los conocimientos sobre 
  • Las Sagradas Escrituras o la Historia de Salvación,
  • Nuestra misión en este mundo,
  • Los Sacramentos instituidos por el propio Jesucristo,
  • Liturgia,
  • Apologética,
  • Cristología,
  • Eclesiología,
  • Mariología,
  • Doctrina Social de la Iglesia,
  • Comunidad Católica,
  • Comunidad de Fe,
  • Comunidad Orgánica,
  • Comunidad Eucarística.


Y ante este preliminar, sencillo y básico cuestionario...

¿Cuál es nuestra propia conclusión?

Es doloroso y vergonzoso reconocer que los católicos no somos verdaderos seguidores de Jesucristo y de la iglesia que Él mismo fundó. 

La razón principal de nuestro error, es no conocer a cabalidad,  los preceptos, mandamientos y disposiciones de la Iglesia a la cual decimos pertenecer.

Entonces ¿qué debemos hacer todos nosotros, ignorantes de una fe que decimos profesar, los que creemos sin conocer, los que pensamos  que con ser bautizados, los que con ir a misa los domingos, los que damos la limosna de los que nos sobra, ya somos seguidores de Jesús y verdaderos católicos

Tenemos que llenarnos de humildad y arrojar muy lejos de nosotros nuestras vestiduras de soberbia y reconocer que No somos creyentes comunitarios, pertenecientes a una pseudo-comunidad, conformada por un mosaico de preceptos creados por nosotros mismos para nuestra propia comodidad y así poder justificar nuestra respuesta cuando se nos pregunta ¿qué religión profesas? Y poder responder tibiamente: 

“Católico, pero no totalmente practicante.”

¡Qué respuesta tan solo nominativa, hueca, llena de nada!

¿Somos o No somos?

Y si no lo somos... ¡Debemos serlo!,  buscar el abrevadero de conocimientos donde podamos beber del conocimiento de Dios para ser verdaderos católicos, dignos seguidores de Jesús.

  • Busca..., porque el que busca encuentra,
  • Pide..., porque al que pide se le dará 
  • y al que toca se le abrirá.


Y los Pastores del Rebaño de Dios, que cuiden de las ovejas de su redil, dándoles el conocimiento necesario para que alaben y adoren en la plenitud de su fe a Dios Todopoderoso por toda una eternidad.

Obispos, Presbíteros, Párrocos y Diáconos, no busquen evangelizar al de otra religión primordialmente, pienso que mejor sería trabajar con esfuerzo y completa dedicación a evangelizar a los que aún siendo católicos, que son la mayoría, no pueden amar a Dios porque aun no lo han llegado a conocer.

Que la Santísima Virgen María muestre con la luz de su Divino Corazón el camino  a seguir junto a su muy amado Hijo, a todos nosotros  que no hemos llegado a conocer, que no hemos llegado a comprender todavía lo que con nuestra vida debemos hacer.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!



jueves, 12 de marzo de 2015

El Poder de Nuestra Fe.


¡Cuán a menudo hacemos oración y plegarias en busca de una solución a nuestro problema...  y no nos vemos favorecidos por la Divina Providencia en la resolución de lo que hemos solicitado!

En ese momento, nos embarga un sentimiento de amarga desilusión porque no hemos recibido la ayuda que pedimos y que esperábamos nos fuera concedida.

Meditamos sobre la forma en que hicimos la petición y no encontramos nada que fuera impedimento para que Dios, con su infinita misericordia nos pudiera complacer y un tanto desilusionados reprochamos la negativa Divina.

Ahora bien, veamos cómo y por qué no hemos obtenido el favor solicitado.

Dios no es una tienda de venta de consumibles ni una tienda de autoservicio en donde podemos adquirir lo que queremos tener.

Dios es nuestro Creador y Dueño de nuestra vida, tanto material como espiritual.

Primero debemos saber cómo pedirle las cosas a nuestro Dios, 
  • No debemos exigir, debemos siempre rogar, pero rogar humildemente sin poner como coadyuvante la cantidad de oraciones empleadas ni las veces que le hemos rendido adoración especial. ¡No! Dios no escucha al que se cree merecedor de su misericordia por lo que ha hecho sino por lo que está haciendo en el momento de su ruego.
  • Es deber imprescindible nuestra total confianza en la respuesta que obtendremos de Dios, sea ésta positiva o negativa a nuestras personales expectativas.  Es decir positiva cuando se cumple la solución a nuestro problema y negativa cuando no pasa nada o suceden hechos muy contrarios a lo que hemos solicitado.
  • Bien, Dios sabe lo que hace y lo que es bueno para nosotros. Él nunca va a permitir o proponer algo que vaya en contra nuestra, si nos dio la vida por el infinito amor que nos tiene, ¿Cómo crees que va a originar algo que nos sea dañino y malo?.... ¡Eso nunca pasará!
  • Siempre que te permitas dirigirte a Dios para solicitarle un favor verdaderamente especial tienes que decirle con honestidad y sinceridad que se haga la voluntad de Él y no la tuya. Dios sabe qué es lo que acontecerá con su decisión aunque tú no lo comprendas, al final una negativa se transformará en algo que será benéfico para tu vida tanto física como espiritual.
  • ¡Otra cosa muy importante!... Las respuestas de Dios no son “Respuestas Express” pueden tardar en lo que es para ti la duración del tiempo, pero para Él primero estás tú y tu salvación. Recuerda que Dios envió a su único Hijo, Nuestro Señor Jesucristo para salvarnos y darnos la vida eterna, por lo tanto su respuesta debe ser aceptada con humildad, con amor y con agradecimientoSobre todo con Agradecimiento, porque esta respuesta es un beneficio recibido de Dios.
  • Un punto de suma importancia es la Fe. La Fe es creer en lo que no vemos, ni oímos, ni sentimos… La Fe es algo más grande y divino que nos fue entregado por Dios como un don a través del Espíritu Santo, y si lo que hacemos en nuestra relación con Dios carece de verdadera Fe, no llegará ni una de nuestras palabras y ninguno de nuestros pensamientos al entendimiento de Dios.

Alguna vez alguien me preguntó ¿Qué es la Fe? Y sin pensarlo mucho le respondí: “Fe es decirle Mamá a tu mamá"...
después de una larga explicación esa persona entendió rudimentariamente lo que era la fe. Ahora tú pregúntate… 

¿Por qué sé que mi mamá es mi mamá?... 

Otra respuesta de la fe es la oración del CREDO, es un compendio total de la Fe, de nuestra Fe.
  • Por último, por no ser lo primero, siempre que quieras pedir algo a Dios, hazlo a través de un intercesor ya sea el santo de tu devoción o la Santísima Virgen María, madre de Dios. 
Personalmente siempre lo hago a través de la Inmaculada Virgen María Madre de Dios. Su ternura y amor de Madre siempre me han protegido y ayudado en toda mi vida desde que nací y hasta que sea el último día que Dios me permita transitar por este mundo.



Alabado y Adorado sea por Siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Qué es ser Evangelizador?



Todos debemos, por nuestro compromiso Bautismal, ser Evangelizadores, pero no basta solo el don recibido del Espíritu Santo para convertirnos en verdaderos evangelizadores. 



¡Es una misión difícil y más en nuestro mundo actual!

Hay que prepararnos eficientemente, conscientes de lo que vamos a realizar, que será ni más ni menos que de llevar la Palabra de Dios a todos los seres humanos que la desconocen o que la conocen a medias...

Nuestra preparación debe encarar dos aspectos, el Espiritual y el Material, en términos globales:


  • Preparación Espiritual

Debemos de estar totalmente convencidos de que nuestra misión evangelizadora debe estar basada en el amor, tal como lo hiciera nuestro Maestro y Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret.

El amor tiene que ser la fuente de la cual debemos continuamente beber para seguir las huellas de Cristo y no perdernos en falsos caminos.

El amor que debe inundar nuestro corazón, no tiene límites, ni de tiempo ni de cantidad, ni de selección, debe ser eterno, infinito y total.

Nuestro amor no es para darse hoy y mañana, en este mes, en este año, es para darse siempre hasta la muerte.

Nuestro amor no es para darse durante una hora, un día, una jornada, nuestro amor no tiene descanso, no tiene un alto, nuestro amor es para darse continuamente, sin fin, ni  término.

Nuestro amor no es para solamente unos cuantos seleccionados, nuestro amor es para todos,  para quien lo necesite  lo quiera o no lo quiera recibir.


Otro punto espiritual básico y no menos ni más importante que el amor...
¡Es la Fe!

“La fe es la garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades
que no se ven.“

La fe es la fuerza del Espíritu Santo que nos induce a creer en Dios y en todo lo que de Él emane, sin dudas ni vacilaciones, la fe es la confirmación de nuestras creencias religiosas.

Nuestra fe nos es imprescindible para la misión de evangelizar, ¿cómo podremos compartir con otros lo que no tenemos? La fe es pues, el testimonio espiritual, de la verdad de la palabra de Jesús.

Si tenemos poca fe o una fe débil, debemos de pedirla a Dios, con respetuosa insistencia, hagamos como lo hicieron humildemente, los Apóstoles: “Auméntanos la fe.” Solo tenemos que decirle: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe.” Y para recibir la ayuda solo hay que pedirla. “Yo os digo: pedid y se os dará;  buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.” (Lc 11-9).

Son pues, nuestros Principios Espirituales para evangelizar: 

El Amor y La Fe.


  • Preparación Física o Material

Aunada a la Preparación Espiritual debemos poseer los carismas necesarios para la nueva Evangelización. Estos, entre otros, son los básicos: la Alegría, presente siempre en nuestro rostro


La alegría de saber que estamos entregando para el bien y su conocimiento,  al mismo Jesús, en nuestra misión. Y la firmeza en nuestro comportamiento y expresión corporal total. Para que nuestros hermanos vean en nosotros, como en una réplica humana, a nuestro Divino Salvador.

Quien tenga ya estos atributos y dones celestiales puede ya considerarse como probable evangelizador. Solo será necesario tener la unción sagrada de la Iglesia por intermedio de sus Representantes Pastorales y Parroquiales, la cual le identificará ante Dios Nuestro Señor como su humildes siervo digno de transmitir la Buena Nueva de la Salvación, anunciada por su Hijo muy Amado, el Mesías Esperado, Jesús Nuestro Señor.

Y sobre todo: 


“Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra Santificación." (1 Ts 4, 3)





Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 30 de abril de 2014

¿Y Nosotros?... ¿Por Qué No Somos Santos?



¡Dios nos creó para que todos fuéramos Santos! 


Que todo ser humano bautizado sea distinguido por la Gracia de Dios para alcanzar la Santidad. “Sed santos en toda vuestra conducta como dice la escritura: 'Seréis Santos, porque Santo Soy Yo'.” (1 Pedro, 1, 15)

No solamente los sacerdotes o personas de ordenación religiosa pueden ser santos, sino todos los que vivimos en la fe y escuchamos el llamado y respondemos a él, podemos ser canonizados por nuestros méritos propios y la ayuda de Dios.

La santidad es un estado de perfecto equilibrio mental, espiritual y material conforme con la moral religiosa de la Iglesia Católica.
Llegar a ser Santo no es fácil, ni labor de un día, una semana, un mes o un año, ser santo es un camino que dura toda la vida, que empieza con tu irrenunciable compromiso el mismo día que recibes y aceptas el Llamado de Dios hasta el último instante de tu vida terrenal.

Los que están en el camino de ser santos, como seres humanos están sujetos a las mismas tentaciones que cualquier persona. En la vida de los santos encontramos muchos ejemplos de esta situación, ahí tenemos los ejemplos de San Francisco de Asís, los del Santo Padre Pío, los de Santa Catalina de Siena, San Antonio, Santo Tomás de Aquino, Santa Teresa de Ávila, y muchos, muchos más que nos obligarían a llenar muchas páginas sin acabar de nombrarlos a todos.

Pero estos hombres y mujeres de Dios lucharon fieramente contra las tentaciones, y aunque lo hubieron de hacer diariamente, su escudo protector era la fe, su celestial protector, San Miguel Arcángel y  su ángel de la guarda, su inspiración divina, la fortaleza del Espíritu Santo y sobre todo el infinito amor de Jesús Dios y Señor Nuestro.

Para llegar a la santidad se requiere de mucho esfuerzo, y que las circunstancias de la vida mundana no te alejen del camino señalado por Dios.
He aquí algunos factores que nos impiden a muchos ser santos, aunque creamos que tenemos las condiciones para obtener esta altísima gracia, que Dios nos ofrece a todos.

  • Primero: No escuchamos el llamado de Dios en nuestro corazón y si lo escuchamos no le respondemos por falta de fe, de amor y de vocación sincera.


  • Segundo: No comprendemos que la Santidad es un proceso gradual, que dura toda la vida y no se obtiene como un título después de haber aprobado unos exámenes. Nos falta humildad, paciencia y espíritu de sacrificio.


  • Tercero: Suponemos que la santidad es un don exclusivo y personal que solamente nos involucra a nosotros, sin aceptar que es también externo a nuestro ego y abarca a todo lo que nos rodea en nuestro cotidiano quehacer en la vida, como son todos los seres vivos racionales o irracionales, todos los elementos de la naturaleza, y a todas la situaciones y acontecimientos que experimentamos día a día.


  • Cuarto: Porque no tenemos el sumo grado de humildad que nos haga posponernos ante cualquier criatura de Dios.


  • Quinto: No reconocemos que la voluntad de Dios es indiscutible e insustituible y que debemos obedecerla y aceptarla sin dudas, vacilaciones o rechazo alguno.


Hermanos, si no hemos tenido la inmensa felicidad de estar en el camino de la santidad, no desmayemos en tratar de imitar a los santos que han tenido como su mayor satisfacción no ser más que templos vivientes donde por siempre tenga su morada la Santísima Trinidad y la ternura y amor de la Virgen María Madre de Dios.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 8 de enero de 2014

El Por Qué No Nos Acercamos a Dios



Nuestro Dios es un Dios de Misericordia, Bondad y Amor. Continuamente nos perdona por los pecados cometidos y nos llama siempre para que estemos a su lado, sea cual fuere, la ofensa con la que le hayamos agraviado; ¡Su Misericordia y su Amor por los hombres son infinitos!

Más sin embargo, nuestros oídos casi siempre permanecen sordos a su llamado. El hombre ignora a su Dios y responde a la convocatoria del maligno que le atrae con sus proposiciones materiales.

Dios, en la demostración de su amor infinito por nosotros,  envió a su Hijo muy amado para redimirnos  del pecado  y darnos la felicidad de la vida eterna, mediante su Sacrificio, y no obstante esta irrefutable prueba del infinito amor que nos tiene Dios y de las palabras de Jesús su Unigénito llamándonos al bien, no lo escuchamos y seguimos sordos a su convocatoria, aún hasta por su muerte en la Cruz.

Jesús sigue clamando: 



  • “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10,11)
  • “Yo mismo apacentaré mis ovejas y las llevaré a reposar,… buscaré la oveja perdida, tornaré a la descarriada, curaré a la herida, confortaré a la enferma” (Ez34, 15-16).
  • “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” (Jn 7,37). 
  • “Al que venga a mí, no lo echaré fuera.” (Jn 6,37). 
  • “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” (Jn 14, 6).


¡¡Qué más testimonio que estas palabras dichas por el mismo Jesús Nuestro Señor, pidiéndonos que vayamos en su búsqueda y encuentro!! Pero no… seguimos obstinados en el ingrato rechazo a su clamor.

Muchas son los motivos que los seres humanos empleamos como justificación para no acercarnos a Dios. Entre los más comunes y repetitivos podemos mencionar los siguientes:

  • Falta de paciencia en esperar la misericordia de Dios. Muchas veces los católicos tibios,  cuando tienen un problema grande, se acuerdan de Dios y empiezan a pedirle con vehemencia la solución de su dificultad; y como ésta no llega de inmediato como es su deseo, se alejan de Dios y buscan otros medios que los ayuden; cayendo por ende en la creencia en brujos y espiritistas y aún en casos más graves, buscando en sectas y falsas religiones,  el calmante para sus males.
  • La pereza espiritual de acudir a Dios sin la oración continua y persistente que salga del corazón y que llegue a Nuestro Creador como una súplica humilde en lugar de una exigencia prepotente y vanidosa.
  • Ausencia de fe en nuestro pedido de ayuda. No tenemos la base fundamental de nuestra iglesia y si la tenemos, es una fe débil y sin fortaleza, porque la que recibimos del Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo, yace olvidada en un rincón de nuestra alma, ahogada y moribunda por nuestra soberbia de suficiencia personal.
  • No cumplir la voluntad de Dios, sino la nuestra. Ignoramos que todo lo que nos sucede en nuestras vidas tiene un fin predeterminado por Dios para su plan salvífico que es nuestra redención y vida eterna. Y solo confiamos en la presunción de salvarnos sin ningún mérito.


Queridos hermanos, estos son los principales motivos que no nos permiten acercarnos a Dios y a su amado Hijo Jesús, Señor Nuestro. Para vencer estas inclinaciones infieles  generadas por el maligno, poseemos las gracias que Dios nos regala y que muchas veces rechazamos consciente o inconscientemente. 

Dios Todopoderoso por intermedio del Espíritu Santo nos entrega con todo su amor los antídotos para contrarrestar el vil sentir que nos inyecta el demonio en nuestras almas.

Estas gracias y dones son, en su enunciado, las que corresponden a los motivos señalados: 

  • Paciencia
  • Diligencia y Humildad
  • Fe
  • Temor de Dios


¡Acudamos presurosos al encuentro de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, que en la Hostia Sagrada, Bendita Eucaristía, nos espera con los brazos abiertos, tal como nos lo recuerda Jesús en la cruz, y con su infinito amor como nos lo confirma con su Santa Muerte y Gloriosa Resurrección!




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!





miércoles, 28 de noviembre de 2012

Culminación de la Festividad del 3er Aniversario de nuestra Capilla AEP


 Culminación de la Festividad del Tercer Aniversario

de nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua en Cardel.



Ayer 26 de noviembre de 2012, Nuestro Señor Jesucristo en una muestra más del amor que tiene por este pequeño pueblo, nos dio su bendita inspiración para mover en los corazones cardelenses el  amor implantado en ellos, haciendo de un día lunes rutinario el ejemplo de fe más convincente en toda esta región.

¡Gracias a las hermanas y hermanos que colaboraron en las diferentes tareas encomendadas para hacer de esta fiesta un homenaje digno de nuestro amado y por siempre adorado Jesús Sacramentado!

No podemos dejar de mencionar el entusiasmo, dedicación y eficiente dirección de este sagrado evento, a nuestro ya muy querido Párroco,  el Padre Rodolfo, quien es artífice y motor que mueve los pasos de su rebaño al encuentro con Jesús. ¡Bendiciones, Padre Rodolfo!, ¡Que Dios lo conserve con la misma fortaleza por los muchos años venideros, y que donde sea que la voluntad de Dios lo conduzca, muestre usted siempre su humildad en servir a Dios y al prójimo, como usted nos lo recomienda cada vez que da por terminado el Santo Sacrificio de la Eucaristía!

Reseñando con humildad nuestra pequeño Homenaje al 3er. Aniversario de nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, pasamos a nuestro relato, mismo que documentamos con algunas fotografías que ilustran los hechos mucho mejor que nuestras palabras.

El Primer acto para celebrar nuestra Fiesta Conmemorativa fue el Congreso Eucarístico el cual se centró en Jesús, Dios Vivo presente en el Pan y Vino mediante el excelso misterio de la Transubstanciación. El tema fue tratado con magnífica exposición por el Padre Rafael Zacarías, Párroco en Acayucan, Veracruz y perteneciente a la Diócesis de San Andrés Tuxtla. 

Entre las muchas palabras llenas de verdad expresadas por el Padre Zacarías, deseamos  consignar aquellas que se refieren a cómo podemos buscar y encontrar a Jesús Sacramentado: 
  • Dejarnos cautivar por Él, es decir enamorarnos de Él;
  • Perseverar, es decir mantenernos firmes en nuestro propósito y permanecer.
  • Estar siempre con Él y en Él, sin abandonarlo jamás ni tampoco reemplazarlo.

Luego de terminada la exposición del Padre Zacarías se llevó a cabo una Hora Santa que fue devotamente experimentada y con mucha unción de fe por todos los asistentes que llenaban literalmente nuestro renovado templo.

Enseguida de terminada la Hora Santa se dio inicio al Oficio de la Santa Misa de fiesta por el Aniversario de la Capilla de AEP y en la que la Sagrada Comunión fue impartida a casi todos los asistentes, con lo cual se demostró el amor y la fe que profesa el pueblo por la Sagrada Eucaristía.

Para terminar, se llevó a cabo la Procesión del Santísimo por las principales calles de la ciudad y acompañada por cientos de adoradores que entre cánticos y vivas alababan adorando a Jesús, Dios Vivo en la Hostia Consagrada.

Tenemos nuevamente que dar ¡Gracias a Dios! por haber permitido que este Tercer Aniversario haya superado a los dos anteriores en la cantidad de fieles concurrentes y demostrar a todos, que la creación de Capillas de Adoración Eucarística Perpetua incrementa nuestro amor a Jesús, y ¡Jesús nos retorna ese amor con creces mediante sus favores y bendiciones!

Queridos hermanos, en este Año de la Fe sigamos perseverando en nuestra Adoración a Jesús Sacramentado y orando pidiéndole en forma particular y local que nos envíe más adoradores y de manera general que se establezcan miles de capillas, hasta que cada parroquia tenga una capilla de Adoración Eucarística Perpetua,  para que el deseo del Santo Padre, Beato Juan Pablo II se haga realidad y en el mundo haya un solo rebaño y un solo pastor.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey!!!


miércoles, 21 de noviembre de 2012

Adviento: Tiempo Litúrgico que precede a la Navidad


Adviento es una palabra que proviene del latín “adventus” que significa: “Venida”. Por ejemplo: “Adventus Redemptoris” “Venida del Redentor”.

El Adviento es el primer periodo e iniciación del Nuevo Año Litúrgico; ocurre el Primer Domingo después de la festividad de Cristo Rey y se desarrolla en los cuatro domingos más próximos a la Navidad.

Durante este tiempo nos preparamos para recibir a Jesús en su primera venida al mundo como hombre Hijo Único de Dios. El tiempo de Adviento es celebrado por millones de fieles católicos en todo el mundo y se estima que su entronización global data desde la edad media, aunque como fiesta pagana fue celebrada por el pueblo germánico (raza que habitó la actual Alemania) como una esperanza de la venida de la primavera después del frío invierno y para tenerla presente construían una Corona con las ramas verdes de los pinos y abedules.

La festividad es realizada según la tradición de cada pueblo con pequeñas alteraciones que las diferencian unas de otras. Un ejemplo de ello son las velas que se colocan en la corona de adviento y  que varían en su cantidad y en sus colores. 

En la actualidad la  forma mas común y divulgada es la de colocar 
  •  Cuatro velas en la corona
    • Tres son de color morado o lila que simbolizan
      • La Penitencia
      • La Reflexión 
      • El Perdón 
    • Una de color rosa que representa la cercanía de la Llegada de Jesús.

Cada una de estas velas es encendida en cada uno de los cuatro domingos  de adviento.

Algunos acostumbran colocar una vela blanca al centro de la corona que representa la Luz de Nuestro Redentor y se enciende en la noche del día 24 de Diciembre. También se acostumbra el día 25 cambiar las tres velas moradas y la rosa por cuatro velas rojas que imaginan la gran festividad del Nacimiento del Mesías, Jesús Nuestro Salvador.

Dentro de las tradiciones de la fiesta de adviento existe una pequeña que dedica a cada domingo una de cuatro virtudes que habremos de practicar, recordar y  mejorar durante este tiempo litúrgico y que son como la tradición nos los relata:

  • Primer domingo: El Amor. Representado por el amor de Jesús  para con todos los seres humanos, y que debemos devolvérselo primeramente a Él, Dios y Señor Nuestro, y que luego debemos transferirlo de nuestro corazón a nuestro prójimo.
  • Segundo domingo: La Paz. Aquella que nos da Jesús con su saludo y bendición, esa que nos llena el alma de la tranquilidad que nos sumerge en un estado de santidad alcanzado por haberla recibido. Y recíprocamente dar esa misma paz, perdonando al hermano que nos ha ofendido o pidiendo que nos perdone al que nosotros hemos ofendido. 
  • Tercer domingo: La Humildad. Es la que nos enseña la Santísima Virgen María, Madre de Dios, que aceptó humildemente la voluntad de Dios y que con alegría permitió que su hijo muy amado naciera en un pesebre al calor que le daban dos animales sobre un colchoncito de hierbas y pajas. Humildad la de San Francisco de Asís que dejó todo, placer, fiestas y riquezas por servir a Dios y al hermano. Así también nosotros debemos ser humildes de corazón y aspirar solo a servir  y a cumplir la voluntad de Dios Nuestro Señor.
  • Cuarto domingo: La Fe. Base fundamental de nuestras creencias religiosas las cuales aceptamos sin dudas ni temores porque nos fueron entregadas por el mismo Jesús mediante el testimonio de su Santa Palabra en los Sagrados Evangelios. Fe que nos fue implantada en el alma por el Espíritu Santo el mismo día de nuestro Bautismo y que solo a nosotros corresponde mantenerla viva por toda nuestra vida terrenal hasta nuestra muerte en que ella nos llevará a nuestra eterna vida celestial.


Queridos hermanos preparémonos debidamente durante este tiempo de Adviento para recordar y celebrar el Nacimiento de Nuestro Redentor, poner en práctica sus divinas enseñanzas y esperar con fe su segunda venida con toda la majestad y poder con que fue ungido por ser el Hijo de Dios.  Y en nuestras visitas al Santísimo en las cuatro semanas previas a la Navidad pidámosle que incremente nuestro amor, paz, humildad y fe para glorificar a Dios Nuestro Señor Todopoderoso.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!



miércoles, 17 de octubre de 2012

Los Dogmas Católicos, el Credo y Nuestra Fe.


Los Dogmas Católicos son las verdades absolutas reveladas por Dios.

El Credo es el símbolo de nuestros principales Dogmas.

Nuestra Fe es creer en la verdad y el símbolo que emanan de Dios.

Esta es la Trinidad del Año de la Fe, son los lados equiláteros que encierran en un triangulo divino la Voluntad de Dios, La Luz de la Iglesia y el alma del cristiano creyente.

Fe divina es la que se le debe a Dios y fe católica es la que se le debe a la Iglesia. Ambas son inmutables. La fe divina tiene la suprema certeza de las verdades reveladas por Dios, (Fide divina) y la fe católica es cuando la Iglesia la garantiza con su proclamación con el apoyo de la autoridad del Magisterio infalible de la Iglesia, (de Fide definita).

El Credo es la transcripción fiel de los principales dogmas, en palabras es la explicación verdadera y absoluta de su esencia divina que representa la sólida e inamovible base de nuestra Iglesia.

El Credo de los Apóstoles es el corto, es llamado de los apóstoles, porque es considerado como la síntesis fiel de la fe de los apóstoles. Su gran autoridad proviene del hecho que es el símbolo que guarda la Iglesia Romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los apóstoles, y a la cual él llevó a la doctrina común. Habitualmente se reza en el tiempo de Cuaresma.



El Credo de Nicea es más largo por ser más explícito y es el que rezamos todos los domingos en la Santa Misa. Debe su autoridad a que proviene de los dos primeros concilios ecuménicos y sigue siendo hoy el símbolo común de todas las Iglesias de Oriente y Occidente.






                         CREDO DE NICEA – CONSTANTINOPLA

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso,
Creador del cielo y la tierra, 
de todo lo visible e invisible. 
Creo en un solo Señor, Jesucristo, 
Hijo único de Dios, nacido del Padre
antes de todos los siglos: 
Dios de Dios, Luz de Luz, 
Dios verdadero de Dios verdadero, 
engendrado, no creado, 
de la misma naturaleza del Padre, 
por quien todo fue hecho; 
que por nosotros, los hombres, 
y por nuestra salvación bajó del cielo, 
y por obra del Espíritu Santo 
se encarnó de María, La Virgen, 
y se hizo hombre;
 y por nuestra causa fue crucificado 
en tiempos de Poncio Pilatos; 
padeció y fue sepultado, 
y resucitó al tercer día, 
según Las Escrituras, y subió al cielo, 
y está sentado a la derecha de Dios Padre; 
y de nuevo vendrá con gloria 
para juzgar a, vivos y muertos, 
y su reino no tendrá fin. 

Creo en el Espíritu Santo,
Señor y dador de vida, 
que procede del Padre y del Hijo, 
que con el Padre y el Hijo 
recibe una misma adoración y gloria, 
y que habló por los profetas. 

Creo en la Iglesia, que es una, 
santa, católica y apostólica. 

Confieso que hay un solo Bautismo 
para el perdón de los pecados. 

Espero la resurrección de los muertos 
y la vida del mundo futuro. 
Amén.


Con certeza irrefutable podemos notar que el Credo en su unidad de oración se divide en tres partes que en esencia representan a Dios Padre, A Dios Hijo y al Espíritu Santo, testimonio de Dios de la Santísima Trinidad. 

¡Qué sabiduría infinita se desliza de la verdad divina de esta oración!,

No podemos negar que es creación de Dios y de su Santa Iglesia. El rezar el Credo con fe y devoción, nos ilumina la mente para poder comprender los Misterios Dogmáticos de nuestra religión.

¡Dios está aquí, en nuestros corazones, en nuestras almas y  en todo nuestro ser!

Jesús Sacramentado nos ha traído en sus brazos a este remanso de  fe, que es esta oración, piedra angular donde se asienta inamovible nuestra Iglesia, creación de Dios Omnipotente para todos nosotros sus alabadores en esta tierra y sus eternos adoradores allá mañana en su morada celestial.


ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESÚS SACRAMENTADO



¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!