miércoles, 24 de septiembre de 2014

Fieles a Nuestros Compromisos.


Nuestras costumbres y nuestra mentalidad siempre nos llevan a comprometernos de palabra. Sea cual fuere el  compromiso a que nos obligamos, siempre lo hacemos por contentar a quien sea que le demos nuestra palabra de cumplimiento. 

Es  una falsa imagen que nos creamos equivocadamente de nuestra personalidad. Casi siempre estamos aparentando lo que no somos.

Esto es una herencia que recibimos de nuestro entorno familiar y de comunidad. El ejemplo va moldeando nuestra mentalidad y se nos hace muy fácil ofrecer y nunca cumplir.

Y así, sin pensarlo, engañamos y al mismo tiempo nos engañamos a nosotros mismos, convirtiendo una costumbre en un mal hábito.

Nuestra mente se corrompe y nuestro corazón se va endureciendo poco a poco. Al final nadie confía en nosotros y nadie nos cree.

Nuestra fe se debilita y muchas veces abandonamos todo lo que empezamos, hasta llegar a ser un ser sin rumbo, un alma en pena que ha perdido el camino que Jesús con tanto amor nos señaló.

Para restaurar nuestra original mentalidad debemos primeramente comprender que estamos terriblemente equivocados en nuestro concepto de lo que significa un compromiso. No podemos seguir tomando a la ligera lo que prometemos a nosotros mismos o a otros. 

Debemos empezar por lo más sencillo y aplicarlo a nuestro diario vivir, como por ejemplo,  cuando decimos 



"Te veo a las tres de la tarde", o 

"Te lo llevo el Domingo", o 

"No te preocupes, yo lo haré por ti."  



Todas estas promesas indudablemente son corrientes pero son una promesa, un compromiso que debemos de respetar y al cual no debemos fallar. Recuerda que va de por medio tu reputación. Este proceder debes adoptarlo como un ejercicio que repetirás con los labios y con el corazón cada vez que te comprometas. Siguiendo fielmente esta rutina descubrirás que en la repetición esta la transformación.
 
Ya estás listo, ¡Es hora de comprometerte con Jesús, tu Dios y Señor!.

Ya aprendiste a cumplir tu palabra con tus hermanos... ¡Es el momento de demostrar tu fidelidad con Dios!.

Has el esfuerzo final, el culmen de la aceptación de tus creencias y la reafirmación definitiva de tu fe. 

¡Inscríbete como Adorador Perpetuo del Santísimo Sacramento
en el grupo de la Adoración Eucarística Perpetua!.

Nunca te podrás imaginar todos los beneficios que obtendrás sin pedirlos y que Jesús te los entregará por el infinito amor que te tiene especialmente a ti, su oveja perdida, vuelta al redil.

El día que te comprometas a pasar una hora semanal con Jesús, Dios Vivo, en la Sagrada Eucaristía, será el día más feliz de toda tu vida, ese día habrá fiesta en el cielo. Porque Dios te ama y entre muchos te ha escogido porque tú estás en su corazón desde antes de que vinieras al mundo.

La Virgen Santísima en la advocación de Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, te espera amorosa, al pie de la Hostia Consagrada, para darte su celestial bienvenida y cubrirte dulcemente con su Santísimo Manto.


Alabado y  Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

jueves, 18 de septiembre de 2014

La Voluntad de Dios es que Seamos Santos


En mis continuas visitas a Jesús Sacramentado, en nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua veo que casi siempre hay más de cuatro personas  y muchas veces hasta ocho.

¡Todas orando con devoción y respeto!.

Esta situación me causa una sincera alegría, porque me doy cuenta que ¡todavía hay gentes que Aman a Dios!

Mas sin embargo, también me entristece el comprobar que solo uno o dos de los presentes son Adoradores Eucarísticos Perpetuos confirmados, es decir comprometidos a estar una hora acompañando a Jesús.

Los demás son visitantes que por alguna razón o motivo, que yo ignoro, entran a la capilla a ver al Santísimo, y su visita dura contados minutos, entre diez y treinta minutos, y algunos solo entran, se santiguan y luego se van.

Una vez más tengo que señalar la falta de de fe y amor a Jesús, de nuestro pueblo que ¡venera a Dios solo con la boca, mas no con el corazón!.

En muchas ocasiones se les ha solicitado que se registren como Adoradores Eucarísticos Perpetuos, y que es el llamado que por nuestro intermedio, les hace el mismo Jesús Sacramentado, desde su dolorosa soledad. Mas no responden al llamado de Cristo Nuestro Señor.

Siempre escuchamos la indignante respuesta de no tener tiempo para dedicarle una hora, solamente una hora a la semana, a nuestro Dios, Rey y Señor.

Por otro lado vemos que muchos de estos hermanos que se niegan a dar una hora de Adoración a su Dios,  si tienen tiempo para pasar una hora o tal vez más, frente a un televisor viendo su programa favorito o irse a tomar un café con el amigo o la amiga o para pasear sin ton ni son por un centro comercial, observando escaparates y vitrinas. 

Seguro, me pasaría más de una hora señalando más de un centenar de las consabidas horas que tiramos al tacho de la basura y que son la excusa de muchos para  dejar de adorar al Dios que les dio la vida y les promete su salvación. En verdad no somos más que unos mezquinos ingratos. Siempre tenemos tiempo para hacer lo que nos agrada, pero nunca lo tenemos para lo que nos aburre o desagrada.

Y amar, adorar, y estar con Jesús... 

¿Es para ti, aburrido y desagradable? 


Acuérdate del primer Mandamiento de la Ley de Dios, 
"Amarás a Dios sobre todas las cosas".

Hablando, o mejor dicho, escribiendo sobre recordatorios, me viene a la memoria, lo que ya hace un tiempo les relate, sobre el testimonio de un hermano, que mas o menos dijo, sobre su compromiso de asistir a su hora de encuentro con Jesús, su Dios y Redentor

''Me he propuesto  en un acto de amor y fe, nunca faltar a mi hora Santa, pase lo que pase...
¡Si me quedara sin el sentido de las vista, a tientas, quizá con paso vacilante, a tropezones pero con la fortaleza de mi fe llegaría hasta tu capilla, Bendito Jesús Sacramentado!
¡Si perdiera mis piernas, motores de mi caminar, arrastrándome llegaría hasta ti, Oh Jesús mío.!
Si una enfermedad me postrara en un lecho, me levantaría y caminaría por más penoso que fuera mi dolor para llegar hasta ti, Señor de mis amores.
Y por ultimo si la muerte me llegara lejos de ti, y fuera el día de mi hora de mi adoración contigo, mi alma volaría presurosa a tu Capillita, para estar eternamente contigo, mi Buen Jesús!".

Hermanos, que este hermoso testimonio les permita abrir sus corazones a la dulzura del Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María y sea ella la intercesora que los lleve al Sagrado Corazón de su Divino Hijo y 

¡YA!, ofrezcan una hora semanal a Jesús Sacramentado

que amoroso los espera con los brazos abiertos, en su casa, la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!

miércoles, 10 de septiembre de 2014

¡El Católico debe ser Decidido y Resuelto... Constante y Consistente!

Todos sin excepción hemos alguna vez fracasado
 por falta de consistencia o constancia, decisión o resolución.

Estos cuatro atributos son necesarios para cumplir un anhelo, una misión o un fin predeterminado.

Nosotros los católicos somos un claro ejemplo de esta indecisión que nace de nuestra inconsistencia. Es por ello que esta última es la base o fundamento de cualquier proyecto, deseo o aspiración.

  • Consistencia

La consistencia es la solidez, firmeza, estabilidad inalterable. 
Un argumento o creencia establecidos con razones fundamentales. De allí que en materia de religión, para que nuestra creencia en ella sea consistente debemos primordialmente conocerla cabalmente, es decir en forma exacta y precisa.

Debemos saber de nuestra Religión Católica, sus Antecedentes, sus Orígenes, sus Principios y Dogmas; sus Mandamientos y Preceptos.  Conocer no con el significado gramatical de las palabras, sino lo que ellas espiritualmente contienen y por qué debemos creer en ellas con la verdad de la Fe del Espíritu Santo que vive en nosotros desde el día en que fuimos Bautizados.

Es obvio que nuestros conocimientos los adquirimos conforme vamos avanzando en edad y en el estudio de nuestra Santa Religión, porque así como para obtener una profesión tenemos que estudiar y practicar por varios años para con nuestros conocimientos ganarnos el sustento diario, así igualmente,valga la comparación, para obtener la titulación de Católico, también tenemos que estudiar y practicar durante toda la vida, para con nuestro total conocimiento de Dios podamos ganarnos la vida eterna y el cielo prometido.

Pero he aquí que los que nos decimos Católicos pensamos que con haber sido bautizados, haber recibido alguno de los Sacramentos y asistir a la Santa Misa los días domingos y otros días de Precepto, además de ser parte de un Grupo Parroquial, ya podemos decir que somos Verdaderos y Fieles Católicos….

¡NO!, hermanos, eso no nos califica ante Dios como fieles seguidores de su Iglesia y Verdaderos Católicos. Quizá podremos convencer a los demás que somos “Muy Buenos Católicos” y que Amamos a Dios. Pero ellos no ven nuestros corazones ni leen nuestros pensamientos; ni saben lo que ignoramos. Porque también muchos de los que juzgan las apariencias son también tan ignorantes como aquellos que erróneamente somos juzgados como “Buenos y Fieles Católicos, Verdaderos Hijos de Dios”.


  • Decisión

Es el momento en nuestras vidas en que ya con suficiente razón y conocimiento de lo que es nuestra Religión, con verdadera conciencia de nuestra determinación de compromiso moral y espiritual renunciamos –con conocimiento de causa- totalmente a Satanás y a sus tentaciones y nos comprometemos a seguir a Dios por el resto de nuestra vida y poder llegar a conocerlo totalmente por intermedio de Jesús, con la ayuda del Espíritu Santo y la Bendición de la Santísima Virgen María, Madre de Dios.


  • Resolución

El hombre ya resuelto; su audacia, valentía y amor lo acaban de convertir en un católico decidido y comprometido. Habrá de seguir adelante con su misión de conocer más sobre la Iglesia, la Vida de los Santos, la perfección de los Santos Padres, Vicarios de Dios en la Tierra. Su sabiduría donada por el Espíritu Santo habrá hecho de él un digno discípulo de Jesús, amará a Dios sobre todas las cosas y cuando el demonio quier tentarlo, lo que hará muchas veces, lo rechazará y ¡Vencerá al pecado!… 

Y así podrá con humildad llamarse Católico, por la voluntad y amor del Padre Dios Todopoderoso.


  • Constancia

Esta es una parte del último peldaño a la Santidad. Es la paciencia y perseverancia para llegar al final, al definitivo encuentro con la Luz de Dios. Es el fruto de la firmeza de nuestras ideas y sentimientos hacia una irrenunciable creencia en nuestra religión Católica y de todo lo que de ella emane.

Es el testimonio donde eternamente constará nuestra Fe para la gloria de Dios Nuestro Señor.



Bendito, Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado


¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


miércoles, 3 de septiembre de 2014

¿Qué es ser Evangelizador?



Todos debemos, por nuestro compromiso Bautismal, ser Evangelizadores, pero no basta solo el don recibido del Espíritu Santo para convertirnos en verdaderos evangelizadores. 



¡Es una misión difícil y más en nuestro mundo actual!

Hay que prepararnos eficientemente, conscientes de lo que vamos a realizar, que será ni más ni menos que de llevar la Palabra de Dios a todos los seres humanos que la desconocen o que la conocen a medias...

Nuestra preparación debe encarar dos aspectos, el Espiritual y el Material, en términos globales:


  • Preparación Espiritual

Debemos de estar totalmente convencidos de que nuestra misión evangelizadora debe estar basada en el amor, tal como lo hiciera nuestro Maestro y Dios hecho hombre, Jesús de Nazaret.

El amor tiene que ser la fuente de la cual debemos continuamente beber para seguir las huellas de Cristo y no perdernos en falsos caminos.

El amor que debe inundar nuestro corazón, no tiene límites, ni de tiempo ni de cantidad, ni de selección, debe ser eterno, infinito y total.

Nuestro amor no es para darse hoy y mañana, en este mes, en este año, es para darse siempre hasta la muerte.

Nuestro amor no es para darse durante una hora, un día, una jornada, nuestro amor no tiene descanso, no tiene un alto, nuestro amor es para darse continuamente, sin fin, ni  término.

Nuestro amor no es para solamente unos cuantos seleccionados, nuestro amor es para todos,  para quien lo necesite  lo quiera o no lo quiera recibir.


Otro punto espiritual básico y no menos ni más importante que el amor...
¡Es la Fe!

“La fe es la garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades
que no se ven.“

La fe es la fuerza del Espíritu Santo que nos induce a creer en Dios y en todo lo que de Él emane, sin dudas ni vacilaciones, la fe es la confirmación de nuestras creencias religiosas.

Nuestra fe nos es imprescindible para la misión de evangelizar, ¿cómo podremos compartir con otros lo que no tenemos? La fe es pues, el testimonio espiritual, de la verdad de la palabra de Jesús.

Si tenemos poca fe o una fe débil, debemos de pedirla a Dios, con respetuosa insistencia, hagamos como lo hicieron humildemente, los Apóstoles: “Auméntanos la fe.” Solo tenemos que decirle: “Creo, ayúdame porque tengo poca fe.” Y para recibir la ayuda solo hay que pedirla. “Yo os digo: pedid y se os dará;  buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.” (Lc 11-9).

Son pues, nuestros Principios Espirituales para evangelizar: 

El Amor y La Fe.


  • Preparación Física o Material

Aunada a la Preparación Espiritual debemos poseer los carismas necesarios para la nueva Evangelización. Estos, entre otros, son los básicos: la Alegría, presente siempre en nuestro rostro. 


La alegría de saber que estamos entregando para el bien y su conocimiento,  al mismo Jesús, en nuestra misión. Y la firmeza en nuestro comportamiento y expresión corporal total. Para que nuestros hermanos vean en nosotros, como en una réplica humana, a nuestro Divino Salvador.

Quien tenga ya estos atributos y dones celestiales puede ya considerarse como probable evangelizador. Solo será necesario tener la unción sagrada de la Iglesia por intermedio de sus Representantes Pastorales y Parroquiales, la cual le identificará ante Dios Nuestro Señor como su humildes siervo digno de transmitir la Buena Nueva de la Salvación, anunciada por su Hijo muy Amado, el Mesías Esperado, Jesús Nuestro Señor.

Y sobre todo: 


“Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra Santificación." (1 Ts 4, 3)





Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 27 de agosto de 2014

¡Estamos Decepcionados... pero NO Claudicaremos!


¿Decepcionados?... Y ¡quién no lo está!, en este mundo lleno de injusticias, perversidades, asesinatos, crímenes y guerras. 

Un mundo sumido en el pecado, sin amor, sin Dios. Donde el dinero es el fin que persiguen los codiciosos, soberbios y egoístas y cuando lo poseen  se convierten en modernos “fariseos”, que se asemejan a sepulcros, pintados por fuera del blanco de la cal, pero llevan por dentro la podredumbre.

Hoy, en nuestros días, en donde quiera que posemos nuestra mirada, encontramos maldades, robos, muertes, secuestros, drogadicción, corrupción, fraudes, en fin todo un diccionario completo de la inmoralidad y decadencia del ser humano.


¿Qué nos ha llevado a esta situación de tiniebla espiritual y
 desenfreno material?... 

¿Cuál será el límite que nos llegue a sepultar
 en nuestra propia soberbia?


Sobre el origen de esta hecatombe de la humanidad, ni científicos, ni sociólogos, ni eruditos en el comportamiento de los seres humanos, nos dan una explicación que podamos entender y menos comprender.

Aquellos pocos que aún creen en Dios y en su Sagrada Palabra, son los que reconocen la verdad de la debacle de los principios éticos, morales y religiosos en la actual población mundial.

Es solo una: la humanidad, casi totalmente, ya no cree en Dios.

Desde hace aproximadamente 50 años, los adelantos de la ciencia y la nueva tecnología en los diferentes campos del saber y dominio humano, han contribuido indirectamente a crear una falsa imagen del ser humano, no a semejanza de su creador, Dios, sino a llegar a pensar que son iguales a Dios, o sea “dioses”. Así lo demuestran la conquista del espacio, la creación de la vida humana in vitro, los trasplantes de órganos, y otros tantos eventos que han endiosado falsamente a sus creadores y a todos los que comulgan con su ateísmo científico y tecnológico.

El resultado por consiguiente, es el rechazo total a toda religiosidad y a sus principios y leyes, como la ignorancia a los Diez Mandamientos de la Ley de Dios y la falta de  observancia y cumplimiento de los mismos.

Desconocer los Diez Mandamientos es permiso absoluto, !!!para adorar a otros dioses, para no amar, y ni siquiera considerar a tu prójimo, para no asistir ni guardar los días de fiestas religiosas, para no respetar ni a tu padre ni a tu madre, para matar cuando quieras, para  caer en el placer de todos los vicios, para robar todo lo que se te antoje, para decir mentiras y falsos testimonios cuando sea en tu propio provecho, para que tu mente piense solo en actos impuros, y para codiciar hasta obtener todos los bienes ajenos!!!

Pues, esto es lo que está haciendo, de una u otra manera, la mayoría de la gente. 

¿No es este el reflejo de lo que pasa en todo el mundo?

Y nosotros y ustedes, los pocos que aún creemos en Dios, ¿nos someteremos a voluntad del demonio? No, mil veces no, ¡no claudicaremos!

Lucharemos sin descanso, reevangelizaremos a todos aquellos hermanos que han abandonado el camino recto para que ellos una vez sanos en mente y espíritu, nos puedan ayudar a evangelizar a los otros. ¡Almas ya casi en total posesión de Satanás!

Hermanos Adoradores Perpetuos de la Santa Eucaristía, la  misión que Jesús Sacramentado, espera y confía en nosotros, es la de multiplicar el número de personas que se comprometan a tener una Hora de Oración con Jesús Dios vivo en las Capillas de Adoración Perpetua y cuando estos adoradores rebasen la capacidad material de una capilla...

¡se abran nuevas capillas!,

en las parroquias, en las ciudades, en los países, en toda la tierra. Y cuando haya una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua en cada Parroquia de todo el mundo, llegará la Parusía, la Segunda Venida de Cristo y 

¡La tierra será el Reino de Dios!



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado


¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 20 de agosto de 2014

San Bernardo de Claraval (Clairvaux)


Estamos seguros que muchos católicos ignoramos por completo quien fue este Santo Doctor de la Iglesia, y si no hubiera sido por una insinuación del Espíritu Santo, nuestra divina inspiración, no lo hubiéramos tampoco conocido nosotros.

Es así como buscando un tema para escribir nuestro acostumbrado mensaje semanal, sin pretenderlo, encontramos a San Bernardo de Claraval, y leyendo algo sobre su vida nos enteramos entre sus muchas virtudes, la gran virtud y don que puso Dios en su mente y corazón  por intermedio de su Santo Espíritu, “Un infinito y purísimo amor a la dulce y siempre Virgen María.” 

 Entre todos los predicadores católicos, quizás es el único que haya hablado con más cariño y emoción sobre la Santísima Virgen María, que este gran Santo. Él fue  quien compuso esas últimas palabras de la oración "Salve":  

¡Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!…..

Es pues con gran fervor religioso en nuestra alma y corazón que les mostramos algunos rasgos biográficos de San Bernardo de Claraval:

Nació en Fontaine-Dijon, Borgoña, Francia, cerca de Suiza, en el año 1090. Sus padres fueron Tescelin, Señor de Fontaine y Aleth de Montbard, ambos pertenecientes a la alta nobleza de Borgoña. Bernardo era el tercero  de una familia de siete hijos,  de los cuales seis eran varones.

Desde temprana edad fue educado esmeradamente siendo a los nueve años enviado a estudiar a una famosa Escuela, Chatillon-sur-Siene; donde destacó por su gran inclinación a la literatura y se dedicó algún tiempo a la poesía. 

Ganó gran admiración de sus maestros y uno de ellos, Bossuet decía de él “Todo en él era piedad. Tenía devoción especial a la Santísima Virgen y nadie ha hablado de manera más sublime de la Reina de los Cielos.”

En el año 1113, Bernardo solicitó su ingreso al Monasterio de Citeaux, en donde fue aceptado con mucha alegría. Tres años después Bernardo fue enviado con otros monjes a fundar un nuevo monasterio en un lugar llamado Valle de la Amargura, por su aridez y soledad. El nuevo monasterio estaba situado en una alejada zona boscosa en la Diócesis de Langres. Bernardo le llamó Claire Vallée, de Clairvaux (Claraval)  y desde ese día, 25 de junio de 1115 los nombres de Claraval y Bernardo son inseparables.

Los comienzos de Claraval, fueron confusos y penosos. El régimen era tan estricto y austero que afectó la salud de Bernardo. Sin embargo el monasterio progresó rápidamente. Supo infundir de tal manera fervor y entusiasmo a sus religiosos de claraval, que habiendo comenzado con solo 20 compañeros a los pocos años tenía 130 religiosos; de este Convento de Claraval salieron monjes a formar otros 63 conventos.

En la historia de la Iglesia es difícil encontrar otro hombre que haya sido dotado por Dios de un poder tan grande de atracción; tan grande para llevar gente a la vida religiosa, como el que recibió Bernardo. Las muchachas tenían terror de que sus novios hablaran con Bernardo, lo llamaban el cazador de almas y vocaciones.

Durante su vida fundó más de 300 conventos para hombres, e hizo llegar a gran santidad a muchos de sus discípulos. Con su apostolado consiguió que 900 monjes hicieran profesión religiosa.

Finalmente a Dios le pareció que ya había sufrido y trabajado bastante y que se merecía el descanso eterno y el premio preparado para los discípulos fieles, y se lo llevó feliz a su eternidad el 20 de agosto de 1153. Tenía 63 años. El Sumo Pontífice lo declaró como el Último Doctor de la Iglesia Católica.

Mención aparte es necesaria, para destacar el inmenso amor que profesaba San Bernardo de Claraval por nuestra Santísima Virgen María. Un alma tan grande y piadosa, no podía haber florecido con tan gran luminosidad,  si no llevara en su corazón,  el purísimo amor que sembró en él, la dulce Madre de Dios.
 
Siempre, durante toda su existencia terrenal, repetía en éxtasis de arrobamiento sin igual:


“Acuérdate oh Madre Santa, que jamás se oyó decir,

que alguno a ti haya acudido, sin tu auxilio recibir.”


Siguiéndola no te perderás en el camino. Invocándola no te desesperarás. Y guiado por Ella llegarás seguramente al Puerto Celestial.

Es éste, nuestro humilde tributo a un Santo hasta hoy, desconocido por muchos, pero no para quien lo conoce y ama con su dulce infinito amor de madre, nuestra única, excelsa Reina del Cielo y de la Tierra, la siempre Bendita e Inmaculada Madre de Dios.

Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado.

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


miércoles, 13 de agosto de 2014

¿Qué es la Fe para Ti?


¿Has pensado seriamente en cuál es tu respuesta a la pregunta que hacemos en el título de este escrito?


¡Escríbela, ahora!


Ahora bien, lee con calma, las definiciones sobre la fe, escritas por seres sabios e iluminados por la luz del Espíritu Santo.

Empecemos como necesaria introducción, lo que dice básicamente, el Catecismo de la Religión Católica:

“La Fe es la Virtud Teologal por la que creemos en Dios y en todo lo que Él nos ha dicho y revelado, y que la Santa Iglesia nos propone, porque Él es la verdad misma.” 

De la fe que hablamos, es de la Fe Divina. Existe también la Fe Humana. A continuación, detallamos brevemente lo que son cada una:

“La palabra Fe proviene del latín fides, que significa creer. Fe es aceptar la palabra de otro, entendiéndola y confiando que es honesto y por lo tanto que su palabra es veraz. Esta es la fe humana."

"Se trata de la Fe Divina cuando es Dios a quien se cree, la fe divina es una virtud teologal y procede de un Don de Dios que nos capacita para reconocer que es Dios quien habla enseñando en las Sagradas Escrituras y en la Iglesia. A Dios le debemos fe absoluta porque Él tiene absoluto conocimiento y es absolutamente veraz.”

“Por la fe el hombre se entrega entera y libremente a Dios.” Y para hacerlo conscientemente tiene que conocer y hacer la voluntad de Dios.

El don de la fe permanece siempre que no se haya pecado en contra de ella; pero la fe sin obras no puede existir.

La fe privada de la esperanza y de la caridad, no une al fiel con Cristo.

En síntesis, el cristiano tiene el compromiso consigo mismo, por su amor a Dios, de profesar, conservar y extender la fe.


Testimonios sobre la fe, hechos por algunos Santos de la Iglesia Católica:

San Pedro y San Pablo:

  • San Pedro fue el apóstol que expresó a una pregunta de Jesús;  que Jesús era el mesías, el Hijo de Dios, y su testimonio le valió ser la piedra angular de la Iglesia.
  • San Pablo realizó grandes viajes de misión evangelizadora y sus escritos enuncian nuestra fe.
  • Ambos santos dieron su vida en testimonio de la fe.


San Francisco de Asís:

  • Uno de los santos más venerados, vivió el Evangelio practicando la palabra de Jesús principalmente en su amor a los pobres. San Francisco de Asís se convirtió en un símbolo de paz gracias a su fe y su extraordinaria humildad.


San Ignacio de Loyola:

  • Este destacado santo es el fundador de la Compañía de Jesús (Jesuitas)  y sobresalió por su constante apego al Evangelio. San Ignacio escuchó el llamado de Dios, mediante un hecho notable de fe, que daría lugar a los ejercicios espirituales que hasta hoy son un método vigente y efectivo de la oración.

San Francisco Javier:

  • Contemporáneo de San Ignacio de Loyola, fue uno de los primeros miembros de la Compañía de Jesús. Su testimonio de fe lo llevó a viajar a apartados lugares del mundo a predicar el Evangelio. Fue el gran evangelizador misionero de Asia, visitando países como India, Indonesia y Japón. Su gran sueño era el de evangelizar en China, pero una enfermedad contraída a las puertas del gran imperio, y a raíz de la cual falleció, le impidió lograr su deseo. 


Queridos hermanos, la fe no la podemos ver y sin embargo existe, no la podemos tocar pero si la sentimos, no la oímos hablar pero si escuchamos su voz. 

Y este Divino Don que no vemos, que no  tocamos y que no oímos:  es la Luz que se derrama en nuestros corazones, es la suave caricia de la brisa del amor y es la Palabra del Evangelio que palpita en nuestra mente....

En fin hermano ...

¡Es Dios que nos ve,   es Dios que nos toca,

es Dios que nos habla!,

es Él,  que nos dice: 

“No temas, SOY YO, levántate, 
espera en mí, confía en mí, cree en mí,  

¡hombre de poca fe !”




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!