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miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿Qué Origina la Deshumanización Mundial?


La situación actual de nuestro mundo es el resultado innegable de una falta de moral y buenas costumbres que se han impuesto a la conducta de los hombres.

Todos estamos expuestos, en mayor o menor proporción, a esta corriente desmoralizadora. Todos los estratos sociales llevamos la marca del mal, ni ricos ni pobres son la excepción, ni religiosos ni seglares, absolutamente la generalización es atributo de esta forma de pensar y de actuar de toda la raza humana.

Existen diferentes teorías y respuestas que tratan de explicar esta descomposición de la conducta humana. La causa principal, en nuestro humilde razonamiento, radica en la carencia de los valores humanos.

Las Tablas de la Ley de Dios, que le fueron entregadas a Moisés por Dios, fueron hechas añicos por la ira del profeta, al comprobar que el pueblo escogido estaba en adoración de un becerro de oro, rechazando a Yaveh y cayendo en el paganismo de la idolatría. He ahí el nacimiento de la semilla de la corrupción.

Durante siglos, el ser humano, fue poco a poco, dando menor importancia a los Mandamientos prescritos por Dios. Y si bien comprendía que no obedecer a los mismos, los hacía caer en el pecado, tenían la opción de implorar perdón por la falta cometida. Y cada vez, con más frecuencia, así, el mundo fue acostumbrándose a pecar y pedir perdón... a pecar y volver a pedir perdón. 

Esta práctica se fue convirtiendo en rutina y el ser humano, aguijoneado por la maldad de Satanás fue cayendo poco a poco en la trampa del demonio

  • Los placeres de la carne superando a la rectitud de la espiritualidad,
  • El matar en provecho propio, fue el camino para obtener el poder a través del crimen.
  • El dinero se erigió como el poder máximo ante la mentalidad del humano...
  • Desapareció el poder de Dios y a pasos presurosos el mundo fue acercándose al camino de la corrupción que le señalaba el propio Satanás.
  • Y la mala semilla inundó a la familia, y los padres empezaron a adorar al dinero, y todo convergía al centro de su poder maligno. 


Y el respeto por el trabajo honrado y la lucha decente por ganarse el pan de cada día, fueron reemplazados por el fraude, el engaño, la corrupción, los tráficos ilegales, todas estas herramientas utilizadas para obtener la maldición del dinero fácil y mal habido.

Y los hijos aprendieron de sus padres y la degradación se hizo hereditaria, llegando los hijos a ser peores que los padres.

Y el mundo se fue deshumanizando hasta alcanzar el estado actual, donde la violencia, la muerte, la corrupción, la mentira... en fin, el mal reina sobre el bien.

¿Y qué debemos hacer lo buenos cristianos 
para revertir este mundo caótico? 


Seguir el camino que nos indica el Papa Francisco:
“Que cada uno dedique un tiempo, el que pueda,  para rezar por la paz.  Todo el mundo unido.”

La oración y la paz de Dios será la única salvación para nuestro mundo actual. Es hora de evangelizar a este mundo perdido, salir al encuentro del mal, luchar contra él, llevando en una mano las Sagradas Escrituras y en la otra, la Cruz de nuestra Redención.


¡No desmayemos en nuestro empeño!,

¡Nuestro escudo es nuestra fe!, 

¡Nuestra inspiración: Nuestro Señor Jesucristo,

y nuestra defensora e intercesora: 
La Santísima Bienaventurada siempre Virgen María!.




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 13 de julio de 2016

El Mundo Actual dominado por el Príncipe de los Infiernos



La vorágine implacable de la maldad se agiganta cada día más y sus contaminantes malignos se apoderan de la humana comparsa que adora a Satanás.

Ya no existe en este mundo una sola nación que haya podido vencer al material encanto de los placeres que les ofrece el dragón de las tinieblas, engendro de odio y corrupción.

Todos vivimos asfixiados por una atmósfera infectada por el mal y el vivir en este entorno, nos corrompe sin desearlo, en seres indolentes a esta denigrante realidad.

Nos parecieran muy duras estas frases al leerlas, como también a nosotros, al escribirlas; pero es necesario y urgente que despertemos del satánico embrujo que nos va devorando poco a poco.

La corrupción, los crímenes, el odio, la traición, la mentira, las guerras entre hermanos, la explotación del pobre, la soberbia de los poderosos, la injusticia, son ejemplos de nuestro diario acontecer. Respiramos sumergidos en el hedor de nuestra conducta que nos impide ya distinguir de lo que huele bien a lo que apesta. Y así, como unos zombies,  vamos deambulando hacia el destino de nuestra perdición.

Nuestra propia Santa Iglesia, en parte, se va también contaminando. Allí están los malos ejemplos de los dignatarios eclesiásticos que se dejan poseer por la contumacia en el pecado, ya sea éste de orden carnal, financiero o espiritual. Y de muchos sacerdotes que olvidan su divina consagración y actúan como verdaderos sirvientes del demonio y sus tentaciones.

Y qué no decir, de todos nosotros, los laicos bautizados y miembros de esta iglesia que el mismo Jesús instituyó. ¿Acaso estamos libres de la contaminación corruptora?, ¡No!, somos peores porque aparentamos ser lo que no somos... 

¡Somos lobos despiadados disfrazados de humildes ovejas!

En nuestro orden de prioridades primero estoy yo, luego nuestra familia y si alcanza algo, allí está el prójimo. Cumplimos con nuestros mandamientos y preceptos por íntima obligación pero no por amor y devoción.

Sería muy largo y penoso exponer más de lo que ya sabemos que somos. Unas pobres creaturas con muy poca fe y menos esperanza.

Sin embargo, Dios nos ama y es infinitamente misericordioso, por eso existen seres que como una pequeña lucecita en medio de las tinieblas, nos muestran que ¡No todo está perdido!... Son los verdaderos católicos consagrados y laicos que contra todo el mal que les acecha, siguen amorosamente el camino que Jesucristo les enseñó y no desmayan en devolver al descarriado a la paz sacrosanta del redil. 

¡Benditos hombres y mujeres que aman a Dios sobre todas las cosas,
que aman a sus prójimos como a sí mismos!

Elegidos por la divinidad para ser los artífices de la regeneración humana y preparar el camino para la Segunda Venida de nuestro Dios y Señor encarnado en su divino hijo, Jesús.

Queridos hermanos, unamos nuestras voluntades y arrojemos al demonio de nuestros corazones, hagamos penitencia y más oración y pidamos arrepentidos perdón por las ofensas cometidas a Dios y a nuestros semejantes.

Volvamos nuestros ojos límpidos y puros por las lágrimas de arrepentimiento derramadas; y con el alma, ofrezcamos a la santísima, castísima y purísima siempre Virgen María nuestro veraz y contundente arrepentimiento y que ella lo lleve ante su divino hijo Jesús, nuestro Dios y Señor.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!


miércoles, 27 de agosto de 2014

¡Estamos Decepcionados... pero NO Claudicaremos!


¿Decepcionados?... Y ¡quién no lo está!, en este mundo lleno de injusticias, perversidades, asesinatos, crímenes y guerras. 

Un mundo sumido en el pecado, sin amor, sin Dios. Donde el dinero es el fin que persiguen los codiciosos, soberbios y egoístas y cuando lo poseen  se convierten en modernos “fariseos”, que se asemejan a sepulcros, pintados por fuera del blanco de la cal, pero llevan por dentro la podredumbre.

Hoy, en nuestros días, en donde quiera que posemos nuestra mirada, encontramos maldades, robos, muertes, secuestros, drogadicción, corrupción, fraudes, en fin todo un diccionario completo de la inmoralidad y decadencia del ser humano.


¿Qué nos ha llevado a esta situación de tiniebla espiritual y
 desenfreno material?... 

¿Cuál será el límite que nos llegue a sepultar
 en nuestra propia soberbia?


Sobre el origen de esta hecatombe de la humanidad, ni científicos, ni sociólogos, ni eruditos en el comportamiento de los seres humanos, nos dan una explicación que podamos entender y menos comprender.

Aquellos pocos que aún creen en Dios y en su Sagrada Palabra, son los que reconocen la verdad de la debacle de los principios éticos, morales y religiosos en la actual población mundial.

Es solo una: la humanidad, casi totalmente, ya no cree en Dios.

Desde hace aproximadamente 50 años, los adelantos de la ciencia y la nueva tecnología en los diferentes campos del saber y dominio humano, han contribuido indirectamente a crear una falsa imagen del ser humano, no a semejanza de su creador, Dios, sino a llegar a pensar que son iguales a Dios, o sea “dioses”. Así lo demuestran la conquista del espacio, la creación de la vida humana in vitro, los trasplantes de órganos, y otros tantos eventos que han endiosado falsamente a sus creadores y a todos los que comulgan con su ateísmo científico y tecnológico.

El resultado por consiguiente, es el rechazo total a toda religiosidad y a sus principios y leyes, como la ignorancia a los Diez Mandamientos de la Ley de Dios y la falta de  observancia y cumplimiento de los mismos.

Desconocer los Diez Mandamientos es permiso absoluto, !!!para adorar a otros dioses, para no amar, y ni siquiera considerar a tu prójimo, para no asistir ni guardar los días de fiestas religiosas, para no respetar ni a tu padre ni a tu madre, para matar cuando quieras, para  caer en el placer de todos los vicios, para robar todo lo que se te antoje, para decir mentiras y falsos testimonios cuando sea en tu propio provecho, para que tu mente piense solo en actos impuros, y para codiciar hasta obtener todos los bienes ajenos!!!

Pues, esto es lo que está haciendo, de una u otra manera, la mayoría de la gente. 

¿No es este el reflejo de lo que pasa en todo el mundo?

Y nosotros y ustedes, los pocos que aún creemos en Dios, ¿nos someteremos a voluntad del demonio? No, mil veces no, ¡no claudicaremos!

Lucharemos sin descanso, reevangelizaremos a todos aquellos hermanos que han abandonado el camino recto para que ellos una vez sanos en mente y espíritu, nos puedan ayudar a evangelizar a los otros. ¡Almas ya casi en total posesión de Satanás!

Hermanos Adoradores Perpetuos de la Santa Eucaristía, la  misión que Jesús Sacramentado, espera y confía en nosotros, es la de multiplicar el número de personas que se comprometan a tener una Hora de Oración con Jesús Dios vivo en las Capillas de Adoración Perpetua y cuando estos adoradores rebasen la capacidad material de una capilla...

¡se abran nuevas capillas!,

en las parroquias, en las ciudades, en los países, en toda la tierra. Y cuando haya una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua en cada Parroquia de todo el mundo, llegará la Parusía, la Segunda Venida de Cristo

¡La tierra será el Reino de Dios!



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado


¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 12 de febrero de 2014

Un Consejo, Una Sugerencia, Una Súplica Humilde.


Haremos hoy un alto en la divulgación de los Libros del Antiguo Testamento de las Sagradas Escrituras o Santa Biblia.

Nos llena el espíritu de azarosa congoja la situación actual de nuestro mundo y de la situación en particular de nuestra religión católica.

No es difícil ver que la degradación espiritual de nuestro planeta crece día a día, impulsada por la crisis de los valores éticos y morales, que socaban los principios del amor entre los seres humanos.  

Las naciones centralizan sus esfuerzos en conseguir la hegemonía sobre sus vecinos, tratando de imponerse por medio de la economía al más débil, al más vulnerable, haciendo de ellos sus esclavos financieros, para el exclusivo usufructo de los poderosos que tienen el poder en los países dominantes.

Esta política de abuso sobre el más débil se transfiere rápidamente a todas las capas sociales de las naciones donde reina la ley del más fuerte y donde los medios más bajos y repugnantes son utilizados para la obtención de un inmoral fin.

Esta miserable situación no es sino el resultado de la falta de una espiritualidad basada en la creencia  y amor a Dios. Estamos siendo consumidos por el monstruoso ser que hemos cobijado en nuestros corazones, que no es otro,  que el propio demonio.

No hay que buscar en otros el origen del mal y la culpabilidad, la culpa es nuestra y el mal lo llevamos como un sello grabado en nuestras almas, producto y resultado de nuestra soberbia, de nuestro alejamiento de Dios y nuestra sumisión total al dinero, que es el mismísimo Satanás.

Veamos nuestro mundo actual, nuestro país, nuestra ciudad, nuestra Parroquia, nuestra familia, nuestros gobernantes, nuestros líderes, nuestros maestros... 

¡Todo está impregnado de egoísmo, hambrunas, inundaciones, desastres naturales, corrupción, fraude, secuestros, asesinatos, saqueos, matanzas, guerras fratricidas, rencores y peleas entre miembros de una misma entidad religiosa, falta de respeto y divorcios entre los padres, abortos, muerte de padres a hijos y muerte de hijos a padres!

La lista es interminable y cada acto deshonesto es más horrible.

¡Basta ya! detengamos esta inmensa tragedia. Esta vorágine de destrucción que nos llevará al caos final, sin salvación, sin Dios, sin Jesús, sin Resurrección Celestial.


Queridos hermanos, seamos verdaderos seguidores de Jesús, evangelicemos con la palabra y con el ejemplo. 

Demos testimonio de nuestra fe amando con el amor que Jesús puso en nuestro corazón. 

Evitemos hacer el mal y hagamos todo el bien posible. Veamos a todos los seres humanos como verdaderos hermanos sin distinción alguna.

Que el "Yo Pecador" que rezamos al empezar el sacrificio de la Santa Misa, no sea un repetir de solo palabras, sino que sea la firme convicción de su significado y el reconocimiento del mal hecho.

Que donde aparezca o se asome el mal, tengamos la valentía de señalarlo, denunciarlo y enmendarlo porque la tibieza de no hacerlo,  nos convierte en cómplices del pecador y conformistas con el pecado.

Pidamos a Jesús Sacramentado que nos ayude a revertir el mal por el bien, 

Recemos:

  • Para que se apiade de esta humanidad,
  • Que envié al Espíritu Santo y derrame sus dones sobre todo los seres de la tierra,
  • Para que nuestro mundo sea el lugar que Dios creó con amor para ser la morada de sus hijos que Él creó a su imagen y semejanza.




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!