miércoles, 23 de septiembre de 2015

La Humildad es el Camino a la Santidad y a Nuestra Salvación



Es tanto el uso que le hemos dado a la palabra humildad que la hemos pintado con una sombra de vulgaridad que nos impide reconocer su verdadero significado.

Etimológicamente, el término humildad deriva del latín “humilitas”,  que tiene varias acepciones: 
  • Conocimiento de las propias limitaciones y debilidades; 
  • Bajeza de nacimiento –de clase baja o de origen pobre-
  • Se aplica a la persona que tiene la capacidad de restar importancia a los propios logros y virtudes y reconocer sus defectos y errores.


Según la religión católica la Humildad es:

La virtud moral por la que el hombre reconoce que de sí mismo solo tiene la nada y el pecado. Todo es un Don de Dios, de quien todos dependemos y a quien se debe toda la gloria. 

El hombre humilde no aspira a la grandeza personal que el mundo admira porque ha descubierto que ser Hijo de Dios es un valor muy superior. Va tras otros tesoros. No está en competencia. Se ve a sí mismo y al prójimo ante Dios. Es así, libre para estimar y dedicarse al amor y al servicio sin desviarse en juicios que no le corresponden.

La humildad no solo se opone al orgullo sino también a la auto abyección (auto humillación) en la que se dejarían de reconocer los dones de Dios y la responsabilidad de ejercitarlos según su voluntad.

A continuación transcribo algunas frases célebres sobre la humildad, en las cuales pueden ustedes profundizar para obtener un criterio propio.

  • El cimiento de la oración va fundado en la humildad, y mientras más se abaja un alma en la oración, más la sube Dios. (Santa Teresa de Ávila)
  • El fundamento de la perfección cristiana según opinión común de los Santos Padres, es la humildad. (Cardenal Pecci)
  • La humildad y la caridad van juntas. Una glorifica la otra santifica (San Pío de Pietrecilna)
  • La oración es la humildad del hombre que reconoce su profunda miseria y la grandeza de Dios, a quien se dirige y adora, de manera que todo lo espera de Él y nada de sí mismo. (San Jose Maria Escriba de Balaguer)
  • No hay camino mas excelente que el del amor, pero por él solo pueden transitar los humildes. (San Agustín)
  • Si no hay humildad el amor permanece bloqueado, no fluye. (Su Santidad Francisco)
  • Sin humildad no hay virtud posible, ella es el fundamento y guardián de todas las virtudes y toda virtud se esfuma si desaparece la humildad. (San Bernardo)
  • Todo el que se ensalce será humillado; todo el que se humille será ensalzado. (Lucas 14, 11)

  • La humildad es el todo, nada hay sin ella.
  • Sé humilde de verdad y lleva en tu corazón grabado el nombre de Jesús, No para tenerlo a Él... sino para que Él te tenga y sea dueño de tu corazón.

  • Da todo lo que puedas y no recibas nada a cambio.
  • No trates de comprar un ropaje de humildad con fingidas humillaciones porque al final de tus días, cuando estés ante el Juez Divino, tu alma estará desnuda derramando lágrimas de su soberbia que la condenarán.


En tu vida terrenal no pidas el don de la humildad, la humildad nace de tus actos. Hazla tú con tus propios méritos para que cuando éstos florezcan y lleguen a los pies de Dios, Él te proclame bendito por tener en el alma escondida la íntima réplica de una pequeña luz, muy pequeña lucecita de tu gran humildad que nadie jamás en el mundo pudo ver. Porque tu humildad no la cultivaste ni para tus amigos, parientes, ni padres, ni hijos, ni esposa, ni hermanos, ni aún para tí mismo... sólo la hiciste, solamente, con todo tu amor, para la gloria de Dios.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 16 de septiembre de 2015

¿A Quién se parecen los Hombres de esta Generación?


En esta forma se inicia el Evangelio correspondiente al día de hoy Miércoles 16 de Septiembre. (Lucas 7, 31-35).
"En aquel tiempo, dijo el Señor: ¿a quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: "Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis". Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: "Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores". Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón."
Casi siempre tenemos dificultad en comprender el mensaje que quiere darnos Jesús en sus parábolas. En esta ocasión también podemos caer en la falta de percepción de la enseñanza que nos da Jesús.

En nuestra personal y humilde interpretación nos permitimos ofrecerles nuestro sentir,  sin otro fundamento,  que el de nuestra fe espiritual guiada por la Gracia del Espíritu Santo.

Jesús nos presenta la escena de unos niños que tocando sus flautas les dicen a otros: “¿Por qué no bailan?... y cuando cantamos lamentaciones, ¿por qué no lloran?"

Entonces, ¿cómo podremos calificar la actitud de los niños que no reaccionan ante la música y el canto? Nuestra respuesta sería que no tienen interés en lo que perciben, o ignoran lo que deben hacer. Expresado en una palabra: Indiferencia.

A ellos se parecen los hombres de nuestra generación, que no obstante oír el llamado de Jesús de cambiar sus placenteras costumbres que los llevan al pecado, son indiferentes a la invitación al baile y al canto que los llevaran al camino de su salvación...

En la segunda parte de la parábola Jesús se refiere a aquellos fariseos que condenan a Juan porque no comía ni bebía vino y a Jesús lo acusan de comelón y borracho porque come y bebe vino.

He aquí que los hombres de nuestra generación se parecen a los fariseos que llenos de orgullo y soberbia solo buscan el mal que les conviene exaltar para su propio provecho sin considerar que el bien también puede estar presente en lo que a ellos no conviene divulgar.

Juan no comía y no bebía porque mediante el ayuno y la abstención de la bebida fortalecía su espiritualidad para poder cumplir el anuncio de la llegada del Mesías, Jesucristo Hijo de Dios.

Y Jesús comía y bebía con sobriedad para beneficio de la parte de su humanidad. Su parte de divinidad no necesitaba ni del comer ni del beber por ser Hijo de Dios y Dios Verdadero.

Y los hombres de nuestra generación son como los fariseos, que solo ven lo que les produce placer y dinero aunque venga del mal de las cosas, ignorando el bien que también estas mismas les pueden proporcionar, siendo iguales en orgullo y soberbia que los fariseos.

En conclusión, seamos humildes y pidamos a la Santísima siempre Virgen María interceda por nosotros  ante su Divino Hijo Jesucristo Nuestro Señor, para que mediante la humildad lleguemos a ser santos  y dignos hijos de Dios. 


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!



miércoles, 9 de septiembre de 2015

Fiesta de la Natividad de la Virgen María


8 de Septiembre de todos los años...

¡¡¡De la Virgen María es su cumpleaños!!!


No hubo cohetones ni bombardas festejantes, tal vez en una iglesia de un pequeño pueblo un Párroco alegremente en su avanzada ancianidad. Repicaba las campanas llamando a sus escasos feligreses para celebrar la Santa Eucaristía en conmemoración de la Fiesta de María, la dulce Virgen María, la Madre de Dios.

En muchas de las grandes ciudades, con las grandes catedrales y sus grandes Obispos, no se acordaron que era el cumpleaños de la Reina del Cielo y sin embargo la Santísima Virgen María, desde el cielo sonreía diciendo: 

“Pobrecillos mis hijitos en la tierra, con tantas desgracias y tantos pesares no encontraron en sus mentes un recuerdo, una plegaria por el cumpleaños de su humilde Madre Celestial. Yo le pido a mi Hijo, Jesús adorado, que los perdone por haberse olvidado de su Madre, porque son pequeñitos, muy pequeñitos y aun no saben bien amar.”

En efecto, ayer 8 de Septiembre se celebró un año más del natalicio de la Santísima Virgen María. Acontecimiento que fue instituido por la Iglesia Oriental en el siglo VI, para luego ser también instituido en el siglo VIIi por la Iglesia Occidental.

En este veneradísimo día, según las tradiciones, nace en Jerusalén, la Virgen que nos prometieron los profetas en las Sagradas Escrituras, como la joven doncella, escogida por Dios para ser la Madre Purísima de su Único Hijo, Jesucristo, Nuestro Señor y Redentor.

Ella es la que concibió por obra y gracia del Espíritu Santo y en su cuerpo el Verbo se hizo Carne. 

María fue el Sagrario Viviente donde Jesús recibió la sangre y aliento de vida de la Inmaculada y Santísima Mujer que nos devolvió el paraíso terrenal que Eva nos hizo perder.

Donde está Jesús... está María, los corazones de ambos, por ser del mismo origen divino, laten al unísono al ritmo del amor. Este amor eterno e infinito está centrado en la humanidad y se derrama sobre todos los hombres que aman a Dios.

Por este principio de divina dualidad la Santísima Virgen María es la perfecta intercesora del hombre con Dios. Ella lo demuestra continuamente en sus manifestaciones de presencia, en las diferentes apariciones, en las cuales su ternura y amor nos las quiere revelar y transmitir.

¡Festejemos, pues, hermanos el día del divino Nacimiento de la Virgen María en cada uno de nuestros corazones y que en cada latido se escuche el rumor amoroso de un himno de alabanza para nuestra esplendorosa, hermosa, bellísima y purísima Madre Celestial

Y en plegaria que traspase la ingratitud y el olvido, digámosle con el alma sumergida en el arrobamiento que nos causa el amor que le profesamos:



“Tú eres mi dulce María, 
la luz de mis ojos, el aire que respiro, 
la aurora que ilumina mis tinieblas, 
el suave y dulce remanso donde mi pensamiento,
bebe a gotas el deleite de elevar mi humildad,
el ensueño de besar las huellas
 que dejan tus pisadas.

Oh, Reina mía, en este día 
y todos los días de mi vida,
permite que con mis palabras
pueda un ramito de violetas formar
un humilde recuerdo que te diga,
jamás Madre mía te he de olvidar."




Alabado  y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Señor: "¡¡¡Perdónalos Porque No Saben Lo Que Hacen!!!"


Hoy vengo Señor Jesús Sacramentado a solicitarte humildemente que perdones a quienes te ofenden diariamente en tu propia casa y ante tu Divina presencia. Discúlpame por emplear en mi rogativa una frase tuya que dirigiste a Dios Padre, cuando clavado en la cruz pedías perdón para aquellos que te martirizaban.

Hoy también, mi sufrimiento -que no se puede comparar al tuyo en la Santa Cruz- lleva la marca del sello indeleble del dolor del desengaño que me causan aquellos, que un día te juraron lealtad y completa sumisión a Tí Dios Vivo presente en la Santísima Eucaristía.

Te pido indulgencia por las ofensas que cometen contra Ti, que eres nuestro buen Dios, que eres la luz del amor y que perdonas, aunque el dolor de las heridas que te causan sus agravios,  laceran tu amoroso Corazón Sacramentado.

Perdónalos porque no saben lo que hacen, cuando:

  • Solo te visitan en tu casa, la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, cuando les aflige una necesidad.
  • Obtienen tu Gracia Divina, no te la agradecen como Tú te lo mereces y aun mas, no vuelven hasta que otra adversidad les acomete.
  • No cumplen con su compromiso de adorarte solamente una hora a la semana, y te posponen a tí, Dios Verdadero, por compromisos familiares, sociales o de cualquier otra índole.
  • Estando en tu presencia real, se duermen o ignoran con modales impropios que están ante la presencia de Dios Vivo.
  • Se pasan la hora viendo quien entra o quien sale de la Capilla.
  • Con avaricia que repugna están pendientes del tiempo pasado ante Jesús para terminar con la “obligación” de estar en tu compañía.

No deseo perturbar más a mi alma y a mi mente con el recuerdo y vivencia de los muchos actos de ofensa perpetrados por algunas personas que dicen amar a Jesús. Que estos pocos ejemplos sirvan de recordatorio para que jamás los volvamos a repetir.

Por último, por no ser lo primero, de rodillas Jesús mío, Dios de mis amores, te pido también que a mí me perdones porque soy también responsable de las ofensas que mis hermanos cometen contra Tí, 
  • Porque no supe enseñarles debidamente lo que es Jesús Sacramentado,
  • No encontré la fuerza espiritual de guiarlos por el camino de la alabanza, respeto y adoración que Jesús Nuestro Señor se merece. 
  • No tuve la entereza de corregir los errores antes que se convirtieran en pecados de ofensas al santísimo sacramento.


Perdón Señor, perdón Señor, perdón Señor.


Dame Señor tu divina protección y haz que tu Espíritu Santo derrame una gota de sus benditos dones sobre mi alma atormentada para cumplir con tu santa voluntad de servir y servirte para la gloria de Dios Padre Todopoderoso.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 26 de agosto de 2015

Los Sacramentos


Hemos creído conveniente señalar en esta oportunidad en nuestro post semanal, como un deber de evangelización general, el tema de los Sacramentos, que muchos católicos o hemos olvidado o no los conocemos.

Los Sacramentos son signos sensibles y eficaces de la Gracia, instituidos por Jesucristo para nuestras almas, y confiados a la Iglesia para su administración.

Después de su Ascensión a los Cielos, Jesús desaparece físicamente de entre los hombres; sin embargo, quiso prolongarse y vivir en una comunidad pequeña de creyentes, que le reconocen como el Único Señor y se reúnen en su nombre para glorificar a Dios. Esa comunidad se consolida el Día de Pentecostés. Esta comunidad es la que hoy llamamos Iglesia, palabra que significa Asamblea.

¿Cuáles son los Sacramentos?... Son siete a saber:

1) Bautismo: Dios nos da su vida divina, la entrada a la Iglesia Católica y nos hace participes de Cristo Profeta, Rey y Sacerdote y heredero del cielo.

2) Confirmación: Dios nos confiere la madurez espiritual para la lucha y nos capacita para ser Apóstoles de Jesucristo y Testigos de su palabra.

3) Comunión: Dios nos alimenta con el Cuerpo y Sangre de su hijo Jesucristo y nos hace crecer en la caridad.

4) Penitencia o Reconciliación: Dios nos ofrece este Sacramento por medio del Sacerdote, nos perdona nuestros pecados y nos ayuda a vencer las tentaciones.

5) Unción de los Enfermos: Dios nos ofrece este Sacramento para prepararnos a afrontar con confianza el momento de la enfermedad y de la muerte, confortándonos en el sufrimiento y sosteniéndonos en las tentaciones finales y así preparándonos para mirar con gozo la eternidad.

6) Orden Sacerdotal: Dios ofrece este Sacramento a hombres varones a quienes Él ha elegido para servir a la comunidad creyente, como Ministros Sagrados y Administradores de sus Misterios.

7) Matrimonio: Dios regala este Sacramento a hombres y mujeres que sienten su llamada para formar una familia y así perpetuar la especie humana. El matrimonio es signo eficaz del amor esponsal que Cristo tiene hacia su iglesia.



Podemos clasificar a los Sacramentos de la siguiente forma:
  • Sacramentos de iniciación: 
    • Bautismo, 
    • Confirmación 
    • Comunión.
  • Sacramentos de Sanación: 
    • Penitencia 
    • Unción de los enfermos.
  • Sacramentos de Servicio: 
    • Orden Sacerdotal 
    • Matrimonio.



Cada Sacramento es un signo visible, instituido por Jesucristo con el que obtenemos una Gracia que Dios nos da. La gracia es un don sobrenatural que Dios nos concede para alcanzar la vida eterna.

El Bautismo nos hace cristianos, nos da la Gracia de ser Hijos de Dios y miembros de la Iglesia.

Confirmación nos da la Gracia de llenarnos del Espíritu Santo con sus dones, y nos hace perfectos Cristianos y Apóstoles de Cristo.

Penitencia o Confesión nos da la Gracia del perdón de los pecados cometidos después del Bautismo.

Comunión o Eucaristía es el Sacramento que nos da la Gracia de recibir el Cuerpo y Sangre de Cristo bajo las especies del Pan y del Vino.

Unción de los Enfermos nos da la Gracia de aliviar el alma y el cuerpo del cristiano gravemente enfermo.

Orden Sacerdotal es el Sacramento por el cual algunos cristianos son elevados a la dignidad de Ministros de Dios (Sacerdotes)

Matrimonio Cristiano significa la unión de un solo hombre con una sola mujer para siempre y les da la Gracia para cumplir fielmente los deberes de esposos y padres.

Queridos hermanos ahondemos nuestros conocimientos sobre los Sacramentos, apoyándonos en los muchos libros escritos sobre el tema, y que están disponibles en las librerías católicas de todo el mundo. Así mismo, en internet podemos consultar las fuentes católicas autorizadas que nos permitirán aumentar nuestro conocimiento sobre los Sacramentos.

Pidamos a Jesús Sacramentado gue nuestros deseos de ampliar nuestros conocimientos para el robustecimiento de nuestra fe, nos lleven a conocer y amar a Dios con el mismo amor que Él nos ama.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!



miércoles, 19 de agosto de 2015

La Adoración Eucarística Perpetua temida por muchos Sacerdotes


El 2 de Diciembre de 1981 el Papa Juan Pablo II, hoy San Juan Pablo II, comenzó la Adoración Perpetua en una capilla de la Basílica de San Pedro y pidió, con palabras de aliento, que todas las Parroquias hicieran lo mismo.

“Todos en la Iglesia … deben vigilar para que este Sacramento de Amor sea el centro de la vida del Pueblo de Dios, para que, a través de todas las manifestaciones del culto debido, se procure devolver a Cristo amor por amor, para que Él llegue a ser verdaderamente la vida de nuestra alma, de nuestra parroquia y del mundo entero.”

Decisión santa, inspirada por el Espíritu de Dios, la de establecer la Capilla de Adoración Perpetua en el Vaticano. Y sus palabras, humilde súplica, a todos los Obispos y Párrocos del mundo a formar Capillas de Adoración Eucarística Perpetua en todas las Diócesis y Parroquias de la tierra.


Exhortación de la Madre Teresa de Calcuta:

“Cuando miras al Crucifijo comprendes cuánto te amó Jesús...
Cuando miras la Sagrada hostia comprendes cuanto te ama Jesús ahora.

Por eso debes pedirle a tu Párroco que tenga Adoración Perpetua en tu Parroquia. Le ruego a la Santísima Virgen María que toque el corazón de los sacerdotes de todas las Parroquias para que tengan Adoración Perpetua en sus Parroquias y que esta devoción se propague por el mundo entero.”

El próximo año se cumplirán los 25 años del establecimiento de la primera Capilla de Adoración Eucarística Perpetua por San Juan Pablo II en la Basílica de San Pedro, en Roma.

¿Qué experimentará el alma de San Juan Pablo II por el 
insignificante caso hecho por los Párrocos a su humilde invitación?...

Tal vez no sea ya en el cielo este problema el que inquiete su alma ahora dedicada a alabar y adorar a Dios, pero ¿qué experimentarán las almas de aquellos muchos sacerdotes que hasta ahora no han cumplido con la súplica del Papa Juan Pablo II, Vicario de Cristo en la tierra?... Ellos sí están aquí para servir a Dios y a sus hermanos, o no es un pecado desobedecer la petición de la Cabeza de la Iglesia en la tierra? Sus conciencias les habrán de dar la respuesta.

El principal “obstáculo” que encuentra un sacerdote en no aceptar la responsabilidad de establecer una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua es el temor de fracasar,  temor a que su grey no responda al llamado, si se atreve a hacerlo.

Luego hay excusas de otra índole, como por ejemplo, 
  • Que el pueblo es muy pequeño y que no hay suficientes personas que se comprometan a velar una hora semanal en la Capilla. 
  • Que no hay dinero para construir una capilla, 
  • Que la gente teme ir a un turno nocturno por la inseguridad que existe hoy ante el crecimiento de la criminalidad...


Pero ¿quién dice que el trabajo de evangelización es fácil... o convencer al incrédulo cuesta poco trabajo?.... Ahí tenemos ejemplos de hombres que no se amilanaron en seguir el camino de Jesús y sus Apóstoles, que sacando fuerzas de un espíritu de indomable porfía por cumplir con el compromiso de servir a Dios ¡No renunciaron hasta ver cumplida su misión!.

Son muy pocos por no decir uno o dos los sacerdotes que leen este humilde blog, por ello no se enterarán de esta humilde opinión. Pero aquellas 10 o 15 personas que nos ven en el mundo diariamente, a ellos les pedimos que sigan la exhortación de la Madre Teresa de Calcuta y soliciten a sus Párrocos que abran una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, porque

Una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua
 es la morada de Jesús Vivo,
que nos espera con los brazos abiertos, 

para derramar sobre los que vienen a visitarle 
todos los beneficios y dones
 que su infinita misericordia y eterno amor
son capaces de dar a quien se los merece.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 12 de agosto de 2015

¿Sabes cómo se puede medir la Fe?


Casi todas las cosas materiales o físicas,  son susceptibles de poder medirse, como ejemplo mencionaremos, el oro y la plata por su peso, los líquidos por su volumen, el tiempo por los siglos, años, meses, días, horas, minutos y segundos, el calor y el frío por sus grados de temperatura, y así sucesivamente. 

En cambio, los elementos espirituales o mentales no son medibles. Por ejemplo el amor, el odio, la verdad, la mentira, y otros más. Pero ¿y la fe?  ¿puede ser medida?.

La fe es una creencia en algo o en alguien que nunca hemos visto. La fe es una creencia que tenemos sin tener ningún testimonio material de ella.

Podemos tener mucha o poca, pero ¿cuándo podemos decir que es mucha o cuándo que es poca?...

En nuestra santa religión hay muchos misterios de fe que son incomprensibles para nuestro razonamiento humano,  pero que debemos creerlos porque son revelaciones de Dios y Dios no enseña falsedades.

Además los filósofos y los teólogos demuestran que los Misterios de la Fe son superiores al entendimiento humano, pero no contrarios a la razón, es decir, que no son imposibles ni absurdos. Ocurre con ellos como muchas cosas de la vida, que las usamos continuamente y no sabemos lo que son.

  • Nuestra fe es un Don de Dios, una virtud implantada por Él en nuestro ser para que mediante el crecimiento y fortalecimiento de la misma, podamos llegar a nuestra eterna redención. 


Siendo Dios un Ser Infinito en Sabiduría e Inteligencia, no necesita medir la fe que se desarrolla en nosotros, puesto que la fe es una creación divina infinita e inconmensurable.

Por lo tanto la fe no se puede medir según nuestro poco entendimiento humano con respecto a ella. La medición de la fe no es más que una expresión de nuestro egoísmo que exige saber cuánta fe tenemos para poder vanagloriarnos de ella.

La fe que crece en nosotros por nuestros propios méritos es el conducto que nos lleva a una intimidad divina con Dios, en donde aprendemos a pensar con pensamientos de Dios y no con pensamientos humanos. 

Dios es el único que sabe cuánto mide nuestra fe y mediante el crecimiento de ella en nosotros, Dios nos concederá otros dones y milagrosos misterios que nos llevarán si no a la Santidad, a los umbrales de la misma.

Queridos hermanos que este pequeño escrito nos abra nuestra mente con la luz de la humildad, y llenos de fe nos postremos en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, con todo amor y humildad ante el monumental Misterio de nuestra santa religión:  el Sacramento de la Santísima Eucaristía, en donde se encuentra Jesús Sacramentado resucitado y vivo en la Hostia Consagrada.

Roguémosle respetuosamente pero con fe firme y sincera que les permita a nuestras almas, cuando hayamos terminado nuestro peregrinar en este mundo, alcanzar la gracia de contemplar la Luz de su Divino Rostro y eternamente adorarle en el cielo junto a la Santísima Virgen María, nuestra dulce madre celestial, por los siglos de los siglos, para la gloria de nuestro Dios Padre Todopoderoso.



 Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!