Es lógico que siendo Dios nuestro Padre y Creador nos hiciera con todo su amor a su imagen y semejanza, y también nos escogió un lugar creado por Él expresamente para que viviéramos eternamente en Él, amándole recíprocamente con el mismo amor que Él nos daba.
Nos rodeó de infinidad de árboles de cuyos frutos podíamos disfrutar a nuestro placer y solamente nos hizo una advertencia, que no comiéramos del árbol del mal.
Pero no obedecimos y tentados por el demonio quebrantamos el mandamiento de Dios y fuimos expulsados del Paraíso y con ello perdimos la gracia de nuestro Padre y Creador.
Pero no obedecimos y tentados por el demonio quebrantamos el mandamiento de Dios y fuimos expulsados del Paraíso y con ello perdimos la gracia de nuestro Padre y Creador.
Nuestra descendencia creció y se multiplicó poblando la tierra y junto con el aumento de la vida sobrevino el aumento del pecado y de la muerte... pero Dios, en su infinita misericordia, se hizo hombre por obra y gracia del Espíritu Santo, con el fin de salvarnos del pecado y de la muerte, entregándose en la Cruz para que su sacrificio nos devolviera su Gracia y vida eterna.
Pero esta vez también nos hizo una advertencia por medio de su amado hijo, Nuestro Señor Jesucristo, que la nueva alianza entre Dios y el hombre permanecería en nosotros con todas sus prerrogativas por toda la eternidad si solamente cumpliéramos con lo que Él, Nuestro Padre, quisiera que hiciéramos por nuestra propia voluntad:
- Que le amaramos a Él sobre todas las cosas, sin límite ni fin. Que no hubiera nada ni nadie que pudiera anteponerse a su divinidad absoluta y todopoderosa. Y ahí están las palabras de Jesús diciéndonos: “El que quiera seguirme que abandone todo, tome su cruz y me siga.”
- Que amaramos a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Palabras contundentes y sin regateo de amor y piedad que muchas veces no comprendemos en su integridad, y que quieren decir que le entreguemos al amigo o al enemigo todo lo que deseamos para nosotros con sinceridad del corazón. Sin esperar retribución alguna, solo la del gozo y la alegría de cumplir con lo indicado por Dios para su gloria y alabanza. Aquí Jesús nos acerca a Él y nos separa de las cosas de la tierra para que podamos comprender las cosas del cielo. Lo que hagamos por uno de nuestros hermanos, Jesús lo cuenta como si lo hubiéramos hecho por Él.
- Que oremos continuamente, que la oración es la salvación del mundo, la Santísima Virgen María nos lo pide continuamente en las apariciones de sus diferentes advocaciones. Pidámosle a Jesús, por el sufrimiento que padeció en la cruz por causa del rechazo del mundo, que nos cure de nuestro orgullo y soberbia y que nos haga como Él, perfectamente dóciles a la voluntad del Padre. Que nos olvidemos de segregaciones, castas y razas y que seamos un solo rebaño con un solo pastor.
- Que rechacemos las riquezas terrenales y amemos la humildad de la pobreza. Y sigamos lo escrito en la Biblia que dice: “Siendo rico, por ustedes se hizo pobre a fin de que se enriquecieran con su pobreza.”
Hermanos, cumplamos con la voluntad de Dios y con nuestra visita semanal a la Capilla de AEP y oremos por la unidad de la familia, por la unión de nuestro país y por la globalización Eucarística del Todo el Mundo para que se cumplan los deseos de nuestro querido Beato Juan Pablo II que dijo:
”El día que haya una Capilla de Adoración Eucarística en cada parroquia de todo el Mundo será el Día de Nuestro Señor Jesucristo.”
ALABADO Y ADORADO SEA POR SIEMPRE JESUS SACRAMENTADO
¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!
¡¡¡VIVA CRISTO REY!!!

















