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miércoles, 3 de agosto de 2016

P. San Pedro Julián Eymard, Apóstol de la Eucaristía



El día de ayer, 2 de Agosto la Iglesia Católica celebra a San Pedro Julián Eymard, sacerdote fundador de la Congregación del Santísimo Sacramento,  el 13 de Mayo de 1856.

El nuevo instituto, recibe la aprobación inmediata del Arzobispo, Mons. Sibour, y más tarde, la bendición y aprobación definitiva del Papa Pío IX (1863).

En el año de 1858 funda, con la ayuda de Marguerite Guillot, la rama femenina, las Siervas del Santísimo Sacramento.

A lo largo del tiempo, de su actividad y espiritualidad emanarían varias iniciativas, como 

  • La Agregación al Santísimo, destinada a los laicos, 
  • La Asociación de los Sacerdotes Adoradores, inspirada por su celo hacia los Sacerdotes,
  • Los Congresos Eucarísticos Internacionales.
  • La Archicofradía del Santísimo Sacramento, que el Derecho Canónico ordena establecer en todas las Parroquias.


A continuación daremos una breve reseña de la vida de San Pedro Julián Eymard, para que mediante ella lleguemos a conocer al Apóstol de la Eucaristía, quien es casi un desconocido para muchos de los que hoy somos miembros de la Adoración Eucarística Perpetua.

Pedro Julián nació en el año 1811 en el pueblo llamado Mure d´Isere. De la diócesis francesa Fr. Grenoble, desde muy pequeño sintió un especial apego al Santísimo Sacramento, ya que su madre y hermana mayor eran devotas católicas. El pequeño Juliàn las acompañaba desde sus primeros años a la Celebración de la Santa Eucaristía.

Se cuenta que cuando aun tenía solo cinco años desapareció de su casa y su hermana trato de encontrarlo hasta que lo hallò en la iglesia cercana a la casa, de rodillas junto al Sagrario y al preguntarle su hermana que hacia allí, le contesto: “Estoy conversando con Jesús”.

Trabajó con su padre en su fábrica de cuchillos y más tarde en una prensa de aceite de nuez, hasta que cumplió 18 años. En 1831 ingresa al Seminario de Grenoble y tres años después es ordenado sacerdote.

En sus primeros cinco años sirvió en Parroquias de su Diócesis. Luego pidió permiso para ingresar en la Congregación de los Maristas, permiso que le es concedido por el Obispo. Al terminar su noviciado, Pedro Julián es nominado Director Espiritual del Seminario Menor,  y más tarde es elegido Provincial de Lyon en el año 1845.

En el año de 1851 participó en una Peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Fourviers, en la que prometió a la Virgen María trabajar con el fin de que existiera una congregación consagrada a glorificar al Santísimo Sacramento.

En el año de 1856 decide salir de la Congregación Marista para fundar la Nueva Congregación de Sacerdotes Adoradores del Santísimo Sacramento y otras organizaciones, tal como se detalla al comienzo del presente artículo.

San Juan Bautista Vianney lo conoció personalmente y dijo de él: 
”Es un Santo, el mundo se opone a su obra porque no la conoce, pero se trata de una empresa que logrará grandes cosas para la gloria de Dios.
¡Adoración Sacerdotal, que maravilla!………… 
Decid al Padre Eymard que pediré diariamente por su obra“

En sus últimos años de vida padecía de insomnio y otras enfermedades. Presintiendo su muerte, viajó a su pueblo natal a despedirse de sus familiares y amigos y fallece, reconfortado con los sacramentos de la Santa Iglesia, el 1 de agosto de 1868 a la edad de 57 años. Antes de finalizar ese año ocurren varios milagros en su tumba.

El Padre Eymard es beatificado en el año 1925. Y es canonizado el 9 de Diciembre de 1962 por su S.S. Juan XXIII.


Queridos hermanos para terminar y apreciar el gran amor que tenía San Pedro Julián Eymard por la Santísima Virgen María y por la Sagrada Eucaristía, transcribimos unas palabras escritas por el santo:


“En el cenáculo, María se consagró totalmente a la gloria Eucarística de Jesús.
Los adoradores comparten con María la misión de oración y penitencia delante del Santísimo Sacramento, que es la más bella de todas las misiones.
Hoy más que nunca se necesitan hombres y mujeres que por sus sacrificios aplaquen la ira de Dios provocada por la ola de crímenes que aumenta constantemente en todas la naciones.”




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 6 de agosto de 2014

Jesús Eucaristía y la Virgen María.


La Santísima Virgen María fue la primera y más excelsa adoradora de Jesús en la Eucaristía. 


María es la perfecta adoradora de Jesús en el Santísimo Sacramento, que es la presencia real, verdadera de su cuerpo, sangre, alma y divinidad.

Jesús antes de ascender al cielo nos aseguró, que volvería con nosotros, diciéndonos: “No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros.” 

La Sagrada Eucaristía, es la forma que escogió para volver y permanecer siempre con todos nosotros. La Eucaristía es el cumplimiento de su divina promesa.

Después que Jesús, nuestro Señor, subió a los cielos,  María pasó el resto de su vida ante Jesús Vivo en la Eucaristía. Porque en ella, ya no había límite en el grado de unión divina que compartía con Él.

Por eso, cuando el Espíritu Santo descendió sobre los apóstoles, ellos estaban orando alrededor de María. Y el fuego del Espíritu de Dios era el mismo fuego que envuelve al corazón de Jesús en la Eucaristía, llenándolo de un infinito amor Divino.

El corazón amoroso de María es la puerta que nos lleva directamente a Jesús. Cuando rezamos el Rosario ante el Santísimo Sacramento, estamos amando a Jesús con el corazón de María.

El día de la Asunción de María al cielo, su corazón inmaculado se hace uno con el Sagrado Corazón de Jesús, para toda la eternidad, y por ende, donde está Jesús, ¡¡está también María!!.

Todos los santos, sin excepción, han centrado su amor a Jesús mediante la Adoración al Santísimo Sacramento e igualmente han tenido en sus corazones la alabanza amorosa a la Inmaculada Virgen María. He allí el divino dualismo, fruto de un mismo amor.

Existen muchos testimonios, escritos o hablados, que constituyen la certeza de nuestra fe. Hay uno, que aunque poco divulgado, la profundidad de su sentimiento, la pureza de su percepción y la riqueza de su contenido espiritual nos atraviesa como una flecha azul, nuestro humilde corazón:

“Lucía, la vidente de Fátima, refiere en sus memorias que el ángel de Portugal en su tercera visita les dio a los tres la Comunión. El ángel tenía en su mano izquierda un cáliz sobre el cual estaba suspendida una Hostia, de la cual caían unas gotas de sangre dentro del cáliz. El ángel dejó suspendido en el aire el cáliz, se arrodilló junto a ellos y les hizo repetir tres veces la oración “Santísima Trinidad”… después se levanta, toma en sus manos el cáliz y la Hostia. Me da la Sagrada Hostia a mí y la sangre del cáliz la divide entre Jacinta y francisco, diciendo al mismo tiempo: tomad y bebed el cuerpo y la sangre de Cristo, horriblemente ultrajado por la ingratitud de los hombres. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios. Y postrándose nuevamente en tierra, repitió otras tres veces con nosotros la misma oración: “Santísima Trinidad”… y desapareció.” 

Hay muchos santos que han vivido extraordinarias experiencias en sus vidas, relacionadas con la Santísima Eucaristía y la Virgen María. Para acrecentar nuestra fe y aumentar nuestro amor a la Eucaristía y a  María, les sugerimos leer la biografía o vida de los santos que a continuación indicamos, sin ser todos sino unos cuantos, muy pocos relacionados con el tema que hoy hemos tratado:



Juan Pablo II
Pío de Pietrelcina
Pedro Julián Eymard
Madre Teresa de Calcuta
Martín Lucía
Catalina de Siena
Teresa de Jesús
Margarita María de Alacoque
Clara de Asís
Juan María Vianney (Cura de Ars).


Queridos hermanos, Adoradores Eucarísticos Perpetuos, ustedes que ya han experimentado el éxtasis espiritual, que motiva el estar en presencia de Jesús Sacramentado, Vivo,  dándonos su infinito amor y teniendo como acompañante a su Santísima Madre, la Virgen María presente en la sagrada oración de su Santo Rosario, vayamos a propagar la Adoración Eucarística Perpetua a todo el mundo dando testimonio de nuestra fe, diciendo:

Dios está aquí, vivo, ¡Es verdad!.

 ¡¡¡El señor Jesús es mi Dios y mi Salvador!!!!



Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!