jueves, 6 de marzo de 2014

Miércoles de Ceniza, Inicio de la Cuaresma


Hoy la iglesia Católica en todo el mundo inicia con la imposición de la ceniza a sus fieles, la época más importante del Calendario Litúrgico. Iniciamos los cuarenta días que anteceden a la Semana Santa, culmen del sacrificio del Cordero de Dios, quien murió en la cruz por nuestra salvación.

En este tiempo de reflexión y arrepentimiento debemos prepararnos dignamente para rememorar de corazón, la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, nuestro Dios y Señor.

Oración y ayuno deben de ser practicados constantemente, además de la asistencia a retiros programados por nuestra Diócesis con la colaboración de nuestras parroquias.

La Cuaresma es el llamado que Dios humildemente nos hace desde su martirio en la cruz, para que con sacrificios y penitencias podamos alejarnos del pecado y preparar nuestras almas para recibirle en nuestros corazones.

¿Acaso no nos bastan, además de nuestra fe, los interminables testimonios que nos dan los miles de santos y mártires que entregaron, y hasta hoy entregan sus vidas a Jesús para la gloria de Dios Padre?

La Virgen Santísima Madre de Dios en las apariciones en sus diferentes advocaciones, con ternura y amor, nos suplica que oremos mucho y hagamos penitencia para la salvación de la humanidad. Y ¿acaso escuchamos sus recomendaciones?... 

¡Somos un pueblo de cabeza dura y de corazón aún más duro!

Tenemos que ser conscientes de lo que hacemos cuando oramos o cuando ofrecemos un sacrificio. Orar es dejar que la espiritualidad se apodere de todos nuestros sentidos y en verdadero éxtasis de fe religiosa invocamos a nuestro Padre y Dios Creador.

Igualmente nuestros sacrificios y privaciones deben ser actos de verdadera penitencia, y no tienen valor si es que no los entregamos con la sincera intención de agradar a Dios.

Dios no mide nuestros sacrificios por el dolor que nos causan sino por fin único de ofrecerle una muestra de amor por lo que le hemos ofendido con nuestros pecados.

Indudablemente, esto debería ser válido para cada día de nuestra vida, pero así como hay fechas que recordamos especialmente como el nacimiento de nuestros  padres, hermanos y la de nosotros mismos; el día de nuestra independencia, el día de la madre, y muchas otras fechas de significativa importancia para nuestro entorno personal, familiar, comunal o nacional, es también para todos los cristianos importante tener una época de solemnidad y recogimiento para una celebración excelsa en la que la iglesia celebra el sacrificio de nuestro redentor en la cruz. 

¿No es acaso motivo suficiente de adoración espiritual el de recordar y vivir la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús?

En esta época de Cuaresma, es nuestra respetuosa preparación espiritual y material para todos tener el corazón y el alma preparados para reconocer y celebrar con fe y eterno agradecimiento a quien nos abrió con amor y humildad las puertas de la Eternidad Celestial.  

Estamos en el inicio de la Cuaresma, no dejemos pasar los días con pecadora indolencia y hagamos lo que tenemos y debemos hacer, asistir a los retiros espirituales organizados por las parroquias o grupos parroquiales; estar presentes en los rezos del Vía Crucis que se celebran en todos los templos católicos y sobre todo despojémonos de nuestra hipocresía y abramos nuestros corazones al llamado de nuestra conciencia y dejemos que  la gracia de Dios Padre, de Jesucristo y del Espíritu Santo se derrame sobre nosotros como un suave rumor de amor y paz y nos lleven a una majestuosa, límpida y venerada celebración de la Semana Santa.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!


miércoles, 26 de febrero de 2014

La Santísima Virgen María, Nuestra Principal Intercesora ante Dios


La Inmaculada Virgen María es indiscutiblemente la más importante puerta que se abre para llevar nuestras peticiones a Nuestro Dios Padre. 

Nuestras oraciones llevadas como delicadas ofrendas en las tiernas manos de Nuestra Madre Celestial, representan el deleite más candoroso para Nuestro Señor.

¡¡Ningún santo, habido o por haber, logrará la misma atención amorosa que la que ofrece Dios a las súplicas de la Divina Madre de su Unigénito, Jesús Señor Nuestro!!

No dejaremos de tener un Santo predilecto, a quien pedimos su intercesión con Dios  para obtener un  beneficio o favor especial, sea éste, San Francisco de Asís, San Judas Tadeo, San Antonio de Padua o cualquier otro hombre o mujer canonizados. Pero no debemos olvidar jamás,  que la Virgen María está junto al Padre y al Hijo en el Trono Celestial.

La Santa Virgen María, Santa por su Divinidad, fue escogida por Dios para ser la Madre de su Hijo y Salvador de toda la humanidad, es en sí Corredentora, por haber engendrado por obra del Espíritu Santo a Nuestro Señor Jesucristo.

Nació sin pecado original y fue virgen inmaculada toda su vida y a su muerte fue elevada en cuerpo y alma al Reino Celestial.

Es necesario aclarar que la Virgen María es Una Sola y si se le venera bajo diferentes nombres que llamamos Advocaciones Marianas, que es una alusión  mística relativa a apariciones, dones o atributos de la Virgen María.

Aunque el nombre sea diferente al atributo relativo a la Virgen María siempre se refiere únicamente a ésta, así se haga mención a varios nombres en un mismo momento, la instancia es la misma, la Santìsima Virgen María.

Vayamos pues por el camino que Jesús nos indica, con paso firme y alegría perfecta a la meta a la que Él mismo nos conduce, nuestra salvación.

Personalmente, creo y es parte de mi fe que la dulce y bendita Madre de Dios, la Santísima Virgen María, me acompaña y protege en todas las etapas de mi vida. Dos testimonios que me atrevo a narrarles hoy, son la elocuencia más contundente de mi devoción y amor a mi Madre de los Cielos y a mi santa madre terrenal.

No tendría más de tres meses de nacido y habiendo sido bautizado a los dos meses de edad, estaba muy en paz durmiendo en mi cuna y a mi lado mi madre contemplándome con su dulce mirada de amor. De repente, según después me lo relató mi madre muchas veces, apareció al costado de mi cuna una imagen radiante de la Virgen María, pensó mi madre que estaba soñando o tal vez imaginando, pero se puso de rodillas mientras observaba que la Madre de Dios, despojándose de su sagrado manto me lo colocaba encima de mi pequeño cuerpo con una sonrisa de felicidad. Cerró un instante mi madre los ojos para pronunciar una oración, y cuando los volvió a abrir no había nadie, solamente su pequeño hijo despierto y riendo muy complacidamente. 

¡Bendito Sea Dios!, pues desde ese momento mi madre me encomendó a la Virgen María para que me protegiera y cuidara y cuando Dios dispusiera el fin de mi paso por este mundo,  llevara en sus brazos mi alma al lugar que el Todopoderoso le indicara.


Tenía a lo mucho trece  años de edad, cuando una enfermedad me postró en cama y durante tres meses permanecí en un hospital, donde diariamente mi madre acudía a darme su cariño y amor. Una noche me puse muy grave debido a una complicación y los médicos se lo comunicaron a mi madre y le aconsejaron traer al sacerdote del hospital para que me pusiera los Santos Óleos, porque difícilmente yo volvería a ver la luz del día. Así lo hizo mi madre y entre lágrimas y desesperación se quedó de rodillas junto a mi lecho, pidiendo a la Virgencita que me salvara. Al amanecer desperté y vi la luz del día, el dulce rostro de la Virgen María y el amor de mi santa madre.

Gracias les doy con todo amor y humildad a Jesús Sacramentado, a la Dulce Virgen María y a San Francisco de Asís, los tres pilares donde se sostienen mi fe, mi amor y todos los principios que mi madre quiso y supo poner en mi corazón.


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 19 de febrero de 2014

Confesión Sincera y de Corazón


Yo me confieso ante Dios Todopoderoso y ante ustedes hermanos que:



A pesar de estar bautizado y pertenecer a la Santa Iglesia Católica, no he cumplido cabalmente con sus preceptos. 


  • He mantenido la tibieza de mi fe enclaustrada en los caprichos de mi comportamiento egoísta, haciendo lo que me dicta mi comodidad y no lo que me reclama mi conciencia.


  • Cuando acudo al templo a participar en el Santo Sacrificio de la Misa, lo hago por obligación y no por el firme convencimiento de que voy a reconocer a Jesús Vivo en el Sacrificio de la Cruz, en la que se inmoló por mi salvación. Y para alabarlo y adorarlo con respeto y unción por el eterno amor que me tiene.


  • Cuando voy a la Santa Misa, muchas veces llegó tarde e ingreso al templo a la carrera, sin la debida compostura, que merece, primero Dios y también el sacerdote y todos mis hermanos presentes.


  • Me olvido en mi vestimenta, que voy a estar con Dios, mi rey y por lo tanto debo vestir ropa adecuada, la mejor que tenga, y no presentarme con  ropa deportiva, bermudas o camisetas que ostentan dibujos y frases indecorosas.


  • Cuando llego temprano al templo, antes de que empiece la Santa Misa, en lugar de estar en silencio orando y preparándome para debidamente participar en el sacrificio de Jesús, me dedico a platicar con el amigo o vecino de banca, distrayendo y ofendiendo a los demás.


  • Tengo igualmente que acusarme de pecar muy gravemente de pensamiento, acción y omisión durante el desarrollo de la misa.


  • De pensamiento: cuando dirijo irrespetuosas miradas a las mujeres que pasan a mi lado, llenando mi corazón de miserables ideas voluptuosas.


  • De acción: cuando sin importarme el momento de la Liturgia, saludo con movimientos de manos y brazos al conocido que está lejos de mi ubicación.


  • De omisión: son los que cometo con más frecuencia, y se refieren a la poca atención y a veces ninguna,  que dedico a las Lecturas de la Palabra de Dios. Me pongo  a dormitar cerrando los ojos y pienso en todo menos en lo que debo escuchar. Es por esta actitud, que si alguien me pregunta ¿De qué tratò el Evangelio?... no sé qué responder.


  • Llego al momento más sublime de la Misa y durante el cual sin considerar el milagro de milagros, cuando el sacerdote consagra la Hostia convirtiéndola en el Cuerpo y Sangre de Jesucristo, hay un momento en que por descuido, ignorancia o falta de fe y amor no le doy como debe ser el total respeto a la Sagrada Fórmula. 

El recogimiento que debe poseer mi cuerpo y alma, debe ser tal que las lágrimas deberían correr a raudales por mi rostro bañándome con un purísimo halo de santidad. Más  no es así, indigno soy de toda misericordia por no saber que  con mi reprobable conducta de no tener en mi cuerpo y en mi alma, en ese maravilloso instante, totalmente unido a mi mente y corazón a mi Dios, a mi creador, a mi salvador.


Hay muchas, muchas más ofensas que se me añaden al libro de mi vida y estoy completamente convencido de que por más que dedique las 24 horas de un día y de todos los días que me faltan por vivir, no alcanzaré a borrar de mi mente la más pequeña y leve de mis ofensas cometidas.


Con humildad por haber pecado crucificándote una y mil veces, solo puedo exclamar, ¡Dios y Señor mío, en tí espero, en tí confío, en tí creo!


Queridos hermanos que esta confesión les haga meditar sobre su  comportamiento para con Dios y amen a Jesús para que Dios Padre tenga misericordia de todos y nos lleve a su divina morada una vez que hayamos sido purificados, en la tierra por nuestros propios méritos o en el purgatorio por nuestros propios deméritos.






Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!
   
     

miércoles, 12 de febrero de 2014

Un Consejo, Una Sugerencia, Una Súplica Humilde.


Haremos hoy un alto en la divulgación de los Libros del Antiguo Testamento de las Sagradas Escrituras o Santa Biblia.

Nos llena el espíritu de azarosa congoja la situación actual de nuestro mundo y de la situación en particular de nuestra religión católica.

No es difícil ver que la degradación espiritual de nuestro planeta crece día a día, impulsada por la crisis de los valores éticos y morales, que socaban los principios del amor entre los seres humanos.  

Las naciones centralizan sus esfuerzos en conseguir la hegemonía sobre sus vecinos, tratando de imponerse por medio de la economía al más débil, al más vulnerable, haciendo de ellos sus esclavos financieros, para el exclusivo usufructo de los poderosos que tienen el poder en los países dominantes.

Esta política de abuso sobre el más débil se transfiere rápidamente a todas las capas sociales de las naciones donde reina la ley del más fuerte y donde los medios más bajos y repugnantes son utilizados para la obtención de un inmoral fin.

Esta miserable situación no es sino el resultado de la falta de una espiritualidad basada en la creencia  y amor a Dios. Estamos siendo consumidos por el monstruoso ser que hemos cobijado en nuestros corazones, que no es otro,  que el propio demonio.

No hay que buscar en otros el origen del mal y la culpabilidad, la culpa es nuestra y el mal lo llevamos como un sello grabado en nuestras almas, producto y resultado de nuestra soberbia, de nuestro alejamiento de Dios y nuestra sumisión total al dinero, que es el mismísimo Satanás.

Veamos nuestro mundo actual, nuestro país, nuestra ciudad, nuestra Parroquia, nuestra familia, nuestros gobernantes, nuestros líderes, nuestros maestros... 

¡Todo está impregnado de egoísmo, hambrunas, inundaciones, desastres naturales, corrupción, fraude, secuestros, asesinatos, saqueos, matanzas, guerras fratricidas, rencores y peleas entre miembros de una misma entidad religiosa, falta de respeto y divorcios entre los padres, abortos, muerte de padres a hijos y muerte de hijos a padres!

La lista es interminable y cada acto deshonesto es más horrible.

¡Basta ya! detengamos esta inmensa tragedia. Esta vorágine de destrucción que nos llevará al caos final, sin salvación, sin Dios, sin Jesús, sin Resurrección Celestial.


Queridos hermanos, seamos verdaderos seguidores de Jesús, evangelicemos con la palabra y con el ejemplo. 

Demos testimonio de nuestra fe amando con el amor que Jesús puso en nuestro corazón. 

Evitemos hacer el mal y hagamos todo el bien posible. Veamos a todos los seres humanos como verdaderos hermanos sin distinción alguna.

Que el "Yo Pecador" que rezamos al empezar el sacrificio de la Santa Misa, no sea un repetir de solo palabras, sino que sea la firme convicción de su significado y el reconocimiento del mal hecho.

Que donde aparezca o se asome el mal, tengamos la valentía de señalarlo, denunciarlo y enmendarlo porque la tibieza de no hacerlo,  nos convierte en cómplices del pecador y conformistas con el pecado.

Pidamos a Jesús Sacramentado que nos ayude a revertir el mal por el bien, 

Recemos:

  • Para que se apiade de esta humanidad,
  • Que envié al Espíritu Santo y derrame sus dones sobre todo los seres de la tierra,
  • Para que nuestro mundo sea el lugar que Dios creó con amor para ser la morada de sus hijos que Él creó a su imagen y semejanza.




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 5 de febrero de 2014

Josué, Jueces, Samuel 1, Samuel 2


Continuando con nuestra breve introducción a los Libros de la Biblia, Antiguo Testamento, proseguimos con los  Libros 6, 7, 8 y 9.


Libro de Josué

El Libro de Josué cuenta sobre la conquista de la tierra prometida después de la muerte de Moisés y se divide en dos partes.

La primera relata el paso del Río Jordán y la toma de Jericó. La segunda trata sobre el reparto de la tierra de Canaán entre las Doce Tribus de Israel.

El objetivo del libro de Josué es el de mostrar la Fidelidad de Dios en el cumplimiento de su promesa de dar a su pueblo la tierra de Canaán, tal como se lo prometió a Abraham, Isaac y Jacob.

El libro de Josué termina con su muerte la que llega sin haber totalmente consolidado la conquista de la tierra prometida, la que se produce siendo rey David.



Libro de los Jueces

Llámase así, porque sus protagonistas desempeñaban el cargo de jueces que era el de gobernar y reinar. Fueron en realidad los caudillos del pueblo de Israel en el periodo indicado.

Dios solía llamarlos directamente en tiempos de suma necesidad para que liberasen a su pueblo de sus opresores.
La enseñanza especial que nos da, es demostrar que Dios siempre castiga a su pueblo cuando éste se aparta de su ley, pero les provee un libertador cada vez que se convierte o pide auxilio a su Dios.

El libro de los Jueces transcurre desde la muerte de Josué y la judicatura de Samuel hasta la implantación de la monarquía.



Libro 1 Samuel


Registra la historia de Israel en la tierra de Canaán durante la transición de ser gobernada por los jueces a convertirse en una nación gobernada por reyes.
Samuel emerge como el último juez y él unge a los dos primeros reyes, Saúl y David, quién es ungido rey al darse Saúl muerte a sí mismo y a sus hijos.



Libro 2 Samuel

El libro comienza con David recibiendo la noticia de la muerte de Saúl y sus hijos. Este Libro 2 Samuel, es el registro de la vida de David y de sus hazañas. En él se relata la entrada triunfal de David a Jerusalén con el Arca de la Alianza. Esta acción marca el clímax de la historia que simboliza la unión pacífica de Dios con el hombre en una ciudad, a la cual David le llama ciudad de David o Sión.

El plan de David de construir un Templo en Jerusalén es vetado por Dios y le promete: 

1) que David tendrá un hijo que le sucederá, 
2) que ese hijo construirá el Templo;
3) que el trono ocupado por el linaje de David sería establecido para siempre; 4) que Dios jamás apartaría su misericordia de la casa de su hijo.

Este libro termina con la caída de David y el comienzo de una legendaria ”Época de Oro” con el reinado de Salomón. 



Queridos hermanos, esperamos que estas breves narraciones, escritas con sencillez y humildad, los lleven a buscar un mayor y mejor conocimiento de Dios, mediante la lectura de la Santa Biblia.

Para este fin, les sugerimos que cuando acudan a la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua a su hora semanal, después de alabar y adorar a Jesús Sacramentado, lean con unción y respeto las Sagradas Escrituras en presencia del Santísimo para que el Espíritu Santo les de la inteligencia y sabiduría para conocer y comprender, la palabra de Dios escrita. 



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!

miércoles, 29 de enero de 2014

Pentateuco, Los Primeros 5 Libros de la Biblia


Al cumplir cuatro años de nuestra primera publicación, deseamos agradecer a Dios habernos permitido semanalmente llevar nuestra humilde palabra a todos nuestros hermanos.

Han sido 208 publicaciones en forma ininterrumpida en las que hemos tocado temas relacionados con nuestra fe católica. Hoy queremos iniciar nuestro quinto año de vida en la red escribiendo sobre la Sagrada Biblia. Lo haremos no con el fin  de dictar una cátedra profunda sino con la intención de mostrar una visión básica de cada Libro de las Sagradas Escrituras y de esta forma podremos llevar un concepto elemental de lo que expresa y contiene cada uno de ellos.

Es nuestro principal objetivo, tratar de explicar breve y simplemente el contenido de los 73 libros que forman la Biblia, 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento, y así poder despertar el interés de los lectores, para profundizar sus conocimientos sobre las Sagradas Escrituras.

Pentateuco: es el conjunto formado por los Cinco Primeros Libros de la Biblia y el Antiguo Testamento  que a saber son: Génesis, Éxodo, Levítico. Números y Deuteronomio.

La tradición atribuye al patriarca hebreo, Moisés, la autoría de estos cinco primeros libros, los cuales se corresponden con los que en la tradición hebrea forman el Torá – La Ley--  núcleo de la religión judía.


Génesis

  • Significa generación u origen. Describe la creación por Dios del universo y del hombre; la caída de los primeros padres, Adán y Eva; la corrupción general; la historia de Noé y el diluvio; la separación de Abraham  y Lot; y la historia del primero y la relación de todos sus descendientes hasta la bendición de Jacob y su muerte y la de su hijo José.



Éxodo

  • Es decir la salida de los israelitas de Egipto. Entre el Génesis y el Éxodo pasan varios siglos. Luego  narra el nacimiento de Moisés, su salvamiento de las aguas del río Nilo, su huida al desierto y la aparición de Dios en la zarza ardiente. Las entrevistas de Moisés con el faraón (rey de Egipto) para obtener la salida de los israelitas. El castigo de las 10 plagas. El paso a través del Mar Rojo. La entrega de los Mandamientos o la Ley de Dios en el monte Sinaí. La edificación del tabernáculo. La institución del Sacerdocio de la Ley Antigua y otros preceptos relacionados con el culto y el sacerdocio.


Levítico

  • Se deriva del nombre de Leví, padre de la tribu sacerdotal.Señala las leyes que los sacerdotes levíticos debían conocer, practicar y enseñar. Relata también el culto y los objetos sagrados .así como los preceptos relativos a las purificaciones. Día de la espiación. Algunas prohibiciones, impedimentos matrimoniales. Castigos de ciertos pecados y las disposiciones sobre las fiestas. En el último capítulo habla sobre los votos y diezmos.

Números

  • Llamado así porque en su primer capítulo habla sobre el censo llevado a cabo después de concluida la entrega de las Tablas de la Ley y su salida del monte. Después  se proclaman algunas leyes y disposiciones sobre las formaciones de los campamentos  y orden de las marchas. Casi todos los acontecimientos relatados en el Libro de los Números sucedieron en el último año de su viaje por el desierto y  se pasan por alto casi todos los sucesos de los 39 años precedentes. Al final se añade el rol de las estaciones de sus padres marcha a través del desierto y se dan a conocer varias disposiciones sobre la ocupación de la tierra prometida por Dios al Patriarca Abraham.


Deuteronomio

  • Es como su nombre lo expresa  “La Segunda Ley”. Una recapitulación, explicación y ampliación de la Ley de Moisés. Quien antes de reunirse con sus padres, desarrolla en varios discursos la historia del pueblo escogido por Dios. Los dos últimos discursos tienen por objeto renovar la alianza con Dios, la que ha de realizarse luego de entrar en el país de Canaán (la tierra prometida). También contienen el nombramiento de Josué como sucesor de Moisés, el canto profético, su bendición y una breve noticia sobre su muerte. 

Queridos hermanos ojala puedan leer la Biblia con detenimiento y afán de conocer la Palabra de Dios en toda su cabalidad y así no pecar por ignorancia y ser confundidos por el maligno. 



 Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado. 

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!



miércoles, 22 de enero de 2014

¿Somos los Católicos verdaderos seguidores de Cristo?



Primeramente quisiera empezar por reconocer la fidelidad y amor con que muchos católicos siguen los pasos de Jesús. Sin mostrar arrogancia, humildemente, bendicen, alaban y adoran a Cristo, según la Liturgia y Normas establecidas por la Santa Iglesia. Cumplen fielmente sus mandamientos y sobre todo los mandamientos de la Ley de Dios.

Pero en la otra mano, desgraciadamente, encontramos a muchos pseudo-católicos, que establecen sus normas personales en las que los Mandamientos de Dios y de la Santa Iglesia son adecuados a su comodidad y antojo.

Cada día vemos que aumentan estos católicos de total tibieza espiritual,. Seres que cumplen su voluntad e ignoran la voluntad de Dios. Y este sacrilegio de rechazo a las palabras de Jesús es el sello de “moda” que adopta sobre todo,  parte de nuestra juventud.

La falta de respeto, amor y fidelidad a nuestra religión tiene su origen en las raíces de nuestra existencia.

La familia

La familia es el cimiento primario de la solidez de nuestra estructura religiosa. La pareja, hombre y mujer, deben empezar su formación con la Bendición de Dios, recibiendo el Sacramento del Matrimonio, como el indispensable requisito para una firme y duradera unión.

El Matrimonio, al igual que los otros seis Sacramentos de la Santa Iglesia, debe ser recibido con pleno conocimiento de lo que significa, su duración  de compromiso de responsabilidad es para toda la vida, y que tanto el hombre como la mujer son los pilares idénticos, que sostendrán su estabilidad material y espiritual.

La iglesia no acepta matrimonios que se acogen a usos y caprichos, tales como, la disolución por falta de amor, por incompatibilidad de caracteres, por infidelidad, y por muchos otros motivos propios de una unión débil, inmadura y no sacramentada.

Para el matrimonio hay que estar adecuadamente preparados,  la pareja deberá tratarse y conocerse muy bien y recibir las pláticas pre-matrimoniales con seriedad y conocimiento de causa y no considerarlas como un mero requisito para la realización de la boda.

La suntuosidad o la austeridad no engrandece ni disminuye la esencia del Sacramento Matrimonial, su validez, efecto y bendición es la misma en ambos casos.


Los hijos

Frutos del amor del matrimonio, deben ser amados por la pareja desde su concepción hasta su muerte. Procurando su felicidad espiritual y material toda la vida...  la responsabilidad de ser padres nunca termina.

Los padres deben velar porque la educación de sus hijos les proporcione los valores humanos y cristianos necesarios para alcanzar una existencia feliz.

Es deber fundamental de los padres para con los hijos,  que éstos crezcan en la verdad de la Santa Iglesia Católica, y reciban los Sacramentos que fortalezcan y hagan crecer su fe religiosa, siendo los primordiales, el Bautismo, Confirmación y la Eucaristía.

El ejemplo es la mejor enseñanza que podemos dar a nuestros hijos para su formación espiritual. Procuremos ser intachables cumplidores de nuestras obligaciones personales, civiles y religiosas. De esta manera ¡entregaremos al mundo hombres y mujeres dignos de la consideración humana y de la alegría y gloria de Dios Padre!

Los cristianos tenemos el mejor ejemplo de familia, padre, madre e hijo, en la Sagrada Familia de Nazaret, Jesús. María y José. Sigamos este modelo y habremos cumplido con Dios, con nuestros hijos y con la humanidad.

Queridos hermanos seamos fieles a Jesús Sacramentado y pidámosle por intercesión de la Santísima Virgen María, su dulce Madre y nuestra también, que nos de la fortaleza y sabiduría necesaria para cumplir verdaderamente con los mandamientos de Dios y de su Santa Iglesia.

Por la renovación de nuestro Bautismo y la unión de todos los cristianos,


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!