viernes, 4 de junio de 2010

Un Encuentro Fortuito y Aleccionador

Hace algunos días salía de visitar al Santísimo en la Capilla de Adoración Perpetua de Cardel, Veracruz. Y me encontré con un señor ya grande, que caminaba apoyándose en un bastón; de larga cabellera completamente blanca y una luenga barba también inmensamente alba, pero ambas limpias y bien cuidadas; con una dulce mirada transmitía su paz interna… Con voz clara y firme me dio las buenas noches y me invitó a sentarme en la banca que se encuentra afuera de la capilla, a un costado.



Le acompañe hasta la banca y nos sentamos. Yo, un poco extrañado por la invitación, y él seguro de su cometido.
Mirándome fijamente comenzó a hablarme:


“Mire hermano yo le conozco muy bien, lo mismo que al Padre Arturo, a la Doctora Lucía y a las Maestras Alba y Dulce, así como a todos sus capitanes y adoradores, y a veces me siento un poco desilusionado por la falta de espíritu de amor al Santísimo y la falta de convicción en las tareas que Dios les ha encomendado a todos ustedes.”



“Déjeme explicarme…”,
- continuó diciendo sin darme oportunidad a responderle, “he notado que ninguno de los Líderes se ha dedicado un turno completo a conocer las necesidades y comportamiento de sus Capitanes y estos últimos también han descuidado a sus Adoradores sin prestarles la debida asistencia en cuanto al seguimiento de aquellos que han faltado a su Hora Santa, sin averiguar el motivo de su ausencia; o de aquellos que llegan tarde a su horario y otros que se retiran sin haber cumplido su hora…




Mire hermano, yo vivo como a seis cuadras de aquí y padezco de reumatismo, pero nunca he dejado de venir a adorar al Santísimo, nunca he llegado tarde y menos aún me he retirado sin cumplir la alegría de estar acompañando a mi Dios Vivo. Hay veces que los hermanos que me reemplazan no se presentan… y yo, feliz y lleno de júbilo, me quedo muy a gusto de poder platicar con Nuestro Señor una hora más. Nunca digo “tengo” o “tuve” que quedarme, porque eso demuestra falta de amor y devoción a Quien dio su Vida por nosotros.

Otra cosa que me mortifica es la actitud de ciertos adoradores que, sin dignidad, dejan de ir a la capilla sin avisar a nadie exponiendo al Santísimo a quedar solo, sin compañía alguna. Por último, para no cansarle más, le ruego que trate de inculcar en sus adoradores el Amor Verdadero a Jesús Sacramentado, que a la capilla NO se va a pasar una hora, sino que se va voluntariamente a adorar sin interrupción a Dios Todopoderoso en el Misterio de la transformación de su Cuerpo y Sangre en la Hostia Consagrada…”.

Y diciendo esto, se levantó y se perdió en las sombras de la noche…



He acudido varias veces a la capilla a la misma hora que me encontré con este buen señor, pero no le he vuelto a encontrar, hasta anoche que me quedé dormido, rogándole al Santísimo que me inspirara para escribir algo en nuestro blog para esta semana... Y hoy, muy de mañana, al santiguarme y dar Gracias por el nuevo día, se abrió mi mente y vi en un libro celeste con orlas de oro y plata un escrito que decía: “Un encuentro aleccionador pero no fortuito”… y esto, que estoy escribiendo fue lo que me platicó, tal vez en un éxtasis de ensueño o en un mensaje de muy dentro de mi alma un ser inexistente, o quizá ese Ser Misericordioso y sediento de nuestra más mínima señal de respeto y amor hacia Él…

Hermanos, demos gracias con todo nuestro corazón por tener en nuestro pueblo una Capilla de Adoración Perpetua.

Rompamos las ataduras de nuestra indiferencia y las cadenas del temor.


¡Acudamos en multitud a adorar a Jesús Sacramentado!


Enmendemos el camino, Dios nos está esperando…


¡No lo defraudemos, no lo desilusionemos, no lo abandonemos!


Dios nos ama y nos necesita.


Que nuestra respuesta sea una solemne plegaria hecha juramento de que jamás le volvamos a provocar el dolor de una nueva crucifixión.

¡Viva Cristo Rey por siempre en nuestros corazones!

jueves, 27 de mayo de 2010

Ataques Orquestados o Coincidencias Fabricadas

La paz sea con todos ustedes amados hermanos en Jesucristo:


Hoy nuestro tema se aleja un poco de la Liturgia o Doctrina de Nuestra Fe y enfoca un asunto de actualidad que merece ser considerado, estudiado y repudiado.



Recientemente ciertos medios de comunicación en su afán sensacionalista y por qué no decirlo, con el encubierto propósito maligno de desprestigiar a nuestra Santa Iglesia Católica, publican en letras enormes y a ocho columnas los pecados cometidos por algunos sacerdotes católicos en agravio de menores de edad. No defendemos la actitud y graves faltas de los implicados en los casos de pedofilia y de pederastia. Ellos bien saben cual es el castigo por haber cometido tan irreparables crímenes. Dejemos que la Justicia Divina y la humana den su justo dictamen.


Ahora bien, desde que el mundo es mundo, y desde que nuestros padres Adán y Eva pecaron la humanidad alentada por su peor enemigo, Satanás, se ha dedicado constantemente a quebrantar las Leyes Divinas y las Leyes Humanas. Y sus crímenes han sido juzgados y castigados millones de veces sin que se haga escarnio de los culpables.


Pero hoy, tratándose de la Iglesia Católica, sus enemigos ven con satisfacción la oportunidad de condenar y tratar de manchar su Sagrada envestidura por el hecho de que algunos de sus miembros se apartaron de la senda del bien siguiendo las insinuaciones del demonio. Dios en lo inmenso de su inteligencia y en lo infinito de su sabiduría dará el veredicto y pena que los culpables merecen.

Otros hechos que son dignos de mencionarse por el respeto que nos debemos los Adoradores Eucarísticos Perpetuos de Ciudad Cardel son las maquinaciones de algunos delincuentes, apoyados por la falta de fe y fortaleza de algunos creyentes.
En días recientes una serie de rumores, divulgados bajo el cobarde anonimato, por gente inescrupulosa están tratando de amedrentar a nuestros adoradores para que dejen de asistir a sus horas santas, señalándoles peligros que verdaderamente no existen y solo son concebidos por las mentes enfermizas de nuestros endemoniados y procaces enemigos, a cuya cabeza se encuentra Satanás, enemigo número uno en el mundo de las Capillas de Adoración Eucarística Perpetua.

Hermanos,




No nos dejemos sorprender ni atemorizar,


Nuestro escudo es nuestra fe y fortaleza



y sobre todo nuestro Defensor Eterno es Dios Nuestro Señor Omnipotente, su Único Hijo Jesucristo y el Espíritu Santo.

¿Habrá acaso en el universo fuerza mayor a la de la Santísima Trinidad?

¡Tenemos de nuestro lado a Dios y con eso basta y sobra!

¡No prestemos atención a rumores miserables!

En respuesta a ellos oremos, ¡Sí!,


¡Oremos con más fe y aumentemos el número de adoradores de la Sagrada Eucaristía!

Y que el engrandecimiento continuo de nuestra capilla sea la demostración irrefutable de nuestras creencias y la victoria definitiva del bien sobre el mal.





¡Viva Cristo Rey!
¡Viva Jesús Sacramentado!

miércoles, 19 de mayo de 2010

Fiesta de Pentecostés

Pentecostés (del griego pentenkoste “el quincuagésimo día”) describe la Fiesta del Quincuagésimo Día después de la Pascua (Domingo de Resurrección) y que pone término al Tiempo Pascual.
Durante Pentecostés se celebra el descenso del Espíritu Santo y el inicio de la actividad de la Iglesia, por ello también se le conoce como la “Celebración del Espíritu Santo”. En la Liturgia Católica es la fiesta más importante después de la Pascua y la Navidad. La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles se considera como la iniciación verdadera de la Santa Iglesia Católica.


El Espíritu Santo descendió del Padre como lo había prometido el Hijo para infundir en los Apóstoles el ánimo y espíritu que les ayudaría a cumplir la misión que Jesús les había entregado.


Junto con el Espíritu Santo, los Apóstoles recibieron siete principales Dones, que son:

Sabiduría: Discernimiento, para distinguir con acierto lo apropiado para aceptar el bien y rechazar el mal.

Inteligencia o Entendimiento: Facultad para conocer, comprender y divulgar las sagradas enseñanzas de Nuestro Señor Jesucristo.

Consejo: Misión de dirigir y guiar a todos los creyentes en la fe católica.


Fortaleza: Entereza, firmeza de ánimo para proseguir con la misión encomendada sin desfallecer y perseverar en ella aún con el sacrificio de la vida.

Ciencia: Conocimiento exacto y razonado de las cosas por sus principios y causas: la ciencia del bien y del mal.

Piedad: Devoción a las cosas santas entre ellas principalmente la compasión infinita hacia el prójimo.

Temor de Dios: Huir del pecado por miedo a perder a quien amamos, a Nuestro Dios. Sentir y percibir que estamos en la presencia de Dios, y si estoy en su presencia, no quiero pecar.

En conclusión queridos hermanos el Espíritu Santo es:


  • La Tercera Persona de la Santísima Trinidad

  • Como Persona, realmente distinta del Padre y del Hijo, es también consustancial a ellos. Siendo Dios como ellos, Él posee con ellos una y misma naturaleza o esencia Divina.

  • Procede, no por generación, sino por exhalación del Padre y del Hijo juntos, como de un Único Principio.





Santísimo Jesús Sacramentado te pedimos fervientemente con toda la fuerza de nuestras almas que permitas que el Espíritu Santo descienda sobre todos los adoradores de nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua en Cardel y nos colme con los dones que de Él emanan para que podamos tener

Sabiduría para adorarte íntegramente en nuestra Hora Santa;

Inteligencia para escoger las oraciones apropiadas para este fin;

Guía y Consejo para que los adoradores guardemos el respeto debido en tu Consagrada Capilla.

Fortaleza para no faltar a nuestro compromiso con Jesús en la hora y día que nos corresponde;

Ciencia para comprender lo que está bien o mal durante nuestra Hora Santa;

Compasión para comprender y apoyar al prójimo que cometa alguna falta durante el ejercicio de la adoración,

y Temor de Dios para no obrar en contra de lo establecido para la Adoración Eucarística Perpetua y perder así la Gracia de Dios.



Bendito y alabado sea por siempre Jesús Sacramentado.

jueves, 13 de mayo de 2010

13 de Mayo, Día de Festividades Marianas.


El 13 de Mayo la Iglesia celebra como fecha consagrada a tres advocaciones de la Santísima Virgen María: Nuestra Señora de la Santísima Eucaristía, la Virgen de Fátima y la Virgen Rosa Mística. Tres representaciones de la Santísima Virgen María, madre de Jesús, Dios hecho hombre, también Madre nuestra y de toda la humanidad.

Como un tributo de fe y amor a nuestra Madre Celestial, los hermanos de la Adoración Perpetua al Santísimo Sacramento en Ciudad Cardel hacemos hoy una breve reseña de cada una de estas advocaciones.


Nuestra Señora del Santísimo Sacramento.-




Bajo este nombre invocamos a la Virgen María porque ella es la Madre de Jesús, que vive en la Eucaristía, porque fue de ella que Él asumió la carne y sangre que nos alimenta espiritualmente.



Por medio de ella recibimos toda la gracia contenida en el Santísimo Sacramento del altar.
Ama a María y amarás a Cristo Eucaristía.


Ama a Cristo Eucaristía y no te encontrarás lejos de María puesto que Madre e Hijo son inseparables.








Virgen de Fátima.-

Durante la Primera Guerra Mundial, el 13 de mayo de 1917 la virgen se apareció en Fátima, Portugal a tres humildes pastores, Lucía, Francisco y Jacinta, para solicitarles que rezaran por la humanidad pecadora y anunciarles que pronto llegaría la paz, pero que era necesario dar a conocer al mundo entero la necesidad de mostrar nuestro arrepentimiento mediante la oración por toda la maldad y ofensas a Dios Nuestro Señor.

Les encomendó que erigieran una capilla en el mismo lugar de su aparición, que es actualmente la Basílica de Fátima y además les comunicó muy secreta y confidencialmente tres revelaciones para el futuro las cuales solo podían ser reveladas al Santo Padre en fechas determinadas. Los pastores cumplieron con lo solicitado por la Virgen, que se siguió presentando ante ellos durante los 5 meses siguientes a su primera aparición el día 13 de cada mes con excepción de agosto que apareció entre el 15 y el 19.




Virgen María Rosa Mística.-



En 1947, en una pequeña ciudad de Italia, la Virgen se le presentó a Pierina Guilli, y le comunicó su deseo de que el día 13 de cada mes se consagrara como Día Mariano para que el mundo practicara con fe y amor la oración como único camino a su salvación.



En esta primera aparición el pecho de la virgen mostraba por tres espadas. El domingo 13 de julio de 1947, la Virgen se apareció nuevamente a Pierina en la capilla del hospital donde ésta era enfermera, pero en esta ocasión su corazón no llevaba espadas sino tres rosas, una blanca, una roja y la otra dorada.



Significado de las tres espadas:

  • Perdida culpable de la vocación sacerdotal o religiosa.

  • La vida en pecado mortal de las personas consagradas a Dios.

  • Abandono de la vocación sacerdotal o religiosa perdiendo la fe y convirtiéndose en enemigos de la iglesia.


Significado de las tres rosas:

  • Rosa blanca: simboliza el espíritu de oración.

  • Rosa roja; representa el espíritu de sacrificio para reparar algún mal.

  • Rosa dorada o amarilla simboliza el espíritu de penitencia.



El mensaje que nos dejan las tres apariciones de nuestra Santísima Madre Inmaculada es muy claro: “que hagamos oración, dediquemos una plegaria a Dios con todo nuestro corazón y con toda nuestra fe, para que seamos dignos de su perdón y misericordia”.





Hermanos unámonos a la Adoración Eucarística Perpetua y sigamos la súplica de María Madre de Dios y Madre nuestra para que interceda por nosotros ante su amadísimo hijo, Jesús Sacramentado.

jueves, 6 de mayo de 2010

Mayo, Mes de María!

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra.





Jesús, una vez más nos demuestra el inmenso amor que tiene por el hombre, y no obstante estar crucificado en agonía de muerte, nos da el más precioso regalo… concedernos a su Madre Santísima como Madre de toda la Humanidad, diciéndole a Juan: ”He ahí a tu Madre.”




¡Qué sublime y bello momento en que el Hijo del Padre Todopoderoso reconoce a María Inmaculada como nuestra Madre Eterna!... Y nosotros agradecidos, con el corazón henchido de amor la aceptamos como nuestra Madre Celestial en todas sus advocaciones habidas y por haber, desde María Madre de Dios hasta la más reciente Virgen de Medjugorje.



La Virgen Santísima se nos ha presentado en muchos lugares, en muchas épocas y en diferentes formas con el único fin de darnos un mensaje: “que hagamos oración”. Oración que brote de la mas intima raíz de nuestro ser; oración que esté rebosante de amor y fe; oración en la que se fundan nuestra alma y corazón en un solo crisol de adoración a su bien amado Hijo, Nuestro Señor Jesucristo. Ella, madre nuestra, nos promete interceder por nosotros ante su Santo Hijo, para que escuche nuestra voz de arrepentimiento por todos los pecados cometidos y nos conceda con su infinita bondad y misericordia el perdón que no merecemos.


En Mayo, el mes de María Santísima, ¡Oh Virgen Inmaculada! en la más humilde plegaria te rogamos por todos aquellos que no creen en tu divinidad, por todos aquellos que te condenan y blasfeman y también por todos aquellos que creyendo en tí te ofendemos con nuestros pecados, que nos perdones y nos des cabida en tu amoroso corazón. Y permítenos que vuelvan a nuestras almas el candor e inocencia infantil, cuando llenos de amor y ternura te alabábamos cantando con la voz del corazón:



“María tu eres mi madre,
María tu eres mi amor,
María Madre mía
yo te doy mi corazón”.

Bendita Tú eres entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre: Jesús!!





Hermano, te invitamos a rezar el Santo Rosario en nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua para que la Virgen Santísima le entregue personalmente a su muy Amado Hijo, Nuestro Señor Jesús, tu ofrenda de fe y alabanza.

miércoles, 28 de abril de 2010

Campaña por la Adoración Eucarística Perpetua


En estos últimos días, grupos de hermanos inflamados por el fuego divino, han empezado en Cardel y alrededores, la misionera y ardua labor de buscar entre los seres honestos y dignos, adoradores al Santísimo para nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua en la Parroquia San Francisco de Asís.


Van de puerta en puerta, llevando el mensaje de paz y amor que Dios les ha infundido, para que le adoremos más personas, en las madrugadas, en las mañanas, en las tardes y en las noches durante todos los días del año, a cada hora ininterrumpidamente, sin fallar una sola. Tanto en invierno como en verano, inmersos en el frio o en el calor, pero con la fe en nuestros corazones y con la decisión férrea de nunca jamás, dejarlo solo.





Almas benditas, las de estos hermanos, que solo buscan como recompensa el poder servir y adorarle a Él, que nos dio la salvación eterna por el sacrificio de su Hijo Unigénito, Jesucristo Nuestro Señor.
Encomiable labor la de estos indesmayables seguidores de Cristo y sus divinas enseñanzas. Algo como esto les esta diciendo Jesús: “Hay muy pocos pescadores para la gran pesca de almas en el mundo”. Son los elegidos y benditos por Dios, y Él siempre les acompañará y guiará sus pasos para que puedan cumplir cabalmente con su misión.

Hermanos no se entristezcan, ni pierdan sus valores y la fe y recuerden las palabras que dirigió Jesucristo a sus apóstoles y que también se aplican a ustedes:


“Mirad que yo os envió como ovejas en medio de lobos. Sed pues prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas.“


“Quien a vosotros escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros rechaza a mí me rechaza, ahora bien, quien me rechaza a mí, rechaza a Aquel que me envió.“


Hermanos todos, los que están leyendo estas palabras, oremos por nuestros hermanos misioneros Lucía Pérez Lagos, Alma Ortiz Ramírez y Dulce Pérez Napoleón quienes acompañados por otros adoradores van sembrando la semilla de nuestro inmenso amor a Jesús y también ¡unámonos a ellos para propagar nuestra fe!





Roguemos para que los frutos de su trabajo, sean nuevos adoradores que participen con nosotros en una Adoración que brote de nuestros corazones y le diga a Dios Nuestro Señor:




¡Aquí estamos todos juntos para alabarte y glorificarte y jamás solo dejarte, hasta que nos llames a tu lado y de allí en adelante adorarte por toda la eternidad!





¡Bendito y alabado sea Jesús Sacramentado!

jueves, 22 de abril de 2010

La Adoración

¿Sabemos exactamente que es la Adoración?... ¿Cómo debemos adorar?... ¿Cuándo debemos adorar?...

La Adoración es el grado mas alto de la Oración, es el extremo del Amor.


Hay muchas y variadas formas de Adoración pero hay que estar conscientes que ella está destinada y dirigida solo a Dios Todopoderoso. La Adoración es la forma excelsa de la oración y debemos hacerla con toda nuestra fe, con todo nuestro espíritu, con toda nuestra alma, en sí… con todo nuestro ser.
Estamos adorando a Dios, nuestro creador, nuestro Padre Celestial, no podemos darle un poco ni un pedacito, es darle TODO, entregarnos TOTALMENTE a Él. Por eso cuando adoramos al Señor, debemos estar compenetrados totalmente en nuestro objetivo que es el de darle a nuestro Dios todo lo que Él espera de nosotros.
Nuestra forma de Adoración es particular y debemos realizarla como mejor podamos y como mejor nos sintamos al hacerla. Debemos sentir dentro de nosotros la inmensa alegría de poder estar dirigiéndonos al Padre; en nuestra Adoración charlamos directamente con Dios y Él nos responde con su voz que llega a nuestras almas inflamándonos con el fuego de su amor divino.


¡Qué gracia tan inmensa nos da Dios a nosotros pobres pecadores de perdonarnos todas nuestras ofensas y permitirnos que le hablemos cara a cara y con su infinita misericordia escuche nuestros ruegos y nos los haga realidad!



La Adoración es la respuesta de nuestro espíritu al Espíritu de Dios. La Adoración es una experiencia particular en cada creyente y se origina en el momento en que tenemos comunión con Dios. La Adoración es reconocer la grandeza divina y la debilidad humana.
La Adoración, como hemos dicho, es la oración sublime, y como tal debemos estar siempre practicándola. Debemos orar con fe y constancia, no hay hecho ni pensamiento válido si no está confirmado por la oración:


“Ora y se te escuchará, ora y agradecerás haber sido escuchado, ora y tendrás las puertas abiertas para pedir, agradecer y seguir haciendo el bien”.

La oración es el camino hacia la santidad.

¿Cuándo debemos adorar a Dios?... Todo momento es oportuno para adorar a Nuestro Señor, siempre que lo hagamos con el amor, devoción, propiedad y respeto que Él se merece.



Se puede orar en grupo, en la Santa Misa, o en cualquier acto Litúrgico, y Dios jamás dejará de escucharnos. Pero hay una Adoración en la cual se recrea nuestra alma y corazón con el gozo más excelso… y es la Adoración al Santísimo Sacramento.



En esa Hora Santa que dedicamos enteramente a Jesús Vivo, en la que le entregamos íntegramente nuestro ser, es el momento más apropiado para hacerla. En esta única e incomparable oración platicamos directamente con Jesús y Dios Vivo y Él nos responde con todo el amor que tiene para todos nosotros. Y nos llenamos de fe, de amor, de Dios y de paz. Y si esta oración la realizamos en horas nocturnas, pareciera que nuestro recogimiento es mayor, por algo Jesús escogía las horas de la madrugada para orar y la víspera de su sacrificio en el Huerto de Getsemaní, fue en la madrugada que oró sus últimas oraciones como ser humano sin dejar de ser Hijo de Dios.



En conclusión, toda oración hecha con nuestro corazón llega al corazón de Nuestro Señor y su fin es el de reconocer en Él a nuestro Padre Eterno que siempre nos ha de escuchar y perdonar. Por eso hermanos oremos, y sigamos orando, porque la oración es el camino más directo a Dios.

Queridos hermanos si aun no se han decidido…
¡Háganlo ya!
¡Ahora!


¡Únanse a la Adoración Eucarística Perpetua anotándose como adoradores solamente por UNA hora en cualquier día de la semana y en la hora que ustedes elijan!

¡Dios los llama, no lo abandonen!