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miércoles, 5 de agosto de 2015

Año Santo o Jubilar 2015 – 2016 (Año de la Misericordia)


En esta ocasión deseamos informar a nuestros lectores sobre el Año Santo Extraordinario convocado por el Papa Francisco. 


Estamos conscientes que son muchos los católicos que ignoran esta convocación, por lo que humildemente nos hemos atrevido a escribir sobre este tema en el post de esta semana; para que nos ilustremos básicamente en lo que es un Año Santo o Jubilar y especialmente en lo que es el Año Santo para el periodo 2015 – 2016.

El Jubileo o Año Santo es una celebración que tiene lugar en distintas Iglesias Cristianas particularmente en la Iglesia Católica y en la Iglesia Ortodoxa. Tiene sus orígenes en el Judaísmo en el que se celebraba cada 50 años

El termino jubileo proviene del hebreo Yobal o Jobel que alude al cuerno de macho cabrío que se utilizaba como instrumento sonoro para anunciar al pueblo el Año del Jubileo.

Actualmente, en la Iglesia Católica es una celebración que tiene lugar cada 25 años, ya que en sus inicios se efectuaba cada 50 años. El Jubileo puede ser Ordinario o Extraordinario.

El Ordinario es el que se celebra a intervalos regulares, mientras que el Extraordinario es el proclamado en  cualquier año que se desea proclamar la celebración de un hecho destacado.

El Primer Jubileo Ordinario en la Iglesia Católica fue celebrado en el año 1300 por el Papa Bonifacio VIII, como Año Santo de Perdón de los pecados. Y el ultimo fue celebrado en el año 2000 por el Papa Juan Pablo II.

El Primer Jubileo Extraordinario fue celebrado en el año 1390 por el Papa Urbano VI y el último de ellos fue convocado por el Papa Juan Pablo II en el año de 1983 al cumplirse el 1950 Aniversario de la Redención.

El Año Santo o Jubileo del 2015 – 2016 es convocado el día Viernes 13 de Marzo del 2015 por el Papa Francisco:

“He decidido convocar a un Jubileo Extraordinario que coloque en el centro la Misericordia de Dios. Sera un Año Santo de la Misericordia.”
Este Año Santo 

Empezará el día 8 de Diciembre del 2015, Fiesta de la Inmaculada Concepción y

Terminará el día 20 de Noviembre del 2016, celebración litúrgica de la Fiesta de Cristo Rey.

A continuación señalamos muy brevemente los 25 puntos básicos extraídos de la Bula Papal en la Convocatoria de este Año Santo de la Misericordia.

1.- Jesucristo es el mismo Rostro de la Misericordia del Padre. Con su palabra, su vida y toda su persona refleja la Misericordia de Dios.

2.- Tenemos necesidad de contemplar y manifestar el Misterio de la Misericordia.

3.- El Año Santo se abrirá el 8 de Diciembre del 2015.

4.- Abriremos la Puerta del Año Santo sabiendo que estamos acompañados por la fuerza del Señor Resucitado.

5.- El Año Jubilar concluirá el 20 de Noviembre del 2016, en la Fiesta Litúrgica de Cristo Rey.

6.- La Misericordia de Dios no es una idea abstracta sino una realidad concreta de su amor.

7.- Que nuestras oraciones en el Año Jubilar empiecen así: ”Eterna es su Misericordia.”

8.- La misericordia es lo que movía y mueve a Jesús en toda circunstancia.

9.- Jesús revela la naturaleza de Dios, como la de su Padre,  no parar hasta que haya vencido al pecado mediante su compasión y misericordia.

10.- Ha llegado nuevamente para la iglesia el tiempo de anunciar la alegría del perdón.

11.- La misericordia está  en el amor por toda la humanidad.

12.- En cualquier lugar que haya un cristiano debe existir un oasis de misericordia.

13.- Debemos contemplar la Misericordia de Dios y asumirla como nuestro modelo de vida.

14.- Debemos comprometernos a ser misericordiosos con los demás, como el Padre es con nosotros.

15.- Recordemos y practiquemos las obras de misericordia  materiales que Jesús nos pide realizar: 
  • Dar de comer al hambriento,  
  • Dar de beber al sediento, 
  • Vestir al desnudo, 
  • Acoger al forastero, 
  • Asistir a los enfermos, 
  • Visitar a los presos, 
  • Enterrar a los muertos.

Tampoco olvidemos las obras de misericordia espirituales: 
  • Dar consejo al que lo necesita, 
  • Enseñar al que no sabe, 
  • Corregir al que yerra, 
  • Consolar al que sufre, 
  • Perdonar al que nos ofende, 
  • Tener paciencia con quien nos molesta 
  • y rogar a Dios por los vivos y los difuntos.


16.- Este es un Año de Gracia, este Año Santo lleva consigo la misión de Jesús.

17.- el Sacramento de la Reconciliación nos permite experimentar en carne propia la Grandeza de la Misericordia de Dios.

18.- Durante la Cuaresma de este año, el Santo Padre enviará “Misioneros de la Misericordia” los cuales tendrán autoridad de perdonar los pecados reservados a la Sede Apostólica.

19.- Este es el tiempo de optar por la llamada de la conversión y cambiar de vida.

20.- La Justicia de Dios es liberación, la Justicia de Dios es su perdón.

21.- Dios añade a su Justicia, su Amor y su Misericordia.

22.- Vivamos intensamente este Año Santo y pidamos al Padre la dispensación de su indulgencia misericordiosa.

23.- Este Año Jubilar puede favorecer el encuentro de las religiones.

24.- Dirijámonos ahora a la Madre de la Misericordia y que la dulzura de su mirada nos acompañe en este Año Santo para que podamos todos percibir la ternura de Dios.

25.- Que este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el sagrado eco de la Palabra de Dios, para que llegue a nuestros corazones como, Palabra de Misericordia, Perdón y de Amor.



 Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!

miércoles, 2 de julio de 2014

"¿Y ustedes, quién dicen que soy Yo?”... (Mateo 16, 13–15)


“Y ustedes... 
¿Quién dicen que soy Yo?”
(Mateo 16, 13 – 15)


Esta es la pregunta que hizo Jesús a sus discípulos. 


Ahora, 

les preguntamos a todos ustedes, Hermanos Adoradores Eucarísticos Perpetuos:


miércoles, 12 de septiembre de 2012

Jesús, El Hijo De Dios, Es También El Mesías


Etimológicamente la palabra en español Mesías se deriva del hebreo mashiáj que quiere decir “ungido”. El término griego viene de khrisma (unción) y es khristos que significa también Ungido.

Mesías se refiere en las antiguas escrituras a un Rey por venir de la dinastía de David, el cual liberaría a los judíos y se le llamaba así por la costumbre de ungir con aceite cuando se proclamaba a los reyes.

El Tora, Libro Sagrado de los judíos, menciona la venida de un mesías que liberaría a los judíos de la servidumbre extranjera y que según el génesis podría ser reconocido cuando llegase por las profecías mesiánicas escritas sobre él. Para la religión judía el mesías aun no ha llegado y continúan esperándolo.

Los cristianos llaman a Jesús Cristo o sea el Mesías. La Biblia hace referencias a facetas del Mesías que coinciden con la vida de Jesús de Nazareth.

La afirmación implícita de Jesús de ser el Mesías  mostrada en sus palabras y acciones en el transcurso de su vida es el testimonio más contundente de una verdad indiscutible para los católicos.

A continuación reseñamos algunas de las palabras y acciones que escritas en la Biblia corroboran lo antedicho en el párrafo anterior:

“Juan se enteró en la cárcel de lo que hacía Cristo, por eso envió a sus discípulos a preguntarle: ¿eres Tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro? Jesús les contestó: “vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan sanos, los sordos oyen, los muertos resucitan y una buena nueva llega a los pobres” (Mateo 11, v.2 al 6)

En el pasaje de la conversación de Jesús con la samaritana. “La mujer contestó: yo sé que el Cristo está por venir. Él, al llegar, nos enseñará todo. Jesús le dijo: “Ese soy yo, el que habla contigo.” (Juan 4, v. 25 y 26)

"Jesús les preguntó: y ¿ustedes quien dicen que soy Yo? Simón contestó: Tú eres el Cristo, el hijo del Dios Vivo. Jesús le respondió: feliz eres, Simón Bar-jona, porque no te lo enseñó la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Enseguida, Jesús ordenó a los discípulos que no le dijeran nada a nadie que Él era el Cristo. (Mateo 16 v. 15 al 17 y 20)

Son más los pasajes Bíblicos, tanto en el Antiguo como en el Nuevo, que testimonian fehacientemente que Jesús es el enviado de Dios, el Mesías esperado para la salvación de la humanidad.

Jesús nos demuestra con su vida, muerte y resurrección que Él es el Cristo redentor. Así como el Padre Todopoderoso lo reconoce como su hijo muy amado, el cordero que con su sacrificio perdonó el pecado del mundo. El que mediante el misterio de la Santa Eucaristía nos abrió las puertas del cielo.

El eterno perdonador de nuestras ofensas, el amoroso amado que nunca nos abandona en nuestros infortunios, el hermano santo que nos tiende la mano y nos ayuda a levantarnos cuando caemos heridos por el mal. El que nos dio a su madre, la Santísima Virgen María, como madre e intercesora nuestra. Por último el que dio su propia vida para darnos un rincón de su corazón donde cobijarnos y obtener nuestra redención.

Queridos hermanos, ¿acaso podemos ignorar el llamado de Jesús cuando nos invita a concederle una hora de nuestra compañía a la semana, entregándole sesenta minutos de corazón porque somos felices haciéndolo, porque le amamos y no porque nos lo obligue un compromiso mundano?...

En nuestra próxima visita a Jesús Sacramentado en la Capilla de Adoración Eucarística Perpetua, de rodillas entreguémosle por completo nuestra adoración, nuestra vida y nuestro corazón.


Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo rey!!!