
Antiguamente, los judíos y otros pueblos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio. Los ninivitas también lo hacían y usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo.
La ceniza era en aquellos tiempos, una forma de mostrar Luto y Penitencia públicamente.
La Biblia menciona en múltiples ocasiones a pueblos que utilizaban la ceniza en significado de duelo, como por ejemplo en Mt 11, 21, y también se muestra como un término simbólico de:
Humillación ante Dios.- Gén 18,27 : "Abraham, le dijo: reconozco que he sido muy atrevido al dirigirme a Mi Señor, yo, que soy polvo y ceniza"
Arrepentimiento.- Daniel 9,3. "Entonces me puse a orar y a dirigir mis suplicas al Señor, mi Dios. Además de orar, ayuné y me senté sobre cenizas"
Vergüenza.- 2 Samuel 13, 18-19. "Así que el criado la echó de la casa (...) al salir se echó ceniza en la cabeza, se rasgó la túnica, y llevándose las manos a la cabeza, se fue por el camino llorando a gritos".
Dolor y penitencia.- Job 42,6. "Por esto, retiro mis palabras y hago penitencia sobre el polvo y la ceniza"
En el año 384 DC, la Cuaresma adquirió un sentido Penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI la Iglesia de Roma, por medio del Papa Urbano VI en el Concilio de Bonavento prescribió el poner las cenizas a todos los cristianos.
Los 40 días de Penitencia y Conversión de la Cuaresma expresan los acontecimientos notables descritos en la Biblia en su interpretación hecha por los hebreos en torno al número 40, como:
- La Duración del Diluvio Universal : 40 días y 40 noches,
- El tiempo que duró la Huída de los Judíos por el Desierto: 40 años,
- Los 40 días que estuvo Moisés en la montaña y
- Los 40 días que pasó Jesús en el desierto, antes de iniciar su vida pública.
Actualmente la Cuaresma es celebrada en las Iglesias, Católica, Ortodoxa, Anglicana y buena parte de las Protestantes, aunque con inicios y términos diferentes.

Durante estos cuarenta días se exhorta a todos los fieles a prepararse física y espiritualmente para celebrar solemne y adecuadamente la Pascua de Resurrección. Se propician actos litúrgicos que se celebran universalmente en todas las parroquias, entre los que podemos señalar el Vía Crucis y los Retiros Espirituales. Cuyo fin es el concientizar a los participantes en reafirmar sus intenciones de realizar una verdadera reflexión de arrepentimiento y penitencia, que los lleve a una renovación permanente de sus principios religiosos.
En el aspecto individual, el católico debe saber con plenitud, el propósito de este periodo de luto y dolor, de penitencia, arrepentimiento y purificación, para que terminado éste, todo su ser -tanto material como espiritual-, estén preparados a celebrar dignamente el acontecimiento culmen de nuestra Santa Religión, la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Redentor, Dios y Señor, Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios.
La oración, el ayuno y la abstinencia son poderosos motores que impulsan al alma a lanzarse en la busca de una reconciliación con Dios.
Queridos hermanos, no desperdiciemos la oportunidad que la misericordia de Dios nos ofrece para que en unión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, seamos todos un solo todo.
¡Prepárate con toda propiedad, con absoluta sinceridad, y con un inmenso amor a nuestro eterno e infinito Dios creador!, para que esta Santa Cuaresma sea la cuaresma que Jesús espera de tí.
Bendito y Alabado sea por siempre Jesús Sacramentado
¡¡¡Viva Cristo Rey!!!
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