
En nuestro ámbito de la Adoración Eucarística Perpetua no somos ajenos a este entorno cambiante, y vemos con tristeza y preocupación que algunos adoradores abandonan a Jesús en la Capilla de Adoración utilizando pretextos, que como argumento egoísta, pretenden justificar su falta de fe y amor a Jesús Nuestro Señor y Dios Vivo.
¡Querer es poder!, refrán popular de oportuna y consistente observación, que determina que Aquel que Quiere... Puede. Baste el siguiente pequeño ejemplo para confirmar lo antedicho:
“Una señora que ocupaba un alto cargo en una importante empresa, era Adoradora Eucarística Perpetua, un día fue invitada a la boda de una hija del Director de su Empresa, pero en ese mismo día y a la misma hora tenía su Hora Santa con Jesús Sacramentado.

Así que hizo lo que quiso. Pero podía haberlo hecho al revés si lo hubiera querido. Y poco a poco fue faltando a su Hora Santa dando excusas de poca importancia. Hasta que un día de plano se alejó de Jesús Sacramentado.
Hemos observado esta conducta de disolución por la relajación de los preceptos o reglamentos establecidos o porque estos no existen. Y donde no hay organización, tarde o temprano emerge la confusión y el rompimiento de vínculos con la AEP (Adoración Eucarística Perpetua).
Sea pues esta voz de alerta el llamado que hacemos a todos los Párrocos, Coordinadores y Líderes de las Capillas de Adoración Eucarística Perpetua en todo el mundo, para que refuercen su organización y sus estatutos, renovándolos cuando sea necesario o readaptándolos al entorno social actual. Y a los que no tienen organización ni reglamentos o estatutos, les sugerimos a empezar ya, a implantarlos.

¡Salgamos a cumplir la voluntad de Dios, volviendo al redil a todas las ovejas perdidas y también a atraer nuevos Adoradores para la alegría de Jesús Sacramentado y la gloria de Dios Padre!.
Para terminar queremos hacerles presente que en este mes finaliza la celebración del Año de la Fe y como una ofrenda de acción evangelizadora, juntemos nuestros esfuerzos, acciones y oraciones, para que en todas las Parroquias de todas las Diócesis del mundo donde no exista una Capilla de Adoración Eucarística Perpetua se establezca una.
Y así con todas y cada una de ellas hagamos espiritualmente un monumental adorno de rosas blancas para entregárselo a la Dulce y Santísima Virgen María, Madre de Dios y que ella personalmente lo deposite a los pies de su adorado hijo, Jesús Sacramentado.
Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado
¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!
No hay comentarios:
Publicar un comentario