
Las señales indicadas en el Libro del Apocalipsis se van haciendo presentes con bastante frecuencia. Los cambios en nuestro planeta producidos por el propio hombre nos conducirán a un desastroso y holocaustico final. Solamente Dios con su infinita misericordia podrá salvar al género humano del merecido castigo que él mismo se está labrando al ignorar y quebrantar las leyes Sagradas concebidas por su Omnipotente Creador.
¿Qué podemos hacer ante tal desmoronamiento espiritual,
moral y religioso?
- Las matanzas indiscriminadas de víctimas civiles causadas por la ambición de poder de líderes despóticos quienes no vacilan en enfrentar a hermanos en abominables guerras fratricidas;
- Los millones de abortos que cometen mujeres que reniegan a su privilegio de concebir la vida para convertirse en asesinas de su propia vida;
- Los niños y jóvenes que son impunemente violados por sus propios amigos, consejeros y hasta por sus propios padres;
- Los traficantes de drogas que con tal de enriquecerse roban, secuestran y matan a sus semejantes y podríamos seguir escribiendo sobre cosas horrendas que contemplamos en nuestros vecindarios y hasta en nuestro entorno familiar sin que movamos un dedo para detener la ola de maldades que nos van envileciendo poco a poco.
En no pocas ocasiones, cada vez más frecuentes, las apariciones de la Santísima Virgen María, Madre de Dios nos llaman a orar con fe para suplicar que su Divino Hijo interceda ante el Padre para salvarnos una vez más.
¿Hemos acaso prestado oídos a las súplicas de nuestra Madre Celestial?... Cada uno conteste la pregunta según su propia decisión. Dios no nos obliga, Dios amorosamente nos llama y nosotros, solo nosotros, tomamos la alternativa de acudir o no a su llamado.
En nosotros y en nuestra fe esta nuestra salvación.
La lucha entre el bien y el mal siempre ha existido, pero en estos tiempos el demonio cuenta con muchos aliados, seres corruptos por su soberbia, avaricia y lujuria quienes cual falsos profetas contagian con la lepra de su odio hacia Dios a aquellos que carecen de fe.

¡Hagamos acopio de toda nuestra fe y cual soldados de ejércitos celestiales luchemos hasta derramar si es necesario nuestra última gota de sangre en defensa y honor de quien se inmoló y dio su vida por nuestra redención!
¡Combatamos al mal hasta su total destrucción!... iSi Dios está con nosotros... Quién podrá estar contra nosotros!
Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado
¡¡¡Viva Cristo Rey!!!
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