Efectivamente, para algunos hombres de ciencia, para los miembros de culturas antiguas, como los mayas, y para otros partidarios de ideas emanadas del oscurantismo, el fin del mundo, es un acontecimiento innegable.
Y tú, creyente católico, ¿cuál es tu opinión?
La nuestra, inspirada en las palabras de nuestro Salvador Cristo Jesús, es que el fin del mundo así como el fin de todo el universo, es decisión única de la voluntad de Dios Padre, su Todopoderoso Creador.

Tenemos los seres humanos la libertad de pensar y expresarnos de acuerdo a nuestras creencias y ser responsables de las mismas. Cada uno debe proceder de acuerdo a su propia conciencia y a lo que su corazón le dicte.
¡Tu salvación y vida eterna dependen de tu decisión!.
Repetiremos una y otra vez que el camino que nos conducirá a la salvación y a la vida eterna es el camino que nos señala Jesús, quien lo sigue se salva, quien no lo sigue se pierde.

Es por esto último que debemos estar preparados para cuando llegue el momento de la transición. De verdad preparados, es decir, haber recorrido el camino de nuestra vida de la mano de Cristo y de haber cumplido sus mandamientos con la entereza de una fe estricta y permanente. Sin recortes ni mezquindades, por entero entregados en cuerpo y alma a servir a Dios y a nuestros semejantes.
De nada nos valdrá un arrepentimiento falso, una contrición fingida, porque podemos engañar a muchos y hasta a nosotros mismos pero no podremos hacerlo con Dios, Nuestro Señor y Juez que todo lo ve y lo conoce.

Nos olvidamos de que tenemos aliados incondicionales en nuestra lucha contra el demonio y sus tentaciones, ellos son la fortaleza del Espíritu Santo y la combatividad del Arcángel San Miguel. ¡Invoquémoslos en momentos de duda y tribulación y ellos nos ayudarán!.
¡Amor a Dios y Fé en Él!... es lo que nos hace falta, porque amando a Dios sobre todas las cosas y con la fortaleza de una fe firme e inquebrantable habremos de vencer nuestras debilidades humanas para que después del final, transformados en espíritus de santidad, semejantes a Jesús nuestro Señor estemos junto con Él, adorando a Dios Padre por toda la eternidad.

Hermanos reafirmen su amor a Jesús Sacramentado haciendo de nuestras Capillas de Adoración Eucarística el templo donde forjemos la realización de un nuevo mundo de adoración, el cual nunca tendrá fin, porque Dios hará su morada eterna en él.
Alabado y adorado sea por siempre Jesús Sacramentado
¡¡¡Viva Cristo rey!!!
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