miércoles, 29 de enero de 2014

Pentateuco, Los Primeros 5 Libros de la Biblia


Al cumplir cuatro años de nuestra primera publicación, deseamos agradecer a Dios habernos permitido semanalmente llevar nuestra humilde palabra a todos nuestros hermanos.

Han sido 208 publicaciones en forma ininterrumpida en las que hemos tocado temas relacionados con nuestra fe católica. Hoy queremos iniciar nuestro quinto año de vida en la red escribiendo sobre la Sagrada Biblia. Lo haremos no con el fin  de dictar una cátedra profunda sino con la intención de mostrar una visión básica de cada Libro de las Sagradas Escrituras y de esta forma podremos llevar un concepto elemental de lo que expresa y contiene cada uno de ellos.

Es nuestro principal objetivo, tratar de explicar breve y simplemente el contenido de los 73 libros que forman la Biblia, 46 del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo Testamento, y así poder despertar el interés de los lectores, para profundizar sus conocimientos sobre las Sagradas Escrituras.

Pentateuco: es el conjunto formado por los Cinco Primeros Libros de la Biblia y el Antiguo Testamento  que a saber son: Génesis, Éxodo, Levítico. Números y Deuteronomio.

La tradición atribuye al patriarca hebreo, Moisés, la autoría de estos cinco primeros libros, los cuales se corresponden con los que en la tradición hebrea forman el Torá – La Ley--  núcleo de la religión judía.


Génesis

  • Significa generación u origen. Describe la creación por Dios del universo y del hombre; la caída de los primeros padres, Adán y Eva; la corrupción general; la historia de Noé y el diluvio; la separación de Abraham  y Lot; y la historia del primero y la relación de todos sus descendientes hasta la bendición de Jacob y su muerte y la de su hijo José.



Éxodo

  • Es decir la salida de los israelitas de Egipto. Entre el Génesis y el Éxodo pasan varios siglos. Luego  narra el nacimiento de Moisés, su salvamiento de las aguas del río Nilo, su huida al desierto y la aparición de Dios en la zarza ardiente. Las entrevistas de Moisés con el faraón (rey de Egipto) para obtener la salida de los israelitas. El castigo de las 10 plagas. El paso a través del Mar Rojo. La entrega de los Mandamientos o la Ley de Dios en el monte Sinaí. La edificación del tabernáculo. La institución del Sacerdocio de la Ley Antigua y otros preceptos relacionados con el culto y el sacerdocio.


Levítico

  • Se deriva del nombre de Leví, padre de la tribu sacerdotal.Señala las leyes que los sacerdotes levíticos debían conocer, practicar y enseñar. Relata también el culto y los objetos sagrados .así como los preceptos relativos a las purificaciones. Día de la espiación. Algunas prohibiciones, impedimentos matrimoniales. Castigos de ciertos pecados y las disposiciones sobre las fiestas. En el último capítulo habla sobre los votos y diezmos.

Números

  • Llamado así porque en su primer capítulo habla sobre el censo llevado a cabo después de concluida la entrega de las Tablas de la Ley y su salida del monte. Después  se proclaman algunas leyes y disposiciones sobre las formaciones de los campamentos  y orden de las marchas. Casi todos los acontecimientos relatados en el Libro de los Números sucedieron en el último año de su viaje por el desierto y  se pasan por alto casi todos los sucesos de los 39 años precedentes. Al final se añade el rol de las estaciones de sus padres marcha a través del desierto y se dan a conocer varias disposiciones sobre la ocupación de la tierra prometida por Dios al Patriarca Abraham.


Deuteronomio

  • Es como su nombre lo expresa  “La Segunda Ley”. Una recapitulación, explicación y ampliación de la Ley de Moisés. Quien antes de reunirse con sus padres, desarrolla en varios discursos la historia del pueblo escogido por DiosLos dos últimos discursos tienen por objeto renovar la alianza con Dios, la que ha de realizarse luego de entrar en el país de Canaán (la tierra prometida). También contienen el nombramiento de Josué como sucesor de Moisés, el canto profético, su bendición y una breve noticia sobre su muerte. 

Queridos hermanos ojala puedan leer la Biblia con detenimiento y afán de conocer la Palabra de Dios en toda su cabalidad y así no pecar por ignorancia y ser confundidos por el maligno. 



 Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado. 

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!



miércoles, 22 de enero de 2014

¿Somos los Católicos verdaderos seguidores de Cristo?



Primeramente quisiera empezar por reconocer la fidelidad y amor con que muchos católicos siguen los pasos de Jesús. Sin mostrar arrogancia, humildemente, bendicen, alaban y adoran a Cristo, según la Liturgia y Normas establecidas por la Santa Iglesia. Cumplen fielmente sus mandamientos y sobre todo los mandamientos de la Ley de Dios.

Pero en la otra mano, desgraciadamente, encontramos a muchos pseudo-católicos, que establecen sus normas personales en las que los Mandamientos de Dios y de la Santa Iglesia son adecuados a su comodidad y antojo.

Cada día vemos que aumentan estos católicos de total tibieza espiritual,. Seres que cumplen su voluntad e ignoran la voluntad de Dios. Y este sacrilegio de rechazo a las palabras de Jesús es el sello de “moda” que adopta sobre todo,  parte de nuestra juventud.

La falta de respeto, amor y fidelidad a nuestra religión tiene su origen en las raíces de nuestra existencia.

La familia

La familia es el cimiento primario de la solidez de nuestra estructura religiosa. La pareja, hombre y mujer, deben empezar su formación con la Bendición de Dios, recibiendo el Sacramento del Matrimonio, como el indispensable requisito para una firme y duradera unión.

El Matrimonio, al igual que los otros seis Sacramentos de la Santa Iglesia, debe ser recibido con pleno conocimiento de lo que significa, su duración  de compromiso de responsabilidad es para toda la vida, y que tanto el hombre como la mujer son los pilares idénticos, que sostendrán su estabilidad material y espiritual.

La iglesia no acepta matrimonios que se acogen a usos y caprichos, tales como, la disolución por falta de amor, por incompatibilidad de caracteres, por infidelidad, y por muchos otros motivos propios de una unión débil, inmadura y no sacramentada.

Para el matrimonio hay que estar adecuadamente preparados,  la pareja deberá tratarse y conocerse muy bien y recibir las pláticas pre-matrimoniales con seriedad y conocimiento de causa y no considerarlas como un mero requisito para la realización de la boda.

La suntuosidad o la austeridad no engrandece ni disminuye la esencia del Sacramento Matrimonial, su validez, efecto y bendición es la misma en ambos casos.


Los hijos

Frutos del amor del matrimonio, deben ser amados por la pareja desde su concepción hasta su muerte. Procurando su felicidad espiritual y material toda la vida...  la responsabilidad de ser padres nunca termina.

Los padres deben velar porque la educación de sus hijos les proporcione los valores humanos y cristianos necesarios para alcanzar una existencia feliz.

Es deber fundamental de los padres para con los hijos,  que éstos crezcan en la verdad de la Santa Iglesia Católica, y reciban los Sacramentos que fortalezcan y hagan crecer su fe religiosa, siendo los primordiales, el Bautismo, Confirmación y la Eucaristía.

El ejemplo es la mejor enseñanza que podemos dar a nuestros hijos para su formación espiritual. Procuremos ser intachables cumplidores de nuestras obligaciones personales, civiles y religiosas. De esta manera ¡entregaremos al mundo hombres y mujeres dignos de la consideración humana y de la alegría y gloria de Dios Padre!

Los cristianos tenemos el mejor ejemplo de familia, padre, madre e hijo, en la Sagrada Familia de Nazaret, Jesús. María y José. Sigamos este modelo y habremos cumplido con Dios, con nuestros hijos y con la humanidad.

Queridos hermanos seamos fieles a Jesús Sacramentado y pidámosle por intercesión de la Santísima Virgen María, su dulce Madre y nuestra también, que nos de la fortaleza y sabiduría necesaria para cumplir verdaderamente con los mandamientos de Dios y de su Santa Iglesia.

Por la renovación de nuestro Bautismo y la unión de todos los cristianos,


Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!


miércoles, 15 de enero de 2014

¡Basta Ya!... sabed que Yo Soy Dios


“Paren y reconozcan que soy Dios, aclamado por pueblos y naciones.” (Salmos 46, 11)
¿Qué significan las palabras del título e igualmente las palabras del Salmo 46, 11?

La respuesta hay que meditarla  en el pleno conocimiento y entendimiento de la pregunta, encierra ella la disyuntiva de afirmar que la paciencia de Dios tiene un límite. Hay hechos en la Biblia que nos sugieren que Dios puede tener un colmo.

Cuando Adán y Eva fueron arrojados del paraíso; cuando en época de Noé envío el Diluvio Universal; cuando la destrucción de Sodoma y Gomorra; cuando envíó las plagas a los egipcios por faltar el Faraón a su promesa de liberar al pueblo judío.

¿Son éstas, muestras de las gotas que rebasaron el vaso de la Divina Misericordia de Dios?...



Pensemos y recapacitemos sobre la situación actual del espiritualismo, de la moral y de la religiosidad en el mundo.

Los hombres hemos desterrado de nuestros corazones el amor que Dios nos dio, para amarlo a Él, primeramente, y a nuestros semejantes y lo hemos reemplazado por la preferencia a los placeres materiales, pisoteando preceptos morales y olvidándonos de nuestro Padre Celestial.

Crisis suprema de valores, que nos azota como un vendaval de tinieblas y cegados por su oscuridad, no podemos ver la luz del faro divino, que nos orienta para llevarnos a Dios.

El hombre atenta contra el hombre, quitándole la vida, que es la creación y don de Dios. Lo hacemos por el  dinero, por el poder, por envidia, por las drogas, en fin... por el mal mismo, que ha echado raíces en nuestras almas.

Y como culmen de nuestra horrible maldad quitamos la vida a un ser engendrado, asesinando sin piedad a una inocente criatura, truncando así, una esperanza, silenciando una ilusión.

¿Y hasta cuando soportará Dios la ignominia de los hombres?

¿Hasta cuando dejará de escuchar a Jesús, su Divino Hijo, interceder por una contumaz pecadora humanidad?

El fin de los tiempos ya asoma su perfil en el horizonte. Las trompetas que anuncian el Juicio Final, prestas se encuentran  en las manos de los ángeles que esperan las órdenes de Dios.

Mientras tanto, ciegos ante la luz de la verdad, sordos ante la voz de nuestra conciencia vamos de la mano del maligno hacia nuestra eterna condenación.


¡¡Basta ya!!.  Despertemos de nuestra inconsciencia, renunciemos al pecado y de corazón, verdaderamente  arrepentidos, roguemos a Dios su perdón.

Hagamos oración, hagamos penitencia y recordemos que Jesús, el Hijo de Dios, se hizo hombre y vino al mundo para nuestra salvación. El murió en la cruz para el perdón de nuestros pecados, no permitamos que su sacrificio sea inútil.

Jesús nos llama con sus palabras, con su amor, con su ejemplo, volvamos ya a su lado, a su corazón, y arrojando el mal que nos corroe, hagamos su voluntad, amémoslo nuevamente, como Él siempre nos ha amado.

Queridos hermanos, llenemos nuestras Capillas de Adoración Eucarística Perpetua, con la fuerza que nos da el Espíritu Santo, con la fe que  derrama sobre nosotros Jesús Sacramentado y roguemos a Dios Padre que nos perdone y perdone a la humanidad porque no sabe lo que hace.

Y para sellar nuestra firme intención, pidamos a la Santísima Virgen María, nuestra Madre Celestial, símbolo de la pureza y del  amor más grandes, que sea nuestra intercesora de nuestro ruego de perdón, ante Dios Padre Todopoderoso.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡Viva Cristo Rey!!!



miércoles, 8 de enero de 2014

El Por Qué No Nos Acercamos a Dios



Nuestro Dios es un Dios de Misericordia, Bondad y Amor. Continuamente nos perdona por los pecados cometidos y nos llama siempre para que estemos a su lado, sea cual fuere, la ofensa con la que le hayamos agraviado; ¡Su Misericordia y su Amor por los hombres son infinitos!

Más sin embargo, nuestros oídos casi siempre permanecen sordos a su llamado. El hombre ignora a su Dios y responde a la convocatoria del maligno que le atrae con sus proposiciones materiales.

Dios, en la demostración de su amor infinito por nosotros,  envió a su Hijo muy amado para redimirnos  del pecado  y darnos la felicidad de la vida eterna, mediante su Sacrificio, y no obstante esta irrefutable prueba del infinito amor que nos tiene Dios y de las palabras de Jesús su Unigénito llamándonos al bien, no lo escuchamos y seguimos sordos a su convocatoria, aún hasta por su muerte en la Cruz.

Jesús sigue clamando: 



  • “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas” (Jn 10,11)
  • “Yo mismo apacentaré mis ovejas y las llevaré a reposar,… buscaré la oveja perdida, tornaré a la descarriada, curaré a la herida, confortaré a la enferma” (Ez34, 15-16).
  • “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.” (Jn 7,37). 
  • “Al que venga a mí, no lo echaré fuera.” (Jn 6,37). 
  • “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” (Jn 14, 6).


¡¡Qué más testimonio que estas palabras dichas por el mismo Jesús Nuestro Señor, pidiéndonos que vayamos en su búsqueda y encuentro!! Pero no… seguimos obstinados en el ingrato rechazo a su clamor.

Muchas son los motivos que los seres humanos empleamos como justificación para no acercarnos a Dios. Entre los más comunes y repetitivos podemos mencionar los siguientes:

  • Falta de paciencia en esperar la misericordia de Dios. Muchas veces los católicos tibios,  cuando tienen un problema grande, se acuerdan de Dios y empiezan a pedirle con vehemencia la solución de su dificultad; y como ésta no llega de inmediato como es su deseo, se alejan de Dios y buscan otros medios que los ayuden; cayendo por ende en la creencia en brujos y espiritistas y aún en casos más graves, buscando en sectas y falsas religiones,  el calmante para sus males.
  • La pereza espiritual de acudir a Dios sin la oración continua y persistente que salga del corazón y que llegue a Nuestro Creador como una súplica humilde en lugar de una exigencia prepotente y vanidosa.
  • Ausencia de fe en nuestro pedido de ayuda. No tenemos la base fundamental de nuestra iglesia y si la tenemos, es una fe débil y sin fortaleza, porque la que recibimos del Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo, yace olvidada en un rincón de nuestra alma, ahogada y moribunda por nuestra soberbia de suficiencia personal.
  • No cumplir la voluntad de Dios, sino la nuestra. Ignoramos que todo lo que nos sucede en nuestras vidas tiene un fin predeterminado por Dios para su plan salvífico que es nuestra redención y vida eterna. Y solo confiamos en la presunción de salvarnos sin ningún mérito.


Queridos hermanos, estos son los principales motivos que no nos permiten acercarnos a Dios y a su amado Hijo Jesús, Señor Nuestro. Para vencer estas inclinaciones infieles  generadas por el maligno, poseemos las gracias que Dios nos regala y que muchas veces rechazamos consciente o inconscientemente. 

Dios Todopoderoso por intermedio del Espíritu Santo nos entrega con todo su amor los antídotos para contrarrestar el vil sentir que nos inyecta el demonio en nuestras almas.

Estas gracias y dones son, en su enunciado, las que corresponden a los motivos señalados: 

  • Paciencia
  • Diligencia y Humildad
  • Fe
  • Temor de Dios


¡Acudamos presurosos al encuentro de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, que en la Hostia Sagrada, Bendita Eucaristía, nos espera con los brazos abiertos, tal como nos lo recuerda Jesús en la cruz, y con su infinito amor como nos lo confirma con su Santa Muerte y Gloriosa Resurrección!




Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!





miércoles, 1 de enero de 2014

¿Qué nos Trae el Año Nuevo 2014?


Un Año Nuevo lleno de Promesas y Esperanzas, en el que los seres humanos deseamos experimentar un cambio que nos lleve a una más agradable y útil vida.

Nuestros deseos están centrados en nuestra vida material, la que nos afecta en nuestra identidad física, y estos cambios están sustentados por las necesidades que ansiamos tener para nuestra satisfacción carnal o de nuestro cuerpo.

Satisfacciones pasajeras que solo nos duran un breve lapso y luego se esfuman, dejándonos con una sensación de vacío y de completa desilusión.

Es tiempo de enmendar el camino, de poner un alto al culto de lo material y dar un paso al encuentro de lo espiritual,  que nos conducirá al camino que Dios nos señaló desde nuestra creación y que Jesús nos mostró con su vida, muerte y Resurrección.

¡Abandonemos nuestro afán de seguir adorando a los ídolos creados por la ambición de riquezas que por intermedio de los falsos líderes del consumismo nos encandilan y nos llevan a los dominios del mal, donde nunca encontraremos ni  la felicidad ni la paz y eternamente nos arrepentiremos, sin hallar el perdón!

¡Busquemos en nuestros corazones la llama incandescente de nuestra fe, que fue sembrada por el Espíritu Santo el día de nuestro Bautismo, para que en nuestro ser, encontrara refugio el amor de Jesús, Nuestro Señor y Redentor!

¡Despertemos nuestra espiritualidad divina y desterremos de nuestros horizontes la maléfica figura del demonio convertida en nuestra pasión carnal!

Volvamos la mirada a Nuestro Redentor Crucificado y meditemos en la cruz el sacrificio del Cordero de Dios y digamos con nuestra más potente voz interior: ¡¡Renuncio a Satanás y a sus indignos placeres!!  ¡Rechazo sus mundanos regalos y le devuelvo para siempre los males materiales que un día acepté cuando me olvidé de mi mismo y de Dios!

Este Nuevo Año que hoy empezamos, pidámosle al Niño Jesús de Belén, que el 2014 nos de humildad para gozar con ella la paz de Dios Nuestro Señor, que bañe nuestro espíritu con la luz de su amor para amar a Dios con el mismo amor que Él siempre nos da.

¡Que nos permita socorrer al pobre, para así hacerlo también con Jesús, como Él nos lo enseñó!

¡Que nos alejé del pecado, para no volver a crucificarlo sin piedad una y otra vez!


Queridos hermanos, hagamos de este Año Nuevo, un año de reencuentro con nuestra verdad, verdad de compromiso, verdad de solidaridad fraterna, verdad de cumplir la voluntad de Dios, verdad de amar sin mirar a quien amamos, amar para dar sin esperar recibir, porque amar es sentir a Dios en nuestro amar.

Y hoy, como primer día del Nuevo Año, tengamos presente en nuestras mentes y corazones a la Santa Madre de Dios, porque hoy celebramos su día, que debería ser todos los días, porque en ella tenemos la Gracia Divina de nuestra más grande intercesora ante Dios nuestro Padre y Señor.

Para concluir y dar feliz término a nuestro sincero deseo de año por venir, ingresemos a nuestra Capilla de Adoración Eucarística Perpetua y demos infinitas gracias a Jesús Sacramentado por todos los favores y bienes  recibidos, gracias eternas por habernos permitido mirar su dulce rostro con los ojos de la fe y que mañana nos permita que podamos contemplarlo también en su morada celestial, con los nuevos ojos que nos dará el día que nos llamé a estar eternamente a su lado.



Alabado y Adorado sea por siempre Jesús Sacramentado

¡¡¡ Viva Cristo Rey !!!